.
Esta es una copia en caché de http://www.hca.es/huca/web/contenidos/servicios/dirmedica/almacen/documentos/GUIASMINISTERIO/2011_Unidad_TtoDolor.pdf.

ELABORACIÓN DE GUÍAS DE PARA ASEGURAR LA CALIDAD Y SEGURIDAD DE LOS CENTROS, SERVICIOS Y ESTABLECIMIENTOS SANITARIOS
Page 1

Page 2

Page 3
Unidad
de
tratamiento del dolor
Estándares y recomendaciones

Page 4
MINISTERIO DE SANIDAD,
POLÍTICA SOCIAL E IGUALDAD
Paseo, del Prado, 18-20
NIPO LÍNEA:
NIPO CD:

Page 5
Unidad
de
tratamiento del dolor
Estándares y recomendaciones

Page 6

Page 7
Concepción Colomer Revuelta. Subdirectora General de la Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad.
Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud (AC-SNS). Ministerio de Sanidad, Política Social e
Igualdad (MSPSI).
Coordinación
?
Inés Palanca Sánchez. Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad. AC-SNS. MSPSI. Dirección
técnica e institucional.
?
Javier Elola Somoza. Director técnico.
?
Margarita M. Puig Riera de Conías. Coordinadora científica.
Comité de redacción
?
José Luis Bernal Sobrino. EC Consultoría y Gestión en Sanidad S.L.
?
Javier Elola Somoza. Elola Consultores S.L.
?
Inés Palanca Sánchez. Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad. AC-SNS. MSPSI.
?
José León Paniagua Caparrós. Dr. Arquitecto.
?
Margarita M. Puig Riera de Conías. Profesora Titular de Anestesiologia y Directora de la Cátedra
Extraordinaria de Dolor. Universitat Autonoma de Barcelona. Servicio de Anestesiología, Hospital
del Mar (Barcelona).
Grupo de expertos
?
Yolanda Agra Varela. Consejera técnica. Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad. AC-SNS.
MSPSI.
?
Jorge Álvarez González. Coordinador de Enfermería de la Clínica del Dolor HHUU Virgen del Rocío
(Sevilla).
?
José Antonio de Andrés Ibáñez. Profesor Asociado de Anestesiología, Universidad de Valencia.
Jefe del Servicio de Anestesiología Reanimación y Terapéutica del Dolor. Consorcio H.G.U. de
Valencia.
?
Manuel Alberto Camba Rodríguez. Presidente de la Sociedad Española del Dolor. Jefe de Servicio
de Anestesiología, H. Arquitecto Marcide (A Coruña).
?
José Luis De la Calle Reviriego. Presidente de la Sociedad Madrileña del Dolor. Unidad del Dolor,
Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid).
?
Elena Català Puigbó. Profesor Asociado de Anestesiología, UAB. Directora Unidad del Dolor,
Servicio de Anestesiología, Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).
?
Rafael Gálvez Mateos. Coordinador de la Unidad del Dolor. Servicio de Anestesiología. H.U. Virgen
de las Nieves (Granada).
?
José Ramón González-Escalada Castellón. Secretario General de la Sociedad Española del Dolor.
Jefe Unidad del Dolor. H.U. Ramón y Cajal (Madrid).
?
Manuel Jiménez Rodríguez. Servicio Extremeño de Salud. Coordinador Regional del Programa de
Evaluación y Tratamiento del Dolor. Servicio Extremeño de Salud.
?
Jordi Miró. Catedrático de Psicología. Director de la Unidad para el Estudio y Tratamiento del Dolor,
Departamento de Psicología; Centre d'Avaluació i Mesura de la Conducta. Institut d?Investigació
Sanitària Pere Virgili, Universitat Rovira i Virgili.
?
Antonio Pajuelo Gallego. Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación. Responsable de la
Clínica del Dolor H.U. Virgen del Rocío (Sevilla).
?
Juan Pérez Cajaraville. Director de la Unidad del Dolor. Clínica Universidad de Navarra (Pamplona).
2 / 110
Volver

Page 8
?
Juan José Pérez Lázaro. Director del Área de Evaluación y Calidad de la Escuela Andaluza de
Salud Pública (Granada).
?
Margarita M. Puig Riera de Conías. Profesora Titular de Anestesiología. Directora de la Cátedra
Extraordinaria de Dolor. Universitat Autonoma de Barcelona. Servicio de Anestesiología, Hospital
del Mar (Barcelona).
?
Francisco Robaina Padrón. Sociedad Española de Neurocirugía. Unidad de Dolor, H. Dr. Negrín
(Las Palmas de Gran Canaria).
?
Javier Rocafort Gil. Presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. Director Asistencial
Hospital Centro de Cuidados Laguna (Madrid).
?
Isabel Serrano Alenza. Enfermera. Unidad del Dolor. H. de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).
?
Alejandro Tejedor Varillas. Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. Coordinador del
Grupo de Trabajo Nacional de Enfermedades Reumatológicas.
?
Martín Tejedor Fernández. Jefe de Servicio de Documentación Clínica y Calidad. H.U.Reina Sofía
(Córdoba).
?
Jesús Tornero Molina. Presidente de Honor de la Sociedad Española de Reumatología. Profesor
Asociado del Departamento de Medicina. Universidad de Alcalá. Jefe de Sección de Reumatología,
H.U. de Guadalajara.
Apoyo de edición
?
Enrique Antón de las Heras. Profesor Asociado. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Carlos
III de Madrid.
?
Alberto Segura. Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad. AC-SNS.
3 / 110
Volver

Page 9
Índice
Resumen ejecutivo
6
1
Introducción
10
1.1.
Alcance del documento
12
1.2.
Objetivo del documento
12
1.3.
Metodología de trabajo
12
2.
Análisis de situación
14
2.1.
Un problema de salud pública
14
2.2.
Servicios para la atención de personas con dolor.
18
2.3.
Acreditación y estándares
22
3
Derechos y garantías del paciente
24
3.1.
Información a paciente y cuidador
24
3.2.
Consentimiento informado
24
3.3.
El acuerdo terapéutico
25
3.4.
Garantía de los derechos del paciente
26
4
Seguridad del paciente
28
4.1.
Eventos adversos de las intervenciones en dolor
29
4.2.
Cultura de seguridad
29
4.3.
Comunicación durante el traspaso del paciente
30
4.4.
Seguridad en el uso de los medicamentos
31
4.5.
Seguridad en el uso de los productos sanitarios
31
4.6.
Identificación del paciente
31
4.7.
Seguridad del paciente y gestión de riesgos sanitarios
32
4.8.
Implicación del paciente en su seguridad
32
4.9.
Prevención de la Infección relacionada con la atención sanitaria
33
4.10.
Plan de autoprotección
33
4.11.
Seguridad del paciente en la UTD
33
5
Aspectos organizativos y de gestión
37
5.1.
Tipología de unidades
37
5.2.
Cartera de servicios
40
5.3.
Red asistencial para el manejo del dolor crónico
43
5.4.
Organización y gestión de la UTD
49
5.5.
Gestión de pacientes
50
6
Estructura y recursos materiales
53
6.1.
Programa funcional
53
6.2.
Ubicación de la UTD en el hospital: relación con otras unidades.
54
6.3.
Características estructurales de la UTD: zonas y locales.
54
6.4.
Equipamiento.
65
7
Recursos humanos
66
7.1.
Registro del personal sanitario
66
7.2.
Expediente personal
66
7.3.
Funciones y competencias
66
7.4.
Identificación y diferenciación del personal
68
7.5.
Medios documentales
68
7.6.
Formación
68
7.7.
Criterios para el cálculo de los recursos
69
8
Calidad asistencial
70
4 / 110

Page 10
9
Criterios de revisión y seguimiento de los estándares y recomendaciones de calidad y seguridad de
la UTD.
72
Anexos
1
Atención al dolor crónico en población infantil.
73
2
Derivación de paciente con dolor
78
3
Programa funcional UTD tipo III
79
4
Plan de equipamiento
80
5
Perfil del personal de enfermería del hospital de día de la UTD
86
6
Formación básica en dolor del médico
90
7
Formación del personal médico experto en dolor (SED/IASP)
91
8
Formación del personal de enfermería de la UTD
92
9
Formación del psicólogo/a de la UTD
94
10
Índice alfabético de definiciones y términos de referencia.
96
11
Abreviaturas
99
12
Bibliografía
100
Tablas y Figuras
1.1.
Dolor crónico: causas mas frecuentes
11
2.1.
Prevalencia de dolor crónico de espalda en población adulta
14
2.2.
Estudios sobre prevalencia de dolor en población general
16
2.3.
Distribución de unidades de dolor por comunidad autónoma
20
4.1.
Clasificación de los eventos adversos
34
5.1.
Cartera de procedimientos de la UTD
40
5.2.
Cartera de procedimientos más frecuente en la UTD tipo II
43
5.3.
UTD: tiempos de espera y priorización en la atención en distintos países
46
5.4.
UTD multidisciplinar: estándares de organización y funcionamiento
49
6.1.
UTD: programa genérico de locales
55
6.2.
Zona de acceso y admisión: función y características estructurales
56
6.3.
Zona de consulta, diagnóstico y tratamiento: función y características estructurales
58
6.4.
Zona de hospital de día: función y características estructurales
61
6.5.
Zona de control de enfermería y apoyos: función y características estructurales
62
6.6.
Zona de personal: función y características estructurales
63
6.7.
UTD tipo III: equipamiento
65
7.1.
Estándares de tiempo por actividad
69
8.1.
Estándares de calidad en una UTD
70
A.2.1.
Derivación del paciente con dolor
78
A.3.1.
UTD III: programa de locales
79
A.4.1.
UTD III: plan de equipamiento
80
A.5.1.
UTD: taxonomía de intervenciones de enfermería CIE (NIC)
87
A.5.2.
UTD: relación de actividades de enfermería en hospital de día
88
A.6.1
Formación de médicos en dolor: nivel básico
90
5 / 110
Volver

Page 11
Resumen ejecutivo
EL DOLOR CRÓNICO COMO PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
1.
El dolor es uno de los trastornos que más afecta y preocupa a las personas y es el síntoma
acompañante que con mayor frecuencia motiva una consulta médica. La frecuencia de dolor crónico en
población adulta en España es muy elevada. La evidencia epidemiológica, procedente en su mayoría de
los países desarrollados, ha demostrado que el dolor crónico es un problema generalizado de salud
pública. En encuestas basadas en la comunidad se encuentra que el 15% -25% de los adultos sufren
dolor crónico en un momento dado, una cifra que aumenta al 50% en los mayores de 65 años. Un
reciente estudio epidemiológico en España sobre dolor en las consultas de atención primaria muestra
como un 30,9% de la muestra poblacional refería dolor crónico, con un alto componente neuropático.
2.
A pesar de la magnitud del problema y del interés médico, científico y social que supone la atención y el
tratamiento de las personas con dolor crónico, éste es un problema infravalorado o tratado
inadecuadamente.
LA UNIDAD ASISTENCIAL DE TRATAMIENTO DEL DOLOR
3.
Los servicios asistenciales para la atención a personas con dolor son creados con el propósito de
atender al paciente que sufre, fundamentalmente, dolor crónico oncológico y no oncológico. Este tipo de
servicios son heterogéneos, tanto en su origen como en su organización, cartera de servicios y
profesionales que se integran en ellos. El abordaje del tratamiento del dolor crónico deber ser
multidisciplinar puesto que sólo los programas integrales han demostrado su eficacia y costo-
efectividad.
4.
La Unidad de Tratamiento del Dolor (UTD) se define como una organización de profesionales de la salud
que ofrece asistencia multidisciplinar, que cumple con los requisitos funcionales, estructurales y
organizativos que garantizan condiciones de seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender al
paciente con dolor crónico que requiera asistencia especializada.
DERECHOS, GARANTÍAS Y SEGURIDAD DEL PACIENTE
5.
La implicación del paciente en el cuidado de su propia salud es un elemento relevante en la estrategia
de atención al paciente. Por ello, como principio general, la información debe ser clara, precisa y
suficiente.
6.
Se recomienda que exista un modelo de consentimiento informado con información particularizada por
cada procedimiento diagnóstico o terapéutico de estas características incluido en la cartera de servicios
de la UTD.
7.
El acuerdo terapéutico debe quedar expresamente reflejado en la historia clínica del paciente en la
primera visita, pudiendo ser objeto de modificación en las sucesivas revisiones.
8.
Estudios recientes sobre los eventos adversos del manejo intervencionista del dolor en UTD, no
muestran la presencia de complicaciones graves y son infrecuentes.
9.
Se deben realizar reuniones periódicas del equipo de la UTD para analizar con un enfoque sistemático
los incidentes de seguridad que hayan ocurrido en la unidad y, especialmente, para establecer las
medidas de prevención pertinentes.
10.
Se debe actualizar regularmente la información sobre seguridad del paciente y sobre prácticas basadas
en la evidencia científica que hayan sido eficaces en la reducción de errores, con el fin de valorar la
introducción de nuevas medidas que puedan ser útiles y establecer mejoras continuas en la seguridad
del paciente atendido en la unidad.
6 / 110
Volver

Page 12
11.
En un trabajo realizado por la Escuela Andaluza de Salud Pública relacionado con este documento se
identificaron un total 66 tipos de eventos adversos (EA) o efectos secundarios, que fueron agrupados
según el aspecto asistencial con el que están relacionados: medicación (44,7%), técnicas invasivas
(22,3%), proceso asistencial (14,9%), información y educación del paciente (8,9%) y práctica clínica
(7,4%). Las acciones necesarias para la prevención de EA en la UTD son, en su mayoría, actividades
que no precisan de recursos específicos y, por tanto, pueden llevarse a cabo sin esfuerzo económico
adicional.
ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN DE LA UTD
12.
Se identifican, en función su grado de complejidad y especialización, tres tipos de UTD: III. Unidad
multidisciplinar para el tratamiento del dolor; II. Unidad del dolor y I. Unidad monográfica.
13.
La UTD III debe estar en condiciones de tratar al paciente con dolor crónico de cualquier etiología,
abordando aspectos médicos, psicológicos, sociales y laborales. La UTD III ofertará también la atención
al paciente con dolor agudo complejo o de difícil tratamiento. Se estima una necesidad de una UTD III
por cada 1,5-2 millones de habitantes. En el documento se recogen las características de dotación y
recursos para este tipo de unidad. La UTD III debe ofertar atención en consulta externa, hospital de día,
y hospitalización convencional, así como la realización de procedimientos quirúrgicos e interconsultas.
14.
La UTD II debe estar en condiciones de tratar al paciente con dolor crónico de distinta etiología, sin tener
carácter multidisciplinar. La UTD I oferta la realización de un determinado tipo de técnica antiálgica, no
ofertando tratamientos multidisciplinares.
15.
La cartera de servicios de la unidad se adaptará a su tipología (I-III) y la complejidad de sus pacientes.
16.
Las UTD deben estar integradas en una red asistencial articulada en torno al proceso asistencial, que
garantice la continuidad asistencial que abarque, además de la unidad hospitalaria, otras unidades
especializadas del mismo hospital o diferente hospital, de distinta complejidad, otros recursos sanitarios,
de atención primaria de salud, sociales y sociosanitarios, el autocuidado o la atención domiciliaria.
17.
Son aspectos relevantes para el desarrollo de redes asistenciales para el manejo de trastornos que
cursan con dolor: 1. el papel de la atención primaria y de la atención especializada; 2. los criterios de
derivación; 3. los tiempos de espera recomendados; 4. los criterios de inclusión y exclusión de la UTD; y
5. la estructura de gestión de la red para el manejo del dolor crónico.
18.
En el marco de la creación de la red asistencial y la regionalización de la asistencia del paciente con
dolor crónico, la UTD III debe asumir la coordinación de la red. Se definen los atributos organizativos y
de gestión que debe incorporar esta red.
19.
El documento ha adaptado los estándares organizativos y de gestión de la Sociedad Madrileña del
Dolor, aplicables especialmente a las UTD III. El director de la UTD III será un profesional con formación
avanzada en el estudio y tratamiento de pacientes con dolor crónico. Si este director o responsable no
es un médico especialista con formación avanzada en medicina del dolor, entonces deberá crearse la
figura del director médico que se encargará de supervisar los servicios médicos dispensados por la
unidad.
20.
La unidad deberá disponer de un manual de organización y funcionamiento.
21.
Es recomendable que la UTD disponga de un registro de pacientes. En el registro de pacientes
atendidos se harán constar los datos necesarios para la identificación inequívoca del paciente, el
diagnóstico final y los procedimientos realizados de cada paciente evaluado, así como la identificación
de los profesionales implicados en su tratamiento, en especial los profesionales de atención primaria
responsables del paciente y, en su caso, de la enfermería de enlace, gestora de casos o recurso similar.
Se recomienda que la UTD disponga de un registro informatizado de pacientes que permita establecer
7 / 110
Volver

Page 13
una base de datos y poder mejorar el tratamiento del dolor en las UTD sobre la base de los resultados
obtenidos, utilizando un instrumento de benchmarking.
ESTRUCTURA Y RECURSOS MATERIALES
22.
Se desarrollan los criterios y recomendaciones referidos a las condiciones estructurales y funcionales de
la UTD III, equipamiento e instalaciones, incluyendo un ejemplo de programa funcional de espacios y
plan de equipamiento para una UTD III.
23.
Las zonas que integran la UTD III, son las siguientes: Recepción y admisión; Consultas de diagnóstico y
tratamiento; Hospital de día; Control de enfermería y apoyos; y Zona de personal.
24.
La disponibilidad de una sala de tratamientos y bloqueos con ambiente quirúrgico permite la realización
de la mayor parte de las técnicas de una UTD III, incluyendo las técnicas quirúrgicas que requieren
condiciones de quirófano tipo B. La decisión de disponer de una sala de tratamientos y bloqueos de este
tipo dependerá de la necesidad de disponer o no de un quirófano dedicado a la UTD, con independencia
de si este quirófano se sitúa en el bloque quirúrgico general o en el de cirugía mayor ambulatoria. En el
supuesto de un volumen de actividad quirúrgica que requiera un quirófano dedicado a la UTD se
recomienda dotar una sala de tratamientos y bloqueos con ambiente quirúrgico externa al bloque
quirúrgico.
RECURSOS HUMANOS
25.
El personal que forma parte de las UTD III consiste en:
?
Director / responsable de la unidad.
?
Supervisor/coordinador de cuidados.
?
Médicos especialistas con formación avanzada en Medicina del Dolor.
?
Profesionales no médicos, entre ellos: enfermería, farmacéuticos, fisioterapeutas, psicólogos,
terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales con formación especializada en dolor.
?
Personal de apoyo.
CALIDAD
26.
Para las modalidades asistenciales desarrolladas en las UTD: visita ambulatoria en dispensario,
hospital de día, hospitalización ?convencional?, atención urgente, tratamiento intervencionista o
intervención quirúrgica, ya sea con hospitalización o mediante cirugía mayor ambulatoria, se recomienda
utilizar los indicadores generales que para estas modalidades se han desarrollado en los respectivos
documentos de estándares y recomendaciones de la Agencia de Calidad del SNS. Como indicadores
de calidad específicos el documento adapta los propuestos por la Sociedad Madrileña del Dolor.
CRITERIOS DE REVISIÓN Y SEGUIMIENTO
27.
Dado el carácter emergente de la medicina del dolor, se recomienda que se realice una revisión y
actualización del documento informe en un plazo no superior a tres años.
28.
Se han identificado elementos de información que debieran estar disponibles cuando se revise este
documento, entre los que se han identificado los siguientes:
?
Un análisis sistemático de los indicadores de la UTD, que comprenda el conjunto de indicadores
recomendado en el documento.
?
Un censo de los recursos y cartera de servicios de las UTD en España.
?
Información consistente sobre las estrategias de manejo del dolor con mejor coste-efectividad para
atender a estos problemas en nuestro medio, para poder realizar en el futuro una recomendación
sobre la dotación de recursos basada sobre datos fiables.
29.
Se propone valorar la creación del área de capacitación específica en tratamiento del dolor.
30.
Se recomienda la identificación de elementos que faciliten la creación y gestión de unidades
multidisciplinares en el ámbito del SNS.
31.
Se recomienda que se realicen estudios que diferencien sexo y género en dolor y analgesia.
8 / 110

Page 14
1 Introducción
La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), establece, en
sus artículos 27, 28 y 29, la necesidad de elaborar garantías de seguridad y calidad que, acordadas en el seno
del Consejo Interterritorial del SNS, deberán ser exigidas para la regulación y autorización por parte de las
comunidades autónomas para la apertura y puesta en funcionamiento en su respectivo ámbito territorial de los
centros, servicios y establecimientos sanitarios.
La Estrategia 7 del Plan de Calidad para el SNS (PC-SNS) ?Acreditar y auditar centros, servicios y
unidades asistenciales? contiene como primer objetivo el establecimiento de los requisitos básicos comunes y
las garantías de seguridad y calidad que deben ser cumplidas para la apertura y funcionamiento de Centros
Sanitarios a nivel del SNS.
El Ministerio de Sanidad y Consumo (MSC) elaboró, en 1992, una guía de Cirugía Mayor Ambulatoria1
que contribuyó a la integración y difusión de esta modalidad de atención dentro del SNS. En el año 2007 el
MSPSI reabordó, en el marco del desarrollo del Plan de Calidad, la elaboración de estándares y
recomendaciones de seguridad y calidad, actualizando los relativos a las unidades de cirugía mayor
ambulatoria2, y desarrollando los referentes a la unidad de hospitalización de día médica y onco-hematológica3,
de pacientes pluripatológicos4, la maternidad hospitalaria5, el bloque quirúrgico6, cuidados paliativos7,
enfermería de hospitalización polivalente de agudos8, urgencias hospitalarias9 y cuidados intensivos10.
La unidad de dolor estaría incluida entre los documentos de estándares y recomendaciones
relacionados con la atención al paciente crónico complejo, entre los que se encuentran los dedicados a la
unidad de pacientes pluripatológicos4 y de cuidados paliativos7. El dolor crónico representa un importante
problema de salud pública, tanto por su elevada prevalencia como por su coste económico y social, que está
relacionado con el envejecimiento de la población, existiendo asimismo un notable gradiente de género, pues
afecta de forma más notable a las mujeres que a los hombres. La Encuesta Nacional de Salud de 2006(1)
recogía que el 23 % y el 24 % de la población total entrevistada mayor de 15 años, refería dolor crónico
cervical o lumbar, respectivamente, en los últimos 12 meses. El porcentaje de mujeres que referían dolor
crónico era notablemente superior al de varones: 31% frente a 15%, para el dolor cervical y 29% frente a 19%,
para el dolor lumbar.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud el consumo de medicamentos analgésicos es muy
elevado, oscilando entre el 24% de la población entre 16-24 años que había consumido al menos un
analgésico en las últimas dos semanas y el 40% para la población mayor de 64 años. Existe un gradiente de
género, teniendo las mujeres un consumo de analgésicos superior al de los hombres, y de edad (las personas
de mayor edad tienen mayor consumo).
CONCEPTO Y TIPOLOGÍA
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (International Association for the Study of Pain ?IASP-)(2)
define el dolor como ?una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a daño tisular real o
potencial o descrito en términos de tal daño?. Se distinguen dos tipos básicos de dolor, agudo y crónico, entre
los que existen importantes diferencias. Mientras que el primero es predominantemente un síntoma o
manifestación de lesión tisular, el dolor crónico se considera como una enfermedad en si mismo. El dolor
crónico persiste durante un período de tiempo superior a los tres meses y con frecuencia es de difícil
tratamiento. Puede causar problemas importantes a los pacientes, y tiene repercusiones negativas sobre su
calidad de vida.
(1)www.ine.es
9 / 110
Volver

Page 15
El dolor crónico se clasifica en oncológico y no-oncológico. Ambos pueden ser de origen: nociceptivo
(somático o visceral) y neuropático.
No se considera en este documento el dolor psicógeno. Existen, sin embargo, aspectos o variables
psicológicas en el dolor crónico que, por lo general, son comunes a todo tipo de dolor(3),11.
En la literatura científica existe un gran consenso en que el dolor es un fenómeno complejo y
multifactorial que depende de la interacción de factores fisiológicos, psicológicos y socioculturales. Se han
descrito diferencias no concluyentes en la percepción del dolor o en su manifestación, relacionadas con
condiciones étnicas o raciales, tanto en adultos como en niños12,13,14 .
Existen igualmente estudios que muestran diferencias en la percepción del dolor según sexo,
destacando la revisión15 publicada en 2009 sobre prevalencia del dolor crónico en muestras representativas de
diferentes países de nuestro entorno socioeconómico. En siete de los diez estudios incluidos, las diferencias
entre mujeres y hombres fueron estadísticamente significativas.
En base a su causalidad, características y abordaje se han conceptualizado diferentes tipos de dolor.
La IASP publicó en 1994 una clasificación del dolor crónico que incluye una taxonomía completa, así como las
diferentes definiciones; ambas son objeto de revisiones y actualizaciones periódicas16. La Tabla 1.1 recoge las
causas frecuentes de dolor crónico (4) .
Tabla 1.1. Dolor crónico: causas más frecuentes
Dolor musculoesquelético
Dolor articular (artritis y artrosis)
Dolor del raquis: lumbar, cervical
Dolor muscular (síndromes de dolor miofascial y dolor muscular
generalizado)
Dolor oncológico con afectación musculoesquelética
Dolor neuropático
Herpes zoster y neuralgia post-herpética
Neuralgias de nervios periféricos
Neuropatía diabética dolorosa
Síndromes de dolor regional complejo
Dolor por lesión nerviosa
Dolor post-amputación y del miembro fantasma
Dolor mixto
Dolor radicular por patología del raquis
Dolor crónico visceral
Dolor de origen vascular
Dolor somatomorfo
La elevada prevalencia del dolor crónico requiere de la interrelación y estrecha coordinación entre atención
primaria y las distintas especialidades implicadas en el manejo clínico de estos pacientes. El sistema de
atención al dolor crónico debe utilizar una perspectiva biopsicosocial lo que demanda la integración de
múltiples disciplinas17.
(2) www.iasp-pain.org
(3) Para una mejor conceptualización del término consultar referencia 11.
(4) /www.efic.org
10 / 110
Volver

Page 16
1.1. Alcance del documento
?Unidad asistencial? se define como una organización de profesionales sanitarios que ofrece asistencia
multidisciplinar en un espacio específico, que cumple unos requisitos funcionales, estructurales y organizativos,
de forma que garantiza las condiciones de seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender pacientes
que tienen unas características determinadas que condicionan las especificidades organizativas y de gestión
de la propia unidad, en los documentos de estándares y recomendaciones de unidades asistenciales del
MSPSI. La UTD se organiza en relación a la atención del paciente con dolor crónico que requiere una atención
especializada y multidisciplinar. Esta organización estará orientada al apoyo y formación del profesional de
atención primaria, a la colaboración en la continuidad de la atención del paciente en otras unidades o servicios
y a la atención del paciente en la propia UTD.
El R.D. 1277/2003, de 10 de octubre(5), por el que se establecen las bases generales sobre
autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, relaciona las unidades que deben ser objeto de
establecimiento de requisitos que garanticen su calidad y seguridad. En esta relación se incluye a la unidad de
?tratamiento del dolor? definida como una ?unidad asistencial en la que un médico especialista es responsable
de aplicar técnicas y métodos para eliminar o aliviar el dolor, de cualquier etiología, al paciente?.
1.2. Objetivo del documento
El objetivo del documento de estándares y recomendaciones para la UTD es poner a disposición de las
administraciones públicas sanitarias, gestores -públicos y privados- y profesionales sanitarios, criterios para la
organización y gestión de estas unidades, contribuyendo a la mejora en las condiciones de seguridad y calidad
de su práctica, en las múltiples dimensiones que la calidad tiene, incluyendo la eficiencia en la prestación de
los servicios, así como para su diseño y equipamiento. Los aspectos relativos a la organización y gestión son el
objeto de interés del documento, que no tiene como objetivo el carácter de guía clínica. La UTD es la estructura
organizativa y de gestión que da soporte a la práctica clínica que idóneamente se debería realizar mediante la
aproximación sistemática contemplada en las guías clínicas, procesos asistenciales integrados, protocolos,
vías clínicas y otros instrumentos de gestión clínica.
El Documento de Estándares y Recomendaciones de la Unidad de Dolor no tiene un carácter
normativo, en el sentido de establecer unos requisitos mínimos o estándares para la autorización de
la apertura y/o el funcionamiento de estas unidades, o su acreditación.
Aunque la mayor parte de los estándares y recomendaciones se refieren a UTD para la atención de dolor
crónico en pacientes adultos, los aspectos generales son de aplicación también a la población infantil,
recogiéndose los específicos en el Anexo 1.
1.3. Metodología de trabajo
La dirección del proyecto corresponde a la Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad de la Agencia de
Calidad del Sistema Nacional de Salud (AC-SNS) del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad
(MSPSI).
La AC-SNS se ha apoyado en un grupo de expertos, seleccionado en base a la experiencia y
conocimiento de los mismos en los aspectos relacionados con el alcance propuesto, y ha contado con la
(5)La clasificación de centros, servicios y establecimientos sanitarios fue, a su vez, modificada por O.M. 1741/2006.
11 / 110
Volver

Page 17
colaboración con las sociedades científicas más directamente relacionadas con el manejo del paciente con
dolor crónico.
La Dra. Margarita M. Puig, Profesora Titular de anestesiología de la Universidad Autónoma de
Barcelona y miembro del Servicio de Anestesiología del Hospital del Mar (Barcelona) ha realizado la
coordinación científica del trabajo.
El capítulo 2, análisis de situación, ha sido facilitado por la Agencia de Evaluación de Tecnologías de
Andalucía, participando la Escuela Andaluza de Salud Pública en su elaboración y en la revisión bibliográfica
para la elaboración de estándares y recomendaciones para la Unidad de Dolor Crónico, utilizada a lo largo de
todos los capítulos del documento.
La AC-SNS ha contado con la colaboración de una empresa consultora que ha realizado funciones de
apoyo como secretaría del grupo de expertos; seguimiento de los trabajos; apoyo técnico en las reuniones de
grupo de expertos; elaboración del análisis de situación; revisión de los documentos elaborados por los
expertos y análisis de evidencia; y elaboración de los distintos borradores y del documento final.
El documento de estándares y recomendaciones de la UTD se apoya en una amplia experiencia
nacional e internacional, recogida en las referencias que figuran en el anexo 12.
Este documento recoge algunas recomendaciones que están amparadas por requisitos normativos, o
por una evidencia científica suficientemente sólida a criterio del grupo de expertos que ha colaborado en la
redacción del mismo. Cuando se realizan estas recomendaciones se mencionan expresamente como tales y se
destacan en negrita.
12 / 110
Volver

Page 18
2. Análisis de situación(6)
2.1. Un problema de salud pública
El dolor es uno de los trastornos que más afecta y preocupa a las personas y es el síntoma acompañante que
con mayor frecuencia motiva una consulta médica18. La demanda de atención al dolor muestra una tendencia
creciente relacionada con la oferta de servicios específicos y el desarrollo de nuevos y más eficaces
tratamientos. En la literatura científica se observa un aumento en la prevalencia de dolor entre la población
general en los últimos años19,20, existiendo estudios con un seguimiento superior a 40 años, que muestran un
aumento entre 2 y 4 veces en el dolor de espalda, dolor en el hombro y dolor generalizado, siendo el
incremento en algunos casos estadísticamente significativo21.
La frecuencia de dolor crónico en población adulta en España es muy elevada. En la tabla 2.1. se
recogen los datos, por sexo y grupos de edad en mayores de 16 años, de la Encuesta Nacional de 2006 para
el dolor cervical y dolor lumbar, ya que otros tipos y localizaciones de dolor no están recogidos en la misma.
Tabla 2.1. Prevalencia de dolor crónico de espalda en población adulta
Dolor cervical
Dolor lumbar
Total
Hombres
Mujeres
Total
Hombres
Mujeres
Total
23,48%
15,41%
31,24%
23,84%
18,86%
28,63%
De 16 a 24 años
10,59%
4,87%
16,60%
11,90%
8,02%
15,98%
De 25 a 34 años
16,52%
10,80%
22,64%
16,21%
13,86%
18,72%
De 35 a 44 años
21,77%
15,13%
28,68%
23,20%
20,32%
26,20%
De 45 a 54 años
27,97%
19,93%
35,92%
28,03%
24,39%
31,63%
De 55 a 64 años
32,69%
23,03%
41,82%
31,94%
26,58%
37,00%
De 65 a 74 años
32,33%
20,07%
41,79%
31,35%
20,11%
40,02%
De 75 y más años
29,70%
19,50%
36,99%
31,60%
21,78%
38,62%
Fuente: INE y MSPS. Encuesta Nacional de Salud 2006. Elaboración propia.
Existe una mayor prevalencia de dolor crónico de espalda en mujeres que en hombres, y se modifica con la
edad, como puede observarse en la Tabla 2.1. En un estudio realizado en Cataluña la prevalencia de dolor
crónico en personas mayores de 64 años se estimó en un 69 %, afectando a la calidad de vida de un 35,5 %
22 .
El dolor crónico es un problema de salud en todos los países desarrollados. Mientras que el
reconocimiento de la causa y tratamiento del dolor han sido objeto de la medicina desde sus más remotos
orígenes, no ha sido hasta principios de la década de los años 50 cuando John Bonica alertó sobre el
tratamiento insuficiente del dolor y propuso cuatro medidas para corregir este problema23. Desde entonces se
ha producido un gran desarrollo de la investigación básica y clínica centrada en el dolor24. Los profesionales de
atención primaria son los que con mayor frecuencia tratan pacientes con dolor crónico, requiriendo -por su
complejidad o especificidad- el concurso de otras especialidades y áreas de conocimiento como las de
anestesiología, cuidados paliativos, fisioterapia, medicina interna, neurología, neurocirugía, oncología,
psicología, psiquiatría, rehabilitación, reumatología y traumatología.
La evidencia epidemiológica, procedente en su mayoría de los países desarrollados, ha demostrado
que el dolor crónico es un problema generalizado de salud pública25. A pesar de la heterogeneidad de los
métodos de estudio, en las encuestas basadas en la comunidad se encuentra que el 15% -25% de los adultos
sufren dolor crónico en un momento dado, una cifra que aumenta al 50 % en los mayores de 65
años26,27,28,29,30 .
(6) Fuente: Pérez Lázaro JJ, Fernández Ruiz I, Gálvez R, Tejedor M, Babio G, Olry de Labry A. Estándares de Calidad de la
Unidad del Dolor. Análisis de situación. Escuela Andaluza de Salud Pública. 2009.
13 / 110
Volver

Page 19
En una de las mayores encuestas31 realizadas sobre el dolor, el 18 % de los encuestados
estadounidenses que calificaron su dolor como intenso o insoportable, no había visitado a un profesional de la
salud, ya que pensaban que nadie podía aliviar su sufrimiento. En un estudio sobre dolor persistente en
residencias asistidas, Teno y cols., encontraron que el 14,2 % de los residentes tenían dolor persistente, y que
en el 41,2% de los residentes que tenían dolor en la primera evaluación persistía el dolor severo 60-180 días
más tarde32.
En una amplia encuesta telefónica realizada en 15 países europeos e Israel, el 19% de los
encuestados manifestaron que habían tenido dolor durante más de 6 meses, el dolor había sido moderado
(66%) o severo (34%) durante el último mes y lo habían padecido en varias ocasiones durante la última
semana. El dolor afectaba de forma importante a sus vidas, siendo motivo de frecuentes consultas médicas (el
60% había realizado de 2-9 consultas por el dolor) y casi la mitad no recibía un tratamiento adecuado33.
La European Federation of IASP Chapters (EFIC) recoge en su página web un importante número de
trabajos
que
muestran
la
importancia
epidemiológica
y
económica
del
problema(7),18,34,35,36,37,38,39,40,41,42,43,44,45,46, 47,48,49.
A pesar de la magnitud del problema y del interés médico, científico y social que supone la atención y
el tratamiento de la persona con dolor crónico, este problema está infravalorado50,51,52 o inadecuadamente
tratado53. El déficit asistencial se extiende a pacientes hospitalizados o ambulantes. Algunos estudios han
revelado que hasta un 18,7% de pacientes quirúrgicos y críticos (con EVA mayor o igual a 2) no tenían
prescripción analgésica y casi dos terceras partes de las pautas analgésicas en estos pacientes eran prescritas
a demanda54. Asimismo, existen referencias sobre la infravaloración del dolor en pacientes pediátricos55 y el
inadecuado e insuficiente tratamiento del dolor en niños hospitalizados56 y en pacientes oncológicos57.
Las causas de la infravaloración del dolor y de la inadecuación en su tratamiento son de naturaleza
multifactorial, siendo los problemas más destacados la falta de formación y de información del profesional
sanitario; el desconocimiento sobre la utilización de tratamientos de forma segura, efectiva y eficiente 58,59; la
falta de precisión, adecuación y utilización de los métodos de evaluación del dolor; las normas para el uso de
estupefacientes; y el componente cultural subyacente a las actitudes y sistemas de afrontamiento del dolor57,60 .
Otros factores están relacionados con la dificultad en la verbalización del dolor por parte del
paciente61,62 y la comunicación entre la persona atendida y el profesional sanitario63,64 .
La OMS ha mostrado gran interés en el manejo del dolor, otorgándole especial importancia al
abordaje terapéutico. En 1986 la OMS publicó el trabajo ?Alivio del dolor en el cáncer?65 que incluye la ?escala
o escalera analgésica de la OMS?, que constituye un instrumento sencillo para la elección del tratamiento
analgésico sobre la base de la intensidad del dolor en el paciente oncológico. La escala ha sufrido
modificaciones a lo largo del tiempo y en la actualidad se aplica al tratamiento de dolor oncológico y no­
oncológico tanto agudo como crónico. El mundo asistencial y científico reconoce la publicación de la escala
como un hito en el tratamiento del dolor y, aunque su estructura básica no ha variado, actualmente presenta
modificaciones, proponiéndose la inclusión de un cuarto escalón que contiene técnicas intervencionistas66.
Existen un gran número de estudios sobre la prevalencia del dolor realizados utilizando metodologías
diversas, en diferentes entornos y para distintos tipos de dolor. La Tabla 2.2 recoge estudios sobre prevalencia
de dolor en población general realizados entre los años 2001 y 2009.
(7) http://www.efic.org/costs-of-chronic-pain.php
14 / 110
Volver

Page 20
Tabla 2.2. Estudios sobre prevalencia de dolor en población general
Estudio
Objetivo y metodología
Resultado
Bergman
(2001)67
Objetivo: estimar la prevalencia de dolor crónico
musculoesquelético regional y generalizado en una
muestra de la población general adulta de Suecia.
Metodología: estudio transversal mediante encuesta
postal a 3.928 ciudadanos.
Tras ajustar por edad y sexo, la prevalencia de dolor
regional crónico fue del 23,9%, mientras que la del dolor
crónico generalizado fue del 11,4%.
En ambos dolores la prevalencia fue mayor a edades
superiores y en trabajadores manuales o no manuales de
bajo nivel socioeconómico.
Blyth
(2001)27
Objetivo: estimar la prevalencia de dolor crónico en
una muestra aleatoria de la población australiana.
Metodología: Encuesta telefónica en Australia. El
dolor crónico se consideró como el dolor
experimentado todos los días durante 3 meses en los
últimos 6 meses anteriores a la entrevista.
La prevalencia de dolor crónico fue del 20,56% (hombres
17,1% y 20% mujeres).
El dolor crónico se mostró asociado de manera
estadísticamente significativa a los sujetos o pacientes de
mayor edad, mujeres, con bajo nivel educativo y que
carecían de seguro privado.
Smith
(2001)68
Objetivo: Describir la prevalencia y distribución del
dolor crónico en la comunidad.
Metodología: estudio transversal mediante encuesta
postal a 4.611 sujetos de Escocia mayores de 25
años.
La prevalencia de dolor crónico fue del 14,1%, siendo más
prevalente entre las mujeres. El 6,3% afirmaron tener
dolor crónico severo, siendo éste más frecuente entre las
personas de mayor edad.
Catalá
(2002) 69
Objetivo: estimar la prevalencia de dolor agudo y
crónico en la población general española.
Metodología: se realizó encuesta telefónica a 5.000
sujetos mayores de 18 años.
La prevalencia de dolor crónico en la población general
española era del 23,4%.
La prevalencia de dolor durante el día anterior a la
encuesta fue del 29,6% (IC95%: 28,3-30,8%), siendo
mayor en las mujeres 37,6%, que los hombres 20,9% (OR:
0,44).
El 43,2% refirieron dolor en la última semana.
Se encontró una mayor prevalencia de dolor a mayor
edad, así entre 18 y 29 años fue del 20,1%, pasando al
41,7% en mayores de 65 años (p <0,001).
Gerdle
(2004)70
Objetivo: estimar la prevalencia de dolor crónico en
una muestra de la población general adulta de
Suecia.
Metodología: estudio transversal mediante encuesta
postal a 9.952 ciudadanos. El dolor crónico se definió
como el dolor de una duración mayor a tres meses.
Se obtuvo información de 7.637 sujetos (TR 76,7%), de
los cuales el 48,9% afirmó tener dolor.
La prevalencia de dolor en el último mes fue del 63%.
En cuanto al dolor crónico su prevalencia fue del 53,7%.
Rustøen
(2004)71
Objetivo: Evaluar las diferencias de género en la
experiencia de dolor crónico.
Metodología: estudio transversal mediante encuesta
postal a 4.000 ciudadanos noruegos. El dolor crónico
se definió como el dolor de una duración superior a
tres meses.
Se obtuvo información de 1.212 sujetos (TR 47,8%) y el
24,4% afirmó tener dolor crónico.
Las mujeres mostraron una mayor prevalencia e
intensidad de dolor crónico.
Aunque la duración era similar entre sexos, las mujeres
tenían una mayor probabilidad de recibir tratamiento.
Von Korff
(2005)72
Objetivo: Determinar la prevalencia de dolor crónico
de la columna cervical y espalda de Estados Unidos.
Metodología: Encuesta en hogares a una muestra
aleatoria de mayores de 18 años.
De una muestra de 5.692 personas, el 19% afirmó tener
un dolor crónico de la columna vertebral en los pasados
12 meses, mientras que el 29,3% refirió que padeció este
tipo de dolor en algún momento de su vida.
Breivik
(2006)33
Objetivo: determinar la prevalencia, severidad,
tratamiento e impacto del dolor crónico.
Metodología: estudio realizado mediante encuesta en
15 países europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca,
Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Países
Bajos, Noruega, Polonia, España, Suecia, Suiza y el
Reino Unido) e Israel.
Se encuestaron a 46.364 personas (tasa de respuesta
43%), presentando el 19% de ellos dolor crónico (rango
12-30%).
Noruega, Polonia e Italia presentaron las prevalencias
más altas.
Las más bajas corresponden a Irlanda y el Reino Unido y
España (la más baja, 11%).
Wijnhoven
(2006)73
Objetivo: estimar la prevalencia de dolor
musculoesquelético en Holanda.
El 39% de los hombres y el 45% de las mujeres afirmaron
tener dolor crónico musculoesquelético en el último año.
El 53% de los hombres y el 57% de las mujeres tenían
dolor en el momento del estudio.
15 / 110
Volver

Page 21
Estudio
Objetivo y metodología
Resultado
Miró
(2007)22
Objetivo: Determinar la prevalencia, severidad, y
características de los problemas de dolor crónico en
ancianos en Cataluña.
Metodología: entrevistas personales en el centro de
atención primaria de referencia.
El 71.4% de los participantes experimentaba algún tipo de
dolor crónico, siendo mayor la prevalencia entre las
mujeres.
Bouhassir
a (2008)74
Objetivo: estimar la prevalencia del dolor crónico con
o sin características neuropáticas en la población
general francesa.
Metodología: estudio transversal mediante encuesta
postal a 30.155 ciudadanos. Se consideró dolor
crónico cuando se percibió diariamente durante 3
meses.
Se obtuvo información de 23.712 sujetos (tasa de
respuesta: 76,8%), obteniéndose una prevalencia de dolor
crónico del 31,7% (IC95% 31,1-32,0), siendo la intensidad
del dolor moderada o severa en el 19,9% (IC95%: 19,5­
20,4).
La prevalencia de dolor neuropático fue del 6.9% (IC95%:
6.6?7.2), siendo el dolor moderado a severo para el 5,1%
(CI 95%: 4,8-5,4).
Tsang
(2008)75
Objetivo: Determinar la prevalencia por edad y sexo
de dolor crónico (dolor de cabeza, dolor de espalda o
cuello, artritis o dolor en las articulaciones y otros
dolores crónicos).
Metodología: Estudio realizado mediante un
cuestionario en 10 países desarrollados y siete en
desarrollo en población mayor de 18 años.
Se obtuvo información de 42.249 sujetos.
La prevalencia de dolor crónico ajustada por edad en los
últimos 12 meses fue de 37,3% en los países
desarrollados y el 41,1% en los países en desarrollo.
El dolor de espalda y de cabeza fue más común en los
países desarrollados.
La prevalencia de dolor crónico fue mayor entre las
mujeres y aquellos de mayor edad.
Sjøgren
(2009)76
Fuente: Pére
Unidades del
Objetivo: estimar la prevalencia de dolor crónico con
la encuesta danesa de salud y compararlo con los
años 2000 y 2005.
Metodología: estudio realizado mediante entrevista y
cuestionario. De 10.916 sujetos se seleccionaron
5.552 que completaron la entrevista y el cuestionario.
Dolor crónico se definió como aquel de una duración
?6 meses.
Dolor. Escuela Andaluza de Salud Pública. 2009.
z Lázaro JJ, Fernández Ruiz I, Gálvez R, Tejedor M,
El 20,2% (hombres 17,7% y 22,4% mujeres) afirmó tener
dolor crónico.
Al comparar las prevalencias de dolor crónico, ajustando
por edad y sexo con los datos obtenidos en el año 2000
(19,6%) y 2005 (19,5%) se observó que la prevalencia del
dolor crónico se mantuvo "estable" durante estos años.
Babio G, Olry de Labry A. Estándares de Calidad de las
Al igual que ocurre en la población adulta, los estudios de prevalencia de dolor en población infantil están
realizados sobre muestras muy diferentes y utilizando diversas metodologías. Una aproximación a la
estimación de la prevalencia de dolor en niños no ingresados, es el estudio publicado en 2008 y realizado en
Tarragona a 561 niños entre 8 y 16 años (edad media 11,8 años). El 18,4% afirmó padecer algún dolor en el
momento de la entrevista y el 88% de la muestra sufrió al menos un episodio de dolor en los 3 meses
anteriores. En ese estudio el 37.3% de los participantes informaron sufrir dolor crónico77. Otro estudio realizado
en EEUU evaluó registros de urgencias en menores de 18 años mostrando que en más de la mitad de ellos no
consta la valoración del dolor que únicamente se registró en el 31,1% de historias clínicas consultadas. Otro
trabajo realizado en Ontario (Canadá) y publicado en 2008, muestra una prevalencia de dolor del 27% para
pacientes pediátricos antes de su ingreso y del 77% durante el ingreso. Durante la entrevista manifestaron
dolor moderado o severo el 23% mientras que el 64% manifestó haber padecido dolor moderado o severo en
algún momento de las últimas 24 horas78.
Existen encuestas sobre prevalencia de dolor en atención primaria. En 2009 un artículo publicó la
prevalencia de dolor crónico en pacientes que acudieron a 40 centros de atención primaria en Alemania. En
aquellos pacientes que refirieron dolor de una duración de más de 3 meses, se evaluó la intensidad del dolor y
las limitaciones de la actividad. La prevalencia de dolor crónico entre los 1.860 pacientes encuestados fue del
18,4%. El grado medio de la intensidad del dolor alcanzó un valor de 5 sobre 10 puntos y la limitación media
de la actividad fue de 4,8 sobre 10. En la mayoría de los casos, el dolor estaba relacionado con enfermedades
degenerativas osteomusculares79. También Frießem CH ha comparado los datos obtenidos en un estudio
realizado en 2006 con más de 1.200 pacientes que acudieron a las consultas de atención primaria con los
16 / 110
Volver

Page 22
resultados obtenidos en un estudio similar realizado en el año 1991. La comparación puso de manifiesto que el
dolor fue el motivo más frecuente de consulta en ambos estudios (50,3% y 42,5%). El 40% de los entrevistados
en 2006, afirmó sufrir dolor durante más de seis meses, frente al 36,4% del año 1991. En relación al impacto
negativo del dolor sobre su vida diaria, en el año 2006 fue referido por el 88,3% de los pacientes, frente al 68%
del año 199180.
En España, el dolor crónico afecta a un número importante de ciudadanos. El dolor oncológico es
padecido en el 30-85% de los pacientes con cáncer, dependiendo del tipo y el estadio81,(8). El dolor
neuropático crónico tiene una causalidad múltiple y difícil tratamiento50. La fibromialgia es una entidad que ha
cobrado un gran protagonismo en las últimas décadas, estimándose una prevalencia del 2,9 %82 en cinco
países de la Unión Europea. Un 30,9% de la muestra poblacional refería dolor crónico, con un alto componente
neuropático83, en uno de los últimos estudios epidemiológicos sobre dolor realizado en España en atención
primaria.
2.2. Servicios para la atención de personas con dolor
Los servicios asistenciales para la atención a personas con dolor, fundamentalmente dolor crónico oncológico y
no oncológico, son heterogéneos en su origen, en su organización, en el tipo de profesionales que se integran
en ellos y en su cartera de servicios. El abordaje del tratamiento del dolor crónico debe ser multidisciplinar,
para ofrecer un programa integral que ha demostrado eficacia y costo-efectividad84.
La IASP ha definido cuatro tipos de unidad de tratamiento del dolor crónico, que han sido adoptadas
por la SED. En orden de mayor a menor grado de complejidad y especialización85 son: centro multidisciplinar
para el tratamiento del dolor; unidad multidisciplinar del dolor; unidad del dolor; unidad monográfica.
La información disponible en muchos países sobre los servicios asistenciales para el tratamiento del
dolor procede de asociaciones científicas y profesionales para el estudio del dolor y se atiene a la
conceptualización de servicios elaborada por la IASP.
En algunos países, que han llevado a cabo estudios de situación y han puesto en marcha programas
de trabajo para mejorar la atención a personas con dolor, es posible obtener datos sobre la actividad y el
desarrollo de los servicios. En los mismos se identifican algunos elementos comunes, como su origen
vinculado a servicios de anestesiología y relacionado con el tratamiento del dolor oncológico y los cuidados
paliativos, en gran parte de los casos. Las unidades son heterogéneas e incluyen un gran número de perfiles
profesionales, siendo más delimitadas a medida que se especializan. En la mayor parte de los países existe
una alta demanda asistencial, recursos escasos y cartera de servicios dispar. Algunos ejemplos servirán para
ilustrar este panorama.
AUSTRALIA
Australia, con la colaboración del Australia and New Zealand College (ANZCA) House, ha elaborado una
estrategia nacional para el manejo del dolor86. La Sociedad Australiana del Dolor (APS) tiene registradas un
total de 28 unidades y centros del dolor de carácter multidisciplinar y 29 unidades del dolor monográficas. En el
marco conceptual de la IASP, esta sociedad apoya la orientación especializada de la instalación sanitaria para
la atención al dolor y el trabajo multidisciplinar. La APS reconoce la heterogeneidad de los servicios
australianos, apuntando a la falta de consenso en los esquemas diagnósticos y terapéuticos.
(8) La referencia es de 2000, es posible que en la actualidad sea menor.
17 / 110
Volver

Page 23
CANADÁ
Canadá ha elaborado algunos análisis situacionales sobre los servicios de atención al paciente con dolor87. En
el año 2005, se publicó un artículo sobre los recursos regionales disponibles para el tratamiento del dolor
crónico no oncológico. Los resultados mostraron que en el 73% de los departamentos hospitalarios de
anestesia se disponía de servicios para el tratamiento del dolor crónico no oncológico. En el 26% de los
mismos se proporcionaba algún tipo de evaluación y tratamiento multidisciplinar, pero sólo en tres se contaba
con un equipo profesional básico (anestesiólogo, y profesionales de enfermería, psicología y fisioterapia). Los
indicadores asistenciales eran insatisfactorios: 4.500 pacientes esperaban su primera cita y casi 3.000 (67%)
había esperado durante nueve meses o más88. Otro informe, el ?Review of Pain Management Services in Nova
Scotia?, publicado en el año 2003, analizó la situación en Nova Scotia (Canadá), obteniendo resultados
similares: escasez de recursos, escasez de profesionales especializados, considerables listas de espera e
importantes problemas organizativos. Para responder a la situación se elaboró y presupuestó un plan de acción
con el propósito de mejorar la formación, la integración de servicios, la adecuada utilización de recursos y la
prestación de la atención asistencial sobre la base de la mejor evidencia médica disponible89.
ESTADOS UNIDOS
La American Society of Anesthesiologists (ASA) y el American Pain Society (APS) han elaborado unas
directrices para el manejo del dolor crónico90.
REINO UNIDO
El primer servicio especializado en el tratamiento del dolor del National Health Service en Reino Unido (UK) fue
creado a finales de los años 40; estaba formado por anestesiólogos que atendían fundamentalmente a
pacientes oncológicos. En el año 2000 se publicó el informe ?Services for patients with pain? cuyos resultados y
conclusiones mostraban la falta de recursos de estos servicios y elevados tiempos de espera91. Otro informe
publicado en el año 2003, ?Adult Chronic Pain Management Services in the UK? mostró la gran variabilidad en
las características de esta unidad tanto en disponibilidad de recursos como en cartera de servicios92.
Actualmente, hay unas 300 clínicas del dolor en el Reino Unido, situadas en hospitales que atienden a
pacientes derivados desde atención primaria o desde otros servicios hospitalarios.
El Royal College of Anaesthetists y la Pain Society desarrollaron una guía de buena práctica para la
unidad de dolor93, y el Royal College of Anaesthetists y la Association of Anaesthetists of Great Britain and
Ireland han publicado recientemente una guía de buena práctica clínica para el departamento de anestesia,
cuidados críticos y unidad de tratamiento del dolor94. The Royal College of Anaesthetists, dentro de los
estándares para la especialidad, ha desarrollado los correspondientes a la unidad de dolor crónico95. Asimismo
el Royal College of Anaesthetists, dentro de las directrices para la provisión de servicios de anestesia, incluye
las relativas al manejo del dolor crónico96. La British Pain Society ha elaborado directrices de buena práctica
para el manejo del dolor97,98 .
El National Institute for Health and Clinical Excellence99 ha desarrollado una guía del tratamiento farmacológico
del dolor neuropático.
ESPAÑA
La atención al dolor está recogida entre los requisitos de los servicios comunes del sistema nacional de salud.
El R.D. 1030/2006, de 15 de septiembre, establece la cartera de servicios comunes del SNS y
contempla, en el artículo 5, los criterios y requisitos para la cartera de servicios comunes del SNS, las
18 / 110
Volver

Page 24
técnicas, tecnologías o procedimientos, mencionando entre otros ?contribuir de forma eficaz a la eliminación o
disminución del dolor y el sufrimiento?.
La unidad U.36 Tratamiento del dolor se recoge en el RD 1277/2003 de 10 de octubre por el que se
establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios y se
define como aquella en la que un médico especialista es responsable de aplicar técnicas y métodos para
eliminar o aliviar el dolor, de cualquier etiología, al paciente.
La primera unidad del dolor diferenciada en España se puso en marcha en 1966 dentro del servicio de
anestesiología y reanimación de la Clínica de la Concepción, Fundación Jiménez Díaz de Madrid. En Cataluña,
la primera unidad para la atención al paciente con dolor se instauró en 1976 en el Hospital Vall d'Hebron de
Barcelona. En 1982 se estableció en el Hospital 12 de Octubre de Madrid una unidad piloto para el estudio y
tratamiento del dolor100. En los últimos años la unidad del dolor se ha configurado con el propósito de realizar la
valoración y tratamiento de diferentes tipos de dolor crónico. La mayor parte de unidades han surgido y se
mantienen vinculadas a servicios hospitalarios de anestesiología y reanimación y, en ocasiones, relacionadas
con cuidados paliativos.
Actualmente, según el Directorio de la Sociedad Española del Dolor (SED), en España existen un
total de 127 unidades de dolor (9) cuya distribución por comunidades autónomas se recoge en la Tabla 2.3.
Estos datos pueden variar de los recogidos por otras fuentes pues se contabilizan exclusivamente las
registradas en la mencionada sociedad científica.
Tabla 2.3. Distribución de unidades de dolor por comunidad autónoma
Comunidad autónoma
Nº de Unidades
Andalucía
14
Aragón
4
Asturias
2
Canarias
5
Cantabria
1
Castilla la Mancha
4
Castilla y León
7
Cataluña
23
Ceuta
1
Comunidad Valenciana
9
Extremadura
2*
Galicia
8
Islas Baleares
2
La Rioja
1
Madrid
24
Melilla
1
Murcia
7
Navarra
2
País Vasco
Fuente: SED
10
* Aunque en el registro de la SED figuran 2 UTD, Extremadura cuenta con 4 UTD.
Las UTD en España son heterogéneas en cuanto a su estructura y equipamiento, dotación y perfiles de
personal, la cartera de servicios, relación con otros servicios y niveles asistenciales, actividad no asistencial y
los mecanismos de evaluación y control de la actividad.
Los artículos publicados por Martínez Zapata en el año 2005101 y por C. de Barutell en el año 2009102,
basada en encuestas realizadas en los años 2001 y 2007, ofrecen una estimación del número, situación y
características de las UTD en nuestro país,.
La encuesta del año 2001 fue remitida a 79 UTD obteniéndose una tasa de respuesta del 70,8%101. La
gran mayoría de las unidades (89,3%) dependía funcionalmente de los servicios de anestesiología y un 57,1%
(9) http://www.sedolor.es/diectorio.php
19 / 110
Volver

Page 25
disponía de personal con dedicación exclusiva. Los recursos terapéuticos más utilizados fueron los fármacos,
los bloqueos nerviosos, las técnicas de administración de analgésicos por vía epidural y las técnicas de
estimulación transcutáneas (TENS). Los sistemas implantables fueron utilizados más frecuentemente en la
unidad de dolor de hospitales docente universitarios que en los no universitarios. La media anual de consultas
(primeras más sucesivas) por UTD fue de 2.194.
El estudio de 2007 obtuvo información de 94 UTD, en las que trabajaban un total de 356 facultativos
con dedicación mayoritaria a tiempo parcial102. La mayor parte de los profesionales eran anestesiólogos (86%),
seguidos por neurocirujanos (3%) y médicos de familia (3%). En el 37% de las UTD existía un especialista en
psicología con alguna dedicación. Un total de 124 diplomadas en enfermería trabajan en 82 UTD (86%), lo que
genera una media de 1,51 enfermeras por unidad. La gran mayoría de las UTD encuestadas no disponía de
espacio propio, por lo que utilizaban consultas y quirófanos generales del hospital. En un 72% de las UTD
encuestadas se llevaban a cabo actividades de formación continuada, mientras que en un 26% no se realizaba
ninguna actividad docente.
En cuanto a la actividad asistencial102 la población de cobertura media de las UTD en España , en
2001, fue de 355.601 personas y el número medio anual de pacientes atendidos por UTD fue de 1.468; el
número medio anual de procedimientos terapéuticos fue de 941, siendo el número medio anual por paciente de
1,4. En el año 2007 las UTD encuestadas realizaron un total de 271.913 visitas (4.856 visitas por unidad; 3,3
visitas por paciente). De ellas, 72.103 fueron primeras visitas y 199.810 visitas sucesivas. El desarrollo de este
tipo de unidades, así como su heterogeneidad e irregular distribución territorial, reclama su normalización
dentro de la estructura asistencial del SNS103. Los datos que aquí se recogen corresponden a unidades que
atienden a pacientes mayores de 18 años; en el momento de preparar este informe no se dispone de datos
comparables para la población infantil y juvenil (véase Anexo 1 para detalles de la atención al dolor crónico en
esta población).
El estudio PHANDORA(10), recientemente ultimado, ha llegado a las siguientes conclusiones en
relación con el perfil del paciente que acude a la primera visita en la UTD en España:
?
La especialidad que deriva más pacientes a la UTD es traumatología.
?
El paciente acude a la UTD con dolor mantenido durante mucho tiempo (un 12,7 % con dolor crónico desde
hace más de 10 años).
?
El 43% de pacientes tienen sobrepeso.
?
Más del 27 % de los pacientes están solteros o viudos, que presupone que pasan solos buena parte del día o
la noche.
?
El 29 % del los pacientes están jubilados y solo el 20 % están en situación laboral activa.
?
Entre las comorbilidades predomina la hipertensión, la dislipemia y la depresión.
?
Predomina el dolor no oncológico 96,3% y de estos, el musculoesquelético en un 86,2 %.
?
La fibromialgia afecta al 9,1 % de los pacientes.
?
La localización más frecuente es en columna, con un 40 % en región lumbar.
?
Se observa una significativa variabilidad en la utilización de AINE, opioides y anticonvulsivantes, antes y
después de ser visitados en la UTD.
?
Un 55 % de los pacientes de la UTD son tratados con técnicas intervencionistas percutáneas.
Extremadura ha sido la primera comunidad autónoma que ha dispuesto de un Programa Regional del
Dolor en el año 2003104. El Departament de Salut de Cataluña realizó en 2009 una encuesta sobre la actividad
(10) Estudio realizado entre noviembre 2009 y enero 2010 por el grupo de trabajo de dolor musculoesquelético de la SED
integrado por Antonio Montero (anestesiólogo), Javier Vidal (reumatólogo), Mª Jesús Rodríguez (anestesióloga), Lorenzo
Jiménez (rehabilitador) y Daniel Samper (anestesiólogo) en colaboración con 160 especialistas de UTD españolas.
20 / 110
Volver

Page 26
y el recurso humano de la UTD con objeto de con objeto de evaluar y mejorar las UTD en Cataluña.105,(11).
2.3. Acreditación y estándares
En el ámbito de la atención al dolor existen sistemas de acreditación, recomendaciones y buenas prácticas
orientados a establecer una asistencia actualizada, segura, eficaz y eficiente al paciente con dolor, mejorando
el proceso asistencial y optimizando los resultados106,107,108 .
Entre las referencias que establecen características estructurales y funcionales de la UTD, destaca el
?Tratamiento práctico del dolor?109, que incluye especificidades sobre la organización de la unidad de
tratamiento del dolor crónico.
El modelo de acreditación de la Joint Commission para centros de atención sanitaria, de origen
norteamericano, recoge un conjunto de estándares relacionados con la atención de calidad a la persona con
dolor, como son el reconocimiento del derecho a una atención adecuada, la evaluación de la situación de dolor,
la planificación de las actividades y la aplicación de tratamientos110. La Joint Commission, en colaboración con
el National Pharmaceutical Council, ha elaborado un documento para mejorar el desempeño de las
organizaciones que se dedican al tratamiento del dolor111.
La IASP recoge una serie de requisitos para el ?reconocimiento? del profesional médico dedicado al
tratamiento del dolor y establece un curriculum formativo para otras especialidades. En algunos países, entre
los que se encuentran Irlanda, Italia y Estados Unidos de América, existen sistemas de acreditación (Boards o
exámenes de capacitación específica en el área de dolor) del profesional experto en atención al dolor. En
Estados Unidos existe una subespecialidad en medicina del dolor dentro de la especialidad de anestesiología
(American Society of Anesthesiology), además de sistemas para formar y acreditar conocimientos en medicina
del dolor como el American Board of Interventional Pain Physician (ABIPP)(12)
del World Institute of Pain
(13)
(WIP). La SED ha definido un sistema de acreditación para profesionales y unidades. El programa relativo a
profesionales se refiere únicamente a los conocimientos y experiencia que debe tener el médico que se dedica
al tratamiento del dolor.
La SEDAR introdujo, en su Libro Blanco, una clasificación y estándares para la UTD112. La SED ha
desarrollado tres programas de acreditación relacionados con la atención al dolor crónico, dolor agudo y dolor
oncológico, para los que se han definido un conjunto de estándares. La SED otorga esta acreditación de la
UTD en cuatro niveles(14) que reproducen conceptualmente la clasificación de la IASP: Nivel IV Unidad
multidisciplinar para el estudio y tratamiento del dolor; Nivel III Unidad multidisciplinar para el tratamiento del
dolor; Nivel II Unidad unidisciplinar para el tratamiento del dolor; Nivel I Unidad de técnicas especificas de
tratamiento del dolor.
La Sociedad Madrileña del Dolor ha elaborado recientemente un conjunto de estándares de calidad y
catálogo de procedimientos de las UTD113.
Existen referencias al dolor en sistemas de acreditación específicos de algunos países. Por ejemplo,
el sistema nacional de acreditación de los servicios de salud de Australia ha elaborado estándares específicos
para la evaluación y tratamiento del dolor114 y Estados Unidos estableció en el año 1983 unos requerimientos
mínimos para los centros sanitarios de atención al dolor, siguiendo las indicaciones de la American Pain
Society y la Comission on Accreditation of Rehabilitation Facilities.
(11) http://www.gencat.cat/salut/depsalut/html/ca/dir2251/index.html
(12)http://www.abipp.org
(13)http://www.wolrdinstituteofpain.org
(14)http://www.sedolor.es/contenido.php?id=75
21 / 110
Volver

Page 27
En la revisión de estándares del ?Achieving Improved Measurement? del Canadian Council on Health
Services Accreditation?
(15)
, se ha incorporado la gestión del dolor como un estándar especifico. Así, se
incluyen criterios sobre tratamiento del dolor que deben estar basados en la evidencia y hacen un mayor
énfasis en la capacitación y actualización de conocimientos del personal sanitario, así como en la información a
los pacientes y familiares sobre las opciones y estrategias actuales que pueden ser utilizadas en el tratamiento
del dolor. Además, se contempla la gestión del dolor en relación a la seguridad del paciente, haciendo especial
referencia al uso de opioides (Standards-Statement-CCHSA).
Además del amplio desarrollo de guías de práctica clínica para el manejo de diferentes tipos de
dolor115 en nuestro entorno existen instrumentos basados en la mejor evidencia científica para la mejora de la
calidad y seguridad de la asistencia en determinadas situaciones clínicas que se acompañan de dolor. Se trata
de los procesos asistenciales integrados (PAI) puestos en marcha en algunos servicios públicos de salud.
Cabe hacer referencia especial al proceso de dolor crónico no oncológico, diseñado en la comunidad autónoma
de Andalucía(16),116,. La Generalitat de Cataluña está desarrollando un modelo de atención para los pacientes
con dolor crónico105 y la Comunidad Autónoma de Andalucía, el Plan Andaluz Integral de Atención a Personas
con Dolor117.
La Royal Pain Society y el Royal College of Anesthetics del Reino Unido han establecido algunos
estándares mínimos para los implantes en las UTD de ese país97,118 .
(15) http://www.accreditation.ca
(16) Disponibles en:
http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/library/plantillas/externa.asp?pag=http://www.juntadeandalucia.es/sal
ud/servicios/procesos/
22 / 110
Volver

Page 28
3. Derechos y garantías del paciente
El hospital con UTD deberá observar y respetar los derechos del paciente recogidos en la legislación sanitaria
vigente. En este capítulo se recogen aspectos sobre la información al paciente (y familiar) que requiere ser
atendido en la UTD y, de forma general, aquellos otros incluidos en la normativa y que deben de ser tenidos
en cuenta en el centro sanitario en donde se ubica esta unidad.
3.1 Información a paciente y cuidador(17).
La implicación del paciente en el cuidado de su propia salud es un elemento relevante en todas las estrategias
de atención al paciente. Por ello, como principio general, la información debe ser clara, precisa y suficiente.
El artículo 4 de Ley 41/2002 establece el derecho a la información asistencial, en los siguientes
términos:
1. ?Los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier actuación en el ámbito de su salud, toda
la información disponible sobre la misma, salvando los supuestos exceptuados por la Ley. Además, toda
persona tiene derecho a que se respete su voluntad de no ser informada. La información, que como regla
general se proporcionará verbalmente dejando constancia en la historia clínica, comprende, como mínimo,
la finalidad y la naturaleza de cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias?.
2. ?La información clínica forma parte de todas las actuaciones asistenciales, será verdadera, se comunicará
al paciente de forma comprensible y adecuada a sus necesidades y le ayudará a tomar decisiones de
acuerdo con su propia y libre voluntad?.
Cabe destacar que la titularidad del derecho de ser informado es del paciente y, en determinadas
circunstancias, de sus familiares.
En la literatura se han referenciado distintas razones por las que el paciente necesita información119 ,
entre las que destacan las siguientes: tranquilizarse y afrontar la situación en las mejores condiciones posibles;
hacerse una idea realista del pronóstico; comprender los procesos y colaborar en el propio cuidado; y compartir
sus necesidades con la familia, amigos y/o cuidadores.
3.2 Consentimiento informado
La realización de procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos, así como la administración de
tratamientos que impliquen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud
del paciente, requerirá su consentimiento por escrito según lo previsto en la legislación aplicable.
La realización de cualquier procedimiento que implique un cierto nivel de riesgo debe disponer de un
entorno de información necesario para que el paciente y su familia/cuidadores puedan conocer estos riesgos y
las consecuencias de no asumirlos.
Se recomienda que exista un modelo de consentimiento informado con información
particularizada por cada procedimiento diagnóstico o terapéutico de estas características
incluido en la cartera de servicios de la UTD.
(17) El familiar o acompañante adquiere una dimensión adicional en su papel como cuidador. La participación activa e
informada del cuidador es fundamental en la evolución longitudinal del paciente atendido en la UTD. El cuidador es un
recurso (como prestador de cuidados) y un cliente de la UTD.
23 / 110
Volver

Page 29
El consentimiento informado está regulado por la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la
autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, que
lo define como ?la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de
sus facultades después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su
salud?. Cada hospital debe disponer de los documentos normalizados de consentimiento informado
adaptados a sus especialidades, procedimientos y otras actividades que se realicen en el centro. Estos
modelos de consentimiento informado deben ser revisados con la periodicidad que se establezca o
cuando se modifiquen los procedimientos o se identifiquen nuevos riesgos.
El consentimiento informado abordará de forma específica los aspectos relativos al
procedimiento a realizar y el tipo de régimen asistencial (ambulatorio/ingreso), incluyendo unos
apartados mínimos de información120: identificación del enfermo, del médico que indica y pide el
consentimiento, y de los servicios médicos que lo llevarán a cabo; nombre, descripción y objetivos del
procedimiento diagnóstico o terapéutico; riesgos generales y específicos personalizados; beneficios
esperados y alternativas diagnósticas/terapéuticas; información del derecho a aceptar o a rehusar lo
que se le propone y a retractarse del consentimiento ya decidido, e información del derecho a explicitar
los límites que crea convenientes; confidencialidad y uso de datos; fecha del consentimiento; apartado
diferenciado para el consentimiento del representante legal; declaraciones y firmas (paciente y
médico). La SED dispone de un catálogo de procedimientos informados(18).
El documento será emitido por duplicado (una copia para el paciente/tutor legal y otra para la historia
clínica) y el paciente podrá consultar con un facultativo para aclarar dudas o ampliar la información.
En el caso de que sea necesario anestesiar al paciente para realizar el procedimiento, una vez
realizada la valoración del riesgo anestésico e informado el paciente de forma clara sobre el acto
anestésico, es preciso el consentimiento informado sobre el tipo de anestesia.
Resulta importante que el paciente entienda los riesgos y beneficios de la intervención clínica o de la
investigación. Se ha demostrado que la comprensión de riesgos y beneficios es relativamente pobre tanto en la
investigación como en el ámbito clínico121. Por ello, el National Quality Forum (NQF) recomienda preguntar a
cada paciente o tutor legal que explique en sus propias palabras la información relevante sobre los
procedimientos o tratamientos para los que se solicita el consentimiento122.
3.3 El acuerdo terapéutico
El acuerdo terapéutico debe quedar expresamente reflejado en la historia clínica del paciente en la
primera visita, pudiendo ser objeto de modificación en las sucesivas revisiones.
Actualmente los objetivos terapéuticos en la UTD se orientan a recuperar o mejorar la función y la
calidad de vida, más que a obtener resultados relacionados con la enfermedad que origina el dolor
123
.
Algunos autores señalan como objetivos terapéuticos en el manejo de dolor124: mejorar la
compresión del paciente sobre su situación; mejorar el nivel de funcionamiento físico; disminuir la
percepción del nivel de dolor y sufrimiento; aportar estrategias para afrontar la discapacidad y el estrés;
promover la participación activa del paciente en su tratamiento; y reducir o modificar el uso que se hace de los
servicios sanitarios.
Es frecuente que exista desacuerdo respecto al alivio del dolor y la recuperación de la funcionalidad,
entre las expectativas del profesional y las del paciente. Las expectativas terapéuticas del paciente son,
generalmente, más altas de lo que se considera un éxito desde el punto de vista asistencial y de investigación.
Esta situación puede conllevar un inadecuado cumplimiento de los tratamientos, o que el paciente busque
24 / 110
Volver

Page 30
cambiar de equipo médico125, por lo que el acuerdo terapéutico ha cobrado un creciente interés.
En el paciente con dolor crónico es necesario tener en cuenta factores relacionados con la percepción
individual y la interpretación cognitiva126. Además, se debe valorar la información que aporta la medicina
basada en la evidencia que, en ocasiones, favorece el tratamiento conservador frente al intervencionismo127, lo
que puede defraudar las expectativas del paciente128.
En España, las instrucciones previas han sido reguladas en la Ley de autonomía del paciente, que las
define como el documento por el que la persona mayor de edad manifiesta anticipadamente su voluntad, con
objeto de que ésta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz
de expresar su opinión sobre los cuidados y el tratamiento de su salud129,(19).
3.4 Garantía de los derechos del paciente
El hospital debe disponer de la siguiente documentación y procedimientos:
a) La cartera de servicios.
b) El plan de acogida.
c) El código ético.
d) Las guías, vías o protocolos de práctica clínica y de cuidados.
e) Los procedimientos escritos de ensayos clínicos.
f) Cumplimiento de la normativa sobre productos sanitarios(20).
g) La historia clínica.
h) Procedimiento sobre instrucciones previas.
i) Los informes de alta médica y de enfermería.
j) Los protocolos que garanticen la seguridad, confidencialidad y el acceso legal a los datos de los
pacientes.
k) Conjunto de consentimientos informados.
l) El libro de reclamaciones y sugerencias.
m) La póliza de seguros.
Se deberá garantizar el derecho de acceso a estos documentos por parte del paciente o persona
vinculada por razones familiares o de hecho, en los términos señalados en la legislación vigente, a excepción
de los señalados en las apartados d), e) y j).
A continuación se desarrollan algunos aspectos relativos a estos derechos. Los apartados a) cartera de
servicios, y g) historia clínica, están contemplados en el capítulo 5, de organización y gestión, de este
documento.
PLAN DE ACOGIDA
En el caso de que la UTD disponga de camas de hospitalización, deberá tener un plan de acogida destinado al
paciente ingresado.
(18) http://www.sedolor.es
(19) Para mayor información sobre el tema consúltese: Unidad de cuidados paliativos. Estándares y recomendaciones. AC­
SNS. MSPSI. 2009; y documentos relacionados con la Estrategia en cuidados paliativos del SNS.
http://www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/cuidadosPaliativos.htm
(20) RD 1591/2009, de 16 de octubre, por el que se regulan los productos sanitarios. Se entiende por producto sanitario
cualquier instrumento, dispositivo, equipo, programa informático, material u otro artículo, utilizado solo o en combinación,
incluidos los programas informáticos destinados por su fabricante a finalidades específicas de diagnóstico y/o terapia y que
intervengan en su buen funcionamiento, destinado por el fabricante a ser utilizado en seres humanos con fines de:
diagnóstico, prevención, control, tratamiento o alivio de una enfermedad; diagnóstico, control, tratamiento, alivio o
compensación de una lesión o de una deficiencia; investigación, sustitución o modificación de la anatomía o de un proceso
fisiológico; regulación de la concepción; y que no ejerza la acción principal que se desee obtener en el interior o en la
superficie del cuerpo humano por medios farmacológicos, inmunológicos ni metabólicos, pero a cuya función puedan
contribuir tales medios.
25 / 110
Volver

Page 31
CÓDIGO ÉTICO
El hospital con UTD dispondrá de un código ético, en el que se plasme el conjunto de principios y reglas éticas
que inspirarán su actividad.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA
Como en el resto de unidades y servicios del hospital, la UTD dejará constancia documental fehaciente de las
guías, vías o protocolos de práctica clínica y de cuidados que apliquen en cada una de las prestaciones de su
cartera de servicios, junto con sus evaluaciones y, en su caso, modificaciones y adaptaciones.
PROCEDIMIENTO DE ENSAYOS CLÍNICOS
La realización de ensayos clínicos y otras formas de investigación clínica deberá sujetarse a las condiciones y
garantías establecidas en su legislación específica.
LISTA DE PRECIOS
El hospital con UTD deberá disponer de una lista de precios a disposición de los usuarios, que deberá ser
comunicada a la administración competente de acuerdo con la normativa específica en la materia.
RECLAMACIONES Y SUGERENCIAS
El hospital tendrá, a disposición del usuario, hojas de reclamaciones y sugerencias que permitan dejar
constancia de las quejas, reclamaciones, iniciativas o sugerencias relativas a su funcionamiento que estimen
convenientes.
Su existencia se señalizará de forma visible y su situación deberá ser la más accesible para hacer
posible su identificación y uso.
El usuario del hospital tiene derecho a obtener respuesta por escrito de las quejas o reclamaciones
presentadas por parte del responsable del centro o persona autorizada, sin perjuicio de su remisión a la
administración competente, de acuerdo con lo previsto en la normativa autonómica correspondiente.
Las quejas, reclamaciones, iniciativas y sugerencias deberán ser objeto de evaluación periódica.
SEGURO DE RESPONSABILIDAD
El profesional sanitario que ejerza en el ámbito de la asistencia sanitaria privada, así como la persona jurídica o
entidad de titularidad privada que preste cualquier clase de servicios sanitarios, deberá disponer del preceptivo
seguro de responsabilidad, aval u otra garantía financiera, que cubra las indemnizaciones que se puedan
derivar de un eventual daño a las personas, causado con ocasión de la prestación de tal asistencia o servicios.
El hospital deberá disponer de póliza de seguro de responsabilidad acorde con su actividad para hacer
frente a las eventuales indemnizaciones por daños al paciente, de los que deban responder.
ARCHIVO DE PÓLIZAS
El hospital y, en su caso, el profesional sanitario por cuenta propia deberán conservar copia de los
documentos acreditativos de las garantías de responsabilidad exigidas.
26 / 110
Volver

Page 32
4. Seguridad del paciente
La provisión de asistencia sanitaria entraña un riesgo elevado de ocasionar daños innecesarios al paciente.
Los avances en medicina producidos en siglo XX han modificado el pronóstico y el tratamiento de muchas
enfermedades. Esta evolución ha ido acompañada de un incremento en la complejidad de la organización,
incorporación de nuevas tecnologías e incremento de la interacción entre profesionales muy especializados
para la atención de pacientes mayores que presentan comorbilidad. Todo ello, en situaciones de recesión
económica, supone un reto para el sistema sanitario, que debe controlar los costes y mantener la calidad y
seguridad de los servicios que ofrece.
Para hablar de daño asociado a la atención sanitaria distinguimos, siguiendo la actual taxonomía de la
OMS130, entre incidente sin daño (circunstancias que podría haber provocado daño innecesario al paciente) o
incidentes con daño (que producen daño al paciente) también llamados evento adverso (EA). Los datos de los
estados miembros de la U.E. muestran que se producen EA en 8% - 12% de los pacientes hospitalizados131.
En España, los datos del Estudio ENEAS muestran que el 9,3% de los pacientes hospitalizados en el SNS
sufren EA relacionados con la atención sanitaria, de los cuales casi el 50% podría ser prevenible aplicando
prácticas seguras de efectividad demostrada132.
Los errores asistenciales tienen consecuencias graves para el paciente y su familia, generan un coste
asistencial y económico muy elevado, erosionan la confianza del paciente en el sistema, y dañan a las
instituciones y al profesional sanitario. Por ello, la seguridad del paciente, entendida como la minimización del
riesgo de producir daño innecesario al paciente asociado a la atención sanitaria, constituye hoy en día una
prioridad para las principales organizaciones de salud, como la OMS133, organismos internacionales, como la
Unión Europea134 y el Consejo de Europa135, autoridades sanitarias, sociedades profesionales y
organizaciones de pacientes.
En España, el MSPSI, en su responsabilidad de mejorar la calidad del sistema sanitario en su conjunto
como marca la Ley 16/2003 de cohesión y calidad del SNS(21), ha considerado que la seguridad del paciente es
un componente clave de la calidad y la ha situado en el centro de las políticas sanitarias. Así se refleja en la
estrategia número ocho del Plan de Calidad del SNS136, cuyo objetivo es mejorar la seguridad del paciente
atendido en los centros sanitarios del SNS a través de distintas actuaciones, entre las que se encuentran:
promover y desarrollar el conocimiento y la cultura de seguridad del paciente entre los profesionales y los
pacientes; diseñar y establecer sistemas de información y notificación de EA; e implantar prácticas seguras
recomendadas en los centros del SNS. Esta estrategia se basa en las recomendaciones de la Alianza Mundial
por la Seguridad del Paciente de la OMS y de otros organismos internacionales137.
Cabe destacar que la implantación de algunas de las prácticas básicas que permiten promover la
seguridad del paciente, como es la disponibilidad de historia clínica electrónica o la prescripción electrónica,
está determinada por la política de la CCAA o del hospital donde se encuentre la UTD.
El National Quality Forum (NQF) ha publicado recientemente una actualización de las prácticas seguras
para una mejor asistencia sanitaria122. La mayor parte de las 34 medidas seguras recomendadas por el NQF
tienen aplicación en la UTD.
La AC-SNS ha evaluado las prácticas seguras recomendadas por agencias gubernamentales para la
prevención de EA en pacientes atendidos en los hospitales en función de su impacto y la complejidad de su
implantación138.
(21) Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del SNS. BOE nº 128 (29-5-2003).
27 / 110
Volver

Page 33
4.1. Eventos adversos de las intervenciones en dolor.
Distintos EA han sido registrados e informados principalmente relacionados con el manejo intervencionista del
dolor. Por ejemplo, debido a la inyección epidural de corticoides u otros fármacos se han descrito: cefalea
espinal, formación de abscesos139, hematoma epidural140, necrosis de retina141, meningitis, aracnoiditis e
inyección subdural o subaracnoidea inadvertida, cuadriplejia transitoria142, infarto del cordón medular143, e
infarto cerebeloso144. No obstante, estudios recientes sobre los eventos adversos del manejo intervencionista
del dolor en UTD, no muestran la presencia de complicaciones graves y son infrecuentes145,146. Estos estudios
han informado sobre la aparición de cefalea transitoria en 8% de los pacientes, de las que el 90% fueron leves
y respondieron a hidratación, paracetamol y reposo, aunque su duración varió desde los 30 minutos hasta los 4
días. Estos estudios también informaron de alteraciones hemodinámicas que provocaron la suspensión de la
intervención; concretamente, el 1,5% de los pacientes tuvieron fluctuaciones de la tensión arterial y la
frecuencia cardíaca, y el 0,7% tuvieron un aumento de la tensión arterial hasta valores de 200/100 mmHg. Una
encuesta postal147 a una muestra aleatoria de 105 clínicas de dolor en EEUU, respondida por 61 centros, puso
de manifiesto que el 72% de los médicos que respondieron, refirieron haber tratado durante el año previo
pacientes que durante las intervenciones desarrollaron respuestas vasovagales (media 7,3 casos por centro,
mediana 5, y rango 1-50), aunque solamente el 42% de las unidades había realizado simulacros de parada
cardiorrespiratoria para prever y prepararse para esa situación.
Es necesario señalar que hay EA de los señalados que pueden ser evitables y otros no, porque forman
parte de los efectos secundarios de los medicamentos, de las características clínicas de los pacientes, etc.
4.2. Cultura de seguridad
La creación de una cultura de seguridad se considera un paso decisivo para lograr la mejora de la seguridad
del paciente y constituye la primera práctica segura recomendada por el Comité de Sanidad del Consejo de
Europa, el National Quality Forum y otras organizaciones148,149. Según el US Department of Veterans Affairs la
cultura de seguridad podría entenderse como ?todas aquellas características de una organización, como los
valores, la filosofía, las tradiciones y las costumbres que conducen a un comportamiento de búsqueda
continua, tanto individual como colectiva, de la forma de reducir al máximo los riesgos y los daños que se
pueden producir durante los distintos procesos de provisión de la asistencia sanitaria?150. En el ámbito europeo,
una de las definiciones más aceptadas es la de la Sociedad Europea de Calidad Asistencial (ESQHC) ?Modelo
integrado de comportamiento individual y organizativo orientado a minimizar los daños relacionados con la
atención sanitaria?151.
Una cultura de seguridad es esencialmente una cultura en la que la organización, los procesos y los
procedimientos de trabajo están enfocados a mejorar la seguridad; donde el profesional está concienciado de
manera constante y activa del riesgo de que se produzcan errores o, dicho de otra manera, de que ?algo puede
ir mal?, tiene un papel y contribuye a la seguridad del paciente en la institución. También es una cultura abierta,
donde el profesional es consciente de que puede y debe comunicar los errores, de que se aprende de los
errores que ocurren y de que se ponen medidas para evitar que los errores se repitan (cultura de aprendizaje).
Se debe fomentar la creación y mantenimiento de una cultura de seguridad en el hospital con
UTD
149.
Se deben realizar reuniones periódicas del equipo de la UTD para analizar con un enfoque
sistemático los incidentes de seguridad que hayan ocurrido en la unidad y, especialmente, para
establecer las medidas de prevención pertinentes
152.
Se debe realizar un análisis de riesgos proactivo (mediante un Análisis Modal de Fallos y Efectos ­
AMFE- o similar) de aquellos procedimientos que puedan suponer un mayor riesgo en la unidad, con el
28 / 110
Volver

Page 34
fin de identificar los posibles fallos que puedan existir e implantar medidas para subsanarlos. Se recomienda
efectuar al menos un análisis al año proactivo y siempre que se introduzca una nueva técnica o procedimiento
de riesgo.
Se debe fomentar el flujo de comunicación con atención primaria respecto a temas de seguridad de
pacientes, incluyendo regularmente la discusión sobre incidencias de seguridad registradas y la revisión de
temas de seguridad del paciente en las reuniones y sesiones conjuntas con atención primaria.
Se debe promover la formación de los profesionales en materia de seguridad, incluyendo temas de
seguridad en los programas de acogida y de formación continuada.
Se debe actualizar regularmente la información sobre seguridad del paciente y sobre prácticas
basadas en la evidencia científica que hayan sido eficaces en la reducción de errores, con el fin de
valorar la introducción de nuevas medidas que puedan ser útiles y establecer mejoras continuas en la
seguridad de los pacientes atendidos en la unidad.
4.3. Comunicación durante el traspaso del paciente
A lo largo del tiempo, el paciente puede ser atendido por una serie de profesionales en múltiples unidades,
como pueden ser atención primaria, atención ambulatoria especializada, atención de emergencia, atención
hospitalaria o rehabilitación153. De forma adicional, puede relacionarse (por ejemplo, en la hospitalización o en
observación de urgencias) con tres turnos de personal cada día. Un problema en la asistencia sanitaria del
SNS, es que (debido a su particular organización y funcionamiento) un paciente que requiere visitas sucesivas,
puede ser visitado por distintos médicos, uno diferente en cada visita. Esto desorienta al paciente y disminuye
la efectividad de los tratamientos.
La comunicación entre las unidades y entre los equipos de atención en el momento del traspaso podría
no incluir toda la información esencial, o podría darse la interpretación incorrecta de la información, lo que
supone un riesgo de seguridad para el paciente. Además, el paciente anciano y el paciente pluripatológico,
son particularmente complejos y por ello tienen una mayor vulnerabilidad a las brechas de comunicación
durante el traspaso154 que conducen a EA.
La comunicación en el momento del traspaso está relacionada con el proceso de pasar la información
específica de un paciente de un prestador de atención a otro y de un equipo de prestadores al siguiente, o de
los prestadores de atención al paciente y su familia a efectos de asegurar la continuidad y la seguridad de la
atención del paciente. Aumentar la efectividad de la comunicación entre los profesionales implicados en
la atención al paciente durante el traspaso es un objetivo de seguridad prioritario para la grupos líderes
en seguridad, como la OMS155, la Joint Commission
156 y el National Quality Forum
149.
Se recomienda estandarizar la comunicación entre los profesionales en el momento del traspaso, los
cambios de turno y entre las distintas unidades de atención en el transcurso del traspaso de un paciente a otra
unidad o ámbito asistencial. Para ello se recomienda la asignación de tiempo suficiente para comunicar la
información importante y para formular y responder preguntas sin interrupciones; y el uso de la técnica
SBAR157: modelo de lenguaje común para comunicar la información crucial, estructurada en cuatro apartados:
S = Situation (Situación); B = Background( Antecedentes); A = Assessment (Evaluación); R = Recomendation
(Recomendación).
Se recomienda estandarizar el alta para garantizar que en ese momento, el paciente y su siguiente
prestador de atención sanitaria obtengan la información clave referente a los diagnósticos al alta, los planes de
tratamiento y cuidados, los medicamentos, y los resultados de las pruebas. Para ello se recomienda el uso de
listas de comprobación (checklist)149,158 para verificar la transferencia eficaz de los principales elementos de
información clave.
29 / 110
Volver

Page 35
4.4. Seguridad en el uso de los medicamentos
Los medicamentos constituyen la intervención sanitaria más frecuente, por lo que no es de extrañar que sean
una de las principales causas de EA en la asistencia sanitaria, tanto en el ámbito hospitalario como en el
ámbito ambulatorio. En nuestro país, los estudios ENEAS y APEAS revelaron que los medicamentos eran la
causa del 37,4% de los EA detectados en pacientes hospitalizados y del 47,8% en pacientes ambulatorios,
respectivamente132,159 .
Una gran parte de los errores de medicación se producen en los procesos de transición asistencial,
fundamentalmente por problemas en la comunicación de la información sobre la medicación entre los
profesionales responsables o entre éstos y los pacientes. Estos errores dan lugar hasta un 20% de los
acontecimientos adversos en hospitales y un porcentaje importante de los reingresos hospitalarios160,161. Por
ello, actualmente se recomienda que se promueva la implantación de prácticas de conciliación de la
medicación en las transiciones asistenciales
149,162, de forma muy especial, la conciliación al ingreso y
cuando se cambia la terapia parenteral a oral, posología y horario.
Referencia especial debe hacerse a la seguridad en el uso de los opiodes, existiendo una abundante
literatura en relación con este aspecto163,164,165,166,167,168,169,170 .
4.5. Seguridad en el uso de los productos sanitarios
El R.D. 1591/2009, de 16 de octubre, por el que se regulan los productos sanitarios, prevé la obligación de los
profesionales sanitarios y autoridades que, con ocasión de su actividad, tuvieran conocimiento de cualquier
funcionamiento defectuoso o alteración de las características o de las prestaciones de los productos sanitarios,
así como cualquier inadecuación del etiquetado o de las instrucciones de utilización que pueda dar lugar o
haya podido dar lugar a la muerte o al deterioro grave del estado de salud de un paciente o de un usuario.
El hospital debe designar un responsable de vigilancia para los procedimientos que se deriven de la
aplicación de las incidencias señaladas en el párrafo anterior, el cual supervisará igualmente el cumplimiento
de las obligaciones establecidas por el R.D. 1591/2009 en relación con las tarjetas de implantación de los
productos sanitarios. El responsable de vigilancia comunicará sus datos a la autoridad sanitaria de la
correspondiente comunidad autónoma y a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
4.6. Identificación del paciente
En un reciente trabajo, promovido dentro de la estrategia de seguridad del paciente en el SNS, se realizan las
recomendaciones para una identificación inequívoca del paciente171 que se listan a continuación.
?
Fomentar, al menos, dos identificadores, apellidos y nombre, fecha de nacimiento, número de historia
clínica, número de tarjeta sanitaria. Ninguno de ellos deberá ser el número de cama.
?
Utilizar una pulsera identificativa, impresa de forma automática, que contenga los datos de identificación.
?
Elaborar y difundir protocolos que contemplen criterios claros para la identificación de pacientes no
identificables o para diferenciar aquellos con el mismo nombre.
?
Promover el etiquetado de las muestras del paciente en el mismo momento de la extracción.
?
Establecer controles para evitar que la identificación incorrecta de un paciente en la historia clínica se
perpetúe.
?
Formar al personal en el procedimiento adecuado para la identificación de los pacientes y la necesidad de
su verificación ante cualquier intervención de riesgo.
30 / 110
Volver

Page 36
?
Transmitir a los profesionales la necesidad de comprobar la identidad de los pacientes y certificar que se
trata del paciente correcto y el procedimiento indicado antes de realizarlo.
?
Incorporar activamente al paciente y a su familia en el proceso de identificación.
?
Hacer un seguimiento periódico del proceso de identificación en los pacientes ingresados.
4.7. Seguridad del paciente y gestión de riesgos sanitarios(22)
Las buenas prácticas en términos de seguridad del paciente requieren una organización para la gestión de la
seguridad. Los centros sanitarios deben desarrollar sistemas eficaces para asegurar, a través de la dirección
clínica, una asistencia segura y aprender lecciones de su propia práctica y de la de otros. Los procesos de
gestión del riesgo son relevantes para esta política, incluyendo la revisión de la cultura organizativa, evaluación
del riesgo, entrenamiento, protocolos, comunicación, auditoría y aprendizaje de los efectos adversos,
reclamaciones y quejas.
En el hospital, dependiendo de la dirección asistencial y de la política de la comunidad
autónoma, existirá una unidad funcional de gestión de riesgos (o cualquier otra unidad, comisión o
grupo de trabajo estable) que tenga como misión hacer una adecuada gestión de los riesgos sanitarios
desde la identificación y registro de los EA asociados a la atención sanitaria al análisis de los mismos
para aplicar acciones de mejora que permitan su prevención y minimización.
4.8. Implicación del paciente en su seguridad
En numerosas de las medidas de seguridad mencionadas se ha señalado la importancia de la implicación del
paciente en su propia seguridad, que contribuye a172: alcanzar un diagnóstico correcto; elegir al proveedor de
asistencia sanitaria; participar en la toma de decisiones sobre el tratamiento; observar y controlar el proceso de
asistencia; identificar e informar complicaciones y EA del tratamiento; disminuir las tasas de errores de
medicación; reducir las tasas de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria; identificar inexactitudes en la
documentación clínica: configurar mejoras en el diseño y provisión de los servicios sanitarios; controlar y
gestionar tratamientos y procedimientos.
Diferentes organizaciones y agencias internacionales desarrollan acciones para facilitar la
participación de los pacientes para mejorar la calidad y la seguridad en el proceso de la atención sanitaria
(AJRQ, Joint Commission, entre otros) o para promover la participación de los pacientes y ciudadanos en las
políticas de seguridad del paciente como hace la OMS a través de su programa ?Los pacientes por la seguridad
del paciente?(23).
En España y en el marco de la Estrategia de Seguridad del Paciente se creó en el año 2008, tras un
trabajo de análisis y consenso con un grupo de representantes de pacientes y consumidores, la Red
Ciudadana de Formadores en Seguridad de Pacientes impulsada por la Agencia de Calidad del SNS. Esta red
tiene como objetivo dotar a los ciudadanos de recursos y herramientas con los que contribuir a su seguridad y
a la de su entorno utilizando una metodología formativa en cascada que va alcanzado a pacientes en
diferentes CCAA para constituir una red de trabajo orientada a la mejora de la calidad y la seguridad de los
servicios sanitarios del SNS.
(22) Este apartado está basado en el del mismo enunciado del documento: Bloque quirúrgico. Estándares y recomendaciones.
AC-SNS. MSPS. Madrid. 2009.
(23) www.who.int/patientsafety/patients_for_patient/en/index.html
31 / 110
Volver

Page 37
4.9. Prevención de la infección relacionada con la atención sanitaria
La infección asociada a la atención sanitaria (IRAS) afecta a 1 de cada 20 pacientes ingresados en Europa,
siendo las infecciones más comunes: las del tracto urinario asociado a sondaje (27%), infección respiratoria
(24%), infección de sitio quirúrgico (17%) y infección asociada a catéter (10,5%) Estas infecciones son difíciles
de tratar debido a la resistencia antimicrobiana que presentan los organismos patógenos implicados(24). El
paciente ingresado en la UTD es susceptible a estas infecciones por el tipo de procedimientos que se realizan
en ella.
La AC-SNS, en el marco de la estrategia de SP promueve la campaña de higiene de manos de la
OMS en los centros sanitarios priorizando ?Los 5 momentos para la higiene de las manos? en el paciente
hospitalizado(25), así como las medidas para la inserción segura de catéteres recomendadas en el proyecto
?Bacteriemia zero?, desarrollado en colaboración con la OMS(26).
4.10. Plan de autoprotección
La UTD comparte los potenciales riesgos del conjunto del hospital. En los documentos de estándares y
recomendaciones elaborados por la AC-SNS del MSPSI se recogen las recomendaciones de autoprotección
específicas para distintas modalidades y ámbitos asistenciales.
El hospital con UTD tendrá implantado un plan de autoprotección, que establecerá la organización de los
medios humanos y materiales disponibles para la prevención del riesgo de incendio o de cualquier otro
equivalente, así como para garantizar la evacuación y la intervención inmediata, ante eventuales catástrofes,
ya sean internas o externas.
El plan de autoprotección comprenderá la evaluación de los riesgos, las medidas de protección, el
plan de emergencias y las medidas de implantación y actualización.
4.11. Seguridad del paciente en la UTD (27).
La UTD tienen iguales características que cualquier otro servicio clínico: concurrencia de médicos de distintas
especialidades, profesionales de la psicología, personal de enfermería y otros profesionales sanitarios.
Además, se emplean en ella técnicas diagnósticas y terapéuticas cada día más sofisticadas e invasivas y, por
tanto, no exentas de incidentes y accidentes de consecuencias negativas para el enfermo.
Para la elaboración de este apartado se constituyó un grupo de trabajo específico que, seleccionado y
coordinado por la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), identificó los EA más graves y que con más
frecuencia acontecen en las UTD173. La metodología de trabajo fue cualitativa, basada en un panel de
personas expertas. El objeto del trabajo fue la identificación de los diferentes tipos de EA y el diseño de un
programa de seguridad tipo del paciente en la UTD, flexible para su implantación adaptada a la situación
particular de cada unidad.
El análisis de los fallos que generan estos EA, mediante la herramienta de Análisis de los Modos de
Fallos y de sus Efectos (AMFE) y de las causas latentes o del sistema, permite identificar un conjunto muy
amplio de acciones preventivas que pueden evitar la reducción de la aparición de aquellos EA, posibilitando al
paciente una atención más segura. Estas acciones se han sintetizado y resumido en una serie de
(24) European Centre for Disease Prevention and Control, [web site].
www.ecdc.europa.eu/en/healthtopics/Pages/Healthcare-associated_Infections_(HCAI).aspx
(25) www.seguridaddelpaciente.es/index.php/proyectos/financiacion-estudios/programa-higiene-manos.html.
(26) www.seguridaddelpaciente.es/index.php/lang-es/proyectos/financiacion-estudios/proyecto-bacteriemia-zero.html
(27) Apartado elaborado por J. J. Pérez Lázaro, basado en el trabajo de la EASP recogido en la referencia 173.
32 / 110
Volver

Page 38
recomendaciones que, en la realidad operativa de las UTD, permitirá reducir al mínimo las consecuencias
indeseables que acompañan a la asistencia.
Para la identificación de los EA, se definió el evento adverso como un daño o lesión relacionada con la
asistencia sanitaria, más que con las complicaciones de la enfermedad del paciente. Incluye todos los aspectos
de la atención tales como diagnóstico y tratamiento, así como los sistemas y equipamientos utilizados.
En la realización de este trabajo se han tenido en cuenta las recomendaciones de la OMS recogidas
en Marco Conceptual de la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente130. La OMS define el
daño asociado a la atención sanitaria como el daño que deriva de los planes o medidas adoptados durante la
prestación de atención sanitaria o que se asocia a ellos, no el que se debe a una enfermedad o lesión
subyacente. Los daños comprenden las enfermedades, las lesiones, los sufrimientos, las discapacidades y la
muerte; y pueden ser físicos, sociales o psicológicos.
Por consenso en el grupo, algunos EA, inicialmente identificados como tales por los participantes, se
han eliminado del catálogo final, ya que se trataban de problemas de calidad, fallos u otros aspectos
mejorables, pero que no se adaptaban a la definición empleada.
No siempre ha sido posible para los expertos acordar si un incidente de seguridad identificado se
trataba de un evento adverso o del fallo que lo provoca o su causa. A pesar de ello, el grupo estimó que tenía
interés clínico dejar constancia de estos hallazgos, aun sacrificando el refinamiento taxonómico. El respeto a la
propuesta grupal explica que aún aparezcan algunos eventos adversos en la relación definitiva que no lo son
en sentido estricto. Los eventos adversos en los que se ha suscitado la duda se han identificado con un
asterisco (*).
Se identificaron un total 66 tipos de EA que, para facilitar su comprensión, fueron agrupados (Tabla
4.1.) según el aspecto asistencial con el que están relacionados, en medicación (44,7%), técnicas invasivas
(22,3%), proceso asistencial (14,9%), información y educación del paciente (8,9%) y práctica clínica (7,4%).
Tabla 4.1. Clasificación de los eventos adversos
Eventos adversos
1 Medicación
30
2 Técnicas invasivas
15
3 Proceso asistencial
10
4 Información y educación del paciente
6
5 Práctica clínica
5
TOTAL
66
Posteriormente se calculó la puntuación del índice de priorización de riesgo (IPR) del evento adverso. Los que
obtuvieron una mayor puntuación fueron:
- Mantenimiento o aumento de la discapacidad del paciente (261,3)
- Padecimiento del dolor de forma innecesaria (242,7)
- (*) Automedicación (217,7)
- Persistencia del dolor del paciente (195,7)
- Duplicidad de medicación en tratamiento del dolor y trastorno mental (186,7)
- Problemas digestivos (185,3)
- Efectos secundarios de técnicas invasivas con indicación incorrecta (178,5)
- Depresión respiratoria (177,3)
- (*) Excesiva farmacología en determinadas patologías (172,2)
- Síndrome de neurotoxicidad por opioide (170,5).
Cabe destacar que la puntuación oscila entre 0 y 1.000. Una puntuación más elevada del índice se
interpreta como mayor prioridad para buscar acciones de prevención del fallo.
33 / 110
Volver

Page 39
Las acciones preventivas que se identificaron para disminuir el riesgo alcanzaron un total de 452,
muchas de ellas repetidas en diferentes EA, que pudieron agruparse por afinidades en su naturaleza en 9
lotes:
1.
Modificaciones y mejoras en el proceso asistencial (151; 33,1%), entendidas como conjunto de
actividades que, ordenadas en una secuencia lógica, son necesarias para la asistencia a un paciente.
Tienen como característica esencial que la mayoría de ellas no precisan de recursos adicionales para
llevarlas a la práctica pues se trata de acciones sobre la organización del trabajo.
2.
Práctica clínica adecuada (83; 18,2%): conjunto de acciones preventivas dirigidas a mejorar la práctica
clínica.
3.
Actividades formativas dirigidas a los profesionales (62; 13,6%). La formación se consideró una
herramienta de mejora de la calidad de la asistencia, por ello se sugirió la necesidad de poner en
marcha y mantener un programa de actividades docentes específicas orientadas a la prevención de los
EA.
4.
Protocolos/procedimientos normalizados de trabajo (46; 10,1%). Esta parte podría considerarse dentro
del primer apartado pero, dada su importancia cuantitativa y su especificidad se decidió separarlo del
mismo. Todas las acciones preventivas de este grupo consisten en la elaboración de guías, protocolos o
procedimientos para técnicas invasivas y otros aspectos. Igualmente se señaló que, en el caso de que la
UTD disponga de protocolos, se debería garantizar que se aplican, se revisan y actualizan
periódicamente.
5.
Información específica al paciente (38; 8,3%), se recomendó que la UTD elabore una Guía de
información al paciente y cuidadores. Lógicamente, los contenidos de la información son los que tienen
que ver con la enfermedad, los fármacos que se usan para su tratamiento, efectos secundarios,
complicaciones posibles, preparación previa a las técnicas, asociacionismo, higiene y actividad física y
otros. La información debe ir dirigida fundamentalmente a que la persona demandante de asistencia
sanitaria sea consciente de los posibles efectos adversos, tome medidas para su prevención, detecte
precozmente su aparición y proceda a su autocuidado.
6.
Gestión (37; 8,1%). Son acciones preventivas encaminadas tanto a modificar la organización funcional
interna de estas unidades, como la organización de otros profesionales fuera de la UTD.
7.
Listado de comprobación o checklist (26; 5,7%). Algunas acciones preventivas consistían en la
verificación de un aspecto concreto mediante un listado de comprobación. Merece la pena destacar que
muchas de ellas hacen referencia a la identificación del paciente y al lado de la lesión.
8.
Tecnologías de la información y comunicación (11; 2,4%). En este apartado se incluyeron medidas
preventivas que garanticen una buena comunicación con atención primaria y disponer de una serie de
alertas que permitan adoptar a tiempo decisiones que permitan evitar la aparición de determinados EA.
Para ello se recomendó la incorporación al proceso asistencial de aplicaciones informáticas específicas,
destacando la puesta en marcha de la historia clínica electrónica única.
9.
Medidas para mejorar la accesibilidad y la comunicación (2; 0,4%). Estas acciones preventivas hacen
referencia a evitar la duplicidad de medicación del paciente con dolor y trastorno mental y a la resolución
de dudas, buscando prevenir abandonos de tratamiento en aquellos casos en que esto puede ocurrir.
Como puede desprenderse de la lectura del listado de grupos de acciones necesarias para la
prevención de los EA en las UTD, estas son, en su mayoría, actividades que no precisan de recursos
específicos y, por tanto, pueden llevarse a cabo sin un esfuerzo económico adicional.
Una de las limitaciones del método empleado para alcanzar estas recomendaciones es que la relación
de EA obtenida no es exhaustiva. Lógicamente, en la práctica aparecerán otros EA que el grupo no pudo
identificar durante la realización del trabajo. Por otra parte, el futuro traerá de la mano nuevos medios
34 / 110
Volver

Page 40
diagnósticos y terapéuticos que se acompañarán de EA específicos asociados a ellos y que no pueden
adivinarse en el momento actual.
No ha podido incluirse en este apartado detalle de estas acciones, pero en conjunto, suponen de
hecho un programa de calidad que puede se de utilidad para la mejora de la atención a los pacientes en estas
unidades, así como una orientación práctica para la elaboración de programas específicos de formación
continuada y de mejoras de la organización del trabajo. Adicionalmente, el apartado de seguridad del paciente
tiene un interés docente, muy especialmente en la acogida y formación de profesionales de nueva
incorporación a las UTD.
35 / 110
Volver

Page 41
5. Aspectos organizativos y de gestión
El modelo asistencial de la atención al dolor debe basarse en una estrategia de atención sistemática, vinculada
al nivel de necesidades del paciente, especializando la atención en la punta de la pirámide (casos más
complejos) de acuerdo con el esquema de cuidados al paciente crónico desarrollado por la Kaisser
Permanente (EE.UU.), adoptado en la estrategia del NHS inglés174,175,176 y utilizado en otros documentos
elaborados por la AC-SNS, como los referidos a la unidad de pacientes pluripatológicos4 o cuidados paliativos7.
En la punta de la pirámide se situaría la unidad de dolor, la cual debe colaborar con otras unidades,
especializadas o dependientes de atención primaria, en el manejo del paciente con dolor crónico complejo.
Para poder llevar a cabo esta estrategia de atención, es preciso desarrollar una red asistencial que
facilite el acceso del paciente al servicio más adecuado para atender sus necesidades.
La UTD se define como una organización de profesionales de la salud que ofrece asistencia
multidisciplinar, que cumple unos requisitos funcionales, estructurales y organizativos, de forma que
garantiza las condiciones de seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender al paciente con
dolor crónico que requiera asistencia especializada.
Entre los objetivos principales de la UTD destacan118 los siguientes: aliviar total o parcialmente el dolor
(no es siempre posible); incrementar la capacidad funcional; mejorar la calidad de vida; racionalizar la
medicación analgésica; reducir de la utilización de los servicios sanitarios (consultas de atención primaria y
especializada; intervenciones quirúrgicas y otros tratamientos); trabajar en la continuidad del tratamiento;
aleccionar a familiares o allegados del paciente con dolor; favorecer el autocuidado del paciente con dolor;
atender a los aspectos sociales, familiares y ocupacionales; formar al personal médico, de enfermería y
personal auxiliar; evaluar el servicio y las necesidades del paciente (intensidad del dolor; eficacia de los
tratamientos; calidad de vida; función física y estado psicológico; el consumo de medicamentos; uso de
servicios sanitarios; y la capacidad laboral); promover la educación biosanitaria de la población en relación con
el manejo del dolor; investigar sobre la epidemiología, etiología, evaluación y tratamiento de los pacientes con
dolor crónico; elaborar, publicar y distribuir guías de abordaje del dolor de apoyo para atención primaria;
publicar los resultados asistenciales.
Este capítulo está dedicado a aquellos criterios y orientaciones referidos a los distintos atributos de la
UTD como organización: tipología de unidades y cartera de servicios; relación de la UTD con otras unidades;
criterios de inclusión del paciente; organización y funcionamiento de la UTD; sistema de información; y
aspectos relativos a la gestión de pacientes.
5.1. Tipología de unidades
La IASP ha definido una tipología de centros para la atención al dolor crónico que, en orden de mayor a menor
grado de complejidad y especialización, es la siguiente: Centro o unidad multidisciplinar para el tratamiento del
dolor; Unidad multidisciplinar del dolor; Unidad del dolor; y Unidad monográfica.
Tomando como base esta clasificación, la SED establece cuatro categorías de acreditación de UTD. Las
unidades tipo III y IV de la clasificación SED se diferencian en la realización de actividades de investigación y
docencia. En este documento se ha considerado que toda UTD multidisciplinar debe desarrollar estas
actividades(28), por lo que se unifica el tipo III y el IV de la SED en un único tipo III.
(28) Modificado de: Bases de la SED para la acreditación de Unidades de Tratamiento del Dolor. Documento modificado por la
Junta Directiva de la SED, 11 de marzo de 2006.
36 / 110
Volver

Page 42
Centro o unidad multidisciplinar para el estudio y tratamiento del dolor
(UTD III)
El centro o unidad multidisciplinar es el tipo más complejo de UTD. Se estima la necesidad de disponer de una
UTD tipo III por cada 1,5-2 millones de habitantes177.
Las características del centro o unidad multidisciplinar para el estudio y tratamiento del dolor o UTD tipo
III son:
-
Contar con un director, persona experta en el manejo de pacientes con dolor así como con experiencia en
investigación en dolor. Si este director no es un médico especialista con formación avanzada en medicina del
dolor, entonces deberá crearse la figura del director médico que se encargará de supervisar los servicios
médicos dispensados por la unidad.
-
Disponer de un espacio físico propio y adecuado para realizar sus actividades. Debe tener recursos
propios para el manejo del paciente ingresado o en régimen de consulta externa.
-
Atender un mínimo de actividad estimado en 800 primeras visitas al año, permitiendo así mantener y
actualizar conocimientos sobre el diagnóstico y tratamiento del dolor(29).
-
Estar en condiciones de tratar al paciente con dolor crónico de cualquier etiología, abordando aspectos
médicos, psicológicos, sociales y laborales.
-
Disponer de una dotación de recursos humanos propios, suficiente para realizar sus actividades y con
conocimientos amplios y actualizados sobre ciencias básicas (anatomía, bioquímica, fisiología, farmacología) y
experiencia clínica demostrada para manejar el paciente con dolor crónico.
-
Deben existir, al menos, dos especialidades médicas(30) representadas en el staff de la unidad, una de
ellas, anestesiología o neurocirugía. Debe contar con un psicólogo o psiquiatra integrado en la plantilla de la
unidad o con la disponibilidad del mismo para valorar y tratar los aspectos psíquicos y psicosociales del
paciente con dolor crónico. Todos los especialistas médicos que forman parte de la plantilla de la UTD III deben
tener formación avanzada en medicina del dolor.
-
Debe disponer de psicólogos, enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y trabajadores
sociales como personal sanitario no médico integrado. La necesidad de otro tipo de personal sanitario estará
en función de la población a la que atiende la UTD III.
-
El personal sanitario propio de la unidad debe realizar sesiones clínicas periódicas.
-
Debe contar con la colaboración estable de otros especialistas (mantener sesiones interdisciplinares de
dolor, elaborar protocolos, investigar en dolor).
-
Debe ofrecer posibilidades diagnósticas y terapéuticas, que abarquen tratamientos farmacológicos y no
farmacológicos, incluyendo tratamientos invasivos de elevada complejidad.
-
Debe elaborar una historia clínica del dolor, solicitar y evaluar estudios complementarios, practicar un
examen físico completo y evaluar al paciente utilizando técnicas actualizadas. Será también responsable de la
adecuada valoración y tratamiento psicológico, fisioterapia, valoración por un/a terapeuta ocupacional, además
de otros recursos si fueran apropiados.
-
Debe elaborar un registro o base de datos informatizada del paciente con dolor, para valorar la eficacia /
eficiencia de los tratamientos. El registro deberá estar conectado con la historia clínica informatizada del
paciente o al archivo central de historias clínicas.
-
Debe garantizar el acceso físico o electrónico a una biblioteca/ hemeroteca.
-
Debe establecer protocolos clínicos propios y valorar su eficacia periódicamente.
(29) En comunidades autónomas insulares o regiones sanitarias con población dispersa puede considerarse esta cifra a la
baja (500-600 primeras visitas).
(30) Es recomendable que, al menos, uno de ellos sea anestesiólogo o neurocirujano.
37 / 110
Volver

Page 43
-
Debe formar parte de un centro docente y/o investigador acreditado. Debe desarrollar labores de
investigación sobre dolor (solicitud de becas / ayudas gubernamentales, para potenciar la investigación
independiente y de calidad; la publicación de los resultados en revistas especializadas de ámbito nacional o
internacional, con factor de impacto).
-
Debe disponer de programas formativos dirigidos a todo profesional implicado, incluyendo pregraduados,
postgraduados y especialistas de su red asistencial.
-
Debe implicarse en programas educacionales para la ciudadanía, sobre analgesia y hábitos saludables en
pacientes con dolor.
Unidad unidisciplinar para el tratamiento del dolor (UTD II).
Las características de la unidad unidisciplinar para el tratamiento del dolor o UTD tipo II son las siguientes:
-
Debe de estar constituida al menos por dos facultativos médicos especialistas.
-
Deberá existir un coordinador médico con formación avanzada en medicina del dolor que será responsable
de la calidad del servicio clínico prestado a los pacientes.
-
Debe de tener capacidad diagnóstica y de tratamiento de pacientes con dolor crónico de distinta etiología y
abordar los aspectos físicos, psicosociales, médicos y laborales del dolor crónico.
-
Debe disponer de espacio físico definido.
-
Debe contar con una dotación de recursos humanos propios suficientes para poder realizar sus
actividades. El personal sanitario que desarrolla su labor en una UTD debe poseer los conocimientos
suficientes en materias básicas y clínicas necesarias para manejar pacientes con dolor crónico.
-
Debe valorar y tratar los aspectos físicos y biopsicosociales del paciente. Debe contar con un psicólogo o
psiquiatra integrado en la plantilla de la unidad o contar con la disponibilidad del mismo de forma
interdisciplinar.
-
El personal de la unidad debe realizar sesiones interdisciplinarias y reunirse con frecuencia para tratar
casos clínicos y valorar alternativas terapéuticas.
Unidad de técnicas especificas de tratamiento del dolor (UTD I)
La unidad de técnicas específicas de tratamiento del dolor o UTD I ofrece algunos tipos de técnicas antiálgicas
que no tienen carácter multidisciplinar e incluyen con frecuencia: bloqueos nerviosos, neuroestimulación
transcutánea, acupuntura, biofeedback, etc.
Las características de la unidad de técnicas específicas de tratamiento del dolor o UTD I son:
-
Debe contar con una plantilla suficiente de profesionales sanitarios con titulación de acuerdo con las
normas establecidas en España y a la normativa vigente de la U.E. El personal sanitario debe poseer los
conocimientos en ciencias básicas y clínicas necesarias para manejar al paciente con dolor crónico. Todos los
médicos integrados en la unidad deben tener formación avanzada en medicina del dolor.
-
Debe ofrecer capacidad diagnóstica y de tratamiento del paciente con dolor crónico.
-
Debe disponer de un espacio físico propio definido.
-
Deberá registrar la historia clínica del paciente y acceder al archivo central de historias clínicas. Debe
valorar los resultados individuales y la eficacia de los tratamientos globalmente ofrecidos por la unidad.
38 / 110
Volver

Page 44
5.2. Cartera de servicios
Se puede definir la cartera de servicios de la unidad según las modalidades asistenciales que ofrece y por su
cartera de procedimientos.
La cartera de servicios de la unidad se adaptará a su tipología y al perfil y complejidad de sus
pacientes.
La UTD III debe ofertar atención a pacientes con dolor agudo complejo o de difícil tratamiento en
consulta externa, hospital de día y hospitalización convencional; la realización de interconsultas a
traumatología, reumatología, cirugía general, medicina interna, oncología178 y cuidados paliativos7,179 . Debe
realizar procedimientos quirúrgicos.
La Tabla 5.1. recoge los procedimientos que deberían estar incluidos en la cartera de servicios de la
UTD a propuesta del panel de expertos de la Sociedad Madrileña del Dolor113. La UTD III debe ofertar, además
de la mayor parte de estos procedimientos, otros como intervenciones psicológicas básicas que han mostrado
su eficacia en estudios controlados (específicamente: terapia cognitivo-conductual, biofeedback, hipnosis) o
los procedimientos de reactivación física180,181,182,183,184,185 .
La Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana ha elaborado una escala de unidades relativas
de valor para los procedimientos de anestesiología, reanimación y terapéutica del dolor186.
Tabla 5.1. Cartera de procedimientos de la UTD
Hospital de Día
Tiempo (min)
Estimulación eléctrica transcutánea (TEN)
15
Estimulación eléctrica percutánea (PEN o PNT)
?
Iontoforesis
20
Programación / cambio de dosis de bomba implantable de flujo variable
15
Recarga de bomba implantable de flujo variable
35
Técnica de infusión espinal: preparación de la medicación, programación y relleno de
bomba por telemetría
30
Técnica de infusión espinal: relleno de bomba de flujo fijo
30
Técnica de infusión espinal: preparación de la medicación y programación de bomba
electrónica de infusión ambulatoria externa (PCA)
20
Técnica de infusión sistémica: incluye la infusión subcutánea y endovenosa y programación
de bomba electrónica de infusión ambulatoria externa (PCA)
20
Programación de neuroestimulador implantado simple
20
Programación de neuroestimulador implantado de doble canal
27,5
Programación de neuroestimulador por radiofrecuencia
?
Administración espinal de anestésicos locales a través de sistemas externos o parcialmente
implantados
20
Revisión de sistemas espinales externos o parcialmente implantados
15
Bloqueo regional intravenoso: manguito de isquemia
?
Test intravenoso con fentolamina
?
Test intravenoso con Lidocaina
60
Test y tratamiento intravenoso sistémico
60
Preparación quirúrgica de los pacientes que van a ser intervenidos en la UTD
20
Vigilancia posquirúrgica de los pacientes que han sido intervenidos en la UTD
30***
Infusión intravenosa bifosfonatos
20
Infusión intravenosa anestésicos locales
90
39 / 110
Volver

Page 45
Salas de bloqueo
Infiltración de tendones superficiales con anestésicos locales
20
Infiltración de tendones superficiales con corticoides
20
Infiltración de bursa con anestésicos locales
20
Infiltración de bursa con corticoides
20
Infiltración periférica de puntos gatillo con anestesia local
20
Infiltración periférica de puntos gatillo con toxina botulínica
20
Infiltración muscular superficial con toxina botulínica
20
Infiltración articular con anestésicos locales
20
Infiltración articular con corticoides
20
Infiltración articular con ácido hialurónico
20
Bloqueo de nervios periféricos dosis única: diagnóstico o terapéutico
20
Bloqueo de nervios periféricos con corticoides
20
Bloqueo nervioso periférico múltiple
30
Bloqueo nervioso de plexos
30
Bloqueo nervioso troncular
27,5
Bloqueo de nervios craneales superficiales
20
Bloqueo nervioso continuo: colocación de sistema de infusión continua
30
Radiofrecuencia de nervios periféricos
27,5
Bloqueo espinal diferencial
30
Bloqueo espinal utilizando dosis única de anestésicos locales
25
Administración espinal dosis única de corticoides
25
Procedimientos quirúrgicos*,**
Implantes de electrodos subcutáneos, periféricos y radiculares (Q)
50
Implante de electrodo quirúrgico epidural (Q)
90
Bloqueo de ganglio esfenopalatino
30
Bloqueo simpático cérvico-torácico diagnóstico o terapéutico (ganglio estrellado)
22,5
Bloqueo neurolísis paravertebral simpático
60
Bloqueo neurolítico, epidural o subaracnoideo
42,5
Bloqueo sacroiliaco
30
Bloqueo coxofemoral
30
Técnicas de punción muscular profunda con control radiológico: toxina botulínica de
psoas/cuadrado lumbar/piriforme
30
Bloqueo/neurólisis del plexo celíaco
50
Bloqueo/neurólisis del plexo hipogástrico superior
40
Bloqueo facetario/ramo medial posterior vertebral: cervical/dorsal/lumbar
37,5
Discografía
40
Tratamiento intradiscal electrotérmico (IDET)
?
Catéter espinal tunelizado con / sin bomba de infusión externa
45
Cordotomía cervical percutánea
?
Epidurolisis / Adhesiolisis por adherencias
60
Epiduroscopia
90
Radiofrecuencia de articulaciones vertebrales posteriores (ramo medial)
40
Radiofrecuencia de nervios periféricos
30
40 / 110
Volver

Page 46
Radiofrecuencia de cadena simpática cervical, torácica, lumbar
47,5
Radiofrecuencia de ganglio dorsal: cervical, dorsal o lumbar
42,5
Radiofrecuencia de raíces posteriores vía epidural
50
Radiofrecuencia del disco intervertebral
45
Radiofrecuencia y otras intervenciones terapéuticas sobre el Ganglio de Gasser
55
Implante, primer tiempo, de un electrodo de estimulación medular (Q)
70
Recolocación/sustitución o retirada de un electrodo de estimulación medular (Q)
90
Implante, primer tiempo, de dos electrodos de estimulación medular (Q)
115
Recolocación/sustitución o retirada de dos electrodos de estimulación medular (Q)
120
Implante de generador interno y extensión a electrodos (2.º tiempo) de un sistema de
estimulación medular (Q)
60
Sustitución de generador interno (Q)
45
Implante de bomba de infusión interna (Q)
90
Implante de reservorio intratecal lumbar, dorsal o cervical (Q)
70
Implante, y/o revisión, y/o recambio, y/o explante de catéter espinal y reservorio subcutáneo
(Q)
90
Implante, y/o revisión, y/o recambio, y/o explante de catéter espinal y bomba interna (Q)
90
Vertebroplastia (Q)
?
Cifoplastia (Q)
?
Bloqueo Ganglio Walter
40
Ozonoterapia: infiltración y discólisis(31)
35
Bloqueo de nervios esplácnicos
45
Bloqueo radicular selectivo de raíces espinales (inyección transforaminal dorsal, lumbar y
sacra)
40
Radiofrecuencia de nervios esplácnicos
60
Radiofrecuencia de articulación sacroilíaca
45
Radiofrecuencia de ganglio impar de Walter
45
Radiofrecuencia intraarticular coxofemoral y de rodilla
30
Procedimientos psicoterapéuticos
Tratamiento cognitivo-conductual
Hipnosis
Biofeedback
Fuente: Modificado de De la Calle y cols., 2010.
Se destaca, en negrita, aquellos procesos que deberían ofertar las UTD III (aquellos con prioridad > 7 para el panel de
expertos de la SMD). El listado de la SMD no incluye procedimientos psicoterapéuticos
Tiempo promedio de cada procedimiento (mediana de los tiempos propuestos por el panel de expertos de la Sociedad
Madrileña del Dolor).
* Puede haber importantes variaciones en el tiempo medio. Son datos indicativos -como el resto-.
** Hay procedimientos que no se requiere quirófano, solo sala de técnicas con Rx. (Q): requiere quirófano o sala de
tratamientos con ambiente quirúrgico (apartado 6.4.7.Sala de tratamiento y bloqueos).
La cartera de servicios de las UTD II y I es heterogénea. Los procedimientos más frecuentes de 63 UTD tipo II,
identificados a través de una encuesta realizada por la SED para este documento se recogen en la Tabla 5.2.
(31) No existe evidencia científica suficiente sobre la eficacia de este procedimiento.
41 / 110
Volver

Page 47
Tabla 5.2. Cartera de procedimientos más frecuentes en las UTD Tipo II
Procedimientos
Nº de Unidades
Tratamiento farmacológico
63
Bloqueos periféricos
63
Bloqueos simpáticos
57
Bloqueos centrales
63
Tratamiento mínimamente invasivo en patología musculoesquelética
63
Estimulación eléctrica transcutánea
54
Iontoforesis
41
Neurolisis de ganglios, central, periférica
46
Estimulación medular
56
Estimulación periférica
38
Infusión intratecal
41
Radiofrecuencia
49
Ozonoterapia*
22
Epiduroscopia
12
Termografía
4
* Uso de Ozoterapia: no hay evidencia científica
Fuente: SED
5.3. Red asistencial para el manejo del dolor crónico
La alta prevalencia del dolor requiere de la coordinación entre diferentes niveles asistenciales así como el
trabajo de diferentes especialidades. El adecuado manejo y tratamiento del dolor crónico hace necesario
integrar la asistencia en equipos multidisciplinares (profesiones y especialidades) dentro de una red asistencial
de dolor.
La introducción del concepto de red asistencial es relativamente novedosa en el SNS. En las
estrategias del SNS en cáncer187 y cardiopatía isquémica188 existen referencias a la creación de redes
asistenciales.
El cambio de una atención centrada en episodios a otra que garantice la continuidad
asistencial implica la superación, por parte del servicio clínico, de los límites estrictos del hospital, para
integrarse en una red articulada en torno al ?proceso asistencial?, que garantice un continuo
asistencial que abarca, además de la unidad hospitalaria, otras unidades especializadas del mismo hospital o
diferente hospital, de distinta complejidad, otros recursos sanitarios, de atención primaria de salud, sociales y
sociosanitarios, el autocuidado o la atención domiciliaria(32).
Tomando como base la descripción de ?red asistencial? contenida en las estrategias del SNS y los
trabajos de Shortell189, en relación con el concepto de ?red integrada de servicios?, una ?red asistencial? debería
contar con los siguientes elementos:
-
Un marco geográfico y poblacional definido para cada ?bloque de procesos?.
-
La definición de los recursos humanos y físicos con los que cuenta la red.
-
El desarrollo de instrumentos (protocolos, vías, procesos asistenciales integrados, etc.) que garanticen la
continuidad de los cuidados y sirvan de referente para todos los profesionales que participan en la red
asistencial.
-
La integración funcional (sistemas de información) y clínica (gestión por procesos, gestión de
enfermedades) de los equipos asistenciales y la vinculación de los profesionales.
(32) Pactos territoriales protocolizados.
42 / 110
Volver

Page 48
La red asistencial debe permitir vincular recursos en diferentes ámbitos (domicilio, centro de salud,
hospital local, servicios de referencia, unidades de convalecencia, etc.) y modalidades asistenciales (apoyo
domiciliario, consulta, hospitalización de día, hospitalización convencional, unidades de media o larga estancia,
hospitalización a domicilio, etc.), de forma que, con la aplicación de los instrumentos de gestión clínica
desarrollados y compartidos por los profesionales de los equipos integrados en la red se garantice la calidad,
continuidad e integralidad de la atención de la forma más eficiente.
Aspectos relevantes para el desarrollo de redes asistenciales para el manejo de trastornos que cursan
con dolor son: 1. el papel de atención primaria y de atención especializada; 2. los criterios de derivación; 3. los
tiempos de espera recomendados; 4. los criterios de inclusión y exclusión de la UTD; y 5. la estructura de
gestión de la red para el manejo del dolor crónico.
RELACIÓN ENTRE LA UTD Y ATENCIÓN PRIMARIA
En la literatura se constata que es frecuente que el clínico piense que el dolor es difícil de tratar y que el
resultado de los tratamientos es frustrante en comparación con la inversión de tiempo y recursos necesarios
para llevarlos a cabo125.
En el año 2001 se publicó una encuesta realizada en el Reino Unido190 a 504 médicos de atención
primaria, que atendían una media de 187 pacientes con dolor crónico no oncológico (en su mayoría lumbalgias
y osteoartritis, aunque hubo cerca de un 30% con otros diagnósticos). En esta encuesta los profesionales de
atención primaria expresaron que:
-
Menos de la mitad de los profesionales refirieron que el dolor interfería o modificaba el estilo de vida o la
calidad del sueño y el descanso de los pacientes.
-
El manejo óptimo de estos pacientes se conseguía en menos de la mitad de los casos (46%). El 81% de
los médicos creía que un número significativo de pacientes recibía un tratamiento subóptimo.
-
Las principales barreras referidas para conseguir un manejo óptimo de estos pacientes, fueron los efectos
adversos de los fármacos y el cumplimiento terapéutico de los pacientes (74 y 58% respectivamente). Sólo el
10% de estos profesionales trataban a sus pacientes con opioides.
-
Los médicos de atención primaria expresaron insatisfacción con sus habilidades para manejar pacientes
con dolor crónico. La cuarta parte de los profesionales pensaban que sería bueno que hubiera más guías y
protocolos locales disponibles para el manejo del dolor crónico, y el 81% manifestó interés en recibir formación
y entrenamiento en el manejo de estos pacientes.
Debe definirse un modelo de relación formal entre la UTD y los profesionales de atención primaria que
mejore el manejo sistemático del paciente, como se plantea en los pacientes con enfermedad crónica
atendidos desde la unidad de pacientes pluripatológicos. La UTD podría utilizar los siguientes instrumentos (33):
?
Sesión clínica: se deben realizar sesiones clínicas conjuntas en las que participen los miembros de la
UTD y los profesionales de atención primaria, implicándose éstos en su preparación, promoción y
difusión. Las sesiones deben tener carácter periódico y multidisciplinar, facilitando la asistencia de los
profesionales sanitarios y sociales que intervengan en el proceso asistencial del paciente con dolor
crónico. Es aconsejable realizar una sesión inicial dedicada a la presentación de la cartera de servicios
de la UTD, revisión de los circuitos existentes para las derivaciones como para garantizar la continuidad
de la asistencia a través de una comunicación ágil y efectiva y establecer los objetivos de colaboración.
En posteriores sesiones se puede exponer y debatir casos clínicos con problemas de diagnostico,
abordaje terapéutico y seguimiento de pacientes seleccionados desde primaria o de pacientes ya
derivados.
(33) Modificado de: Unidad de pacientes pluripatológicos. Estándares y recomendaciones. AC-SNS. MSPS. 2010.
43 / 110
Volver

Page 49
?
Interconsulta: se deben establecer los medios para conseguir una interconsulta ágil (telefónica, correo
electrónico, etc.) mediante la que el médico de atención primaria pueda exponer y compartir dudas,
incidencias y planteamientos terapéuticos en el manejo del paciente con dolor.
?
Circuitos: se deben diseñar circuitos sencillos y ágiles tanto para evitar derivaciones innecesarias o
evitables (citas burocráticas; pacientes en fase estable; citas para concertar exploraciones o entregar
informes / recetas) como para facilitar la derivación de carácter preferente o no demorable.
?
La información clínica compartida puede resolver la inmensa mayoría de estos trámites y ayudar a
solucionar de una forma eficiente gran parte de los problemas clínicos que se planteen.
Se deben crear vínculos entre la UTD y atención primaria que contribuyan a unificar el concepto de
salud y visión integral del paciente, mediante alguna de las siguientes actividades:
?
Facilitar periodos de formación y reciclaje de los médicos y enfermeras del ámbito de atención primaria
en la UTD vinculados a los programas de colaboración y formación, con la posibilidad de estudiar y
evaluar conjuntamente pacientes remitidos desde atención primaria.
?
Desarrollar líneas de colaboración en investigación clínica en dolor y, especialmente, aquellas
relacionadas con los problemas clínicos abordados conjuntamente.
?
Colaborar en la elaboración de protocolos, recomendaciones, consensos y guías de práctica clínica
basadas en la evidencia.
?
Colaborar en la elaboración de textos informativos escritos( folletos , dípticos ,etc.) dirigidos al paciente
con dolor que facilite información y promueva la colaboración del paciente y su entorno (cuidadores)
en el proceso de tratamiento así como el autocuidado.
?
Plantear actividades docentes objetivas e independientes, impartidas por expertos en medicina del dolor
si es posible asociados a departamentos universitarios. Estas actividades incluyen cursos, seminarios y
talleres conjuntos entre miembros de la UTD y médicos y enfermeras de atención primaria.
?
Difundir las experiencias de colaboración y mostrar y publicar los resultados obtenidos en la atención a
los pacientes con dolor profundizando en los conceptos de salud y cuidados sanitarios para avanzar en
el desarrollo de un modelo de atención integral y continuada.
?
Crear grupos de trabajo conjuntos sobre temas específicos tales como docencia, investigación, uso
racional del medicamento, etc.
El paciente debe ser atendido en la UTD en estrecha coordinación con su médico / enfermera de
atención primaria. El ?plan de acción compartida? (PAC) entre atención primaria y la UTD, instrumento
desarrollado en la unidad de pacientes pluripatológicos4, se activará por acuerdo entre los responsables del
paciente en atención primaria y en la UTD cuando el paciente necesite la intervención conjunta de ambos para
el control clínico del dolor. Durante todo el proceso de asistencia conjunta a través del PAC el médico
responsable del paciente en atención primaria y el responsable de la UTD colaborarán estrechamente para
unificar los planes terapéuticos. La relación de atención primaria con la UTD debe evitar revisiones
innecesarias en la UTD.
CRITERIOS DE DERIVACIÓN DEL PACIENTE A LA UTD
La Sociedad Madrileña del Dolor113 propone, como estándar de calidad, la existencia de protocolos de
derivación y seguimiento. Los criterios de derivación deben adaptarse a las especificidades organizativas de
cada área de salud y de cada UTD. Algunos aspectos de la coordinación entre UTD y atención primaria191
pueden ser aplicados a la derivación a la unidad desde servicios especializados.
Uno de los criterios para derivar al paciente es la necesidad de un abordaje integral del paciente en la
valoración o tratamiento multidisciplinar, especialmente aquel que no mejora con el tratamiento según lo
esperado192 y en el caso del paciente con dolor crónico con un componente psicosocial importante126.
44 / 110
Volver

Page 50
Goucke propone 124 como criterios de derivación que no se ha obtenido mejoría con el tratamiento con
opioides; no se consigue mejoría funcional; el dolor neuropático de difícil control; ausencia de diagnóstico
satisfactorio; antecedentes de mal uso de la medicación; componente psicosocial importante.
Se recomienda192 explicar al paciente el tipo de dolor que padece, exponiendo las opciones de
tratamiento basadas en la evidencia de manejo del dolor a largo plazo. Debe presentarse la UTD como una
forma integral de abordaje, evitando que el paciente suponga que es la última posibilidad terapéutica, por la
desesperanza, impotencia o sensación de abandono que puede significar. Debe informar que la UTD III incluirá
la valoración de un psicólogo o psiquiatra experto. Debe explorar cualquier prejuicio o preocupación que el
paciente pudiera tener en relación a la derivación a la UTD, de la forma más abierta y directa posible.
Una revisión reciente de la Sociedad Canadiense del Dolor concluyó que esperas superiores a seis
meses desde la derivación, se asocian a un deterioro en la calidad de vida relacionado con la salud y en el
bienestar psicológico, con un aumento de los síntomas depresivos193. El manual de buenas prácticas del Reino
93
Unido señala que los servicios de dolor deben prestar una especial atención a los grupos vulnerables y
potencialmente desfavorecidos como los ancianos, los niños, los discapacitados, etc. Debe garantizase el
acceso a la unidad del dolor del paciente con discapacidad visual o auditiva, con problemas de drogas y a las
víctimas de torturas.
En el Anexo 2 se recoge un algoritmo de derivación de pacientes con dolor osteomuscular desde
atención primaria. La misma publicación recoge otros algoritmos de derivación194.
TIEMPOS DE ESPERA
La Tabla 5.3. recoge tiempos de espera y priorización en la atención en la UTD establecidos en diferentes
países(34).
Tabla 5.3. UTD: tiempos de espera y priorización en la atención en distintos países
País
Prioridad 1
Prioridad 2
Prioridad 3
Comentarios
Australia (Department
of Health Western
Australia)
?inmediato?. "categoría
1". 1 semana para
condiciones graves,
dolorosas, con riesgo
de deterioro y
afectación de la calidad
de vida (cáncer, zóster
agudo)
?urgente?. "categoría 2".
1 mes. Condición
dolorosa con duración y
progresión intermedia y
riesgo de aumento de
deterioro funcional
(dolor de espalda
agudo que evoluciona a
crónico)
?rutina?. "categoría 3".
3 meses.
Progresión rápida
improbable, tratamiento
de mantenimiento
iniciado o se hace
necesaria revisión o
reevaluación (dolor
lumbar crónico, dolor
persistente, uso
prolongado de opioides
que requiere revisar la
prescripción)
Se reconoce que la
lista de espera de
rutina en Australia del
Oeste es actualmente
de 12 meses debido a
recursos limitados.
Canadá (Wait Times
Alliance
Recomendations).
Noviembre 2007
14 días. Dolor
canceroso.
30 días. Dolor
neuropático agudo de
menos de 6 meses.
3 meses.
Protrusión discal
lumbar aguda o dolor
crónico subagudo en un
adulto en edad laboral
donde el tratamiento
puede mejorar la
función
6 meses para otros
tipos de dolor crónico
Reino Unido
18 semanas para
referencias a consultas
externas
Directrices genéricas,
no específicas para el
dolor
Finlandia
1 mes para dolor
intenso no
diagnosticado; o dolor
prolongado
postraumático o
posquirúrgico
3 meses para dolor
moderado no
diagnosticado
6 meses para la
asistencia no urgente
del dolor crónico
La cobertura de la
atención al dolor
crónico se incluyó en el
sistema de salud en
Marzo de 2007
(34) www.iasp-pain.org
45 / 110
Volver

Page 51
País
Prioridad 1
Prioridad 2
Prioridad 3
Comentarios
Noruega (Norwegian
Directorate of Health).
Junio 2009
2 semanas.
"Grupo 1 o condiciones
subagudas" que han
durado más de 6 meses
y tienen riesgo de
evolucionar hacia dolor
de difícil tratamiento
"Grupo 5" o dolor grave
y difícil de tratar en
enfermedades graves y
avanzadas (cáncer,
insuficiencia
cardiaca,...)
16 semanas
"Grupo 2" o dolor
crónico complejo con o
sin causa
desencadenante
conocida y condición
incurable y
problemática co­
mórbida (drogadicción o
enfermedad
psiquiátrica)
16 semanas
"Grupo 3" o dolor
complejo crónico con
causa desencadenante
incurable
"Grupo 4" o dolor
complejo crónico sin
causa desencadenante
conocida
Estos tiempos se
aplican a aquellos
pacientes con derecho
legal al tratamiento. En
Noruega el tiempo de
espera se mide desde
la evaluación y
clasificación en los
grupos de dolor crónico
por atención primaria
(que puede tener lugar
dentro de los primeros
30 días) y el momento
de iniciar el tratamiento.
Fuente: International Association for the Study of Pain. Task Force on Wait-Times. Summary and Recommendations.
February, 2010.
Las recomendaciones de la IASP, son las siguientes195:
-
Urgente (prioridad 1 - 1 semana): condición dolorosa aguda con riesgo de deterioro o cronicidad o dolor
relacionado con cáncer terminal o enfermedad en estado terminal. El herpes zoster agudo también requiere
tratamiento urgente, pero esencialmente debe ser tratado en el nivel de atención primaria más que en un
servicio especializado.
-
Semiurgente (prioridad 2 - 1 mes): dolor intenso no diagnosticado, o dolor progresivo con riesgo de
aumentar el deterioro funcional, generalmente de 6 meses de duración o menos (dolor de espalda no resuelto,
dolor neuropático, dolor posquirúrgico o postraumático).
-
Rutina o regular (prioridad 3 - 4 meses): dolor persistente prolongado sin progresión relevante.
Como recomendaciones complementarias, la IASP propone desarrollar estrategias coste-efectivas,
compartidas con las del manejo de pacientes crónicos complejos4 , para que el tratamiento del dolor sea más
accesible. Estas estrategias son: apoyar el desarrollo de sistemas de autocuidado; mejorar la educación
comunitaria y la formación de los profesionales de atención primaria en el manejo del dolor; facilitar la creación
de redes de interconsulta entre profesionales (correo electrónico, telemedicina); desarrollar guías para el
manejo de los pacientes con dolor crónico en los distintos niveles asistenciales, y asegurar el uso eficiente de
los recursos disponibles; limitar las pautas de revisión del paciente con dolor crónico, mientras permanece
estable.
CRITERIOS DE INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN EN LA UTD(35)
Criterios de admisión en la UTD son, entre otros:
?
Síndrome doloroso persistente, experiencia dolorosa que se prolonga más allá del de la curación de la
lesión inicial (fase crónica, más de 3 meses de duración).
?
Falta de respuesta terapéutica cuando se utilizan intervenciones o tratamientos adecuados enfocados
desde el modelo biomédico.
Es necesario que las UTD desarrollen estrategias eficientes de alta de la unidad, que aseguren un
flujo de nuevos pacientes que pueda dar respuesta a la demanda asistencial192. Asimismo, las UTD deben
establecer relaciones de colaboración con atención primaria, así como con otras especialidades196, en el marco
de la red asistencial y en función de las carteras de servicios de las UTD integradas en esta red.
(35) Especialmente aplicable a UTD III.
46 / 110
Volver

Page 52
ESTRUCTURA DE GESTIÓN PARA EL MANEJO DEL DOLOR CRÓNICO
Con independencia de que cada una de las unidades asistenciales integradas en la red mantengan su propia
entidad, debe definirse y desarrollarse una estructura de gestión para la red, que debe contar con un órgano
colegiado en el que estén representadas todas las UTD integradas en la red, un director o coordinador
(generalmente, el responsable de la UTD III) así como un responsable de enfermería (supervisor, coordinador
de cuidados).
La red debe desarrollar los protocolos de atención, la integración, coordinación y desarrollo de la red
asistencial y la discusión de casos con un enfoque pluridisciplinar e interdisciplinar, garantizando la calidad de
la asistencia y seguridad del paciente.
La estructura de gestión de la red debe promover la formación continuada de los profesionales y el
desarrollo de actividades de docencia y de investigación, innovación y desarrollo.
Si se configura como una unidad de gestión su director debe tener autoridad y responsabilidad sobre
el presupuesto, una remuneración adecuada, responder de su gestión y disponer de sistemas adecuados de
información y soporte administrativo. Para ello es aconsejable asignar un responsable de otros servicios
generales del hospital (económico-financiero, área de personal, etc.) como apoyo de la unidad de gestión, o
que ésta los incorpore dentro de su plantilla.
La UTD del hospital de área será referencia para el área de salud y para el hospital local (con
población de referencia inferior a 100.000 habitantes).
La UTD tipo III debe garantizar un acceso equitativo a sus prestaciones al paciente de su ámbito
geográfico y poblacional (aproximadamente 1,5-2 millones de habitantes), utilizando instrumentos de gestión
de la demanda y garantía de calidad(36).
La historia clínica compartida y la utilización de TIC (teléfono móvil, correo electrónico,
videoconferencia, etc.) son recursos importantes para el desarrollo de la red asistencial para la atención al
paciente con dolor crónico.
(36) Se trata de un criterio indicativo. En comunidades autónomas insulares o regiones con población dispersa el volumen
poblacional de la red puede reducirse (600.000 habitantes).
47 / 110
Volver

Page 53
5.4. Organización y gestión de la UTD
Se han adaptado los estándares de la Sociedad Madrileña del Dolor113, que serían aplicables especialmente a
las UTD III.
Tabla 5.4. UTD Multidisciplinar: estándares de organización y funcionamiento 37
Director o coordinador de la unidad
Estructura
Dedicación completa a la UTD
Plantilla multidisciplinar
Especialidades médicas
Especialmente recomendables en la plantilla de la unidad son anestesiología,
medicina interna, neurocirugía, rehabilitación y reumatología
Facultativos consultores de forma estable, con dedicación parcial a la actividad de
la unidad.
Si no forman parte de la plantilla de la unidad, deben ser: neurocirujano,
psiquiatra, rehabilitador, neurólogo y cirujano ortopédico
Otros profesionales
Proceso
Biblioteca médica
Imprescindible: psicólogo especialista en dolor
Enfermera / s con dedicación completa
Soporte de otros profesionales, como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y
trabajadores sociales
Acceso online
Correo electrónico institucional
Todos los profesionales
Conexión informática
Entre atención primaria y la UTD
Entre la UTD y recursos de cuidados paliativos
Períodos vacacionales
Se debe mantener la actividad asistencial
Protocolos de derivación
Garantizar la asistencia en los casos urgentes de dolor
Protocolos asistenciales
Basados en las recomendaciones de guías de práctica clínica y en la evidencia
médica
Actualizados periódicamente
Vías clínicas
Procedimientos más prevalentes de la UTD
Relación con otros profesionales
Garantizar al médico de atención primaria la posibilidad de solventar
telefónicamente problemas derivados del tratamiento
Habilitar los cauces de relación entre la UTD y los farmacéuticos intra y
extrahospitalarios
Gestión por procesos
Se debe implantar
Procedimientos intervencionistas
Deben ir precedidos de la firma del documento de consentimiento informado por el
paciente
Al alta debe entregarse informe de la técnica realizada
Cuestionarios de calidad percibida Todos los pacientes de la UTD
Información al paciente
Sobre las entidades clínicas y procedimientos más prevalentes de la UTD
Documentos con
recomendaciones al paciente
Promoción del autocuidado: consejos sobre actividad física, medidas de higiene de
la espalda y actuación posquirúrgica
DIRECTOR O RESPONSABLE DE LA UTD
El director de la UTD III será un profesional con formación avanzada en el estudio y tratamiento de pacientes
con dolor crónico. Si este director o responsable no es un médico especialista con formación avanzada en
Medicina del Dolor, entonces deberá crearse la figura del director médico que se encargará de supervisar los
servicios médicos dispensados por la unidad. Las funciones del director o responsable de la UTD serán, entre
otras, las siguientes:
-
Dedicación a tiempo completo a la unidad. Desarrollo e implantación de los criterios de admisión y alta del
paciente, protocolos asistenciales y relaciones con otros servicios y unidades.
-
Administración de la unidad, incluyendo presupuesto, sistema de información y de evaluación y mejora de
la calidad.
-
Participación en investigación y docencia (UTD III).
37 Fuente: Adaptado de De la Calle y cols., 2010
48 / 110
Volver

Page 54
-
Resto de funciones atribuidas en los criterios de organización y funcionamiento de una UTD.
-
Coordinador / Director de la red asistencial de dolor, si bien eventualmente esta función la puede ejercer
cualquier otro miembro de la UTD.
-
Realización de una evaluación de resultados anual sobre la actividad y el funcionamiento de la UTD / red
asistencial, en la que consten expresamente los resultados conseguidos.
MANUAL DE ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO
La unidad deberá disponer de un manual de organización y funcionamiento en el que se refleje: el organigrama
de la unidad; la cartera de servicios; la disposición física de la unidad y sus recursos estructurales y de
equipamiento; los procesos; los criterios de inclusión de pacientes; los instrumentos de coordinación asistencial
con otras unidades y servicios; protocolos y guías; las líneas de responsabilidad en cada uno de los actos; y
todos los requisitos contemplados en los criterios de organización y funcionamiento (tabla 5.3.).
El manual, que respetará los requisitos generales organizativos previamente descritos, deberá ser
abierto y actualizable de acuerdo con las modificaciones que se produzcan en la cartera de servicios o con los
cambios estructurales o funcionales.
En el organigrama deberán estar definidas las responsabilidades, así como las líneas jerárquicas,
atribuciones y competencias de cada uno de los miembros de la unidad.
La UTD debe facilitar a todos sus miembros información sobre objetivos, plantilla, estructura de
gestión, comités, uniformes y disciplina, líneas de responsabilidad y comunicación, directrices éticas, etc. que
facilita la integración en la unidad y el desarrollo de un sentimiento de pertenencia a la misma.
5.5. Gestión de pacientes
Los aspectos relativos a la documentación clínica, registro de pacientes, informe de alta y protección de datos
afectan al hospital al que está vinculada la UTD.
La documentación clínica está integrada por el conjunto de documentos resultantes del proceso
asistencial, cualesquiera que sean su formato y soporte.
La gestión de la documentación clínica corresponderá a la unidad de admisión y de documentación
clínica o equivalente. La gestión comprenderá la generación, custodia, préstamo, duplicación, copia,
seguimiento y depuración de cualquier documento clínico.
La documentación clínica deberá ser conservada en condiciones que garanticen su correcto
mantenimiento y seguridad durante el tiempo adecuado en cada caso y, como mínimo, cinco años contados
desde la terminación de cada proceso asistencial.
HISTORIA CLÍNICA
El centro sanitario contará con un único registro de historias clínicas que centralizará toda la
información correspondiente a la actividad que se realice en el mismo. Su gestión se llevará a cabo de
acuerdo con un protocolo que garantice su trazabilidad y localización, e incluya criterios escritos sobre archivo,
custodia, conservación y acceso a la documentación.
La historia clínica deberá ser única para cada paciente y deberá ser compartida entre los
profesionales, centros y niveles asistenciales. Asimismo, deberá cumplir las exigencias técnicas de
compatibilidad que cada servicio de salud establezca.
La información asistencial recogida en la historia clínica podrá constar en soporte papel o a través de
medios informáticos, electrónicos o telemáticos, siempre que garantice su recuperación y uso en su totalidad.
En lo relativo al diseño, contenido mínimo, requisitos y garantías y usos de la historia clínica se atenderá a lo
49 / 110
Volver

Page 55
previsto en la Ley 41/2002 básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en
materia de información y documentación clínica.
En la historia clínica del paciente que recibe tratamiento en una UTD debe existir un apartado
específico sobre la evaluación del dolor que presenta el paciente en la primera consulta y una constancia
evolutiva del la modificación de estos parámetros y de todos los test realizados.
INFORME DE LA UTD
El médico responsable del paciente dentro de la UTD tiene que elaborar el informe de alta médica a que se
refiere la Ley 41/2002 básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia
de información y documentación clínica (38).
REGISTRO DE PACIENTES DE LA UTD
Es recomendable que la UTD disponga de un registro de pacientes. Esta base de datos debe incluir los casos
atendidos por la UTD. En el registro de pacientes atendidos se harán constar los datos necesarios para la
identificación inequívoca del paciente, el diagnóstico final y los procedimientos realizados de cada paciente
evaluado, así como la identificación de todos los profesionales implicados en su tratamiento, en especial los
profesionales de atención primaria responsables del paciente y, en su caso, de la enfermería de enlace,
gestora de casos o recurso similar.
Se recomienda que la UTD disponga de un registro informatizado de pacientes que permita
establecer una base de datos local/regional/nacional y poder mejorar el tratamiento del dolor en las UTD sobre
la base de los resultados obtenidos, utilizando un instrumento de benchmarking.
PROTECCIÓN DE DATOS SANITARIOS
Los datos de carácter personal relativos a la salud del paciente tienen la consideración de datos especialmente
protegidos a los efectos previstos en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de
carácter personal.
El hospital o centro sanitario adoptará las medidas de organización, procedimentales y técnicas
necesarias para garantizar la seguridad, confidencialidad e integridad de los datos referentes a la salud del
paciente, así como para hacer efectivo el ejercicio del derecho de acceso, rectificación y cancelación de los
mismos.
RESPONSABLE DE LOS FICHEROS
El hospital o centro garantizará la seguridad y conservación de todos los ficheros de los que dispongan, estén o
no automatizados.
El hospital o centro sanitario designará la persona responsable de los ficheros automatizados que se
comunicará a la administración competente. El responsable del fichero y las personas que intervengan en
cualquier fase del tratamiento de los datos de los pacientes están sometidos al deber de secreto profesional.
CONFIDENCIALIDAD DE LOS DATOS
El paciente tiene derecho a la confidencialidad sobre su estado de salud en los términos establecidos por la
Ley 41/2002 básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de
información y documentación clínica.
50 / 110
Volver

Page 56
CESIÓN DE DATOS
La cesión de los datos relativos al paciente requerirá en todo caso, el consentimiento expreso del afectado, con
las excepciones previstas en la legislación sanitaria y en la legislación de protección de datos.
SISTEMA DE INFORMACIÓN
El sistema de información estará integrado en el sistema general del hospital, debiendo atender a los distintos
requerimientos de la UTD.
(38) Disposición transitoria única. Informe de alta. ?El informe de alta se regirá por lo dispuesto en la Orden del Ministerio de
Sanidad, de 6 de septiembre de 1984, mientras no se desarrolle legalmente lo dispuesto en el artículo 20 de esta ley?.
51 / 110
Volver

Page 57
6. Estructura y recursos materiales
En este capítulo se desarrollan los criterios y recomendaciones referidos a las condiciones estructurales y
funcionales de la UTD III, equipamiento e instalaciones. En el Anexo 3 se desarrolla un ejemplo de programa
funcional de espacios para una UTD III.
La UTD III es multidisciplinar, de elevada complejidad y, habitualmente, localizada en hospital,
universitario, de referencia con un ámbito de población en torno a 1,5 millones de habitantes. Dispone de una
estructura física diferenciada, con comunicación tanto con la circulación de pacientes ambulantes, como con la
circulación interna del hospital con objeto de garantizar el acceso a otras unidades asistenciales del hospital.
La UTD III debe contar con recursos ajustados a la actividad que se desarrolle en la misma y configurarse en
zona de acceso y admisión, consulta y salas de tratamiento, hospital de día integrado en la unidad y zona de
personal.
La UTD II es una unidad unidisciplinar, habitualmente ubicada en una estructura hospitalaria, aunque
puede ser extrahospitalaria, que atiende a pacientes con dolor crónico. Algunos de los recursos físicos que
integran la unidad (acceso y recepción, hospital de día, consulta, personal) pueden ser compartidos con otros
recursos de especialidades afines, en función del volumen de actividad y de la cartera de servicios.
La UTD I, habitualmente, es una unidad monográfica que se dedica a técnicas relacionadas con una
región corporal específica.
6.1. Programa funcional
La UTD requiere la elaboración de un programa funcional que, según la población que ha de ser atendida y del
resto de los recursos asistenciales de la red asistencial, defina la cartera de servicios y se dimensione los
recursos humanos y físicos necesarios para desarrollar adecuadamente la actividad prevista.
La redacción del programa funcional requiere:
-
Identificar el ámbito territorial de la unidad y realizar el análisis sociodemográfico de su población.
-
Analizar los recursos existentes en la red asistencial (primaria, especializada y sociosanitaria), vinculados
a la UTD.
-
Estimar la demanda en función de los criterios de selección de pacientes y la estrategia de abordaje que
se desarrolle para el cribado de los casos.
-
Conocer la estrategia (plan director) de la red de ordenación de recursos de tratamiento del dolor,
adaptada a las características territoriales, a las instalaciones existentes y/o en proyecto, así como a la
demanda esperada de atención a su población.
-
Evaluar el rendimiento de los recursos.
-
Definir la cartera de servicios.
-
Definir la relación de la UTD con otras unidades funcionales del hospital.
-
Desarrollar las necesidades de personal y equipamiento, de acuerdo con la actividad prevista,
rendimientos estimados y cartera de servicios definida.
-
Disponer de criterios de organización y funcionamiento de la UTD que recojan aspectos relacionados con
la circulación de pacientes, personal y suministros
-
Elaborar un programa de recursos físicos y equipamiento.
-
Elaborar un estudio económico que incluya gastos de inversión y de funcionamiento de la UTD.
Las incertidumbres en cuanto a las demandas de atención, así como en relación con el desarrollo e
innovación de los tratamientos, deben ser consideradas en el dimensionado de recursos de consultas, salas de
tratamiento, y puestos de hospital de día.
52 / 110
Volver

Page 58
6.2 Ubicación de la UTD en el hospital: relación con otras unidades
El tratamiento del dolor implica el desarrollo de actividades de diagnóstico y tratamiento de pacientes en
distintas áreas dentro del hospital(39):
-
Área ambulatoria (consultas y hospital de día): locales de consulta, examen y tratamiento, y de apoyo de
secretaría y trabajo administrativo. Disponibilidad y utilización de tecnologías de la información (historia
clínica electrónica).
-
Bloque quirúrgico: quirófanos y recuperación postanestésica.
-
Diagnóstico por Imagen: radiología convencional e intervencionista para diversos procedimientos
terapéuticos
-
Hospitalización polivalente. Unidades de Oncología (entre el 11 y el 15 % de los pacientes con dolor
relacionado con procesos oncológicos requieren atención específica de la UTD) y Unidades de Cuidados
Paliativos.
-
Unidad de farmacia hospitalaria.
-
Urgencias.
Los recursos anteriores se encuentran compartidos e integrados en las diferentes áreas funcionales
del hospital de agudos. En las UTD de nivel III, debe existir un espacio diferenciado dentro del área ambulatoria
para la atención (diagnóstico y tratamiento) tanto de pacientes ambulantes como de pacientes ingresados en
diferentes unidades del hospital. Este requerimiento plantea la necesidad de que la UTD disponga de fácil
acceso para el paciente procedente de la entrada general del área ambulatoria del hospital, así como de
conexión directa con la circulación interna del hospital para la comunicación de los profesionales con las
diversas unidades donde se encuentran pacientes que requieren atención por parte de la UTD. En este
sentido, topológicamente, las características de ubicación son similares a las de los gabinetes de exploraciones
funcionales centrales del hospital.
Asimismo, la UTD se relaciona estrechamente con la red de atención primaria, la sociosanitaria y de
cuidados paliativos.
6.3 Características estructurales de la UTD: zonas y locales
Para el desarrollo de este apartado, se ha considerado la actividad que se desarrolla en la UTD de nivel III.
Para ello se han considerado los estándares de estructura y recursos materiales de la International Association
for the Study of Pain (Pain Clinic Guidelines), la Sociedad Madrileña del Dolor113, y los documentos
?Recommended guidelines for Pain Management Programmes for adults?98 y ?Pain Management Services:
Good Practice?93, así como la experiencia disponible en España en programación funcional y funcionamiento
de unidades de tratamiento del dolor.
Las zonas que integran la UTD III, son las siguientes.
1. Recepción y admisión.
2. Consultas de diagnóstico y tratamiento.
3. Hospital de día.
4. Control de enfermería y apoyos.
5. Zona de personal.
Estos recursos específicos de la UTD se localizan generalmente en el área ambulatoria del hospital,
con acceso a la circulación general de pacientes ambulantes y con la circulación interna destinada a personal
pacientes encamados y suministros y servicios. Es necesario considerar que la mayor parte de los pacientes
53 / 110
Volver

Page 59
tratados en la UTD son pacientes ambulantes que requieren una estancia en el hospital de día propio de la
unidad.
La Tabla 6.1. recoge el programa genérico de locales asignados a cada una de las zonas que se
detallan en los epígrafes siguientes.
Tabla 6.1 UTD: programa genérico de locales
Zona
Local
ACCESO Y ADMISIÓN
1. Vestíbulo de acceso
2. Recepción y Admisión. Secretaría
3. Sala de espera para pacientes y acompañantes
4. Aseos públicos y aseo adaptado
5. Almacén silla de ruedas
CONSULTA: DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
6. Consulta
7. Sala de tratamientos y bloqueos
8. Sala de terapia en grupo (tratamiento psicológico, ocupacional o
educativo)
HOSPITAL DE DÍA
9. Vestuario y aseo de pacientes
10. Puestos de hospital de día
CONTROL DE ENFERMERÍA Y APOYOS
11. Mostrador y puestos de trabajo
12. Oficio limpio
13. Almacén de equipos
14. Almacén de material fungible
15. Almacén de lencería
16. Aseo de personal
17. Oficio de limpieza
18. Oficio sucio y clasificación de residuos
PERSONAL
19. Despachos clínicos
20. Sala de trabajo clínico y reuniones polivalente
21. Sala de estar y refrigerio de personal
22. Vestuarios y aseos del personal
(39) Estas relaciones dependen del ?mix? entre recursos dedicados a la UTD y compartidos con otras unidades.
54 / 110
Volver

Page 60
ZONA DE ACCESO Y ADMISIÓN
La situación de discapacidad en la que se encuentran algunos pacientes que acuden a la UTD exigen
soluciones funcionales y materiales que faciliten la accesibilidad en la UTD.
Tabla 6.2. Zona de acceso y admisión: función y características estructurales
Ámbito
Función
Características estructurales
VESTÍBULO DE ACCESO Facilitar el acceso a la unidad
Preferentemente ubicada en plantas con acceso al mismo
nivel que el exterior y con recorridos lo más cortos posibles.
El vestíbulo de entrada será suficientemente amplio para
permitir la circulación hasta el mostrador de recepción-
admisión, evitando situaciones que pudieran dificultar el
acceso.
RECEPCIÓN Y ADMISIÓN
Atención al paciente y a sus
acompañantes (con un cierto
grado de privacidad) durante el
proceso de admisión.
Con mostrador diseñado de forma que resulte accesible
desde la entrada principal y fácilmente localizable para los
pacientes y acompañantes, y, que el personal de recepción
pueda observar la puerta de entrada y las circulaciones del
público.
Con tomas de voz y datos.
SALA DE ESPERA
Para pacientes y
acompañantes
Adyacente a la recepción y admisión, y con espacio para la
estancia prolongada de acompañantes durante los
tratamientos de los pacientes en la Unidad.
Confortable, con teléfono, televisión, espacio para máquinas
de refrigerio y fuente automática de agua fría, así como de
aseos públicos (uno de ellos adaptado) en su proximidad.
Con 1,5 asientos cómodos por paciente que se encuentre en
cualquier zona de la unidad.
Con acceso directo desde el vestíbulo de entrada, permitirá
el contacto visual con el mostrador de recepción y dará
acceso a la zona de consultas y salas de tratamiento, y al
hospital de día de la UTD.
LOCALES DE APOYO
Para el funcionamiento de la
zona
Aseos públicos y aseo adaptado.
Espacio para sillas de ruedas.
VESTÍBULO DE ACCESO
En general, el acceso a la UTD se realiza desde la circulación general externa destinada a los pacientes
ambulantes.
Es deseable que la unidad se localice en plantas con fácil acceso y con recorridos lo más cortos
posibles.
La señalización exterior deberá facilitar el acceso y es recomendable la existencia de un
aparcamiento, dada la necesidad de uso de vehículo particular (o transporte sanitario programado) para
realizar el desplazamiento y la organización por citas puntuales.
El vestíbulo de entrada será suficientemente amplio para permitir la circulación hasta el mostrador de
recepción-admisión, evitando situaciones que pudieran dificultar el acceso.
RECEPCIÓN Y ADMISIÓN
Este local debe disponer de espacio necesario para la atención al paciente y a sus acompañantes (deberá
tenerse en cuenta la necesidad de un cierto grado de privacidad) durante el proceso de admisión.
El mostrador de recepción se diseñará de forma que resulte accesible desde la entrada principal y
fácilmente localizable para los pacientes y acompañantes, y, que el personal de recepción pueda observar la
puerta de entrada y las circulaciones del público. Mostrador adaptado a pacientes en silla de ruedas y zona de
trabajo administrativo.
55 / 110
Volver

Page 61
El espacio para trabajo administrativo debe disponer del equipamiento necesario para desarrollar
eficazmente su actividad, así como de espacio para almacenar la documentación específica: protocolos,
folletos informativos, etc.
Se recomienda que toda la tramitación administrativa se realice, siempre que sea posible, en el propio
mostrador de recepción, evitando la utilización de despachos adyacentes. En los nuevos diseños se considera
que el sistema de información debe soportar íntegramente el desarrollo de todas las actividades, incluyendo,
además de las meramente administrativas, el registro y la gestión de la documentación clínica.
SALA DE ESPERA DE PACIENTES Y ACOMPAÑANTES
Sala de espera para pacientes y acompañantes adyacente a la recepción y admisión, y con espacio para la
estancia prolongada de acompañantes durante los tratamientos de los pacientes en la Unidad.
La sala debe ser confortable y disponer de teléfono, televisión, espacio para máquinas de refrigerio y
fuente automática de agua fría, así como de aseos públicos (uno de ellos adaptado) en su proximidad.
El dimensionado de la zona de espera dependerá de la actividad prevista y de las características
socioculturales de la población, debiendo contar con una previsión de 1,5 asientos cómodos (los tiempos de
espera pueden ser largos) por paciente que se encuentre en cualquier zona de la unidad. Deberá disponer de
espacio suficiente para el movimiento de sillas de ruedas.
Tendrá preferentemente acceso directo desde el vestíbulo de entrada, permitirá el contacto visual con
el mostrador de recepción y dará acceso a la zona de consultas y salas de tratamiento, y al hospital de día de
la UTD.
ASEOS PÚBLICOS Y ASEO ADAPTADO
Junto a la sala de espera principal se programan unos aseos para el público dotados de lavabo e inodoro, uno
de ellos adaptado para minusválidos.
ALMACÉN SILLA DE RUEDAS
Local que sirve para depósito de sillas de ruedas de los pacientes que acuden en ellas a la unidad mientras
son tratados en la misma. Se recomienda que se ubique en un local cerrado, próximo al vestíbulo y a la
recepción de la unidad.
56 / 110
Volver

Page 62
ZONA DE CONSULTA, DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
En esta zona se localizan las consultas y las salas para la realización de diferentes tratamientos como
infiltraciones, bloqueos nerviosos, algunas técnicas de radiofrecuencia, bloqueo espinal (epidural o
subaracnoideo), administración espinal de corticoides. Para la realización de otros procedimientos (tales como
los implantes de neuroestimuladores, reservorios, bombas de infusión, o los bloqueos invasivos), se requiere el
uso de los recursos del Bloque Quirúrgico.
La tendencia actual que se está produciendo hacia la utilización de técnicas mínimamente invasivas, derivadas
de los argumentos basados en la evidencia, plantean la posibilidad de realizar múltiples procedimientos
orientados al tratamiento del dolor en el área ambulatoria de la UTD.
Tabla 6.3. Zona de consulta, diagnóstico y tratamiento: función y características estructurales
Ámbito
Función
Características estructurales
CONSULTA
Realizar historia clínica,
historia del dolor; exploración,
diagnóstico y evaluación.
Facilitar información al
paciente y consentimiento
informado, si es preciso.
Realizar tratamientos
psicológicos individualizados.
Deberá permitir en un único espacio la actividad combinada
de consulta y exploración, manteniendo en todo momento
condiciones de privacidad, con una única puerta.
La distribución del espacio facilitará la comunicación con
otras consultas adyacentes, a fin de posibilitar la circulación
del personal sanitario.
Toma de voz y datos, así como espacio para el
almacenamiento de material.
Dispensador de solución hidroalcohólica.
Se recomienda una superficie útil mínima de 18 m2 .
SALA DE
TRATAMIENTOS Y
BLOQUEOS
Sala de intervención externa al
bloque quirúrgico, que requiere
ambiente quirúrgico.
Se recomienda una superficie útil mínima de 30 m2 .
Debe disponer de una zona de preparación clínica (6 m2) y
un acceso de pacientes diferenciado, con espacio para
vestidor de pacientes (4 m2).
La sala deberá disponer de puertas automáticas (ancho
mínimo 1,20 y mirilla) que aseguren la existencia de mayor
presión que los espacios adyacentes.
Ambiente quirúrgico.
SALA DE TERAPIAS
GRUPALES
(Psicológicas,
Ocupacionales,
Educativas)
Sala para la realización del
programa de tratamiento
psicológico en grupo (también
tratamiento ocupacional o de
carácter educativo).
Debe contar con un espacio suficiente donde albergar 6
pacientes y sus respectivos acompañantes, además de los
diferentes profesionales que en ocasiones pueden participar
en las sesiones. También debería permitir la incorporación de
2-3 personas en proceso de formación. Un total de 15 a 18
personas según los momentos y las actividades.
Es recomendable que esta sala esté comunicada con la sala
de rehabilitación y fisioterapia.
CONSULTA
Local de trabajo para la realización de la historia clínica, facilitar al paciente la información pertinente y obtener
su consentimiento, si fuera necesario.
El local de consulta deberá permitir en un único espacio la actividad combinada de consulta y
exploración, de forma que se optimicen las condiciones de intimidad y se logre mayor versatilidad en la
utilización de un espacio que, funcionalmente, resulte más flexible.
Además de la historia clínica y exploración, en este local se tomarán las constantes vitales y se
realizarán otros procedimientos diagnósticos y terapéuticos menores. Para ello será necesario, además del
mobiliario de despacho (mesa, sillón y sillas), una camilla de exploración accesible por ambos lados y aislable
mediante cortinas o biombos y demás mobiliario clínico para almacenar el material fungible e instrumental de
uso en la consulta.
57 / 110
Volver

Page 63
Cuando el local de consulta esté destinado a intervenciones psicológicas individuales deberá contar
con una butaca reclinable o similar para facilitar el entrenamiento en relajación y/o visualización y equipo de
biofeedback.
La distribución del espacio facilitará al máximo la privacidad de la consulta y la comunicación con
otras consultas adyacentes, a fin de posibilitar la circulación del personal sanitario.
Debe disponer asimismo de infraestructura de telecomunicaciones.
Para el desarrollo de las funciones antes señaladas se recomienda disponer de una superficie útil
mínima de 18 m2.
SALA DE TRATAMIENTOS Y BLOQUEOS
La disponibilidad de una sala de tratamientos y bloqueos con ambiente quirúrgico, permite la realización de la
mayor parte de las técnicas relacionadas en la tabla 5.1., incluyendo las técnicas quirúrgicas que requieren
condiciones de quirófano tipo B6. La decisión de disponer de una sala de tratamientos y bloqueos de este tipo,
que es el descrito en este apartado, dependerá de la necesidad de disponer o no de un quirófano dedicado a la
UTD, con independencia de si este quirófano se sitúa en el bloque quirúrgico general o en el de cirugía mayor
ambulatoria. En el supuesto de un volumen de actividad quirúrgica que requiera un quirófano dedicado a la
UTD se recomienda dotar una sala de tratamientos y bloqueos con ambiente quirúrgico externa al bloque
quirúrgico.
Sala de intervenciones (con una superficie útil mínima de 30 m2) externa al bloque quirúrgico que requiere
ambiente quirúrgico. Debe disponer de una zona de preparación clínica (6 m2) y un acceso de pacientes
diferenciado, con espacio para vestidor (4 m2).
Equipada con mesa y lámparas quirúrgicas, y monitorización básica (ECG, pulsioximetría y TA no
invasiva). Disponibilidad de oxigeno y vacío. Equipamiento para resucitación cardiorrespiratoria.
Material para bloqueos nerviosos, incluidos estimulador de nervios periféricos y y todo el material
necesario para su correcto funcionamiento.
Material para técnicas de radiofrecuencia, incluidos aparatos de radiofrecuencia y y todo el material
necesario para su correcto funcionamiento.
Las salas deben disponer de ambiente quirúrgico y una climatización e instalaciones adecuadas a las
exigencias de la RITE, el REBT y la UNE 100713 (todo aire exterior y 2 niveles de filtrado).
La sala deberá disponer de puertas automáticas (ancho mínimo 1,20 y mirilla) que aseguren la
existencia de sobrepresión sobre los espacios adyacentes.
Se recomienda que la sala de tratamientos disponga de torres independientes para monitores y
equipos de cirugía. Asimismo, la sala debe contar con lámpara quirúrgica. Es recomendable disponer de panel
de control, en el que entre otros elementos se incorporen los indicadores y controles de temperatura, humedad
relativa, indicador de sobrepresión, así como interruptores, tomas de corriente, tomas de vídeo, tomas de voz y
datos, intercomunicación, etc.
El suelo de la sala debe ser flexible y continuo, antideslizante y conductivo, conectado a la red
equipotencial. El revestimiento de paramentos debe ser liso, continuo, sin juntas, fácil de limpiar y resistente a
limpiezas continuadas con productos desinfectantes.
Los materiales de acabados de suelos y paramentos deben ser de difícil combustión, autoextinguibles,
que no contribuyan a la transmisión del incendio y que no desprendan humos ni gases tóxicos en caso de
incendio. De acuerdo con el actual CTE-DB-SI, techos y paredes deben ser B-s1,dO, y los suelos CFL-s1.
El techo debe ser liso, continuo y no registrable.
La sala debe disponer de las siguientes instalaciones:
58 / 110
Volver

Page 64
- Electricidad: cuadro eléctrico por sala, conectado a la red normal y de emergencia, con transformador de
aislamiento. Suministro complementario SAI con una autonomía no inferior a 2 horas, tomas de corriente
en panel de control (9), en torre de cirugía (6), en torre de anestesia (6).
- Iluminación: iluminación general de la sala de intervención (1.000 lux) regulada.
- Climatización: sistema de volumen de aire constante con climatizador independiente por sala de
intervención. Intervalo de temperaturas: 20 ? 24 ºC. Intervalo de humedades relativas: 45 -55 %. Nivel
sonoro máximo en la sala: 35 ? 40 dBA.
- Oxígeno y vacío.
- Protección contra incendios: sistema de detección (detector óptico de humos en la zona central de la sala),
alarma y extintor en zona próxima a la sala.
- Comunicaciones: tomas RJ-45 (2) de la red integrada de voz-datos. Tomas RJ-45 (4) de la red integrada
de voz-datos en el panel de control, así como un conjunto de vídeo y audio. Sistema de videograbación,
altavoz de megafonía e interfono. Por lo general todas las salas de intervención tienen 1-2 ordenadores
para registro de datos del paciente (presión arterial, ECG, Sat O2); también para que enfermería registre el
material utilizado, la duración de la intervención, etc.
- Sistema de gestión: controles de temperatura, humedad y sobrepresión en el interior de la sala de
intervención. Control y alarma del sistema de aislamiento del cuadro eléctrico, y alarmas e interruptores
magnetotérmicos del cuadro eléctrico de la sala.
SALA PARA TRATAMIENTOS GRUPALES, OCUPACIONALES, EDUCATIVOS
Sala para intervención grupal con capacidad para un mínimo de 15 personas, equipada con el siguiente
material:
- sillas de paleta para poder tomar notas o mesa suficientemente grande para que los pacientes y
acompañantes se puedan sentar alrededor de ella y participar de la sesión de trabajo..
- medios audiovisuales, cañón, ordenador, vídeo, TV y cámara para poder grabar. Pizarra / pizarra digital. Si
el centro no cuenta con conexión wi-fi, entonces es recomendable que esta sala tenga puntos de conexión
a Internet (varios).
- cámara de Gesel para poder realizar docencia.
Debe disponer de aislamiento acústico para poder trabajar técnicas de relajación e hipnosis y de
control de temperatura individualizado.
Se recomienda que esta sala sea adyacente a la de fisioterapia. Cumplimiento de la normativa de
accesibilidad (escaleras, rampas demasiado pronunciadas o de suelo resbaladizo).
Dependiendo del volumen de actividad y ocupación de estas salas, pueden ser compartida con otras
unidades o servicios.
ZONA DE HOSPITAL DE DÍA
En el Hospital de día de la UTD se realizan los procedimientos y tratamientos tales como estimulación eléctrica
(transcutánea o percutánea), iontoforesis, diferentes técnicas de infusión espinal y sistémica, programación de
neuroestimuladores implantados y por radiofrecuencia, test intravenoso, así como la preparación y
recuperación de los pacientes sometidos a los procedimientos previstos en las salas de tratamiento de la UTD.
59 / 110
Volver

Page 65
Tabla 6.4. Zona de hospital de día: función y características estructurales
Ámbito
Función
Características estructurales
PUESTOS DE HOSPITAL
DE DÍA
Para tratamientos ambulantes.
Sala abierta con capacidad para dos, cuatro o más puestos.
Cada puesto debe disponer de cabecero con tomas
eléctricas e informáticas, iluminación y oxígeno y vacío.
LOCALES DE APOYO
Para el funcionamiento de la
zona
Vestuario y aseo de pacientes
PUESTOS DE HOSPITAL DE DÍA
Puestos de hospital de día en sala común atendidos desde el control de enfermería de la Unidad.
Espacios destinados a la preparación y recuperación del paciente antes y después de las sesiones de
tratamiento en la Unidad, así como para la aplicación de tratamientos especiales y farmacológicos. El puesto
de control de enfermería es la central de comunicación de la unidad, por lo que debe disponer infraestructuras
de telecomunicación, sistema de comunicación con los pacientes, transporte neumático, y alarmas (contra
incendios, gases, etc.).
Los puestos de hospital de día tendrán tomas de oxígeno y vacío, camas o sillones de tratamiento
regulables en altura, una mesita con espacio para los efectos personales de los pacientes y ala para apoyar
bandejas, así como espacio para una silla adicional (a utilizar por un acompañante).
Cada puesto dispondrá de las instalaciones eléctricas necesarias tanto para iluminación como para la
utilización de los equipos electro-médicos. Se valorará, además, la conveniencia de que dispongan de
televisión y, en todo caso, se proporcionará al paciente una unidad de control manual, que le permita avisar al
personal de enfermería, manejar la iluminación y, en su caso, el mando a distancia de la televisión.
Se considera conveniente que la sala de hospital de día disponga de iluminación natural y a ser
posible, vistas al exterior, si bien ello, garantizando en todo momento la intimidad durante la aplicación de los
tratamientos.
Los puestos de hospital de día podrán habilitarse en salas comunes o puestos individuales, en función
de las necesidades y características del tratamiento. En las salas comunes cada puesto debería ocupar, como
mínimo, un espacio de 3,0 x 3,0 m., y deben poder aislarse convenientemente mediante cortinas o biombos o,
en su caso, mamparas.
Las salas comunes de hospital de día utilizadas por pacientes de ambos sexos presentan claras
ventajas organizativas y económicas. Es esencial, sin embargo, que ello no afecte a las condiciones de
intimidad y dignidad en la administración de los tratamientos.
VESTUARIO Y ASEO DE PACIENTES
Los pacientes que acuden a la UTD para recibir una tratamiento deben poder acceder directamente a la zona
de hospital de día (si es posible sin pasar por la zona de consultas).
Los vestuarios de los pacientes usuarios de esta zona estarán ubicados en un espacio contiguo a la
sala en la que se localizan los puestos de tratamiento.
Los vestuarios estarán diferenciados para hombres y mujeres y deberán contar con espacio suficiente
para taquillas, que permitan la custodia de ropa y objetos personales.
Los aseos para uso específico de pacientes (incluyendo minusválidos), estarán ubicados junto a los
vestuarios y tener una dimensión adecuada al tamaño de la unidad.
60 / 110
Volver

Page 66
ZONA DE CONTROL DE ENFERMERÍA Y APOYOS
La zona de control de enfermería atiende tanto al hospital de día (en el que se encuentra integrada) como a la
zona de consultas y salas de tratamientos de la UTD.
Esta zona incorpora los locales de apoyo (material y equipos) necesarios para el funcionamiento de la UTD.
Tabla 6.5. Zona de control de enfermería y apoyos: función y características estructurales
Ámbito
Función
Características estructurales
MOSTRADOR Y ZONA DE
TRABAJO
Trabajo del personal de
enfermería: observación del
paciente durante su
tratamiento y recuperación,
planificación de los cuidados y
labores administrativas
Debe poder controlarse visualmente al paciente, disponer
de un mostrador de trabajo, equipado con tomas de voz y
datos, y con una zona que permita la atención de personas
en silla de ruedas.
Debe disponer de infraestructura de telecomunicación,
sistema de comunicación con el paciente, transporte
neumático, y alarmas (contra incendios, gases, etc.).
LOCALES DE APOYO
Actividades de soporte para la
actividad asistencial de la
unidad.
Espacio para el carro de paradas
Oficio de limpio
Almacén de material fungible
Almacén de lencería
Almacén de equipos
Oficio de sucio y clasificación de residuos
Oficio de limpieza
Espera del paciente ingresado
MOSTRADOR Y ZONA DE TRABAJO
Se ubicará en la zona central de la unidad (sala común de puestos de hospital de día) y con fácil acceso a los
puestos individuales, abierto para minimizar distancias y facilitar el control. Con elementos de apoyo en función
de las características de los tratamientos y los cuidados que requiera su administración y la recuperación de los
pacientes.
Dispondrá de mostrador con superficie para escribir, equipos de comunicación, incluyendo la central
de recepción de llamadas a la enfermera, espacio para almacenar el material de trabajo y para la
documentación clínica. Se recomienda la instalación de estaciones de trabajo con acceso a las aplicaciones de
gestión de pacientes y estación clínica, así como terminal de sistema de transporte neumático de muestras.
CARRO DE RESUCITACIÓN CARDIOPULMONAR
En un espacio específico (no un local diferenciado), próximo al mostrador de enfermería y con facilidad para el
transporte hacia los puestos en los que son tratados los pacientes, debe ubicarse el carro móvil de paradas con
desfribilador.
OFICIO LIMPIO
Local asociado directamente al puesto de control de enfermería, que se encuentra destinado al
almacenamiento de medicamentos, material estéril y preparación de material clínico.
Debe disponer de una zona de lavado de manos, frigorífico (a 4 º C con control homologado de
temperatura y alarma visual y acústica en caso de mal funcionamiento) para conservación de medicamentos y
espacio para el almacenamiento de material.
El oficio limpio debe estar equipado con estanterías y vitrinas así como con panel de Información y
protocolización, y repisa apropiada para medicación.
61 / 110
Volver

Page 67
ALMACÉN DE EQUIPOS
Equipos de monitorización básica (ECG, pulsioximetría y TA no invasiva), así como almacén de equipos
específicos para los tratamiento que se realizan el la UTD (bombas de infusión, soportes, TNS, etc)..
ALMACÉN DE MATERIAL FUNGIBLE
Espacio para el almacenamiento de material estéril, como textil estéril, agujas, jeringas, y otro material fungible.
ALMACÉN DE LENCERÍA
Espacio para los carros de ropa limpia, y almacenamiento de material textil (mantas, almohadas, toallas), que
debe estar diferenciada de la sucia (a ubicar en el oficio de clasificación de residuos).
ASEO DE PERSONAL
Se debe disponer de un aseo (lavabo, inodoro y ducha) para el personal que trabaja en el hospital de día, de
manera que no requiera salir de esta zona de trabajo.
OFICIO DE LIMPIEZA
Local para el alojamiento de equipos y material de limpieza de los locales y el equipamiento de la unidad.
El oficio debe disponer de espacio para el movimiento de carros y equipos de limpieza, así como una
zona equipada con un fregadero.
OFICIO SUCIO Y CLASIFICACIÓN DE RESIDUOS
Para la limpieza de material así como el depósito de ropa sucia y residuos clasificados, si los hubiera. Los
distintos residuos clínicos deberán disponerse en contenedores herméticos de acuerdo con la normativa y los
protocolos vigentes.
Debe disponer de fregadero y vertedero.
El local debe disponer de espacio para alojar el carro de ropa sucia.
ZONA DE PERSONAL
La zona de personal debe localizarse en la parte más interna de la unidad, asociada a la circulación
intrahospitalaria destinada a personal, pacientes ingresados y servicios.
Aunque las consultas externas de la Unidad sirvan como despachos, es conveniente disponer de un
número de despachos adicionales que sirvan de apoyo a los diferentes especialistas que integran el equipo
multidisciplinar de la UTD.
Asimismo, resultan esenciales espacios y recursos destinados a la formación y docencia, así como
para la gestión, organización e investigación de la UTD.
Tabla 6.6 Zona de personal: función y características estructurales
Ámbito
Función
Características estructurales
DESPACHOS,
SECRETARÍA, SALAS DE
TRABAJO Y DE
REUNIONES
Realización de las actividades
de gestión, investigación,
docencia, trabajos
administrativos y estudio.
Con infraestructuras y equipos de telecomunicación (voz y
datos).
Superficie útil de 16 m2 por despacho.
ESTAR DE PERSONAL Y
REFRIGERIO
Para descanso del personal.
Debe poder atender cualquier
llamada de paciente o
emergencia.
Próxima al puesto de control de enfermería.
Dentro de la sala, en una zona reservada, debe disponerse
de material y equipos para el refrigerio del personal.
VESTUARIOS Y ASEOS
DE PERSONAL
Para uso del personal de la
unidad
Próximo a la sala de estar de personal.
62 / 110
Volver

Page 68
Ámbito
Función
Características estructurales
Los vestuarios deben disponer de una zona de taquillas,
diferenciada de la de aseos.
DESPACHO; SALA DE TRABAJO Y DE REUNIONES
Deben disponer de espacio suficiente para una mesa de trabajo dotada con ordenador, teléfono e impresora.
El dimensionado de los despachos depende de la actividad programada para la UTD, su cartera de
servicios y demanda prevista y características del equipo multidisciplinar.
Los despachos deben disponer de infraestructuras y equipos de telecomunicación (voz y datos).
SECRETARÍA
Local para trabajo administrativo y de organización de la unidad. Con espacio para archivo y reprografía.
SALA DE REUNIONES POLIVALENTE
Sala para sesiones clínicas, formación y docencia.
Resulta recomendable que una de las salas polivalentes disponga de un sistema de videoconferencia
que permita reuniones y sesiones clínicas entre la UTD y los diversos recursos de atención primaria, centros
sociosanitarios y de cuidados paliativos externos al hospital.
SALA DE ESTAR Y REFRIGERIO DE PERSONAL
Sala para la estancia y descanso del personal, próxima a la zona de hospital de día y de tratamientos, de
manera que se pueda atender cualquier llamada de paciente, o cualquier situación de emergencia.
Debe disponerse de material y equipos para el refrigerio del personal: lavabo, frigorífico con máquina
para fabricar hielo, microondas, cafetera, hervidor de agua, despensa, utensilios de cocina y vajilla, etc.
ASEOS Y VESTUARIOS DE PERSONAL
En esta zona se localizan los aseos y vestuarios del personal de toda la UTD.
Se recomienda programar un aseo para personal con movilidad reducida.
La dimensión de los vestuarios dependerá del sistema de organización y gestión de los vestuarios en
el conjunto del hospital. Se recomienda que en unidades de una cierto tamaño se sitúen en la propia unidad,
facilitando la permanencia del personal en la misma.
Los vestuarios deben disponer de una zona de taquillas, diferenciada de la de aseos que deben
disponer de lavabos, inodoros y ducha.
Cada zona de aseos estará dotada de un inodoro por cada 15 personas o fracción y de un lavabo por
cada 10 personas o fracción, que trabajen en la unidad.
63 / 110
Volver

Page 69
6.4 Equipamiento
El equipo de la UTD debe ser adecuado a su cartera de servicios. En la tabla siguiente se recogen los
estándares de equipamiento adaptados de la propuesta de la Sociedad Madrileña del Dolor113. En el Anexo 4
se recogen las recomendaciones de equipamiento por local.
Tabla 6.7. UTD III: equipamiento
Hospital de día
Material de monitorización básica (ECG, pulsioximetría
y TA no invasiva)
En todos los puestos
Disponibilidad de oxigeno
Material de reanimación cardiopulmonar (ambú, tubos
endotraqueales, mascarillas laríngeas, tubos de
Guedel, laringoscopio y fármacos específicos)
En la sala de bloqueo/hospital de día
Bombas de infusión tipo PCA
Número suficiente según pacientes atendidos
Programador para bombas de infusión implantadas
Programador para estimulador eléctrico (medulares/periféricos)
Ecógrafo
Recomendable para la realización de técnicas
intervencionistas
Sistema de medida de flujo vascular periférico
Como el teletermógrafo o láser doppler (en unidad o
vascular)
Instrumentos de exploración
Del umbral del dolor, como el termotest
Neurológica, como los filamentos de Von Frey,
martillos y diapasones
Instrumentos para la evaluación psicológica
Sistemas de doble manguito de isquemia con manómetro
Sistemas de estimulación eléctrica transcutánea
Sistemas para la realización de iontoforesis
Salas de tratamientos y bloqueos
Mesas y lámparas quirúrgicas, y monitorización básica (ECG, pulsioximetría de pulso y TA no invasiva)
Disponibilidad de oxigeno y vacío.
Material
Para bloqueos nerviosos, incluidos estimulador de
nervios periféricos y agujas específicas
Para técnicas de radiofrecuencia, incluidos aparato de
radiofrecuencia y agujas específicas
Radioscopia
Con intensificador de imágenes
Fuente: Modificado de De la Calle y cols., 2010.
64 / 110
Volver

Page 70
7 RECURSOS HUMANOS
Los únicos programas para el tratamiento del dolor crónico que han mostrado eficacia terapéutica y coste
efectividad, han sido los programas integrales en los que médicos de distintas especialidades y otros expertos
en distintas disciplinas trabajan en equipo84,126,192,197 .
7.1. Registro de personal sanitario
En el hospital o, en su caso, la UTD deberá haber un registro actualizado de los profesionales sanitarios,
cualquiera que sea su vinculación y la modalidad y lugar de prestación de la asistencia.
El registro incluirá: número de registro, nombre y apellidos, titulación, categoría profesional,
especialidad, función, tipo de vinculación, en su caso, fecha de baja, cese o pase a la situación de pasivo, y,
además, cuantos otros datos sean preceptivos de acuerdo con los principios generales establecidos por el
Consejo Interterritorial del SNS en desarrollo de lo previsto en la legislación de ordenación de profesiones
sanitarias.
El registro de profesionales sanitarios se actualizará siempre que haya una modificación de la plantilla
y se revisará, al menos, una vez cada año, verificando el cumplimiento por parte de los profesionales de los
requisitos necesarios para el ejercicio de la profesión.
Constará en el registro de profesionales sanitarios la adscripción de cada profesional a la unidad
funcional en que preste servicio y, específicamente, a la UTD.
7.2. Expediente personal
Todos los centros sanitarios dispondrán de un expediente personal de cada profesional sanitario, incluyendo el
personal que se encuentre en la situación de pasivo, en el que se conservará toda la documentación relativa a
la titulación, formación especializada, experiencia profesional y vida laboral.
Se garantizará el derecho de acceso del interesado, así como la seguridad y confidencialidad de los
datos personales.
7.3. Funciones y competencias
El personal ejercerá su profesión de acuerdo con los principios, condiciones y requisitos contenidos en la ley de
ordenación de las profesiones sanitarias y en las demás normas legales y deontológicas aplicables(40).
La UTS III debe disponer de personal con las siguientes funciones y competencias:
-
Director / responsable de la unidad. Para ser responsable de la unidad se requiere acreditar formación
avanzada en Medicina del Dolor. Las funciones del director de la UTD han sido descritas en el apartado 5.4.1.
Deberá existir un responsable las 24 horas del día, incluyendo periodos vacacionales, por lo que en todo
momento se deberá conocer quién es el responsable y la persona en que, en su caso, delega, por lo que este
aspecto deberá estar contemplado en las normas de funcionamiento de la unidad.
-
Supervisor/coordinador de cuidados. (UTD III) Funciones propias de la gestión del personal de enfermaría
y auxiliar, y colaboración con el responsable de la UTD en la gestión económica y de los recursos materiales
de la UTD.
-
Médicos especialistas con formación avanzada en medicina del dolor.
-
Profesionales no médicos, entre ellos: enfermería, farmacéuticos, fisioterapeutas, psicólogos, terapeutas
ocupacionales y trabajadores sociales con formación especializada en dolor.
65 / 110
Volver

Page 71
-
Personal de apoyo.
La dedicación a la UTD puede ser a tiempo completo o parcial. Los estándares referidos a recursos
humanos elaborados por la Sociedad Madrileña del Dolor están recogidos en la tabla 5.3.
La British Pain Society considera como profesionales indispensables de la UTD a los médicos
especialistas con formación avanzada en Medicina del Dolor, el psicólogo y el fisioterapeuta.
Una definición resumida de las funciones de los profesionales que trabajan en UTD podría ser la
siguiente97,198:
-
Médicos especialistas (especialidades médico-quirúrgicas): obtener y evaluar la historia clínica y pruebas
complementarias, examen físico y valoración del paciente y elaboración de una estrategia terapéutica
mediante la prescripción de tratamientos farmacológicos y/o la realización de técnicas intervencionistas. Serán
responsables además de la información a pacientes y familiares.
-
Psiquiatras: prescribir fármacos cuando así lo requiera el estado del paciente, por ejemplo, en casos de
trastorno depresivo mayor (combinando con las terapias cognitivo-conductuales) y/o si se sospecha de riesgo
de suicidio.
-
Psicólogos: valoración del paciente, administración de terapia o tratamiento cognitivo-conductual, y de
otras terapias que han demostrado su eficacia en el tratamiento del dolor como la hipnosis y biofeedback.
Elaboración de la estrategia terapéutica, información a pacientes y familiares. Seguimiento de los casos.
Consejo y asesoramiento a profesionales. Educación para la salud.
-
Enfermeras: valoración del paciente, apoyo en procedimientos intervencionistas, educación de los
pacientes, coordinación de cuidados, administración, control y seguimiento de la medicación. En el Anexo 5 se
recogen los perfiles de enfermería en el hospital de día de las UTD.
Otras recomendaciones199 agregan, además de los perfiles y competencias ya mencionados, los
siguientes:
-
Fisioterapeutas: valoración de los pacientes, proveer fisioterapia o ejercicios individualizados o en grupo,
estimulación eléctrica nerviosa transcutánea, participación y valoración funcional de los pacientes en
programas estructurados de entrenamiento físico (como, por ejemplo, la escuela de espalda).
-
Farmacéuticos: valoración de los riesgos de interacciones farmacológicas, seguimiento terapéutico.
-
Terapeuta ocupacional: trabajo en grupo, planificación y programación del retorno a las actividades
cotidianas y laborales, re-entrenamiento.
Todos los profesionales de la UTD tipo III deberán desarrollar actividad docente e investigadora.
En el Anexo 6 se recoge la propuesta de competencias en las que se describen los niveles de
formación en dolor: básica (Anexo 6) para médicos especialistas que en su práctica clínica atienden o visitan
pacientes con dolor (especialistas en atención primaria, reumatología, oncología, traumatología y otros)200.; y
avanzada, correspondiente a los profesionales con la capacitación específica en dolor (Anexo 7)(41). En el
Anexo 8 se recogen recomendaciones en formación para el personal de enfermería de la UTD. En el Anexo 9
se recogen aspectos de la formación de los psicólogos que forman parte de la UTD.
Las competencias necesarias que debería tener un médico generalista para el tratar el dolor crónico
han sido definidas recientemente por el Departamento de Salud del Reino Unido201. Como competencias
generales señalan:
-
Buenas habilidades de comunicación con pacientes, cuidadores y los demás profesionales.
-
Habilidades para explicar los riesgos y beneficios de las diferentes opciones terapéuticas.
(40) Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias.
(41) La IASP ha desarrollado el currículum específico para enfermería, farmacia, medicina, odontología, psicología y terapia
física y ocupacional( http://www.iasp-pain.org. Estos curricula deben ser considerados en asociación con el Core Curriculum
for Professional Education in Pain (2nd Edition) [(1995), Fields HL (ed), Seattle, IASP Press.
66 / 110
Volver

Page 72
-
Habilidades para involucrar a los pacientes y sus cuidadores en el manejo de sus condiciones de salud.
Como competencias específicas, si bien señalan que no es estrictamente necesario que se
desarrollen todas, mencionan las siguientes áreas:
-
Valoración integral del paciente con dolor.
-
Diagnostico y manejo del dolor crónico.
-
Manejo de condiciones clínicas de larga evolución que cursan con dolor.
-
Trabajo en equipo para la rehabilitación multidisciplinar.
-
Manejo de los tratamientos farmacológicos.
-
Conocimientos de psicopatología.
-
Competencias complementarias: manejo del dolor post- traumático; conocimiento del sistema de servicios
sociales y oportunidades de empleo para pacientes con dolor crónico; investigación en dolor crónico.
7.4. Identificación y diferenciación del personal
El hospital o centro sanitario con UTD adoptará las medidas necesarias para garantizar la identificación de su
personal y la diferenciación del mismo según su titulación y categoría profesional ante los usuarios o sus
acompañantes, de modo que a estos les sea posible conocer quién los atiende.
El personal sanitario estará diferenciado por categorías profesionales e identificado mediante una
tarjeta personal, en la que conste de forma visible su nombre, apellidos y categoría profesional.
El profesional sanitario tiene el deber y la obligación de identificarse cuando así sea requerido por el
paciente o usuario, indicando su nombre, apellidos, titulación y especialidad, así como su categoría y función.
7.5. Medios documentales
Para el correcto ejercicio de su profesión, y en función de su categoría profesional, los centros facilitarán al
personal sanitario que preste servicio en la UTD, los siguientes recursos:
-
El acceso a la historia clínica del paciente.
-
Las guías, vías o protocolos de práctica clínica y asistencial.
-
Las normas escritas de funcionamiento interno, así como la definición de objetivos y funciones, tanto
generales como específicas.
-
La documentación asistencial, informativa o estadística que determine el centro.
-
Los procedimientos, informes, protocolos de elaboración conjunta o indicadores que permitan asegurar la
continuidad asistencial de los pacientes.
7.6. Formación
La Unidad Multidisciplinar tiene una especial responsabilidad en la formación en dolor de profesionales de otras
especialidades y de atención primaria del mismo u otros centros, especialmente de su red asistencial. Deberá
facilitar planes de docencia que incluya las bases teóricas y prácticas del tratamiento del dolor. De igual forma,
participará en la formación sobre dolor de otros profesionales no médicos, pero relevantes asistencialmente en
el manejo del dolor intra y extrahospitalario (enfermería, gestor de casos, servicio de urgencias, psicólogo).
La UTD debe adoptar las medidas necesarias para facilitar la realización de actividades de formación
continuada y de investigación y docencia de sus profesionales. La UTD dispondrá de un programa de
formación continuada para la actualización de su personal en los conocimientos relativos a las nuevas
modalidades de tratamiento, la seguridad del paciente y la calidad, adaptado a sus características.
67 / 110
Volver

Page 73
7.7. Criterios para el cálculo de los recursos
Las comparaciones de estándares de dotación de plantillas y otros recursos (por ejemplo, camas) entre países
están condicionadas por la diferente estructura de categorías profesionales, especialidades y competencias
interprofesionales, además de por factores epidemiológicos y la diversidad de estructuras organizativas y de
funcionamiento de los sistemas sanitarios, incluyendo los incentivos a una mayor o menor producción de
servicios. La estructura organizativa y de gestión (redes asistenciales) y la estrategia elegida para la derivación
y alta de estos pacientes influyen de forma determinante en la gestión de la demanda y por lo tanto en las
necesidades de recursos humanos.
Un acercamiento a la necesidad de recursos es el cálculo de rendimientos profesionales por tipo de
actividad. En la tabla 5.1 se recogen los estándares de tiempo de los procedimientos realizados en las UTD,
mientras que en la tabla 7.3 se muestran los estándares de tiempo por actividad, ambos propuestos por la
Sociedad Madrileña del Dolor.
Tabla 7.1. Estándares de tiempo por actividad
Actividad
Tiempo en
minutos
Primera consulta
50 (45 *)
Consultas sucesivas
20
1ª visita del paciente hospitalizado (UTD responsable del ingreso)
60
1ª consulta /interconsulta del paciente hospitalizado (a cargo de otros servicios), incluidos los
desplazamientos dentro del propio hospital
45
Visita diaria / interconsultas sucesivas del paciente hospitalizado (a cargo de otros servicios), incluidos los
desplazamientos dentro del propio hospital
20-30
Visita el día del alta hospitalaria, incluidas la realización del informe clínico e información al paciente y
familiares
45
Valorar a un paciente y prescribir su tratamiento en el hospital de día de la UTD
20
Control postratamiento y alta de un paciente en el HdD de la UTD
15
Consulta por complicaciones en un paciente del HdD de la UTD
15
* Royal College of Anaesthetists, The Pain Society,2007 93
Fuente: Adaptado de De la Calle y cols., 2010.
68 / 110
Volver

Page 74
8 Calidad asistencial
Desde el punto de vista administrativo la autorización de funcionamiento de las UTD descansa en la del centro
hospitalario en el que se integra. En el apartado 2.2. se han mencionado los criterios de acreditación.
Para las modalidades asistenciales desarrolladas en la UTD: consulta externa, hospital de día,
hospitalización convencional, atención urgente, tratamiento intervencionista o intervención quirúrgica, ya sea
con hospitalización o mediante cirugía mayor ambulatoria, se recomienda utilizar los indicadores generales que
para estas modalidades se han desarrollado en los respectivos documentos de estándares y recomendaciones
de la AC-SNS. La Sociedad Madrileña del Dolor propone como indicadores de calidad específicos(42) los que
se recogen en la Tabla 8.1.
Tabla 8.1. Estándares de calidad de una UTD
GENERALES
Se deben distribuir cuestionarios de calidad percibida con la atención recibida a todos los pacientes asistidos en la UTD
Los protocolos asistenciales de la UTD estarán basados en las recomendaciones de guías de práctica clínica actualizadas
de calidad basadas en la evidencia
Se deben organizar vías clínicas para los procedimientos más prevalentes de la UTD
Se debe implantar la gestión por procesos en la UTD
Se debe disponer de documentos de información al paciente sobre las entidades clínicas y procedimientos más
prevalentes de la UTD
Todos los procedimientos intervencionistas deben ir precedidos de la firma del documento de consentimiento informado
por el paciente
Se debe disponer de documentos con recomendaciones al paciente sobre: actividad física, medidas de higiene de la
espalda y actuación posquirúrgica
CONSULTA
En la primera consulta en la unidad se debe realizar una historia clínica completa que incluya: antecedentes personales
médicos, laborales y farmacológicos; anamnesis general y de la historia del dolor; exploración física completa que incluya
una exploración regional del dolor, neurológica y ortopédica
En la primera consulta en la unidad se deben solicitar las pruebas complementarias oportunas, efectuar una aproximación
diagnóstica, establecer un plan terapéutico provisional, e informar al paciente
En la primera consulta en la unidad se debe realizar una evaluación psicológica del paciente
En la consulta sucesiva en la unidad se deben valorar las pruebas complementarias, establecer el diagnóstico y plan de
tratamiento definitivos, e informar al paciente
En el informe clínico de alta deben figurar al menos los siguientes apartados: motivo de consulta, antecedentes
personales, antecedentes familiares, historia actual, exploración física, exploraciones complementarias, diagnóstico y
tratamiento
La unidad dispone de protocolos de derivación y seguimiento con atención primaria para los pacientes con dolor crónico
(existe soporte documental)
La UTD asigna un gestor del caso a cada paciente que entra en la unidad, que será el responsable del cuidado de que se
cumpla el proceso con dicho paciente
La UTD participará junto a otros servicios (rehabilitación, neurocirugía, psiquiatría, etc.) en las consultas monográficas
multidisciplinares sobre patologías dolorosas crónicas relevantes que se constituyan en los hospitales de referencia (por
ejemplo, unidad de lumbalgia crónica)
(42) En la concepción de los documentos de estándares y recomendaciones, ?indicadores de calidad? son todos aquellos que
hacen referencia a un adecuado desempeño de las unidades, incluyendo aquellos relativos a su eficiencia y productividad.
69 / 110
Volver

Page 75
La UTD participará en sesiones conjuntas con los farmacéuticos hospitalarios, para evaluar los regímenes analgésicos
La UTD debe ofertar un teléfono de contacto directo al paciente cuyas llamadas serán contabilizada como consulta
Tiempo de demora por encima de los recomendados por la IASP (apartado 5.3.4.)
HOSPITALIZACIÓN CONVENCIONAL Y HOSPITAL DE DÍA
En la primera visita de un paciente hospitalizado en la unidad, se debe realizar una historia clínica completa que incluya:
antecedentes personales médicos, laborales y farmacológicos; anamnesis general y de la historia del dolor; exploración
física completa que incluya una exploración regional del dolor, neurológica y ortopédica
En la primera interconsulta de un paciente hospitalizado de otro servicio se debe realizar una historia clínica completa que
incluya: antecedentes personales médicos, laborales y farmacológicos; anamnesis general y de la historia del dolor;
exploración física completa que incluya una exploración regional del dolor, neurológica y ortopédica
En las visitas sucesiva diaria al paciente hospitalizado (propio o de otro servicio), se debe recoger la evolución del
paciente, valorar las exploraciones complementarias, reevaluar el tratamiento e informar al paciente y familiares
En el informe de alta del paciente hospitalizado deben figurar, al menos, los puntos siguientes: motivo de consulta,
antecedentes personales, historia clínica, exploración física, exploraciones complementarias, evolución con los
procedimientos y/o actuaciones realizadas, diagnóstico principal y tratamiento prescrito.
Fuente: Adaptado de De la Calle y cols., 2010.
70 / 110
Volver

Page 76
9 Criterios de revisión y seguimiento de los
estándares y recomendaciones de calidad y
seguridad de la UTD
Se recomienda que se realice una revisión y actualización de este informe en un plazo no superior a tres
años.
A lo largo del proceso de debate para la elaboración de este informe se han identificado lagunas de
conocimiento, en especial en lo referente a la disponibilidad de información y experiencia contrastada sobre el
funcionamiento de las UTD en el sistema sanitario español. Para mejorar este conocimiento como fundamento
sobre el que elaborar recomendaciones basadas en la evidencia o, al menos, en la experiencia (elaboración de
bases de datos de pacientes con dolor), se recomienda que la próxima revisión recoja, además de los tópicos
abordados en este documento, los siguientes:
-
Un análisis sistemático de los indicadores de la UTD, que comprenda el conjunto de indicadores
recomendado en este documento.
-
Un censo de los recursos y cartera de servicios de las UTD en España, de conformidad con la tipología
establecida en este documento.
-
Información consistente sobre las estrategias de manejo del dolor con mejor coste-efectividad en nuestro
medio, para poder realizar en el futuro una recomendación sobre la dotación de recursos basada sobre datos
fiables.
Se propone la creación del área de capacitación específica en tratamiento del dolor.
Se recomienda la identificación de elementos que faciliten la creación y gestión de unidades
multidisciplinares en el ámbito del SNS.
Se recomienda la realización de estudios en dolor y analgesia, que diferencien sexo y género 15,202 .
71 / 110
Volver

Page 77
Anexo 1. Atención al dolor crónico en población
infantil(43)
EL DOLOR CRÓNICO EN LOS MÁS JÓVENES: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
Los informes publicados no dejan margen para la duda: el dolor crónico es un problema frecuente para muchos
niños y adolescentes203. Los estudios epidemiológicos publicados muestran que alrededor del 30% de niños
tienen dolor crónico204. Un estudio realizado en nuestro país, el único específico de dolor pediátrico en
población general que se haya publicado, muestra que el 37.3% de estudiantes entre 8 y 16 años sufre de
alguna forma de dolor crónico205. Estudios clínicos también documentan altas tasas en la ocurrencia de dolor
crónico musculoesquelético, hasta el 35 % de la población estudiada206. Más aun, un informe reciente207
constata un aumento muy importante en los síndromes de dolor musculoesquelético; a lo que parece, los
índices actuales llegan a duplicar o triplicar, en ocasiones y según las franjas de edad, los niveles existentes
hace 40 años. Así, pues, el dolor crónico entre los más jóvenes no sólo es un problema extendido, además de
escasamente investigado y a menudo infratratado, sino que parece que la incidencia aumenta y el problema
tiende a empeorar.
En este asunto conviene señalar que aun siendo muy importante, la mayoría de las veces el dolor no
es el único problema de estos niños y sus familias. Acaso lo peor sea el impacto de éste en todas y cada una
de las áreas en la vida del niño. En efecto, aunque escasas, las investigaciones realizadas señalan que el dolor
crónico tiene un potencial efecto devastador sobre la salud mental de los niños; por ejemplo, los problemas de
depresión y/o de ansiedad resultan muy habituales208. Más aun, estos niños faltan frecuentemente a la escuela
y reducen el tiempo dedicado a las actividades sociales209, informan sentirse más aislados, incomprendidos y
menos queridos por sus compañeros210, a menudo tienen dificultades para dormir211 y/o concentrarse212, y
suponen ?una carga? para sus familiares y cuidadores213. Precisamente, el dolor crónico es un problema que
trasciende los límites individuales de quien lo sufre en primera persona, pues también afecta a todos aquellos a
quienes con ellos conviven214. Los datos sobre el impacto del dolor crónico en los hermanos de aquellos
directamente afectados son escasos. No obstante, los estudios publicados indican que los hermanos están en
situación de riesgo de experimentar malestar emocional y menores niveles de autoestima que niños de
características parecidas aunque con hermanos sin problemas crónicos de salud215,216,217. En cuanto a los
efectos del dolor crónico en los padres, los informes apuntan que éstos muestran claros síntomas de malestar
psicológico (estrés, ansiedad o depresión), parece que como consecuencia de la falta de competencia para
ayudar a sus hijos218, lo que acaso sea más significativo es que el malestar de estos padres está relacionado
con el nivel de discapacidad que muestran sus hijos219. Padres y hermanos de los niños con dolor crónico
informan de una sensación de carga, así como limitaciones en el funcionamiento social, de dificultades
económicas y matrimoniales, así como de sentimientos de dependencia poco gratos220.
Además del impacto psicológico y social, los síndromes de dolor crónico resultan un problema
económico grave para los padres, también para la sociedad. Un estudio reciente de Sleed y cols.221 mostraba
que el coste medio por adolescente con dolor crónico es aproximadamente de ?8000 (unos 9500?) anuales,
esta cifra incluye gastos directos e indirectos.
A pesar del impacto del dolor crónico en niños y adolescentes, en verdad todavía se sabe poco sobre
cómo debemos proceder ante este tipo de problemas. Así no sorprende que, recientemente, Eccleston y
Malleson222 realizaran un llamamiento para reparar "la vergonzosa falta de datos sobre el tratamiento de este
(43) Anexo elaborado por J. Miró; R. Gálvez; Francisco Reinoso Barbero, Coordinador de la Unidad de Dolor Infantil. Serviico
de Anestesiología-Reanimación. Hospital Unversitario La Paz de Madrid y Mª Rosario Rodríguez Rodríguez. Hospital
Universitario Materno Infantil de Canarias. Las Palmas.
.
72 / 110
Volver

Page 78
problema tan común". Aunque se han publicado algunos estudios controlados sobre tratamientos, no está claro
cuál de los muchos factores que parece modulan el dolor debería ser el foco central de la intervención. No
obstante, sí parece claramente aceptado que cuando un niño con dolor crónico o recurrente no responde al
tratamiento médico habitual, es necesario que se resuelva por un equipo multidisiciplinar de especialistas
entrenados en el manejo del dolor223. También parece haber un acuerdo en que la mejor alternativa para
reducir el impacto del dolor crónico es actuar cuanto antes. No en vano, algunos expertos sugieren que un
problema de dolor mal resuelto en edades tempranas puede ser un factor de riesgo de dolor crónico,
discapacidad y problemas de salud mental en edades más avanzadas224,225. Brevemente, la evaluación y
tratamiento de los niños y adolescentes con dolor crónico debe contemplar diferentes niveles y unidades de
análisis e intervención214. Aunque no todos los tratamientos multidisciplinares resultan igualmente válidos. En
efecto, los datos aunque escasos son sólidos e indican que el mejor tratamiento posible para estos jóvenes es
el tratamiento multidisciplinar de orientación cognitivo-conductual
226. Una forma de intervención que no sólo se
ha mostrado como la más efectiva de las disponibles, también resulta en una reducción significativa de los
costes asociados, tanto directos como indirectos227.
El tratamiento debe realizarse en unidades especializadas: unidad multidisciplinar de dolor infantil y
juvenil.
UNIDAD MULTIDISCIPLINAR DE DOLOR INFANTIL Y JUVENIL
La unidad de dolor infantil y juvenil o unidad multidisciplinar (UTDPed) que atiende a población pediátrica es el
lugar para la obtención de información acerca del tipo de dolor en niños y de sus características, así como el
lugar para establecer el adecuado plan terapéutico. Desde el periodo prenatal hasta la adolescencia tienen
lugar importantes cambios que es necesario conocer, y no solo en la fisiología de la transmisión nociceptiva, al
mismo tiempo que se requiere una formación específica en dolor crónico y de sus especificidades en esta
población. En 2005 la IASP publicó ?Core Curriculum for Professional Education in Pain. Pain in Infants,
Children, and Adolescents?. En 2004 la American Academy of Pediatrics publicó el documento ?Clinical Report:
Relief of Pain and Anxiety in Pediatric Patients in Emergency Medical Systems?. Las sociedades científicas han
publicado varias guías y recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento del dolor en edad infantil y juvenil.
La misma OMS ha establecido sus propias guías para el tratamiento del dolor en esas etapas.
La UTDPed debe estar adaptada a la edad del paciente, con un entorno que facilite su adaptación y la
interacción con los profesionales que allí desarrollan su labor.
RECOMENDACIONES DE LA IASP PARA EL DOLOR CRÓNICO INFANTIL Y JUVENIL (2005)
-
Entender que el dolor crónico se asocia en muchos niños y adolescentes a sufrimiento, discapacidad,
ansiedad y malestar emocional228,229. Saber que el dolor crónico tiene a menudo varios componentes
nociceptivos, neuropáticos, ambientales y psicológicos; por lo que requiere de un abordaje multimodal para su
tratamiento. Entender que independientemente de la causa autolimitada que lo originó, el dolor puede
prolongarse por largos periodos de tiempo230,231 .
-
Las intervenciones de tipo psicológico son consideradas una parte integral del abordaje del dolor crónico
en niños, sin embargo, la evidencia científica que aconseja su uso es relativamente limitada, excepto en el
caso del dolor de cabeza, dado que el número de ensayos clínicos en dolores crónicos pediátricos es todavía
escaso, sobre todo si se compara con los ensayos disponibles en adultos232.
-
Saber que todavía hay numerosas incógnitas en cuanto a las terapias psicológicas y los programas
multidisciplinarios del dolor crónico en niños. Las revisiones de este tipo de tratamientos psicológicos en niños
con cefaleas233,234,235,236, abdominalgias recurrentes237,238, dolor asociado a enfermedades239, a anemia
73 / 110
Volver

Page 79
falciforme240, o dolor crónico incluyendo el dolor de cabeza232,241 han resaltado la necesidad de estudios bien
diseñados para obtener la información acerca de la eficacia de los mismos.
-
Comprender que la mayoría de los datos de la eficacia de los analgésicos en pediatría están extrapolados
de los adultos. Así, la eficacia de los antidepresivos tricíclicos o de la gabapentina está bien establecida en
adultos, la evidencia de su eficacia en niños está obtenida de casos clínicos más bien escasos242,243 .
-
Conocer que ciertos niños con dolor crónico pueden tener problemas emocionales duraderos que sugieren
cierto grado de afectación del nivel de humor, ansiedad o incluso de trastornos somatomorfos244,245,246 .
CARTERA DE SERVICIOS
La unidad multidisciplinar de dolor infantil y juvenil (UTDPed) debe tener la capacidad de valorar y tratar:
-
Dolor crónico no asociado a enfermedad orgánica: abdominalgia, cefaleas, dolor en extremidades?
-
Dolor crónico asociado a enfermedades cancerosas.
-
Dolor crónico asociado con enfermedades no cancerosas de características nociceptivas: artritis
reumatoide, enfermedades inflamatorias crónicas.
-
Dolor crónico asociado con enfermedades no cancerosas de características neuropáticas: dolor de
miembro fantasma, síndromes regionales complejos, neuropatías postraumáticas.
-
Dolor crónico asociado con enfermedades no cancerosas de características espásticas: parálisis cerebral,
distonías genéticas.
-
Dolor crónico asociado a situación terminal del niño incluido en programa de cuidados paliativos.
-
Cuadros mórbidos asociados; médicos, conductuales o psiquiátricos que exigen un tratamiento específico.
-
Prevención de la agudización del dolor crónico mediante el programa de tratamiento hospitalario del dolor
agudo: dolor postoperatorio, dolor por mucositis.
-
Prevención de la agudización del dolor crónico mediante el programa de tratamiento hospitalario del dolor
asociado a procedimientos diagnósticos o terapéuticos dolorosos: punción de médula ósea, punción articular,
punción lumbar.
TRATAMIENTOS HABITUALES DE LA UTD PEDIÁTRICA
-
Utilización de técnicas analgésicas no farmacológicas.
-
Tratamientos psicológicos contrastados empíricamente: terapia cognitivo-conductual, hipnosis,
biofeedback
-
Administración de sedación profunda o cuidados monitorizados.
-
Administración de agentes analgésicos convencionales por distintas vías sistémicas.
-
Administración de medicación coadyuvante para mejora del confort y la calidad de vida tras la
administración de agentes analgésicos como antieméticos, laxantes, psicoestimulantes, sedantes.
-
Administración de agentes analgésicos no convencionales (antidepresivos, anticomiciales, anestésicos
locales, corticoideos, antiarritmicos) por vía sistémica buscando un efecto analgésico.
-
Administración de agentes analgésicos convencionales por distintas vías a través de dispositivos
específicos de Analgesia Controlada por el Paciente (Bomba PCA).
-
Realización de técnicas aisladas de bloqueo transitorio regional: bloqueos periféricos, bloqueos
tronculares, bloqueos paravertebrales, bloqueos espinales.
-
Realización de técnicas de bloqueo regional permanente: bloqueos periféricos, bloqueos tronculares,
bloqueos paravertebrales, bloqueos espinales. Con el uso de radiofrecuencia o agentes neurolíticos.
-
Administración de agentes analgésicos a través de catéteres de localización epidural, troncular,
paravertebral, intratecal.
74 / 110
Volver

Page 80
-
Realización de técnicas de neuromodulación crónica: implantación de reservorio subcutáneo conectado a
catéter intratecal e implantación de electrodos de estimulación medular.
-
Coordinación de la asistencia multidisciplinaria con psiquiatría, rehabilitación-fisioterapia, neurocirugía...
En el tratamiento de la población infantil y/o juvenil con dolor crónico, también se debe considerar que:
-
Las presentaciones de los fármacos, con frecuencia, no se ajustan a las necesidades del niño y es
necesario recurrir a la preparación magistral de los mismos.
-
Se deben conocer las normas sobre la regulación de recetas y requisitos especiales de prescripción y
dispensación de estupefacientes en menores según el art. 3 de la Orden de 25 de abril de1994 del MSPSI.
-
Se debe disponer de los documentos de consentimiento informado por representación para los menores
de edad, según lo establecido en el artículo 3 de la Ley 41/2002, de 14 noviembre: ?Cuando el paciente menor
de edad no sea capaz intelectual ni emocionalmente de comprender el alcance de la intervención. En este
caso, el consentimiento lo dará el representante legal del menor después de haber escuchado su opinión si
tiene doce años cumplidos. Cuando se trate de menores no incapaces ni incapacitados, pero emancipados o
con dieciséis años cumplidos, no cabe prestar el consentimiento por representación. Sin embargo, en caso de
actuación de grave riesgo, según el criterio del facultativo, los padres serán informados y su opinión será tenida
en cuenta para la toma de la decisión correspondiente?.
-
Así mismo se debe disponer de los documentos necesarios para el uso compasivo de medicamentos, ya
que con frecuencia las fichas técnicas de los medicamentos ?no recomendado en niños y adolescentes por
falta de experiencia?.
-
Tal y como se especifica en el artículo 5 del capítulo II de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica
reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y
documentación clínica: El niño tiene derecho como cualquier otro paciente a ser informado de modo adecuado
a sus posibilidades de comprensión y adaptada a su desarrollo cognitivo si así lo desea. ?El paciente será
informado, incluso en caso de incapacidad, de modo adecuado a sus posibilidades de comprensión,
cumpliendo con el deber de informar también a su representante legal?. También tiene derecho a que se
respete su voluntad de no ser informado. Son necesarios programas educativos para la familia, el niño,
profesionales de la sanidad, educadores y la sociedad.
RECURSOS MATERIALES
La estructura física de la unidad debe cumplir las normas de autorización de la comunidad autónoma y los
criterios de normalización disponibles a nivel europeo, como la Normativa ISO 110: 101, 102, 105, que afectan
a distintos locales como son la sala asistencial (p.ej., consulta), sala auxiliar (p.ej., almacén para la ubicación
del material, sala de preparación de la medicación, sala de espera de familiares, sala de información, aseo
para familiares, pacientes y personal sanitario, vestuario para el personal sanitario, etc.), sala administrativa (p.
ej., despacho, sala de trabajo y reunión del personal facultativo, sala de docencia e investigación).
Para desarrollar la actividad asistencial relacionada con la atención del dolor infantil y/o juvenil es
necesario disponer de material adaptado al tamaño y edad del niño, tanto fungible (cánulas, catéteres, agujas
de punción, sondas, etc.) como el equipamiento adecuado para una monitorización básica (ECG, pulsioximetría
y TA no invasiva ) y respirador necesarios para la sedación y analgesia en lactantes, niños y adolescentes, así
como carro de reanimación cardiopulmonar equipado para dicha población (ambú, mascarillas laríngeas, tubos
de Guedel, laringoscopio y palas apropiados y fármacos adecuados para todas las edades) y desfibrilador, en
la zona de control de enfermería, de acuerdo a las recomendaciones de la SEDAR (1990). Se dispondrá de
cunas, camillas y sillas de transporte, con protección adecuada a las diferentes edades de los pacientes.
75 / 110
Volver

Page 81
También es necesario disponer de desfibriladores cardiacos (uno por bloque quirúrgico o sala de
bloqueos) y de material de manejo de la vía aérea (especialmente en el niño que debe ser anestesiado o
sedado para la realización de procedimientos terapéuticos).
Es imprescindible disponer de material de radiodiagnóstico (aparato de rayos X portátil, amplificador de
imágenes portátil, ecografía portátil) imprescindible en técnicas de bloqueos y otros procedimientos invasivos.
Se recomienda considerar el manejo, cuidado y mantenimiento del material específico empleado en los
tratamientos del dolor (bomba de analgesia controlada por el paciente, bomba de infusión intratecal, electrodos
de estimulación nerviosa periférica y medular, aparatos de radiofrecuencia, sintonizadores por telemetría, etc.).
La UTDPed deberá contar con un acceso fácil, entorno confortable con decoración y adaptación
específica para niños en la recepción, consulta y hospital de día (mobiliario, juegos, entretenimientos, cuentos
y televisión).
Próximo a la sala de espera principal debe haber un aseo adaptado para lactantes, niños y
adolescentes con movilidad reducida y dotado de lavabo, inodoro y cambiador adecuados a las diferentes
edades. Igualmente, deberá contemplarse un espacio que permita la privacidad en caso de lactancia y
alimentación.
En la consulta se dispondrá de mobiliario adaptado a niños pequeños (mesa y sillas) y material
necesario para la evaluación de los niños mediante métodos subjetivos directos e indirectos: diferentes escalas
para la evaluación en función de la edad, mapas corporales adaptados a las diferentes edades, papel para los
dibujos libres, lápices de colores. También se dispondrá de fonendoscopio, tallímetro y báscula para lactantes y
niños, así como para la toma de presión sanguínea de forma no invasiva con manguitos adecuados a las
diferentes edades.
RECURSOS HUMANOS
La UTDPed deberá contar con un director, persona experta en el manejo del paciente con dolor,
preferiblemente con experiencia en investigación en dolor. Si este director no es un médico especialista con
formación avanzada en medicina del dolor, entonces deberá crearse la figura del director médico que se
encargará de supervisar los servicios médicos dispensados por la unidad.
Los profesionales implicados en la unidad pediátrica son:
-
Médicos: Dependiendo de sus características, la UTDPed contará con facultativos de diversas
especialidades (pediatra, psiquiatra, neurocirujano) con tiempos de dedicación ajustados a la volumen de
actividad asistencial.
-
Enfermería.
-
Otro personal sanitario: como psicólogos o fisioterapeutas para el tratamiento rehabilitador. Aunque no hay
criterios mínimos, se deben poner en relación con los programas de tratamiento se oferten y la carga
asistencial.
76 / 110
Volver

Page 82
Anexo 2. Derivación del paciente con dolor(44)
El paciente debe ser derivado al nivel especializado cuando exista un problema de diagnostico de la
enfermedad de base que genera el dolor, aunque solo se debe remitir a la consulta de la UTD, una vez tratado
en AP y, en su caso, por el especialista de la enfermedad de base (criterios de derivación en apartado 5.3.), si
el dolor no ha sido controlado.
Figura A.2.1. Derivación del paciente con dolor
Pacientes con dolor osteomuscular en Atención Primaria
Historia Clínica:
General
Cuadro doloroso (inicio, localización, características, intensidad, irradiación?)
Pruebas diagnósticas
Especialidades médicas y/o quirúrgicas necesarias
para el complemento de evaluación diagnóstica
DIAGNÓSTICO
TRATAMIENTO
Escalera analgésica OMS (paracetamol, AINE, opioides,
coadyuvantes)
Manejo dolor crónico
DOLOR NO CONTROLADO
- Dolor agudo
- >6 semanas sin alivio
- Criterios derivativos
DERIVAR/CONSULTAR UNIDAD DEL DOLOR
- Apoyo/orientación al médico de AP
- Evaluación del dolor
- Apoyo psicológico al paciente
- Valor tratamiento instaurado
- Indicar pautas analgésicas (mórficos?)
(44)Gálvez R (Ed.). Guía práctica en Atención Primaria. Criterios para la remisión de pacientes a la Unidad del Dolor. 2002.
Modificado.
77 / 110
Volver

Page 83
Anexo 3. Programa funcional de espacios de la UTD III
En este apartado se desarrolla un ejemplo del programa de locales de una UTD III, ubicada en un hospital de
referencia (en torno a un millón de habitantes), con funciones docentes y de investigación.
Tabla A.3.1. UTD III: programa de locales
Zona
Local
m
2
/
local
Total m
2
1. Vestíbulo de acceso
1
12
12
2. Recepción y admisión
1
16
16
3. Sala de espera
1
24
24
4. Aseos públicos
2
4
8
5. Aseo adaptado
1
5
5
6. Almacén silla de ruedas
1
4
4
ACCESO Y ADMISIÓN
SUPERFICIE ÚTIL DE LA ZONA DE ACCESO Y ADMISIÓN
69
7. Consulta / Despacho
4
18
72
8. Sala de tratamiento y bloqueos
2
30
60
9. Sala de terapia en grupo (tratamiento psicológico, ocupacional o
educativo)
1
36
36
CONSULTA: DIAGNÓSTICO
Y TRATAMIENTO
SUPERFICIE ÚTIL DE LA ZONA DE CONSULTA: DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
168
10. Vestuario y aseo de pacientes
2
6
12
11. Puestos de hospital de día
4
9
36
HOSPITAL DE DÍA
SUPERFICIE ÚTIL DE LA ZONA DE HOSPITAL DE DÍA
48
12. Mostrador y zona de trabajo
1
16
16
13. Espacio para carro de paradas (en zona de trabajo)
1
3
3
14. Oficio limpio
1
8
8
15. Almacén de equipos
1
18
18
16. Almacén de material fungible
1
12
12
17. Almacén de lencería
1
4
4
18. Aseo de personal
1
6
6
19. Oficio de limpieza
1
4
4
20. Oficio sucio y clasificación de residuos
1
5
5
CONTROL DE ENFERMERÍA
APOYOS
SUPERFICIE ÚTIL DE LA ZONA DE CONTROL DE ENFERMERÍA Y APOYOS
76
21. Despachos clínicos
3
12
36
22. Sala de trabajo clínico
1
20
20
23. Secretaría (trabajo administrativo, archivo y reprografía)
1
14
14
24. Sala de reuniones polivalente
1
24
24
25. Sala de estar de personal
1
16
16
26. Vestuarios y aseos de personal
2
12
24
PERSONAL
SUPERFICIE ÚTIL DE LA ZONA DE PERSONAL
134
SUPERFICIE ÚTIL TOTAL DE LA UNIDAD DE TRATAMIENTO DEL DOLOR
495
SUPERFICIE CONSTRUIDA TOTAL DE LA UNIDAD DE TRATAMIENTO DEL DOLOR (S. útil x 1,30)
643,5
78 / 110
Volver

Page 84
Anexo 4. Plan de equipamiento(45)
En este apartado se desarrolla un ejemplo del plan de equipamiento correspondiente al programa de locales de
la UTD III correspondiente al Anexo 3, ubicada en un hospital de referencia (en torno a un millón de
habitantes), con funciones docentes y de investigación.
Tabla A.4.1. UTD III: plan de equipamiento
Local
Equipamiento
Acceso y admisión
1. Vestíbulo de acceso
Espacio diáfano para visitantes y familiares de los enfermos que reciben
tratamiento en la unidad
Sin equipamiento específico
2. Recepción y admisión
Mueble mostrador
Cajoneras
Sillones ergonómicos con ruedas
Estaciones de trabajo / ordenadores
Impresora láser / fax / escáner
Estantería
Teléfono. Sistemas de comunicación por voz
Papelera
3. Sala de espera
Sillas / sillones / bancadas
Cuadros
Mesas bajas
Papeleras
Máquinas de bebidas frías y calientes y de alimentos sólidos
4. Aseos públicos
Dispensadores de papel
Dispensadores de toallas de papel / o secador de aire
Escobillas
Espejos
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Percha
Dispensador de jabón
5. Aseo adaptado
Dispensadores de papel
Dispensadores de toallas de papel / o secador de aire
Escobillas
Espejos
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Percha
Dispensador de jabón
6. Almacén silla de ruedas
Sillas de transporte de enfermo
(45) Se evitan referencias numéricas, pues el número de equipos dependerá de la dimensión de la unidad, así como de otras
variables estructurales y funcionales.
79 / 110
Volver

Page 85
Consulta: diagnóstico y tratamiento
7. Consulta / Despacho
Armario.
Báscula ?Talla
Butaca reclinable
Camilla exploración
Caudalímetro
Cuadro
Cuando usada para terapia psicológica individual:
Esfignomanómetro digital portátil
Estaciones de trabajo / ordenadores
Estimuladores eléctricos (medulares/periféricos)
Foco de exploración
Fonendoscopio
Impresora láser
Instrumentos de evaluación psicológica
Instrumentos de exploración neurológica (filamentos de Von Frey, martillos y
diapasones)
Linterna de lápiz
Luz frontal
Mesa modular de trabajo con cajonera
Silla
Sillón ergonómico
Sistemas de estimulación eléctrica transcutánea
Sistemas para la realización de iontoforesis
Teléfono
Termotest
Vacuómetro
Vitrina con armario
8. Sala de tratamiento y bloqueos
Bombas de infusión tipo PCA
Carro auxiliar 2 estantes
Caudalímetro
Ecógrafo
Equipo portátil de RX (disponible, no dentro de la sala)
Estaciones de trabajo / ordenadores
Gavetas de tamaño diverso
Lámpara quirúrgica
Lavabo medical (fuera de la sala, a la entrada)
Material para bloqueos nerviosos, incluidos estimulador de nervios periféricos y
agujas específicas
Material para técnicas de radiofrecuencia, incluidos aparato de radiofrecuencia
y agujas específicas
Material vario (pies gotero, ganchos techo, etc.)
Mesa de quirófano
Monitor multiparamétrico
80 / 110
Volver

Page 86
Panel de control
Reloj de pared
Sistema de medida de flujo vascular periférico, (teletermógrafo o láser .doppler)
Sistemas de doble manguito de isquemia con manómetro
Teléfono
Torre de anestesia y torre de cirugía
Vacuómetro
Hospital de día
9. Sala de terapias de grupo
Sillas
Mesa
Medios audiovisuales ( cañón, ordenador, vídeo, TV y cámara para poder
grabar)
Pizarra / pizarra digital
Armario
10. Vestuario y aseo de pacientes
Banco
Dispensador de jabón
Dispensador de papel
Dispensador de toallas de papel
Escobilla
Espejo
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Percha
Taquilla
11. Puestos de hospital de día
Bomba perfusión
Camilla de transporte
Carro medicación urgencia
Caudalímetro
Estaciones de trabajo / ordenadores
Estimuladores eléctricos (medulares/periféricos)
Material vario (pies gotero, ganchos techo, etc,)
Mesa cigüeña para comer
Monitor multiparamétrico
Monitor TA con manguitos de varios tamaños
Silla
Sillón de tratamiento
Sillón ergonómico
Sistemas de estimulación eléctrica transcutánea
Sistemas para la realización de iontoforesis
Teléfono
Vacuómetro
81 / 110
Volver

Page 87
Control de enfermería y apoyos
12. Mostrador y zona de trabajo
Armario archivo
Armario estantería cerrado
Cuadro
Estaciones de trabajo / ordenadores
Estantería metálica
Impresora láser
Mesa modular de trabajo con cajonera
Mueble mostrador
Papelera
PDA´s gestión cuidados
Percha
Plafón de avisos
Reloj de pared con fecha
Silla
Sillón ergonómico
Sistema de comunicaciones Tel DECT
Teléfono
13. Carro de RCP
Carro de parada
Desfibrilador
14. Oficio limpio
Armario vitrina colgado de 80 x 90 x 35 cm.
Carro de medicación
Dispensador de jabón
Dispensador de toallas de papel
Dispensador de toallas de papel
Estantería metálicas
Frigorífico
Mueble clínico con doble pileta y espacio de almacenamiento inferior
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Taburete fijo de 60 cm.
15. Almacén de equipos
Estanterías metálicas
16. Almacén de material fungible
Sistema modular de almacenamiento mediante doble cajetín (en las unidades
de gran dimensión puede resultar adecuada la utilización de armarios de
dispensación automatizada de fármacos y material fungible)
Estanterías metálicas
17. Almacén de lencería
Carros de lencería para ropa limpia
Estanterías metálicas
18. Aseo de personal
Espejo
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Dispensador de toallas de papel
Percha
Dispensador de jabón
Dispensador de papel
Escobilla
82 / 110
Volver

Page 88
19. Oficio de limpieza
Mueble con encimera, pileta y basura
Estanterías metálicas
20. Oficio sucio y clasificación de
residuos
Mueble de doble pileta y basura
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Dispensador de toallas de papel
Encimera
Estanterías metálicas
Vertedero (equipamiento fijo)
Personal
21. Despachos clínicos
Armario archivo
Armario estantería cerrado
Cuadro
Estación de trabajo / ordenador
Impresora chorro de tinta
Mesa de despacho con ala y cajonera
Papelera
Percha
Pizarra mural
Sillas sin ruedas
Sillón ergonómico con ruedas
Teléfono
22. Sala de trabajo clínico
Armario archivo
Armario
Cuadros
Estaciones de trabajo / ordenadores
Estantería de madera
Impresoras láser
Mesas modulares de trabajo con cajonera
Papeleras
Sillones ergonómicos con ruedas
Teléfono
23. Secretaría (trabajo administrativo,
archivo y reprografía)
Armario archivo
Armario estantería cerrado
Cuadro
Equipo multifunción con impresora láser, fax y scanner
Estación de trabajo / ordenador
Fotocopiadora
Mesa de despacho con ala y cajonera
Papelera
Percha
Sillas sin ruedas
Sillón ergonómico con ruedas
Teléfono
24. Sala de reuniones polivalente
Armarios archivo
Cañón de proyección
83 / 110
Volver

Page 89
Cuadros
Estaciones de trabajo / ordenadores
Estanterías de madera
Impresora láser
Mesa de reuniones
Papelera
Percha
Pizarra mural
Sillas sin ruedas
Teléfono
25. Sala de estar de personal
Armarios altos y bajos
Cuadros
Dispensador de toallas de papel
Encimera con pileta, microondas y frigorífico
Mesa centro
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Percha
Sillas
Sillones de descanso
Teléfono
26. Vestuarios y aseos de personal
Banco
Dispensador de jabón
Dispensador de papel
Dispensador de toallas de papel
Escobilla
Espejo
Papelera con tapa basculante de 25 litros
Percha
Taquilla
84 / 110
Volver

Page 90
Anexo 5. Perfil del personal de enfermería del hospital
de día de la UTD(46)
El ámbito de competencia del profesional de enfermería articula dos elementos fundamentales: la competencia
clínica y la responsabilidad profesional.
La competencia clínica está vinculada a características individuales como son: la habilidad para
realizar técnicas; la capacidad de razonamiento e integración de los conocimientos teóricos con las situaciones
reales de la práctica clínica; la capacidad de relacionarse y compartir conocimientos; la capacidad de
preguntarse y generar hipótesis; la sensibilidad y respeto hacia los otros; el nivel de tolerancia al estrés.
Además ha de desarrollar habilidades comunicativas y relacionales para garantizar una relación de
confianza y equilibrada con el paciente. Desde esta perspectiva la competencia profesional tiene un impacto
directo sobre los resultados clínicos del paciente.
La competencia como ámbito de responsabilidad profesional de la enfermera implica unas áreas de
actividad que le son propias, y otras que son compartidas con otros profesionales del equipo. El trabajo en
equipo en la UTD es necesario, como también lo es que las competencias exclusivas y las compartidas de los
diferentes profesionales que en ella trabajan estén bien delimitadas. Integrar procesos asistenciales y el trabajo
en equipo conlleva compartir actuaciones entre los componentes del mismo, por lo que es preciso delimitar las
competencias compartidas, de forma protocolizada, y las que son responsabilidad de cada profesional.
El perfil profesional debe cumplir los siguientes requisitos:
-
dedicación demostrada de voluntad de servicio al paciente
-
disponer de una buena capacidad de trabajo y actitud positiva
-
manifestar compromiso de aprendizaje permanente para lograr una asistencia de calidad
-
capacidad de gestión clínica
-
ser consciente de la repercusión de sus decisiones en el uso y distribución de recursos.
-
capacidad de trabajo en equipo
La enfermería juega un papel muy importante en el hospital de día y sala de tratamiento y bloqueos de
la UTD, prestando cuidados al paciente crónico que requiere tratamiento de larga duración.
La educación sanitaria y el asesoramiento al enfermo y su familia, estará presente en todos los
procedimientos. El enfermo requiere adiestramiento relacionado con técnicas invasivas e implantes de
dispositivos, cuyo manejo no está exento de riesgos.
La enfermería adscrita a esta unidad debe conocer la cartera de servicios de la UTD y del resto de
dispositivos de la red asistencial y conocer los criterios y procedimientos de admisión y alta de pacientes así
como de coordinación con la red asistencial.
La enfermería adscrita a la UTD debe estar entrenada y capacitada para:
-
Realizar la valoración y continuidad de los cuidados del enfermo con dolor crónico.
-
Establecer relaciones de respeto y confianza priorizando la atención hacia el enfermo más frágil.
-
Manejar algunas terapias analgésicas y de sus efectos indeseables.
-
Manejar dispositivos de administración de fármacos.
-
Colaborar con el médico en procedimientos invasivos en el hospital de día y la sala de bloqueos y
tratamientos.
-
Colaborar en la valoración previa y programación de los enfermos para tratamientos invasivos.
(46) Aportación de Jorge Álvarez González (Coordinador de Enfermería de la Clínica del Dolor del H.U. Virgen del Rocío de
Sevilla) e Isabel Serrano (Enfermera de la Unidad del Dolor del H.U. de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona).
85 / 110
Volver

Page 91
-
Mantener de forma segura y adecuada el material de la unidad (farmacia, especialmente estupefacientes;
material fungible; material de urgencia y soporte vital, etc.).
-
Coordinación con el equipo de atención primaria en la continuidad de cuidados del paciente con dolor
crónico.
-
Manejo de intervención en educación para la salud del paciente con dolor crónico, tanto a nivel individual
como grupal.
La actuación de enfermería en el hospital de día de la UTD debe estar protocolizada, pero debe ser
personalizada en cada caso.
Una buena gestión de los limitados recursos, pasa por una eficiente rotación de los puestos de
atención durante el horario asistencial, mediante una agenda equilibrada, evitando ?picos? de presión que
pueden incidir negativamente en la seguridad de los enfermos, y en la calidad de la asistencia prestada.
La enfermería en la UTD debe velar por preservar la intimidad del enfermo en todas sus actuaciones
y promover la información del enfermo y su familia.
Por último, mantendrá una actitud positiva para el trabajo en equipo multidisciplinar, participando en
actividades de formación específicas, y aportando propuestas de mejora continua de la unidad.
En la Tabla A.5.1. se recoge la taxonomía de intervenciones de enfermeras CIE (NIC) relacionadas
con la UTD.
Tabla A.5.1. UTD: taxonomía de intervenciones de enfermería CIE (NIC)
1320
1400
1540
CÓDIGO
Fisiológico básico
NIVEL 1
Fomento de la comodidad física
NIVEL 2
Acupresión
Manejo del dolor
Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea
NIVEL 3
2400
2309
2313
2314
2304
2317
2316
2210
2214
Fisiológico complejo
Control de fármacos
Asistencia en la analgesia controlada por el paciente (PCA)
Administración de medicación epidural en pacientes portadores de
catéter y /o bomba de infusión
Administración de medicación intramuscular
Administración de medicación intravenosa
Administración de medicación oral
Administración de medicación subcutánea
Administración de medicación tópica
Administración de analgésicos
Administración de analgésicos: intraespinal en pacientes portadores
de catéter y /o bomba de infusión
3350
3320
3160
Fisiológico complejo
Control respiratorio
Monitorización respiratoria
Oxigenoterapia
Aspiración de vías aéreas
2440
4190
4200
4238
4238
Fisiológico complejo
Control de las vías de acceso vascular
Mantenimiento de dispositivos de acceso venoso (DAV)
Punción intravenosa
Terapia intravenosa
Flebotomía
Flebotomía: muestra de sangre venosa
Muestra de sangre arterial para gasometría
3440
2870
2880
5610
5310
5270
5616
Fisiológico complejo
Conductual
Conductual
Cuidados perioperatorios
Ayuda para hacer frente a situaciones
difíciles
Educación de los pacientes
Cuidados del sitio de la incisión
Cuidados postanestésicos
Coordinación preoperatorio
Enseñanza prequirúrgica
Dar esperanza
Apoyo emocional
Enseñanza: medicamentos prescritos
86 / 110
Volver

Page 92
5820
CÓDIGO
Conductual
NIVEL 1
Fomento de la comodidad
NIVEL 2
Disminución de la ansiedad
NIVEL 3
7460 Sistema sanitario
Mediación del sistema sanitario
Protección de los derechos del paciente
7710
7620
7650
8550
7840
7820
7660
Sistema sanitario
Gestión del sistema sanitario
Colaboración con el médico
Registro y comprobación de sustancias controladas
Delegación
Manejo de la tecnología
Manejo de los suministros
Manejo de muestras
Revisión del carro de paradas
7910
7920
8180
8100
8060
Sistema sanitario
Control de la información
Consulta
Documentación
Consulta por teléfono
Derivación
Trascripción de órdenes
Fuente: Bulechek, G.M., McCloskey, J.C. (Eds.) (1985) Nursing interventions: treatments for nursing diagnosis. Philadelphia: WB
Saunders.
Tabla A.5.2. UTD: relación de actividades de enfermería en hospital de día
Actividades de enfermería
Administración de fármaco intramuscular
Administración de fármaco oral
Administración de fármaco subcutáneo
Administración de fármaco intravenoso
Cambio de patrones de neuroestimulador
Carga/colocación de infusor continuo
Ciclo/sesión Iontoforesis
Colaboración en boqueo espinal
Colaboración en bloqueo periférico
Colaboración en infiltración articular
Colaboración en bloqueo por radiofrecuencia
Colaboración en retirada de catéter de Hickman
Consulta telefónica
Cuidados por complicaciones
Cuidados post-quirúrgicos en 24 horas
Cuidados post-quirúrgicos post-24 horas
Cuidados post-técnica
Enseñanza al procedimiento
Extracción sanguínea del catéter venoso central
Extracción sanguínea periférica
Heparinización / mantenimiento de catéter central
Monitorización de constantes
Neuroestimulador / cambio de programación*
Neuroestimulador / telemetría*
Cambio de la medicación prescrita en una bomba implantable intratecal programable*
87 / 110
Volver

Page 93
Recarga de bomba implantable intratecal programable*
Recarga y cambio de medicación de bomba implantable intratecal programable*
Recarga de bomba implantable intratecal de flujo fijo*
Fuente: Sistema Integrado de Documentación Clínica Avanzado. Historia Clínica Electrónica
Clínica del Dolor. Hoja de Cuidados. H.U. Virgen del Rocío (Sevilla)
* Con supervisión médica
88 / 110
Volver

Page 94
Anexo 6. Formación básica en dolor del médico
El personal médico que en su práctica atiende al paciente con dolor (atención primaria, reumatología,
oncología, traumatología y otros) debe adquirir y mantener los conocimientos y habilidades necesarios para
ello. En la Tabla A.6.1. se proponen la formación básica del médico en dolor.
Tabla A.6.1. Formación de médicos en dolor: nivel básico
CAMPO
CONOCIMIENTOS
HABILIDADES CLINICAS
OTRAS HABILIDADES
El Dolor y su
tratamiento
Habilidades
clínicas:
Indicar la terapia
más adecuada
para los procesos
agudos y crónicos
más prevalentes,
así como de los
enfermos en fase
terminal.
Formación Clínica
Humana
Conocer la
epidemiología, las
consecuencias
socioeconómicas y
las bases
fisiopatológicas del
dolor agudo y
crónico y su
tratamiento
Fuente: Gomar C, M
Samsó E, Villalonga
competencias en An
universidades de Ca
Definición y tipos de dolor. El
tratamiento del dolor como un derecho
fundamental del individuo. Modelo
biopsicosocial aplicado a dolor crónico.
1.- El dolor como un problema de salud
pública.
- Epidemiología. Repercusión individual y
socioeconómica
- Aspectos éticos, medicolegales y de
compensación al trabajador
- Investigación humana y animal.
2.- Conocer los mecanismos implicados
en la transmisión y modulación del dolor y
en la evolución del dolor agudo a crónico.
Neuroanatomía, fisiología y bioquímica:
Vías de transmisión y modulación del
dolor. Transmisores implicados.
Psicología del dolor
3.- Saber como evaluar el dolor, el
sufrimiento y la discapacidad, así como la
eficacia de los tratamientos. Escalas y
cuestionarios
4.- Conocer los tratamientos utilizados en
el manejo del dolor agudo y crónico
- Tratamiento farmacológico: analgésicos
opioides, no-opioides y adyuvantes. Vías y
modos de administración
- Tratamientos invasivos: bloqueos,
radiofrecuencia, neuroulación
- Técnicas psicológicas y fisioterapia
- Unidades multidisciplinares de
tratamiento del dolor
4.- Conocer las características clínicas y el
tratamiento de los cuadros clínicos más
frecuentes que cursan con dolor:
- Dolor agudo postoperatorio y en
urgencias
- Dolor músculo-esquelético
- Dolor neuropático
- Dolor oncológico
- Dolor en el niño y en el anciano
- Dolor en la embarazada
- Dolor en el paciente drogodependiente
- Dolor en cuidados paliativos
5.- Conocer los principios de analgesia y
sedación paliativas
ontero A, Puig MM, Sabaté A, Fábregas N, V
R, Vilanova F, Koo M, Roigé J, de Nadal M, A
estesiología, Reanimación y Terapéutica del
taluña. Rev Esp Anestesiol Reanim 56:436-44
- Realizar una historia clínica,
exploración física y solicitar pruebas
complementarias pacientes con dolor
agudo y crónico
- Evaluar la intensidad del dolor agudo y
crónico utilizando escalas analógicas
visuales y verbales.
- Pautar tratamientos con fármacos
analgésicos solos y asociados, para los
cuadros clínicos más frecuentes que
cursan con dolor. Prevenir y tratar los
efectos secundarios
- Tratar correctamente el dolor en
situaciones especiales: embarazo y
lactancia, pediatría, anciano, paciente
drogodependiente
- Pautar y administrar opioides y sus
combinaciones por distintas vías (p.o.,
parche, etc.) en el ámbito domiciliario.
Prevenir y tratar los efectos secundarios.
Conocer las manifestaciones de la
adicción a opioides en pacientes con
dolor
- Hacer el seguimiento de los pacientes
oncológicos que reciben dosis altas de
opioides por distintas vías.
- Administrar infiltraciones con
anestésicos locales con fines
analgésicos
- realizar técnicas de neuroestimulación
transcutánea (TNS) e iontoforesis
- hacer un seguimiento (?diario? de dolor)
de la evolución del dolor crónico y la
eficacia del tratamiento
- saber decidir cuando se ha de referir
un paciente a una Unidad de Dolor
Multidisciplinaria
- capacidad de trabajar por objetivos.
alero R, Dalmau A, Rull M, García R, Fita G
ñez C, Villalonga A, Roldán J, Díaz FX. Pro
Dolor de un graduado de Medicina. Consen
4, 2009. Modificado.
- Evaluar un protocolo de
ensayo clínico en dolor
- Conocer la utilidad de
los cuestionarios de
dolor crónico
- Administra fármacos
analgésicos utilizando
analgesia controlada por
el paciente (PCA)
- La utilización de
opioides en pacientes
terminales (paliativos)
- La rotación de opioides
y/o vías de
administración
- Técnicas de fisioterapia
- Técnicas psicológicas
-
Técnicas
intervencionistas
-
Educación para la
salud en dolor crónico
, Rovira I, Gallart Ll,
puesta sobre las
so del profesorado de las
89 / 110
Volver

Page 95
Anexo 7. Formación del personal médico experto en
dolor (SED / IASP)(47)
El experto en medicina de dolor será aquel acreditado en el área de capacitación específica, de conformidad
con los criterios que en su caso establezca el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
El programa de formación en dolor debe realizarse en una UTD que garantice la adquisición de
competencias clínicas (conocimiento, habilidades y actitudes) que se pueden evaluar mediante un seguimiento
del médico en formación. La UTD deberá tener las características descritas para una UTD tipo III. Se considera
recomendable que cuente en su plantilla o con la colaboración de un psicólogo.
El experto en tratamiento del dolor debe poseer los conocimientos necesarios para manejar pacientes
con dolor de cualquier etiología, además de conocer las ciencias básicas en las cuales se fundamentan los
distintos enfoques terapéuticos.
El médico experto en dolor debe tener los siguientes conocimientos :
1.
Diagnóstico y tratamiento: historia clínica del dolor y examen físico; medida del dolor; tratamiento físicos;
valoración y manejo rehabilitador; participación en valoraciones y tratamientos multidisciplinarios;
conocimiento de procedimientos anestésicos; conocimientos para la realización de procedimientos
quirúrgicos apropiados a la especialidad.
2.
Conocimientos de diagnóstico y tratamiento psicológico: tests psicológicos; recogida de datos derivados
de la historia y de los test; valoración de los resultados; conocimiento de las distintas modalidades de
tratamiento.
3.
Conocimientos de farmacoterapia: Analgésicos (no opioides; opioides; coadyuvantes)
4.
Conocimiento del manejo de distintos tipos de dolor: oncológico y el manejo del paciente terminal en el
ámbito de los cuidados y el concepto unidad de cuidados paliativos; postoperatorio y postraumático;
dolor originado por lesiones nerviosas; relacionado con enfermedades crónicas; dolor de causa
desconocida; dolor en los niños; dolor en el anciano
5.
Conocimiento del manejo de dolores regionales como: cefalea; síndrome doloroso facial; dolor cervical y
dorsal alto; lumbalgia; dolor localizado en las extremidades; dolor torácico y abdominal; dolor pelviano y
perineal
El experto en dolor debe acreditar al menos dos años de entrenamiento clínico en la materia en una
UTD con docencia acreditada. Debe poseer la licenciatura en medicina, además de una especialidad
reconocida que permita el manejo de pacientes.
(47) http://www.sedolor.es/medico_experto.pdf. Se trata de una aproximación provisional e indicativa mientras se aprueba el
contenido del Área de Capacitación Específica en Medicina del Dolor.
90 / 110
Volver

Page 96
Anexo 8. Formación del personal de enfermería de la
UTD
Los enfermeros que forman parte de la UTD(48) debe adquirir los conocimientos, competencias y habilidades
para la atención del paciente con dolor en la unidad. En este anexo se recoge una propuesta del contenido de
la formación.
COMPETENCIAS:
?
Lleva a cabo una historia clínica con elaboración de un plan de cuidados. Sabe utilizar las escalas de
evaluación y los cuestionarios validados para identificar y diagnosticar el tipo de dolor, así como para
conocer las alteraciones que el dolor produce en el individuo y su entorno en las actividades de la vida
diaria, en la relación consigo mismo y con los demás y en la utilización adecuada de la red sanitaria.
?
Comunica bien con los pacientes y familiares informándoles sobre las opciones y finalidad de su proceso
doloroso. Sigue cuidadosamente la evolución del dolor. Realiza consultas programadas de evolución del
dolor y de la respuesta del individuo y su entorno al problema de salud, dolor.
?
Conoce, administra y evalúa los tratamiento farmacológicos basados en la evidencia y la analgesia
multimodal. Conoce cómo utilizar los opioides y prevenir/manejar sus efectos indeseables
?
Es experto en la técnica de recarga de bombas de perfusión.
?
Es capaz de trabajar en una UTD multidisciplinar y de comunicar adecuadamente con los profesionales
que forman parte de ella.
?
Es capaz de actuar como gestor de casos.
?
Es capaz de diseñar y realizar estudios clínicos controlados en dolor
?
Tiene capacidad para enseñar a otros profesionales de la salud (estudiantes, enfermería, otros
médicos), los principios básicos necesarios para el adecuado tratamiento del dolor
?
Debe tener aptitudes de habilidades de comunicación y relación entre distintos niveles asistenciales y de
gestión de casos
CONOCIMIENTOS
La enfermera que participa en el cuidado del pacientes en las UTD debe tener conocimientos científicos y
actualizados sobre los mecanismos del dolor y la analgesia, así como sobre las patologías y condiciones que
inducen dolor agudo y crónico. También deben tener conocimientos actualizados sobre situaciones clínicas,
evaluación y tratamiento del dolor, farmacológico y no farmacológico, incluyendo terapias psicológicas en dolor
y terapias educativas para modificación de estilos de vida.
HABILIDADES
Evaluación del dolor agudo: relacionado con procedimientos, postoperatorio, en el servicio de urgencias y
durante el transporte.
Evaluación y seguimiento del paciente con dolor crónico: historia y plan de cuidados terapéutico. Diario
del dolor.
Conocer las opciones de tratamiento integral que existen en la actualidad para el tratamiento del
paciente con dolor crónico oncológico y no-oncológico.
91 / 110
Volver

Page 97
Conocer los fármacos analgésicos y adyuvantes en pacientes con dolor de cualquier etiología, en
especial de opioides y terapia multimodal; las terapias cognitivas ? conductuales básicas; las terapias
educativas sanitarias.
Comunicación efectiva con paciente, familiar y cuidador. Informar y discutir las opciones de adaptación
al tratamiento del dolor y sus consecuencias y los objetivos clínicos a corto y largo plazo. Hacer un adecuado
seguimiento de la evolución del dolor.
Buena comunicación con todo el equipo de la Unidad de Dolor multidisciplinaria, con el equipo de
atención primaria, participando de forma coadyuvante del abordaje integral del paciente en todas las fases de
su proceso.
Registra (manual o informático) todos los casos e intervenciones terapéuticas y la eficacia de los planes
de cuidado.
Evalúa los resultados de lo que hace, responde documentadamente a la pregunta de lo que hace para
qué sirve.
(48) Aportación de M. Jiménez e I. Serrano.
92 / 110
Volver

Page 98
Anexo 9. Formación del psicólogo/a de la UTD(49).
El psicólogo/a de la UTD debe adquirir y mantener los conocimientos, competencias y habilidades para la
atención del paciente con dolor en la unidad. En este anexo se recoge algunos aspectos que se deben
considerar en el contenido de su formación.
COMPETENCIAS:
Lleva a cabo una evaluación clínica psicológica. Sabe utilizar las escalas de evaluación psicológica y de dolor y
los cuestionarios validados para identificar y diagnosticar el impacto psicológico del dolor.
Competencias en diagnóstico, identificación y rotulación del problema comportamental, cognitivo,
emocional o social, del paciente con dolor.
Conoce y aplica los tratamientos psicológicos cognitivo-conductuales basados en la evidencia para el
tratamiento psicológico del dolor, con el objeto de entender, aliviar y resolver trastornos psicológicos:
emocionales, problemas de conducta, preocupaciones personales y otros en relación al dolor. En aplicación
individual, en pareja, o en grupo, y ser llevado por uno o más psicólogos constituidos en equipo
Conoce y aplica técnicas específicas para el tratamiento del dolor: biofeedback, hipnosis clínica,
técnicas de relajación profunda, reestructuración cognitiva, etc.
Es capaz del diseño y la realización de programas de ajuste a la enfermedad crónica.
Conoce y puede desarrollar su rol como consultor técnico para casos, programas, organización, apoyo
a profesionales de las Unidades y externos.
Es capaz de trabajar en una UTD multidisciplinar y de comunicar adecuadamente con los profesionales
que forman parte de ella.
Es capaz de elaborar informes clínicos y apoyar a otros profesionales en la elaboración de informes de
pacientes con dolor.
Es capaz de coordinarse con profesionales sanitarios y no sanitarios en el abordaje integral del dolor
con continuidad de cuidados.
Es capaz de actuar como gestor de casos.
Es capaz de diseñar y realizar estudios clínicos controlados en dolor.
Capaz de diseñar y coordinar programas preventivos y de promoción de la salud en dolor.
Tiene capacidad para enseñar a otros profesionales de la salud (otros psicólogos, otros profesionales,
estudiante), los principios básicos desde la psicología clínica, necesarios para el adecuado tratamiento del
dolor.
CONOCIMIENTOS
El psicólogo que participa en el cuidado del paciente en la UTD debe tener conocimientos científicos y
actualizados sobre los tratamientos cognitivo-conductuales y en especial las técnicas específicas para el
tratamiento del dolor crónico y agudo, así como de la evaluación, diagnóstico en salud mental del paciente con
dolor y diseño de tratamientos. Al mismo tiempo tiene conocimientos del sistema sanitario y otros recursos para
garantizar el correcto trabajo en red que garantice la continuidad de cuidados, las actividades preventivas y de
apoyo a centros, unidades, profesionales, etc.
(49) Basado en aportaciones del Dr. Jiménez Rodríguez.
93 / 110
Volver

Page 99
Ha de tener conocimientos sobre anatomía y fisiología relacionada con dolor, de las distintas
situaciones clínicas, evaluación del dolor, tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, en especial la
educación para la salud, así como epidemiología e investigación.
HABILIDADES
Evaluación y seguimiento del paciente con dolor crónico: historia, exploración física y solicitud y evaluación de
pruebas complementarias. Diario de dolor.
Capacidad para elaborar un plan de tratamiento integral individual para el paciente con dolor crónico, y
desarrollar lo correspondiente a su profesión, con gestión del caso dentro de la unidad y con continuidad en
atención primaria y especializada.
Capacidad para elaborar un plan de tratamiento integral grupal para pacientes con dolor crónico y
desarrollar todos los apartados correspondientes a su profesión.
Conocer las opciones de tratamiento que existen en la actualidad para el tratamiento de pacientes con
dolor crónico oncológico y no-oncológico
Conocer cuando están indicados otros tratamientos intervencionistas y no-intervencionistas, solicitando
la ayuda de especialistas en medicina de dolor u otros especialistas.
Conocer la aplicación de los tratamientos psicológicos con el paciente y su familia.
Buena comunicación con todo el personal sanitario de la UTD multidisciplinaria.
Buena comunicación con el resto de los profesionales que trabajan con el paciente con dolor crónico.
Registra (manual o informático) el caso e intervención terapéutica y la eficacia del tratamiento.
Establece interacciones efectivas con el equipo multidisciplinar que trabaja en la UTD.
Considera que el paciente tiene el derecho a que se le escuche, a que se le crea, y a estar informado en
lo que respecta al dolor que padece y su tratamiento.
Reconoce los principios de ?mínimo intervencionismo?, utilizando las técnicas más simples y seguras
que puedan ser efectivas para obtener los objetivos clínicos del tratamiento.
Desarrolla habilidades para informar al paciente sobre las mejores opciones de tratamiento psicológico
basado en la evidencia disponible. Explica el riesgo / beneficio de los tratamientos y obtiene consentimiento.
Resuelve las dudas y preocupaciones que el paciente pueda tener.
Diagnosticar los trastornos facticios y de simulación del dolor.
Evalúa los resultados de lo que hace, responde documentadamente a la pregunta de lo que hace para
qué sirve.
94 / 110
Volver

Page 100
Anexo 10. Índice Alfabético de definiciones y términos
de referencia.
ACREDITACIÓN
?Acción de facultar a un sistema o red de información para que procese datos sensibles, y determinación del
grado en el que el diseño y la materialización de dicho sistema cumple los requerimientos de seguridad técnica
preestablecidos?. Procedimiento al que se somete voluntariamente una organización en el cual un organismo
independiente da conformidad de que se cumplen las exigencias de un modelo determinado.
AUDITORÍA DE LA CALIDAD: AUDITORÍA
?Proceso que recurre al examen de libros, cuentas y registros de una empresa para precisar si es correcto el
estado financiero de la misma, y si los comprobantes están debidamente presentados?. Examen metódico e
independiente que se realiza para determinar si las actividades y los resultados relativos a la calidad satisfacen
las disposiciones previamente establecidas, y para comprobar que estas disposiciones se llevan a cabo
eficazmente y que son adecuadas para alcanzar los objetivos previstos.
AUTORIZACIÓN / HABILITACIÓN
Autorización sanitaria: resolución administrativa que, según los requerimientos que se establezcan, faculta a un
centro, servicio o establecimiento sanitario para su instalación, su funcionamiento, la modificación de sus
actividades sanitarias o, en su caso, su cierre.
Fuente: Real Decreto 1277/2003, de 10 de octubre, por el que se establecen las bases generales sobre
autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios.
BIOFEEDBACK
Una técnica terapéutica que utiliza equipos de monitorización electrónica para entrenar a las personas a
controlar ciertas funciones corporales que normalmente son automáticas, como por ejemplo, la presión arterial,
la frecuencia cardíaca o la tensión muscular. Es una técnica que ha demostrado ser eficaz en multitud de
ensayos controlados y aleatorizados. Es una de las técnicas de elección para el tratamiento del dolor de
cabeza crónico.
CARTERA DE SERVICIOS
Conjunto de técnicas, tecnologías o procedimientos, entendiendo por tales cada uno de los métodos,
actividades y recursos basados en el conocimiento y experimentación científica, mediante los que se hacen
efectivas las prestaciones sanitarias de un centro, servicio o establecimiento sanitario.
Fuente: Real Decreto 1030/2006, de 15 de septiembre, por el que se establece la cartera de servicios comunes
del SNS y el procedimiento para su actualización.
CENTRO SANITARIO
Conjunto organizado de medios técnicos e instalaciones en el que profesionales capacitados, por su titulación
oficial o habilitación profesional, realizan básicamente actividades sanitarias con el fin de mejorar la salud de
las personas.
Fuente: Real Decreto 1277/2003, de 10 de octubre, por el que se establecen las bases generales sobre
autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios.
CÓDIGO ÉTICO
Conjunto de reglas o preceptos morales que el centro sanitario aplica en la conducta profesional relacionada
con la atención sanitaria de los enfermos que atiende.
CONSENTIMIENTO INFORMADO
Conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades
después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud.
95 / 110
Volver

Page 101
DOCUMENTACIÓN CLÍNICA
Todo dato, cualquiera que sea su forma, clase o tipo, que permite adquirir o ampliar conocimientos sobre el
estado físico y la salud de una persona o la forma de preservarla, cuidarla, mejorarla o recuperarla (Art. 3 de la
Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de
información y documentación clínica).
EFECTO ADVERSO
Se define para este estudio como todo accidente o incidente recogido en la Historia Clínica del paciente que
ha causado daño al paciente o lo ha podido causar, ligado sobre todo a las condiciones de la asistencia. El
accidente puede producir un alargamiento del tiempo de hospitalización, una secuela en el momento del alta,
la muerte o cualquier combinación de estos. El incidente, no causa lesión ni daño, pero puede facilitarlos.
Para reunir esta condición, tendrá que darse una lesión o complicación, prolongación de la estancia,
tratamiento subsecuente, invalidez al alta o éxitus, consecuencia de la asistencia sanitaria y desde moderada
probabilidad de que el manejo fuera la causa a total evidencia.
Fuente: Estudio Nacional sobre los Efectos Adversos ligados a la Hospitalización. ENEAS 2005. Madrid: MSC;
2006.
HISTORIA CLÍNICA
Conjunto de documentos que contienen los datos, valoraciones e informaciones de cualquier índole sobre la
situación y la evolución clínica de un paciente a lo largo del proceso asistencial. Incluye la identificación de los
médicos y demás profesionales que han intervenido en los procesos asistenciales (Art. 3 y 14 de la Ley
41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de
información y documentación clínica).
HOSPITALIZACIÓN CONVENCIONAL
Ingreso de un paciente con patología aguda o crónica reagudizada en una unidad de enfermería organizada y
dotada para prestar asistencia y cuidados intermedios y no críticos las 24 horas del día a pacientes, y en la que
el paciente permanece por más de 24 horas.
HOSPITAL DE DÍA
La Unidad de Hospitalización de Día se define como una organización de profesionales sanitarios, que ofrece
asistencia multidisciplinaria a procesos mediante la modalidad de hospitalización de día, y que cumple unos
requisitos funcionales, estructurales y organizativos, de forma que garantiza las condiciones adecUTDas de
calidad y eficiencia, para realizar esta actividad.
Fuente: Unidad de Hospital de Día. Estándares y recomendaciones. Agencia de Calidad. MSPS. 2009.
Observación: El documento utilizado como fuente discrimina diversas tipologías de unidades de hospital de día
y diferencia estas unidades de los puestos de hospital de día integrados en gabinetes.
HOSPITALIZACIÓN DE DÍA
Modalidad asistencial que tiene por objeto el tratamiento o los cuidados de enfermos que deben ser sometidos
a métodos de diagnóstico o tratamiento que requieran durante unas horas atención continuada médica o de
enfermería, pero no el internamiento en el hospital.
Fuente: Unidad de Hospital de Día. Estándares y recomendaciones. Agencia de Calidad. MSPS. 2009.
INFORME DE ALTA
Documento emitido por el médico responsable de un centro sanitario al finalizar cada proceso asistencial de un
paciente o con ocasión de su traslado a otro centro sanitario, en el que especifica los datos de éste, un
resumen de su historial clínico, la actividad asistencial prestada, el diagnóstico y las recomendaciones
terapéuticas. Otros términos similares utilizados: Informe Clínico de Alta; Informe de Alta Médica (Art. 3 de la
Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de
información y documentación clínica; Orden del Ministerio de Sanidad, de 6 de septiembre de 1984).
96 / 110
Volver

Page 102
PACIENTE INGRESADO
Paciente que genera ingreso (pernocta) en una cama de hospital.
PUESTO EN HOSPITAL DE DÍA
Plaza diferenciada destinada a hospitalización durante unas horas, ya sea para diagnóstico, investigación
clínica y/o exploraciones múltiples, así como para tratamientos que no pueden hacerse en la consulta externa,
pero que no justifican la estancia completa en hospital. No se consideran puestos en HdD, los dedicados a los
servicios de urgencias.
REGISTRO DE CENTROS, SERVICIOS Y ESTABLECIMIENTOS SANITARIOS
Conjunto de anotaciones de todas las autorizaciones de funcionamiento, modificación y, en su caso, instalación
y cierre de los centros, servicios y establecimientos sanitarios concedidas por las respectivas Administraciones
sanitarias.
Fuente: R.D. 1277/2003, de 10 de octubre, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de
centros, servicios y establecimientos sanitarios.
REGISTRO DE PACIENTES
Conjunto de datos seleccionados sobre los pacientes y su relación con el centro sanitario, con motivo de un
proceso sanitario asistencial.
REQUISITOS PARA LA AUTORIZACIÓN
Requerimientos, expresados en términos cualitativos o cuantitativos, que deben cumplir los centros, servicios y
establecimientos sanitarios para ser autorizados por la administración sanitaria, dirigidos a garantizar que
cuentan con los medios técnicos, instalaciones y profesionales adecuados para llevar a cabo sus actividades
sanitarias.
Fuente: R.D. 1277/2003, de 10 de octubre, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de
centros, servicios y establecimientos sanitarios.
SISTEMA DE INFORMACIÓN
Conjunto de procesos, sean o no automáticos, que, ordenadamente relacionados entre sí, tienen por objeto la
administración y el soporte de las diferentes actividades que se desarrollan en los centros, servicios, y
establecimientos sanitarios, así como el tratamiento y explotación de los datos que dichos procesos generen.
TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL
La terapia cognitivo-conductual es un procedimiento psicoterapéutico que tiene como objetivo fundamental
enseñar a las personas cómo resolver sus problemas mediante el cambio en su forma de pensar, sentir y
comportarse. Es un procedimiento sistemático altamente estructurado y orientado a los objetivos. La literatura
especializada ha identificado a esta forma de intervención psicológica como la más adecuada, hasta el
momento, para orientar los protocolos de tratamiento en dolor crónico.
UNIDAD DE ENFERMERÍA DE HOSPITALIZACIÓN DE POLIVALENTE AGUDOS (UEH)
Una organización de profesionales sanitarios que ofrece asistencia multidisciplinar en un espacio específico,
que cumple unos requisitos funcionales, estructurales y organizativos, de forma que garantiza las condiciones
de seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender pacientes con procesos agudos o crónicos
agudizados que, estando hospitalizados por procesos médicos o quirúrgicos agudos, no precisan o solamente
requieren un nivel 1 de cuidados críticos, pero no superior.
UNIDAD DE TRATAMIENTO DEL DOLOR (UTD)
Una organización de profesionales de la salud que ofrece asistencia multidisciplinar, que cumple unos
requisitos funcionales, estructurales y organizativos, de forma que garantiza las condiciones de seguridad,
calidad y eficiencia adecuadas para atender al paciente con dolor crónico que requiera asistencia
especializada.
97 / 110
Volver

Page 103
Anexo 11. Abreviaturas
ABIPP. American Board of Interventional Pain Physician
AC-SNS Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud
AHRQ Agency for Healthcare Research and Quality (Estados Unidos)
AMFE Análisis de los Modos de Fallos y de sus Efectos
ANZCA Australia and New Zealand College of Anaesthesiologists
APS Australian Pain Society
ASA American Society of Anesthesiologists
CC.AA. Comunidades Autónomas
CMBD Conjunto Mínimo y Básico de Datos
EA Efecto Adverso
EESCRI Estadística de Establecimientos Sanitarios con Régimen de Internado
EFIC European Federation of IASP Chapters
EMH Encuesta de Morbilidad Hospitalaria
HdD Hospital de Día
H.U. Hospital Universitario
IASP International Association for the Study of Pain
INE Instituto Nacional de Estadística
LOPD Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.
MSC Ministerio de Sanidad y Consumo
MSPSI Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad
NICE National Institute for Health Clinical Excellence
NPSA National Patient Safety Agency (Reino Unido)
NQF National Quality Forum (Estados Unidos de América)
NHS National Health Service (Reino Unido)
OMS. Organización Mundial de la Salud
PC-SNS Plan de Calidad del Sistema Nacional de Salud
SED. Sociedad Española del Dolor
SEDAR. Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación
SIGN. Scottish Intercollegiatte Guidelines Network.
SNS. Sistema Nacional de Salud
TENS. Transcutaneous Electriccal Nerve Stimulation (Técnicas de estimulación nerviosa eléctrica
transcutánea)
UTD. Unidad de Tratamiento del Dolor
UTDPed. Unidad de dolor infantil y juvenil o unidad multidisciplinar
WIP. World Institute of Pain
98 / 110
Volver

Page 104
Anexo 12. Bibliografía
1 Cirugía Mayor Ambulatoria. Guía de Organización y funcionamiento. Madrid, Ministerio de Sanidad y
Consumo. 1993.
2 Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria. Estándares y Recomendaciones. Agencia de Calidad del SNS.
Ministerio de Sanidad y Consumo. 2008.
3 Unidad de Hospitalización de Día. Estándares y Recomendaciones. Agencia de Calidad del SNS. Ministerio
de Sanidad y Política Social. 2008.
4 Unidad de Pacientes Pluripatológicos. Estándares y Recomendaciones. Agencia de Calidad del SNS.
Ministerio de Sanidad y Política Social. 2009.
5 Atención Hospitalaria al Parto. Maternidades Hospitalarias. Estándares y recomendaciones. Agencia de
Calidad del SNS. Ministerio de Sanidad y Política Social. 2009.
6 Bloque quirúrgico. Estándares y recomendaciones. Agencia de Calidad del SNS. Ministerio de Sanidad y
Política Social. 2009.
7 Unidad de cuidados paliativos. Estándares y recomendaciones. Agencia de Calidad del SNS. Ministerio de
Sanidad y Política Social. 2010.
8 Unidad de enfermería de hospitalización polivalente de agudos. Estándares y recomendaciones. Agencia de
Calidad del SNS. Ministerio de Sanidad y Política Social. 2010.
9 Unidad de urgencias hospitalarias. Estándares y recomendaciones. Agencia de Calidad del SNS. Ministerio
de Sanidad y Política Social. 2010.
10 Unidad de cuidados intensivos. Estándares y recomendaciones. Agencia de Calidad del SNS. Ministerio de
Sanidad y Política Social. 2010.
11 Miró J., Raich RM. Dolor orgánico vs. dolor funcional. Revista de Psicología de la Salud 1990;2: 33-44.
12 Green CR, Anderson KO, Baker TA, Campbell LC, Decker S, Fillingim RB, y cols. The unequal burden of
pain: Confronting racial and ethnic disparities in pain. Pain Med 2003; 4: 277-294.
13 Anderson KO, Green CR, Payne. Racial and ethnic disparities in pain: causes and consequences of
unequal care. J Pain. 2009;10:1 187-204.
14 Flores G; Committee On Pediatric Research Technical report--racial and ethnic disparities in the health and
health care of children. Pediatrics. 2010.
15 Fillingim RB, King CD, Ribeiro-Dasilva MC, Rahim-Williams B, Riley JL. Sex, Gender, and Pain: A Review of
Recent Clinical and Experimental Findings. J Pain. 2009; 10: 447-485.
16 International Association for the Study of Pain. Task Force on Taxonomy. Classification of Chronic Pain,
Second Edition , edited by H. Merskey and N. Bogduk, IASP Press, Seattle, 1994.
17 Giordano J, Schatman ME. A Crisis in Chronic Pain Care: An Ethical Analysis. Part Three: Toward an
Integrative, Multi-disciplinary Pain Medicine Built Around the Needs of the Patient. Pain Physician 2008; 11:
775-784.
18 Bassols A, Bosch F, Campillo M, Canellas M, Banos JE. An epidemiological comparison of pain complaints
in the general population of Catalonia, Spain. Pain. 1999;83: 9-16.
19 Freburger JK, Holmes GM, Agans RP, Jackman AM, Darter JD, Wallace AS, Castel LD, Kalsbeek WD,
Carey TS. The rising prevalence of chronic low back pain. Arch Intern Med 2009; 169: 251-258.
20 Manchikanti L, Singh V, Datta S, Cohen SP, Hirsch JA. Comprehensive Review of Epidemiology, Scope,
and Impact of Spinal Pain. Pain Physician. 2009; 12: E35-E70.
21 Harkness EF, Macfarlane GJ, Silman AJ, McBeth J. Is musculoskeletal pain more common now than 40
years ago?: Two population-based cross-sectional studies. Rheumatology Oxford 2005; 44:890-895.
99 / 110
Volver

Page 105
22 Miró J, Paredes S, Rull M, Queral R, Miralles R, Nieto R, Huguet A, Baos J. Pain in older adults: A
prevalence study in the Mediterranean region of Catalonia. European Journal of Pain 2007;11:83?92.
23 Parris W. The history of pain medicine. In: Raj P, ed. Practical Management of Pain. St. Louis, MO: Mosby,
Inc.;2000: 3?9.
24 Day M. Pain Medicine: A Medical Specialty?. Pain Practice;2004;4: 1?10.
25 Brennan F, Carr DB, Cousins M. Pain Management: A Fundamental Human Right. Anesth Analg
2007;105:205?21.
26 Verhaak PF, Kerssens JJ, Dekker J, Sorbi MJ, Bensing JM. Prevalence of chronic benign pain disorder
among adults: a review of the literature. Pain 1998;77: 231?9.
27 Blyth FM, March LM, Brnabic AJM, Jorm LR, Williamson M, Cousins MJ. Chronic pain in Australia: a
prevalence study. Pain 2001;89:1 27?34.
28 Crombie IK, Croft PR, Linton SJ, Le Resche L, Von Korff M, eds. Epidemiology of Pain. Seattle: IASP Press,
1999.
29 Won A, Lapane K, Gambassi G, Bernabei R, Mor V, Lipsitz LA. Correlates and management of non­
malignant pain in the nursing home. J Am Geriatr Soc 1999;47: 936?42.
30 Harstall C, Ospina M. How prevalent is chronic pain? Pain Clin Updates 2003;11:1? 4.
31 Sternbach RA. Survey of pain in the United States: the Nuprin Pain Report. Clin J Pain 1986;2: 49?53.
32 Teno JM, Weitzen S, Wetle T, Mor V. Persistent pain in nursing home residents [research letter]. JAMA
2001;285:2081.
33 Breivik H, Collett B, Ventafridda V, Cohen R, Gallacher D. Survey of chronic pain in Europe: Prevalence,
impact on daily life, and treatment. European Journal of Pain. 2006;10:287-333.
34 Andersen S, Worm-Pedersen J. The prevalence of persistent pain in a Danish population. Pain
1987;S4:S332.
35 Sheehan J, McKay J, Ryan M, Walsh N, O'Keefe D. What Cost Chronic Pain? Irish Medical Journal 1996;89:
218-219.
36 Von Korff M, Dworkin SF, Le Resche L. Graded chronic pain status: an epidemiologic evaluation. Pain
1990;40: 279-291.
37 Bowsher, D, Rigge, M, Sopp, L Prevalence of chronic pain in the British population: A telephone survey of
1037 households. Pain Clinic 1991;4: 223-230.
38 Becker N, Bondegaard TA, Olsen AK, Sjorgren P, Bech P, Eriksen J. Pain epidemiology and health related
quality of life in chronic non-malignant pain patients referred to a Danish multidisciplinary pain center. Pain
1997;73: 393-400.
39 Bowsher, D. Neurogenic pain syndromes and their management. Brit. Med.Bull 1991;47: 644-666.
40 Waddell G. Low back pain: A twentieth century health care enigma. Spine 1996;21: 2820-2825.
41 van Tulder MW, Koes BW, Bouter LM. A cost-of-illness study of back pain in the Netherlands. Pain 1995;62:
33-240.
42 Higginson, I.J. Innovations in assessment: epidemiology and assessment of pain in advanced cancer.
Proceedings of the 8th World Congress on pain, Progress in Pain Research and Management vol. 8, eds.
T.S.Jensen, J.A. Turner and Z. Wiesenfeld-Hallin, Seattle, IASP Press, 1997, pp. 707-711.
43 Borghouts JAJ, Koes BW, Vondeling H, Bouter LM. Cost-of-illness of neck pain in the Netherlands in 1996.
Pain 1999;80: 629-636.
44 Brattberg G, Thorslund M, Wilkman A. The prevalence of pain in a general population. The results of a postal
survey in a county of Sweden. Pain 1989;37: 215-222.
100 / 110
Volver

Page 106
45 Elliott AM, Smith BH, Penny KI, Smith WC, Chambers WA. The epidemiology of chronic pain in the
community. Lancet 1999;354: 1248-1252.
46 Linton SJ, Hellsing AL, Hallden K. A population based study of spinal pain among 35-45 year olds:
Prevalence, sick leave, and health-care utilization. Spine 1998;23: 1457-1463.
47 Maniadakis N, Gray A. The economic burden of back pain in the UK. Pain 2000;84: 95-103.
48 Mantyselka P, Kumpusalo E, Ahonen R, Kumpusalo A, Kauhanen J, Viinamaki H, Halonen P, Takala J. Pain
as a reason to visit the doctor; a study in Finnish primary health care. Pain 2001;89:1 75 - 180.
49 Perquin CW, Hazebroek-Kampschreur AAJM, Hunfeld JAM, Bohnen AM, van Suijlekom-Smit LWA,
Passchier J, van der Wouden JC. Pain in children and adolescents: a common experience. Pain 2000;87: 51­
58.
50 González-Escalada JR, Barutell C, Camba A, Contreras D, Muriel C, Rodríguez M. Creencias, actitudes y
percepciones de médicos, farmacéuticos y pacientes acerca de la evaluación y el tratamiento del dolor crónico
no oncológico. Rev. Soc. Esp. Dolor. 2009;16: 7-20.
51 Miró, J. (2003). Dolor crónico. Procedimientos de evaluación y tratamiento psicológico. Desclée de Brower
52 Miró, J. (en prensa). Dolor crónico: ¿un problema de salud pública también entre los más jóvenes? Revista
de la Sociedad Española del Dolor.
53 Londoño C, Contreras F, Delgadillo G, Tobón S, Vinaccia S. Barreras para el manejo efectivo del dolor
crónico. Rev Psicopatol. Psicol. Clín. 2005;10: 25-31.
54 Bolíbar I, Catalá E, Cadena R. El dolor en el hospital: de los estándares de prevalencia a los de calidad. Rev
Esp Anestesiol Reanim. 2005;52: 131-40.
55 Pérez Benitez S., Bellido Estevez I., Gomez Luque A., Pérez Rodriguez J. Dolor y ansiedad en cirugia
pediátrica. Cir Pediatr 2008;21:84-88.
56 Taylor EM, Boyer K, Campbell FA. Pain in hospitalized children: A prospective cross-sectional survey of pain
prevalence, intensity, assessment and management in a Canadian pediatric teaching hospital. Pain Res
Manage 2008;13:25-32.
57 Deandrea S, Montanari M, Moja L, Apolone G. Prevalence of undertreatment in cancer pain. A review of
published literature. Ann Oncol 2008; 19:1985?91.
58 Bonica JJ. Evolution and current status of pain programs. J Pain Symptom Manage. 1990;5:368-74.
59 Pronovost PJ. An interview with Peter Pronovost. Jt Comm J Qual Saf. 2004 Dec; 30:659-64.
60 Gross D, Fogg L, Webster-Stratton C, Garvey C, Julion W, Grady J. Parent Training of Toddlers in Day Care
in Low- Income Urban Communities. J Consult Clin Psychol. 2003; 71:261-278.
61 Gunnarsdottir S, Donovan H, Serlin RC, Voge C, Ward S. Patient related barriers to pain management: the
Barriers Questionnaire II BQ II. Pain 2002; 99:385?96.
62 Miaskowski C, Dodd MJ, West C. Lack of adherence with the analgesic regimen: a significant barrier to
effective cancer pain management. J. Clin. Oncol. 2001; 19: 4275-9.
63 Willoughby SG, Hailey BJ, Mulkana S, Rowe J. The effect of laboratory induced depressed mood state on
responses to pain. Beh Med. 2002;28: 23-29.
64 Bertakis K, Azari R, Callahan EJ. Patient Pain in Primary Care: Factors That Influence Physician Diagnosis.
Ann Fam Med. 2004;2:224-230.
65 World Health Organization. Cancer Pain Relief. Geneva. World Health Organization. 1986.
66 Romero J, Galvez R, Ruiz S. ¿Se sostiene la escalera analgésica de la OMS? Rev. Soc. Esp. Dolor.
2008;1:1-4.
101 / 110
Volver

Page 107
67 Bergman S, Herrstrom P, Hogstrom K, Petersson IF, Svensson B, Jacobsson LT. Chronic musculoskeletal
pain, prevalence rates, and sociodemographic associations in a Swedish population study. J Rheumatol.
2001;28: 1369-1377.
68 Smith BH, Elliott AM, Chambers WA, Smith WC, Hannaford PC, Penny K: The impact of chronic pain in the
community. Fam Pract. 2001; 18:292-299.
69 Catalá E, Reig E, Artés M, Aliaga L, López JS, Segú JL. Prevalence of pain in the Spanish population:
telephone survey in 5000 homes. Eur J Pain. 2002; 6: 133-140.
70 Gerdle B, Bjork J, Henriksson C, Bengtsson A. Prevalence of current and chronic pain and their influences
upon work and healthcare-seeking: A population study. JRheumatol. 2004; 31:1399-1406.
71 Rustoen T, Wahl AK, Hanestad BR, Lerdal A, Paul S, Miaskowski C. Gender differences in chronic pain:
Findings from a population-based study of Norwegian adults. Pain Manag Nurs. 2004; 5:105-117.
72 Von Korff, M., Crane, P., Lane, M., Miglioretti, D., Simon, G., Saunders, K., Stang, P., Brandenburg, N.,
Kessler, R.C. Chronic spinal pain and physical-mental comorbidity in the United States: Results from the
national comorbidity survey replication. Pain. 2005; 113:331-339.
73 Wijnhoven HA, de Vet HC, Picavet HS. Prevalence of musculoskeletal disorders is systematically higher in
women than in men. Clin J Pain. 2006; 22: 717-724.
74 Bouhassira D, Lanteri-Minet M, Attal N, Laurent B, Touboul C. Prevalence of chronic pain with neuropathic
characteristics in the general population. Pain. 2008; 136:380-387.
75 Tsang A, Korff MV, Lee S, Alonso J, Karam E, Angermeyer MC, Borges G y cols. Common chronic pain
conditions in developed and developing countries: Gender and age differences and comorbidity with
depression-anxiety disorders. J Pain. 2008;9:883-891.
76 Sjøgren P, Ekholm O, Peuckmann V, Grønbaek M. Epidemiology of chronic pain in Denmark: an update.
Eur J Pain. 2009;13:287-92.
77 Huguet A, Miró J. The Severity of Chronic Pediatric Pain: An Epidemiological Study. J Pain. 2008; 9:226-236
78 Taylor EM, Boyer K, Campbell FA. Pain in hospitalized children: A prospective cross-sectional survey of pain
prevalence, intensity, assessment and management in a Canadian pediatric teaching hospital. Pain Res
Manage 2008; 13:25-32.
79 Hensler S, Heinemann D, Becker MT, Ackermann H, Wiesemann A, Abholz HH, y cols. Chronic Pain in
German General Practice. Pain Medicine. 2009;10:1408- 1415.
80 Frießem CH, Willweber-Strumpf A, Zenz MW. Chronic pain in primary care. German figures from 1991 and
2006. BMC Public Health 2009;9:299.
81 Bassols A, Bosch F, Campillo M, Cañellas M, Baños JE. An epidemiological comparison of pain complaints
in the general population of Catalonia (Spain). Pain 1999; 83: 9-16.
82 Branco J, Bannwarth B, Failde I, Abelló J, Blotman F, Spaeth M, y cols. Prevalence of Fibromyalgia: A
Survey in Five European Countries. [In press]. Seminars in Arthritis and Rheumatism 2010;39:448-453.
83 Pérez C, Saldaña MT, Navarro A, Vilardaga I, Rejas J. Prevalence and Characterization of Neuropathic
Pain in a Primary-Care Setting in Spain. A Cross-Sectional, Multicentre, Observational Study. Clin Drug Invest
2009;29:441-450.
84 Gatchel RJ, Okifuji A. Evidence-Based Scientific Data Documenting the Treatment and Cost-Effectiveness of
Comprehensive Pain Programs for Chronic Nonmalignant Pain. The Journal of Pain 2006;7:779-93.
85 International Association for the Study of Pain. Desirable characteristics for pain treatment facilities -
Guidelines. Prepared by the Task Force on Guidelines for Desirable Characteristics for Pain Treatment
Facilities. IASP Press, 1990. Disponible en:
http://www.iasp-pain.org/AM/Template.cfm?Section=Home&Template=/CM/HTMLDisplay.cfm&ContentID=3011
102 / 110
Volver

Page 108
86 National Pain Summit Initiative. National Pain Strategy. Pain Management for all Australians. Faculty of Pain
Medicine. Australia and New Zeland College (ANZCA) House. www.painsummit.org.au
87 Dobkin PL, Lucy J, Boothroyd LJ. Organizing health services for patients with chronic pain: when there is a
will there is a way. Pain Med. 2007;9:881-9.
88 Veillette Y, Dion D, Altier N, Choiniére M. The treatment of chronic pain in Québec: a study of hospital-based
services offered within anesthesia departments. Can J Anaesth. 2005;52:600-6.
89 Nova Scotia Chronic Pain Working Group .Action plan for the organization and delivery of chronic pain
services in Nova Scotia., 2006. Disponible en:
http://www.gov.ns.ca/health/reports/pubs/Action_Plan_Chronic_Pain.pdf
90 An Updated Report by the American Society of Anesthesiologists Task Force on Chronic Pain Management
and the American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine. Practice Guidelines for Chronic Pain
Management. Anesthesiology 2010; 112:810-33.
91 Department of Health. Services for patients with pain: Report of a CSAG committee chaired by Professor
Alastair Spence, 2000. Disponible en:
http://www.dh.gov.uk/en/Publicationsandstatistics/Publications/PublicationsPolicyAndGuidance/DH_4007468
92 Dr Foster in collaboration with the Pain Society. Adult chronic pain management services in the UK. Br Pain
Soc, 2003. Disponible en: http://www.britishpainsociety.org/pdf/dr_foster.pdf
93 The Royal College of Anaesthetists & The Pain Society. Pain Management Services Good Practice. May,
2003.
94 The Royal College of Anaesthetists & The Association of Anaesthetists of Great Britain and Ireland. Good
Practice. A guide for departments of anaesthesia, critical care and pain management. Third Edition. 2006.
95 Grady K. Chronic pain services. En: Raising the Standard: a compendium of audit recipes. The Royal
College of Anaesthetists. 2006: 251-272.
96 The Royal College of Anaesthetists. Chapter 7. Chronic pain services. Guidance on the provision of
anaesthetic services for Chronic Pain Management. En: Guidelines for the Provision of Anaesthetic Services.
2009.
97 The British Pain Society .Recommended guidelines for pain management programmes. Br Pain Soc. London
2005. Disponible: www.britishpainsociety.org
98 Recommended guidelines for Pain Management Programmes for adults. A consensus statement prepared
on behalf of the British Pain Society. April 2007. The British Pain Society 2007. (www.britishpainsociety.org).
99 NICE clinical guideline 96. Neuropathic pain: the pharmacological management of neuropathic pain in adults
in non-specialist settings Developed by the Centre for Clinical Practice at NICE. 2010.
100 Pérez-Cajaraville J, Abejón JD, Ortiz JR, Pérez JR. El dolor y su tratamiento a través de la historia. Rev.
Soc. Esp. Dolor. 2005;12: 373-384 .
101 Martínez Zapata MJ, Català E, Rigola M. Análisis descriptivo en el año 2001 de las Unidades de
Tratamiento del Dolor Crónico en España. Rev Esp Anestesiol Reanim. 2005;52: 141-148.
102 Barutell, C. Unidades de dolor en España. Encuesta SED Día del Dolor 2007. Revista de la Sociedad
Española del Dolor 2009;16: 421-428 .
103 Insausti J, Cruz MD, del Pozo C y cols.¿Quo vadis dolor?. Rev Soc Esp Dolor 2010;17: 187-189.
104 Junta de Extremadura. Programa de Evaluación y Tratamiento del Dolor. Mérida: Consejería de Sanidad y
Consumo; 2004.
105 Model d?atenció al dolor crònic a Catalunya. Direcció General de Planificació i Avaluació. Departament de
Salut. Generalitat de Catalunya. 2010.
103 / 110
Volver

Page 109
106 Zhou Y, Furgang FA, Zhang Y. Quality Assurance for Interventional Pain Management Procedures. Pain
Physician. 2006; 9:107-114.
107 Zhou Y, Thompson S. Quality Assurance for Interventional Pain Management Procedures in Private
Practice. Pain Physician 2008; 11: 43-55.
108 Baier RR, Gifford DR, Patry G, Banks SM, Rochon T, DeSilva D, y cols. Ameliorating pain in nursing
homes: A collaborative quality-improvement project. J. Am. Geriatr. Soc. 2004; 52:1 988-1995.
109 Prithvi Raj, P. (ed). Tratamiento práctico del dolor. Madrid: Ed. Harcourt, SA, 2002.
110 Joint Commission International. Estándares de Acreditación para Hospitales, 2007.
111 Berry P, Dahl JL, Donovan MI, Flne PG, Mlaskowski C, Stillmen M, Syrjala KL. Improving the Quality of
Pain Management Through Measurement and Action. Joint Commission on Accreditation of Healthcare
Organizations. 2003.
112 Clínica para el estudio y manejo del dolor. En: Libro Blanco. Sociedad Española de Anestesiología,
reanimación y Terapia del Dolor. 1993. Capítulo 10. pp. 162-187.
113 de la Calle JL, Abejón D, Cid J, del Pozo C, Insausti J, López E y el Panel de expertos de la Sociedad
Madrileña del Dolor. Estándares de calidad asistencial y catálogo de procedimientos de las unidades de dolor
crónico. Rev Soc Esp Dolor. 2010;17: 114-133.
114 National Report on Health Services Accreditation Performance 2007/2008.
115 World Health Organisation. Cancer pain relief. 2nd ed. Geneva: WHO; 1996.
116 Rodríguez MJ (coord.), Cáliz R, Castilla FJ, Esteve R, Garcia I, Guerra JA, y cols. Dolor crónico no
oncológico : proceso asistencial integrado. Consejería de Salud, 2007.
117 González JA, Ayuso A, Caba F, Caraballo M, Cosano I, Salvador J y cols. Plan andaluz de atención a
personas con dolor. 2010-2013. Dirección General de Calidad, Investigación y Gestión del Conocimiento.
Consejería de Salud. 2010.
118 The Royal College of Anaesthetists, The Pain Society. Pain Management Services. Good Practice 2003.
Disponible en: http://www.rcoa.ac.uk/docs/painservices.pdf 2010.
119 Costa Alcaraz AM, Almendro PC. Un modelo para la toma de decisiones compartidas con el paciente. Aten
Primaria 2009;41: 285-7.
120 Comité de Bioética de Cataluña .Guía sobre el consentimiento informado. Octubre 2002.
121 Cahana A, Hurst SA. El consentimiento informado voluntario en la investigación y la asistencia clínica: una
actualización. Pain Pract 2009;2: e15-e21.
122 National Quality Forum (NQF). Safe Practices for Better Healthcare?2009 Update: A Consensus Report.
Washington, DC: NQF; 2009.
123 Gordon DB, Dahl JL. Quality improvement challenges in pain management. Pain 2004; 107:1-4.
124 Goucke CR. The management of persistent pain. Med J Aust 2003;178: 444-7.
125 Morlion B, Walch H, Yihune G, Vielvoye-Kerkmeer A, de JZ, Castro-Lopes J, y cols. The Pain Associates'
International Network Initiative: a novel practical approach to the challenge of chronic pain management in
Europe. Pain Pract 2008;8: 473-80.
126 Scascighini L, Sprott H. Chronic nonmalignant pain: a challenge for patients and clinicians. Nat. Clin. Pract.
Rheumatol. 2008;4: 74-81.
127 Robaina FJ. Controversias de la cirugía instrumentada y el tratamiento del dolor lumbar por enfermedad
degenerativa. Resultados de la evidencia científica. Neurocirugía 2007;18: 406-13.
128 Robaina FJ. Aspectos medicolegales y bioéticos de la cirugía instrumentada de la columna lumbar
degenerativa. Implicaciones en el manejo del dolor crónico. Rev. Soc. Esp. Dolor 2009;16:410-414.
104 / 110
Volver

Page 110
129 The National Council for Palliative Care. Advance Decisions to Refuse Treatment. A Guide for Health and
Social Care Professionals. Department of Health. September, 2008.
130 WHO. Marco conceptual de la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente. Versión 1.1.
Informe Técnico Definitivo. Ginebra, 2009.
(http://www.who.int/patientsafety/implementation/icps/icps_full_report_es.pdf)
131 Conklin, A. Room for improvement; Strong patient safety systems could limit health, social and economic
harms from medical error. RAND Europe, 2009.
http://www.rand.org/pubs/research_briefs/2009/RAND_RB9472.pdf
132 Ministerio de Sanidad y Política Social. Estudio Nacional sobre los efectos adversos ligados a la
hospitalización. ENEAS. 2005.
http://www.seguridaddelpaciente.es/contenidos/castellano/2006/ENEAS.pdf?phpMyAdmin=mvRY­
xVABNPM34i7Fnm%2C23Wrlq5
133 World Health Organization. World Alliance for Patient Safety. Forward Programme 2005. Disponible en:
www.who.int/patientsafety
134 European Commission. DG Health and Consumer Protection. Patient safety- Making it Happen!
Luxembourg Declaration on Patient Safety. 5 April 2005.
135 Council of Europe. Recommendation Rec(2006)7 of the Committee of Ministers to member states on
management of patient safety and prevention of adverse events in health care. 24 May 2006. [consultado
15/9/2008].Disponible
en:
https://wcd.coe.int/ViewDoc.jsp?id=1005439&BackColorInternet=9999CC&BackColorIntranet=FFBB55&BackC
olorLogged=FFAC75
136 Agencia de Calidad del SNS. ?Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud?. Marzo, 2006.
http://www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/home.htm
137 Terol E., Agra Y., Fernández MM, Casal J., Sierra E., Bandrés B., García M.J., del Peso P. Resultados de
la estrategia en seguridad del paciente del Sistema Nacional de Salud español, período 2005-2007. Medicina
Clínica, 2008; 131; Nº Extra 3:4-11.
138 Prácticas Seguras Simples recomendadas por agentes gubernamentales para la prevención de EA (EA) en
los pacientes atendidos en hospitales. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo; 2008.
139 Puehler W, Brack A, Kopf A. Extensive abscess formation after repeated paravertebral injections for the
treatment of chronic back pain. Pain 2005;113:427-9.
140 Ain RJ, Vance MB. Epidural hematoma after epidural steroid injection in a patient withholding enoxaparin
per guidelines. Anesthesiology 2005;102:701-3.
141 Browning DJ. Acute retinal necrosis following epidural steroid injections. Am J Ophthalmol 2003; 136: 192­
4.
142 Karasek M, Bogduk N. Temporary neurologic deficit after cervical transforaminal injection of local
anesthetic. Pain Med 2004;5: 202-5.
143 Ludwig MA, Burns SP. Spinal cord infarction following cervical transforaminal epidural injection: a case
report. Spine (Phila Pa 1976 ) 2005;30:E266-E268.
144 Tiso RL, Cutler T, Catania JA, Whalen K. Adverse central nervous system sequelae after selective
transforaminal block: the role of corticosteroids. Spine J 2004;4:468-74.
145 Zhou Y, Furgang FA, Zhang Y. Quality assurance for interventional pain management procedures. Pain
Physician 2006;9:107-14.
146 Zhou Y, Thompson S. Quality assurance for interventional pain management procedures in private
practice. Pain Physician 2008;11:4 3-55.
105 / 110
Volver

Page 111
147 Ahmed SU, Tonidandel W, Trella J, Martin NM, Chang Y. Peri-procedural protocols for interventional pain
management techniques: a survey of US pain centers. Pain Physician 2005;8:181-5.
148 National Patient Safety Agency. Seven steps to patient safety. London: National Patient Safety Agency.
February 2004.
149 National Quality Forum. Safe Practices for Better Healthcare?2006 Update: A Consensus Report.
Washington, DC: National Quality Forum; 2006. Disponible en:
http://www.qualityforum.org/publications/reports/safe_practices_2006.asp.
150 Kizer KW. Large system change and a culture of safety. En: Proceedings of Enhancing Patient Safety and
Reducing Errors in Health Care, Rancho Mirage, CA, 1998. Chicago: National Patient Safety Foundation;
1999.p.31-3.
151 EUNeTPaS. Use of patient safety culture instruments and recommendations. Denmark, 2010.
http://90plan.ovh.net/~extranetn/images/EUNetPaS_Publications/eunetpas-report-use-of-psci-and­
recommandations-april-8-2010.pdf
152 Institute for Healthcare Improvement. Safety Briefings. 2004. [consultado 15/9/2008]. Disponible en:
http://www.wsha.org/files/82/SafetyBriefings.pdf
153 Bodenheimer T. Coordinating Care ? A Perilous Journey through the Health Care System. N Engl J Med
2008;358;10.
154 Halasyamani L, Kripalani S, Coleman EA, Schnipper J, van Walraven C, Nagamine J, Torcson P,
Bookwalter T, Budnitz T, Manning D. Transition of care for hospitalized elderly - the development of a Discharge
Checklist for Hospitalists. Journal of Hospital Medicine. 2006;1:354-360.
155 WHO Collaborating Centre for Patient Safety Solutions. Preámbulo a las soluciones para la seguridad del
paciente. Comunicación durante el traspaso de pacientes. Soluciones para la seguridad del paciente.
Volumen1. Mayo 2007.
156
Joint
Commission
2009
National
Patient
Safety
Goals
Hospital
Program.
http://www.jointcommission.org/PatientSafety/NationalPatientSafetyGoals
157 Haig KM, Sutton S, Whittington J. SBAR: A shared mental model for improving communication between
clinicians. Joint Commission Journal on Quality and Patient Safety. Mar 2006;32: 167-175.
158 The Care Transitions Program. Checklist for patients.
http://www.caretransitions.org/documents/checklist.pdf
159 Estudio APEAS. Estudio sobre la seguridad de los pacientes en atención primaria de salud. Madrid:
Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo.2008. Disponible en:
http://www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/docs/estudio_apeas.pdf
160 Rozich JD, Resar RK. Medication safety: One organization´s approach to the challenge. J Clin Outcomes
Management 2001; 8: 27-34.
161 Nassaralla CL, Naessens JM, Chaudhry R y cols. Implementation of a medication reconciliation process in
an ambulatory internal medicine clinic. Qual Saf Health Care 2007;16:90-94.
162 National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE) and National Patient Safety Agency. Technical
patient safety solutions for medicines reconciliation on admission of adults to hospital. December 2007.
Disponible en: http://www.nice.org.uk/guidance/index.jsp?action=byId&o=11897
163 Fields HL Should we be reluctant to prescribe opioids for chronic non-malignant pain?. Pain. 2007129:233­
4.
164 Arnold RM, Han PK, Seltzer D. Opioid contracts in chronic nonmalignant pain management: objectives and
uncertainties. Am J Med. 2006,119:292-6.
106 / 110
Volver

Page 112
165 Ballantyne JC, LaForge KS. Opioid dependence and addiction during opioid treatment of chronic pain.
Pain. 2007,129:235-55. Erratum in: Pain. 2007 Oct;131:350.
166 Højsted J, Sjøgren P. Addiction to opioids in chronic pain patients: a literature review. .Eur J Pain.
2007,11:490-518. Epub 2006 Oct 27. Review.
167 Kahan M, Srivastava A, Wilson L, Gourlay D, Midmer D. Misuse of and dependence on opioids: study of
chronic pain patients. Can Fam Physician. 2006 Sep;52:1081-7..
168 Trescot AM, Helm S, Hansen H, Benyamin R, Glaser SE, Adlaka R, Patel S, Manchikanti L. Opioids in the
management of chronic non-cancer pain: an update of American Society of the Interventional Pain Physicians'
(ASIPP) Guidelines. Pain Physician. 2008,11(2 Suppl):S5-S62.
169 Kahan M, Srivastava A, Wilson L, Mailis-Gagnon A, Midmer D. Opioids for managing chronic non-malignant
pain: safe and effective prescribing. Can Fam Physician. 2006,52:1091-6.
170 Manchikanti L, Manchikanti KN, Pampati V, Cash KA. Prevalence of side effects of prolonged low or
moderate dose opioid therapy with concomitant benzodiazepine and/or antidepressant therapy in chronic non­
cancer pain. Pain Physician. 2009,12:259-67.
171 Morís de la Tassa J., Fernández de la Mota E., Aibar C., Casyan S., Ferrer J.M. Identificación inequívoca
de pacientes ingresados en hospitales del Sistema Nacional de Salud. Med. Clin. (Barc.) 2008; 131, Número
Extraordinario 3: 72-78.
172 Davis R.. Patient involvement in patient safety - the patient as part of the safety solution: how can patients
be involved?. NLH Patient and Public Involvement Specialist Library
(http://www.library.nhs.uk/ppi/ViewResource.aspx?resID=273565&tabID=289). Consultado el 05.01.09.
173 Tejedor M, Galvéz R, de Pazzis M, Guerra JA, Insausti J, Jiménez M, et al. Programa de seguridad del
paciente en las unidades de tratamiento del dolor. Disponible en: Escuela Andaluza de Salud Pública; Granada,
2010.
174 Improving Chronic Disease Management. Department of Health. 3 March 2004.
175 NHS Modernization Agency. 10 High Impact Changes for Service Improvement and Delivery. Agosto, 2004.
176 Supporting People with Long Term Conditions. An NHS and Social Care Model to sUCPort local innovation
and integration. Department of Health. 2005.
177 De Andrés J. Situación actual del tratamiento del dolor crónico en España. Rev. Esp. Anestesiol. Reanim.
2005; 52:127-130.
178 Díaz-Rubio E (Coord.). Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y
Consumo. 2006.
179 Ministerio de Sanidad y Consumo. Estrategia en Cuidados Paliativos del Sistema Nacional de Salud.
Ministerio de Sanidad y Consumo. 2007.
180 Jensen MP, Patterson DR. Hypnotic treatment of chronic pain. Journal of Behavioral Medicine, 2006, 29,
95-124.
181 Jensen MP. Hypnosis fro chronic pain management: a new hope. Pain 2009;146:235-237.
182 Turk DC, Swanson KS, Tunks ER. Psychological approaches in the treatment of chronic pain patients ?
when pills, scalpels, and needles are not enough. Canadian Journal of Psychiatry 2008; 53: 213-223.
183 Eccleston C, Williams AC; Morely S. Psychological therapies for the management of chronic pain
(excluding headache in adults Cochrane database of Systematic Reviews 2009. CD007407.
184 Palermo TM, Eccleston C, Lewandowski AS, Williams AC, Morely S. Randomized controlled trials of
psychological therapies for managemtn of chronic pain in children and adolescents: an updated meta-analytic
review. Pain 2010; 148:387-397.
107 / 110
Volver

Page 113
185 Miró J. Dolor crónico. Procedimientos de evaluación e intervención psicológica. Bilbao: Desclée de Brower,
2003.
186 Barberá M, Cardona J, De Andrés J, Galán J, García-Ecobar M, Gómez-Manzano MS, Moro B y cols.
Catálogo de procedimientos de anestesiología, reanimación y terapéutica del dolor (Versión 2000). Generalitat
Valenciana. Conselleria de Sanitat. 2000.
187 Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo. 2006.
188 Estrategia en Cardiopatía Isquémica del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo.
2006.
Ferlie E, Shortell SM, "Improving the Quality of Health Care in the United Kingdom and the United States:
A Framework for Change", The Milbank Quarterly 2001;79:281-316.
190 Stannard C, Johnson M. Chronic pain management--can we do better? An interview-based survey in
primary care. Curr Med Res Opin 2003;19:703-6.
191 Galvez R. Principales Criterios derivativos de pacientes a las Unidades del Dolor. Ed Abadía. Madrid
2007.
192 Nicholas MK. When to refer to a pain clinic. Best Pract Res Clin Rheumatol 2004;18: 613-29.
189
193 Lynch ME, Campbell F, Clark AJ, Dunbar MJ, Goldstein D, Peng P, y cols. A systematic review of the effect
of waiting for treatment for chronic pain. Pain 2008;136:97-116.
194 Gálvez R (Ed.). Guía práctica en Atención Primaria: Guía práctica en Atención Primaria. Criterios para la
remisión de pacientes a las Unidades del Dolor. 2002.
195 International Association for the Study of Pain. Task Force on Wait-Times. Summary and Recomendations.
February, 2010.
196 Von Korff M, Glasgow RE, Sharpe M. ABC of psychological medicine: Organising care for chronic illness.
BMJ 2002;325: 92-4.
197 Ospina M, Harstall C. Multidisciplinary Pain Programs for Chronic Pain: Evidence from Systematic
Reviews. Disponible en www ihe ca/documents/multi_pain_programs_for_chronic_pain pdf 2003; Acceso mayo
2010.
198 Peng P, Stinson JN, Choiniere M, Dion D, Intrater H, LeFort S, y cols. Role of health care professionals in
multidisciplinary pain treatment facilities in Canada. Pain Res Manag 2008;13:484-8.
199 NHS Quality impovement Scottland. Management of chronic pain in adults. Best practice statement. NHS
Quality improvement Scottland 2006.
200 Gomar C, Montero A, Puig MM, Sabaté A, Fábregas N, Valero R y cols. Propuesta sobre las competencias
en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor de un gradUTDo de Medicina. Consenso del
profesorado de las universidades de Cataluña. Rev Esp Anestesiol Reanim 56:436-444, 2009.
201 Royal College of General Practitioners, Royal Pharmaceutical Society. Guidance and competencies for the
provision of services using practitioners with special interests. Pain Management. NHS 2009. Disponible en:
http://www.pcc.nhs.uk/uploads/pwsis/March%202009/updated_pain_management.pdf.
202 Greenspan JD, Craft RM, LeResche L, Arendt-Nielsen L, Berkley KJ, Fillingim RB, y cols, and the
Consensus Working Group of the Sex, Gender, and Pain SIG of the IASP. Studying sex and gender differences
in pain and analgesia: A consensus report. Pain 2007;132: S26?S45.
203 National Institutes of Health. Chronic pain management: Developing a treatment system for people with
disabilities (NIH Publication No. 94-3720). Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 1994.
204 Roth-Isigkeit A, Thyen U, Raspe HH, Stöven H, Schmucker P. Reports of pain among German children and
adolescents: an epidemiological study. Acta Pediatria 2004; 93:258-263.
108 / 110
Volver

Page 114
205 Huguet, A, Miró, J. The Severity of Chronic Pediatric Pain: An Epidemiological Study. Journal of Pain 2008;
9:226-236.
206 De-Inoccencio, J. Epidemiology of musculoskeletal pain in primary care. Arch Dis Child 2004; 89:431-434.
207 Palermo, TM. (2000). Impact of recurrent and chronic pain on child and family functioning: a critical review
of the literature. Developmental and Behavioral Pediatrics, 21, 58-69.
208 Harkness EF, Macfarlane GJ, Silman AJ, McBeth J. Is musculoskeletal pain more common now than 40
years ago?: Two population-based cross-sectional studies. Rheumatology (Oxford). 2005 Jul;44(7):890?895.
209 Logan DE, Simons LE, Stein MJ, Chastain L. School impairment in adolescents with chronic pain. J Pain
2008; 9(5):407-416.
210 Kashikar-Zuck S, Lynch AM, Graham TB, Swain NF, Mullen SM, Noll, RB. Social functioning and peer
relationship of adolescents with juvenile fibromylagia syndrome. Arthritis Care & Research 2007; 3:474-480.
211 Chambers CT, Corkum PV, Rusak B. The importance of sep in pediatric chronic pain ? a wake-up call for
pediatric psychologists. J Pediatr Psychol 2008; 33:333-334.
212 Valrie CR, Gil KM, Redding-Lallinger R, Daeschner C. Brief report: sleep in children with sickle cell disease:
an analysis of daily diaries utilizing multilevel models. J Pediatr Psychol 2007; 32: 857-861.
213 Gauntlett-Gilbert J; Eccleston C. Disability in adolescents with chronic pain: Patterns and predictors across
different domains of functioning. Pain 2007; 131:132-141.
214 Miró J. Dolor crónico. Procedimientos de evaluación e intervención psicológica. Bilbao: Desclée de
Browuer, 2003
215 Akobeng AK, Miller V, Firth D, Suresh-Babu MV, Mir P, Thomas AG. Quality of life of parents and siblings
of children with inflammatory bowel disease. J Pediatr Gastroenterol Nutr 1999; 28:S40-42.
216 Britton C, Moore A. Views from the inside, part 2: what the children with arthritis said, and the experiences
of siblings, mothers, fathers and grandparents. Br J Occup Ther 2002; 65:413-419.
217 Engstrom I. Psychological problems in siblings of children and adolescents with inflammatory bowel
disease. Eur Child Adolesc Psychiatry 1992;1:24-33.
218 Smart S, Cottrell D. Going to the doctors: the views of mothers of children with recurrent abdominal pain.
Child Care Health Dev 2005; 31:265-273.
219 Eccleston C, Crombez C, Scotford A, Clinch J, Connell H. Adolescent chronic pain: patterns and predictors
of emotional distress in adolescents with chronic pain and their parents. Pain 2004; 108:221-229.
220 Jordan AL, Eccleston C, Osborn M. Being a parent of the adolescent with complex chronic pain: an
interpretative phenomenological analysis. Eur J Pain 2007; 11:49-56.
221 Sleed M, Eccleston C, Beecham J, Knapp M, Jordan A. The economic impact of chronic pain in
adolescence: methodological considerations and a preliminary costs-of-illness study. Pain 2005; 119:183-190.
222 Eccleston, C., Malleson, P. Managing chronic pain in children and adolescents. British Medical Journal
2007; 236:1408-1409.
223 Finley GA, McGrath PJ, Chambers CT (eds.) Bringing Pain Relief to Children. Totowa, NJ: Humana Press,
224 Brattberg G. The incidence of back pain and headache among Swedish school children. Quality Of Life
Research 1994; 3:S27-S31
225 Miró J, Huguet A, Nieto, R. Predictive factors of chronic pediatric pain and disability: a Delphi poll. Journal
of Pain 2007; 8:774-792
226 Palermo TM, Eccleston C, Lewandowski AS, Williams AC, Morley S. Randomized controlled trials of
psychological therapies for management of chronic pain in children and adolescents: an updated meta-analytic
review. Pain 2010; 148:387-397
109 / 110
2006
Volver

Page 115
227 Ho IK, Goldschneider KR, Kashikar-Zuck S, Kotagal U, Tessman C, Jones B. Healthcare utilization and
indirect burden among pediatric patients with chronic pain. J Muskuloskeletal Pain 2008; 16:155-164.
228 McGraw T, Kosek P. Erythromelalgia pain managed with gabapentin. Anesthesiology 1997; 86:988?990.
229 Perquin CW, Hazebroek-Kampschreur AA, Hunfeld JA, et al. Pain in children and adolescents: a common
experience. Pain 2000;87:51?58.
230 Bursch B, Walco GA, Zeltzer L. Clinical assessment and management of chronic pain and pain-associated
disability syndrome. J Dev Behav Pediatr 1998;19:45?53.
231 Bursch B, Joseph MH, Zeltzer LK. Pain-associated disability syndrome. In: Schechter N, Berde C, Yaster M
(Eds). Pain in Infants, Children and Adolescents, 2nd ed. Philadelphia: Lippincott, Williams and Wilkins, 2003,
pp 841?848.
232 McGrath PA, Holahan AL. Psychological Interventions with children and adolescents: evidence for their
effectiveness in treating chronic pain. Semin Pain Med 2003;1:1?11.
233 Holden EW, Deichmann MM, Levy JD. Empirically supported treatments in pediatric psychology: recurrent
pediatric headache. J Pediatr Psychol 1999; 24(2):91?109.
234 Janicke DM, Finnev JW. Empirically supported treatments in pediatric psychology: recurrent abdominal
pain. J Pediatr Psychol 1999; 24(2):115?127.
235 McGrath PA, Hillier LM. Recurrent headache: triggers, causes and contributing factors. In: McGrath PA,
Hillier LM (Eds). The Child with Headache: Diagnosis and Treatment, Progress in Pain Research and
Management, Vol. 19. Seattle: IASP Press, 2001, pp 77?107.
236 Hermann C, Blanchard EB. Biofeedback in the treatment of headache and other childhood pain. Appl
Psychophysiol Biofeedback 2002; 27:143-162.
237 Blanchard EB, Scharff L. Psychosocial aspects of assessment and treatment of irritable bowel syndrome in
adults and recurrent abdominal pain in children. J Consult Clin Psychol 2002; 70:725-738.
238 Weydert JA, Ball TM, Davis MF. Systematic review of treatments for recurrent abdominal pain. Pediatrics
2003;111: e1?11
239 Walco GA, Sterling CM, Conte PM, Engel RG. Empirically supported treatments in pediatric psychology:
disease-related pain. J Pediatr Psychol 1999; 24:155?167; discussion 168-171.
240 Anie KA, Green J. Psychological therapies for sickle cell disease and pain. Cochrane Database Syst Rev
2000;:CD001916.
241 Eccleston C, Morley S, Williams A, Yorke L, Mastroyannopoulou K. Systematic review of randomised
controlled trials of psychological therapy for chronic pain in children and adolescents, with a subset meta­
analysis of pain relief. Pain 2002; 99:157-165.
242 McGraw T, Kosek P. Erythromelalgia pain managed with gabapentin. Anesthesiology 1997; 86:988-990.
243 Rusy LM, Troshynski TJ, Weisman SJ. Gabapentin in phantom limb pain management in children and
young adults: report of seven cases. J Pain Symptom Manage 2001;21:78-82.
244 Ernst AR, Routh DK, Harper DC. Abdominal pain in children and symptoms of somatization disorder. J
Pediatr Psychol 1984; 9:77-86.
245 Egger HL, Angold A, Costello EJ. Headaches and psychopathology in children and adolescents. J Am Acad
Child Adolesc Psychiatry 1998;37:951-958.
246 Holden EW, Bachanas P, Kullgren K, Gladstein J. Chronic daily headache in children and adolescents. In:
McGrath PA, Hillier LM (Eds). The Child with Headache: Diagnosis and Treatment, Progress in Pain Research
and Management, Vol. 19. Seattle: IASP Press, 2001, pp 221?241.
110 / 110
Volver