Resumen
Este artículo presenta el método Delphi y plantea su aplicación en el ámbito de investigaciones cualitativas relacionadas con el mercado de trabajo que permitan, a través de la interacción de un panel de expertos, anticipar los efectos de la toma de decisiones y/o disponer de una previsión de futuro. Para ello, se examina y describe esta técnica desde una perspectiva divulgativa y se presentan sus características, fundamentos y fases para la puesta en marcha reflexionando sobre su utilidad, validez y posibles limitaciones. La principal conclusión extraída es que, siguiendo con rigurosidad los principios básicos y características definitorias, esta técnica de prospección puede ser aplicada para llevar a cabo investigaciones relacionadas con el mundo del trabajo, no obstante, conviene utilizarla de forma combinada con el resto de los instrumentos clásicos de análisis socioeconómico.
Abstract
This paper describes the Delphi method and explores its application in the field of labour market research to anticipate the effects of decision-making. The paper focuses on its characteristics, essential principles, and the main steps of application. This work also presents some publications that have used the Delphi method in studies related to the socio-labour field and reflects about its usefulness, validity, and possible limitations. The main conclusion is that following the basic principles and characteristics, this prospection technique can be applied to carry out analyses related to the labour market, although it must be used in combination with other instruments of socio-economic research.
1. introducción
Pese a no tener las características esenciales de lo que tradicionalmente se ha denominado un mercado, las interacciones entre la oferta y demanda de trabajo, entre el empleo y el desempleo, entre empresas y trabajadores, entre salarios y costes laborales, forman parte de lo que la ciencia económica denomina el mercado de trabajo. La observación de su estado a través de la recopilación de datos y la disponibilidad de recursos para su análisis permiten radiografiar su situación y también corregir sus defectos, implementar medidas y diseñar acciones específicas. En este sentido, las herramientas clásicas de análisis cuantitativo del mercado laboral tienen como objetivo principal describir su evolución y situación en un determinado momento, no obstante, no siempre permiten efectuar una previsión de efectividad que ofrezca resultados sobre, por ejemplo, los efectos de determinadas medidas adoptadas.
En este escenario, la posibilidad de acudir a técnicas cualitativas de análisis prospectivo, como es el Método Delphi, puede resultar idóneo. Esta herramienta de investigación permite obtener información a partir de la recopilación de opiniones individuales de un grupo de expertos (Dalkey & Helmer, 1963: 458) que, encontrándose físicamente alejados y desconociendo la identidad del resto de participantes, interactúan entre sí aportando distintos planteamientos para contribuir al estudio colectivo de un problema complejo (Listone & Turoff, 1975).
El uso de este método permite obtener información relevante procedente del conocimiento, intuición y experiencia colectiva. Y es que, al ser un proceso de participación grupal, está técnica permite superar las limitaciones que un solo investigador pueda tener sobre una materia. Landeta (1999), que es un referente en España en el estudio científico y aplicación práctica de este método de investigación1, concluye que un conjunto de personas con conocimiento profundo sobre un determinado fenómeno aglutina una mayor (y más valiosa) información que un individuo en particular. Si bien esta afirmación puede discutirse o matizarse, lo cierto es que este método ofrece la posibilidad de complementar el análisis individual desde una perspectiva externa al investigador y, como se ha tenido la oportunidad de comprobar en el ámbito del Derecho y las Relaciones laborales, también permite disponer de un criterio colectivo especializado para obtener estimaciones sobre la ocurrencia de hechos futuros y para tomar decisiones sobre cuestiones complejas relacionadas con la transposición, interpretación y aplicación de una Directiva europea2.
Me dispongo a presentar esta técnica de investigación, mi intención es alentar el debate metodológico y aproximar a quienes se dedican al análisis del mercado de trabajo a esta herramienta. La hipótesis de partida es que el método Delphi puede emplearse para realizar estudios relacionados con el mundo del trabajo y para llevar a cabo predicciones en este campo. Veamos si comparten mi opinión.
1Landeta Rodríguez, J. (1999) El método Delphi. Una técnica de previsión para la incertidumbre, Ariel, Barcelona. Esta obra es una referencia académica sobre el método y supone una guía rigurosa y efectiva para su aplicación.
2Ver, Contreras Hernández, Ó. (2020) Desplazamiento transnacional de trabajadores y la efectividad de la Directiva 2018/957: análisis empírico a través del Método Delphi, Universidad de Castilla-La Mancha: Acceso a informe.
2. El método Delphi
2.1. Definición, origen y principios básicos
Desde un punto de vista académico, el método Delphi puede definirse como un proceso de estructuración comunicativo que permite a un grupo de individuos, como un todo, tratar problemas complejos e identificar tendencias futuras (Listone & Turoff, 1975: 3). Consiste en recabar información de un grupo de expertos que poseen conocimientos o experiencia sobre una determinada cuestión. Estas personas, responden de forma individual a una serie de cuestionarios sucesivos que se intercalan con la devolución y retroalimentación de lo expresado colectivamente, de forma que, a partir del examen de contenido y posterior análisis cuantitativo de la información, se obtienen opiniones que representan al grupo y, de ellas, se deducen eventuales consensos y/o resultados sobre un determinado problema de investigación.
Este método fue creado en los años 50-60 en el Centro de Investigación Rand Corporation por Norman Dalkey y Olaf Helmer, quienes se inspiraron en el oráculo de Delfos (templo consagrado al dios Apolo donde los griegos acudían para conocer su futuro) para dar nombre a esta técnica. Estos investigadores lo utilizaron por primera vez para sondear el consenso grupal de siete expertos acerca de cuestiones político-militares3. En los siguientes años se popularizó su uso y desde la segunda mitad de los años 70 se viene empleando con frecuencia en el ámbito académico, empresarial y de la consultoría como herramienta analítica para la previsión de eventos en condiciones de incertidumbre. Su utilización se ha ido extendiendo además a prácticamente todas las áreas de conocimiento, entre otras, sociología, ciencias de la salud, educación, economía y política (Landeta, 2006), así como a diversos ámbitos de aplicación: planificación estratégica, administración pública, formulación de políticas o evaluación de programas sociales (Tezanos, 2009).
Lo cierto es que el número de artículos y tesis doctorales que emplean la técnica Delphi como instrumento de análisis cualitativo se incrementa cada día; un rastreo en las bases de datos Scopus, JSTOR, Google Académico y Dialnet utilizando el término ‘Delphi Method’ da acceso a un número elevado de publicaciones que lo han implementado en las últimas dos décadas, lo que pone de manifiesto la aceptación científica general que tiene esta técnica4.
Las características o principios esenciales de aplicación del método fueron determinados originariamente por Dalkey & Helmer (1963) que los pusieron en práctica en sus investigaciones. La mayoría de los autores que han profundizado sobre esta técnica o que la han utilizado lo corroboran, coincidiendo incluso en su orden de exposición. Son los siguientes:
- Proceso iterativo / repetitivo: los expertos tienen que emitir su opinión en más de una ocasión respondiendo a varios cuestionarios formales y estructurados. El primero, se construye a partir de una pregunta de investigación. Los sucesivos, mediante el tratamiento, categorización e integración de las respuestas al primer cuestionario. A través de un número no definido de rondas de consulta, las personas intervinientes tienen la oportunidad de reflexionar sobre sus opiniones y también sobre las emitidas por el resto.
- Anonimato: los participantes no deben saber quién conforma el panel de expertos para evitar el posible efecto contagio o de liderazgo de los participantes más avezados del grupo (Landeta, 1999: 43). Para garantizar el anonimato, y puesto que no existe comunicación cara a cara, se utilizan cuestionarios escritos (remitidos por correo ordinario, electrónico o a partir de aplicaciones web) y un control de las comunicaciones. Se debe garantizar que los participantes, aunque se conozcan, no puedan identificar las respuestas del resto.
- Retroalimentación controlada o feedback: la técnica requiere una interacción controlada, siendo necesario el intercambio de una parte del contenido, aunque no de toda la información generada. Esto implica que en cada ronda, el investigador o grupo coordinador examina las respuestas recibidas, filtra la información evitando la trasmisión de contenido redundante, erróneo o no relevante (Landeta, 1999: 44) y produce una nueva consulta donde aparecen incorporadas, con un lenguaje común y entendible, las aportaciones más significativas, posturas convergentes o divergentes, así como cualquier otra información de interés, incluso contenido textual de las respuestas recibidas (Reguant y Torrado, 2016: 91).
- Valoración estadística: el método precisa de una respuesta agrupada para garantizar que las aportaciones de todos los participantes están presentes en la opinión colectiva obtenida. Para su obtención y presentación, la respuesta grupal se representa, por un lado, con medidas estadísticas que revelan el grado de homogeneidad siendo generalmente las más utilizadas la media y/o la mediana. Por otro lado, el nivel de dispersión de las opiniones se obtiene mediante la desviación típica. La selección de estas medidas viene determinada por uno de los objetivos perseguido: medir el grado de acuerdo o desacuerdo existente entre el grupo de expertos. Si bien la técnica promueve el consenso, no tiene necesariamente que alcanzarse, de hecho, la posible dispersión en las respuestas puede resultar útil para los resultados de la investigación (Landeta, 2006: 44).
2.2. Objetivos y principios metodológicos
Como ya se ha anticipado, la finalidad principal y utilidad de esta herramienta predictiva o procedimiento exploratorio reside en obtener la opinión de un conjunto de expertos que poseen y comparten información relevante relacionada con una determinada problemática. Pero no solo, Gordon (1994: 4) advierte que resulta de especial utilidad para tres tipos de situaciones concretas: disponer de previsiones sobre la ocurrencia o no de un determinado evento, formular recomendaciones sobre la conveniencia o no de que algo suceda y, por último, estimar las probabilidades de que se materialicen los objetivos previstos mediante la asunción en el presente de determinadas medidas. Por su parte, Powell (2003: 382) entiende que una de sus principales ventajas es que permite alcanzar un consenso sobre un área determinada o cuestión donde hay incertidumbre o falta de evidencia empírica.
Desde la perspectiva metodológica y aplicativa, esta técnica es relativamente flexible como para permitir al investigador o grupo coordinador actuar con cierta autonomía, posibilitando además adaptar la dinámica de su uso “en función de los objetivos que en cada caso quieran alcanzarse” (Landeta 1999: 49). Eso sí, resulta necesario cumplir con los principios esenciales vistos y seguir con rigurosidad las etapas o fases de aplicación del método, ya que, de otra forma no estaremos ante un estudio Delphi, sino simplemente ante una consulta a expertos.
2.3. Fases para el desarrollo de un estudio Delphi
En este epígrafe se sintetizan las etapas que deben guiar cualquier investigación que utilice el método Delphi como herramienta de análisis. Junto al esquema general se efectúa una descripción resumida de cada una de las fases, junto a algunos detalles y acciones relacionadas con la utilización de esta técnica.
Fuente – Elaboración propia a partir de Reguant y Torrado (2016) y Astigarra (2003)
- FASE 1. Definición del problema y de la pregunta principal de investigación
El planteamiento del objeto de análisis sobre el que desarrollará la investigación es una etapa central. En efecto, para precisar aquello que se desconoce y que se desea investigar, como paso previo, tiene que llevarse a cabo una delimitación del objeto de estudio o definición del problema. Se trata de una fase relevante en la que se debe acotar el objetivo de la consulta e identificar con precisión aquello que se pretende examinar. Entre otras acciones a desarrollar, el investigador debe realizar de forma preliminar un análisis y revisión teórica profunda, observando, en su caso, la existencia de un problema o cuestión sobre la que no hay acuerdo o existe incertidumbre. A partir de aquí se construirá la Pregunta Principal de Investigación que guiará las fases posteriores. Asimismo, en esta fase se puede avanzar en el diseño de otras acciones que deberán realizarse posteriormente, como son, el rastreo previo de expertos en la materia, la acotación del procedimiento a seguir y su marco temporal, la forma y contenido inicial que se enviará a los participantes, entre otras.
- FASE 2. Búsqueda y selección de participantes / expertos
La búsqueda y selección de expertos, también denominados colaboradores, participantes o “informadores estratégicos” (Alaminos y Castejón, 2006: 53) constituye una de las claves de bóveda del método Delphi pues configura, en gran medida, el éxito o fracaso de este tipo de investigaciones. Los expertos deben ser cuidadosamente seleccionados no siendo aceptable una selección al azar (Ludwig, 1997); se debe tener certeza de que poseen conocimientos o experiencia en la materia objeto de análisis, así como predisposición a participar, considerándose requisitos fundamentales para formar parte del procedimiento (López, 2018). En la actualidad, cabe identificar como experto a “aquel individuo cuya situación y recursos personales le posibiliten contribuir positivamente a la consecución del fin que ha motivado la iniciación del trabajo Delphi” (Landeta, 2016: 57). Este autor distingue tres tipos de expertos en función de la aportación que pueden efectuar. Son los siguientes:
- Especialistas: aquellas personas que poseen conocimientos, experiencia, objetividad y, consecuentemente, cierta capacidad predictiva. Se asemejan al concepto de experto clásico.
- Afectados: individuos que están implicados de algún modo en el área objeto de estudio pues suelen formar parte de algún colectivo al que afectará la decisión basada en los resultados obtenidos. Aunque no se distinguen por tener unos conocimientos profundos en la materia, suelen ser parte activa en la consecución de la previsión colectiva realizada.
- Facilitadores: son aquellos que tienen capacidad para aclarar cuestiones clave, sintetizar, organizar e intensificar el debate y no son incluidos en ninguno de los dos grupos anteriores.
Respecto al número de participantes, hay que subrayar que los estudios Delphi no requieren de una muestra de expertos representativa de una población determinada. Landeta (1999: 61) advierte que no existe una cifra ideal de expertos, siendo 7 el número mínimo teórico y 30 el máximo aconsejable y que, aunque existen, no es frecuente ni recomendable llevar a cabo estudios de este tipo con paneles que superen 50 personas por motivos de operatividad y coste.
Dependiendo de la naturaleza, objetivos, alcance geográfico y los recursos disponibles para efectuarlo, me atrevo a señalar que el número óptimo de participantes puede estar entre 20 y 40. Esta cifra obliga a que, tras el proceso de búsqueda y preselección de candidatos, se lleven a cabo, al menos, 60-80 invitaciones dado que el porcentaje de aceptación suele estar entre un 35% y un 75% (Gordon, 1994: 6). Es importante buscar un cierto equilibrio entre los perfiles de expertos siendo la interdisciplinariedad una característica que puede enriquecer el panel. Si es posible, debe intentarse la participación de personas que atesoren conocimientos contrastados pero variados sobre el tema de investigación. Si se logra un panel con esta característica se integrarán propuestas, pronósticos y valoraciones de diversos colectivos que aportarán distintas posiciones sobre el problema formulado.
Por ejemplo, en el marco de una investigación que pretenda evaluar cuestiones relacionadas con el mercado de trabajo utilizando este método, los colectivos o subgrupos específicos a la hora de conformar el panel de expertos podrían estar formados por personas del ámbito académico (economistas, laboralistas y sociólogos), sindical, empresarial, de la administración pública, de observatorios del mercado laboral y de las autoridades laborales. Ahora bien, debemos asegurarnos de que todos ellos poseen información y/o experiencia en la materia objeto de estudio, valorando su pericia o conocimiento en función de su interacción con el fenómeno (Okoli & Pawlowski, 2004); de un lado, por sus aportaciones científicas y, de otro, porque su desempeño profesional se encuentra vinculado al problema de investigación.
Cuando se tiene asegurada o, al menos, comprometida la participación de los expertos, se puede pasar a la siguiente fase que, como vamos a ver, comienza con el planteamiento del problema y de la Pregunta Principal de Investigación, junto con el traslado de las cuestiones que darán inicio al procedimiento.
- FASE 3. Elaboración de cuestionarios y desarrollo de las rondas de consulta
La preparación, redacción y envío de las preguntas a los expertos es otra etapa clave. Para la aplicación que aquí se propone, lo más recomendable es comenzar por utilizar preguntas abiertas en el primer cuestionario y preguntas cerradas en el segundo ya que normalmente, aunque no siempre, los estudios Delphi se inician con preguntas abiertas de cuyas respuestas, debidamente categorizadas e integradas a través de un análisis de contenido, se extraen y formulan los ítems o enunciados que conforman el siguiente cuestionario de preguntas cerradas5.
Tanto el contenido como la forma de expresar y presentar las preguntas que integran un cuestionario resulta un factor trascendental, configurador en gran medida de la obtención de información significativa en la recogida de datos. Un consejo: para garantizar la realización de preguntas claras, concisas y bien orientadas, junto al estudio en profundidad del objeto de análisis, antes del envío, conviene someter las preguntas a un control previo con personas ajenas al panel, pero con conocimiento del estado de la cuestión y/o con conocimientos en metodología de investigación y estadística.
La primera ronda o consulta inicial se plantea como una fase cualitativa utilizando un cuestionario con preguntas abiertas para ser respondidas de forma argumentada: se debe dar la oportunidad a los participantes de aportar toda la información que deseen. El envío de este cuestionario-entrevista debe venir precedido de una breve introducción donde se informe sobre el objetivo del estudio, la metodología, el trabajo a realizar, la importancia de la colaboración y de la confidencialidad de las respuestas. Este primer cuestionario se debe elaborar tras el análisis de aquello que se pretende investigar, lo que permitirá detectar los elementos más significativos y construir una lista de cuestiones clave sobre los que obtener información.
Cerrada la primera ronda con la recepción de las respuestas, estas deben someterse al análisis cualitativo para codificar e interpretar su contenido y, tras una labor de categorización, agrupar las opiniones individuales más extendidas y relevantes en cada una de las cuestiones, tratando de adecuarlas a la dinámica Delphi sin perder información y conservando su sentido (Landeta, 1999: 76). El contenido de las respuestas, según mi experiencia, suele ser en términos generales, bastante prolífico y se traduce en la obtención de una fuente de información secundaria valiosa. Pero no solo y esto es lo más relevante, siguiendo la metodología Delphi, es el principal instrumento que permite elaborar los ítems u opciones de respuesta del segundo cuestionario, en el que se integran las contribuciones más significativas y aquellas que más se repiten.
La segunda ronda suele plantearse como una fase cuantitativa mediante el envío de cuestionarios con preguntas cerradas que incluyen ítems o variables en forma de aseveraciones6. Como señala Landeta (1999: 70), las preguntas propias del proceso Delphi (que incluyen opciones de respuesta para su jerarquización, valuación, comparación o estimación) deben permitir la integración numérica y objetiva de las respuestas para posibilitar su tratamiento estadístico posterior. En este segundo cuestionario, para responder a las preguntas planteadas sobre las que los expertos deberán posicionarse, puede utilizarse una escala Likert para valorar el grado de acuerdo o desacuerdo con cada una de las afirmaciones incluidas. También pueden incluirse otras opciones como puede ser ordenar las opciones disponibles de mayor a menor importancia (ranking) o requerir la selección de una opción entre las disponibles (si-no, verdadero-falso).
Esta ronda se cierra con la recepción de las respuestas individuales que son recogidas con la intención de realizar el correspondiente análisis estadístico, calculando frecuencias, porcentajes, medidas de tendencia central y medidas de dispersión (media, moda, mediana y desviación estándar). Tras el análisis de esta ronda, se suelen realizar más rondas en las que se puede enviar un archivo con las respuestas de cada participante (sin incluir las del resto) junto con un informe preliminar de la opinión grupal. En esta tercera ronda se solicita el análisis y valoración de los resultados colectivos y se ofrece la posibilidad de confirmar, modificar o matizar las respuestas individuales.
Este proceso puede repetirse tantas veces como sea preciso hasta alcanzar un cierto consenso entre los participantes en la mayoría de las cuestiones, o bien, la estabilidad del panel, es decir, la no variación significativa de las opiniones individuales con independencia del grado de convergencia alcanzado (Landeta, 1999: 91). La última etapa del proceso general es la de explotación de resultados en la que se analiza la información de la última ronda -considerada la respuesta final del panel de expertos- y se confecciona el informe de resultados.
- FASE 4. Finalización del proceso y explotación de resultados
Dos son los criterios que principalmente se tienen en cuenta para finalizar un procedimiento Delphi: la existencia de consenso grupal sobre las afirmaciones planteadas y la existencia de estabilidad en las respuestas efectuadas (Landeta, 1999: 89-102). El primer criterio mide el grado de concordancia de las estimaciones individuales según un determinado nivel mínimo prefijado. Así, por ejemplo, puede estimarse la existencia de consenso cuando el nivel de afinidad de opiniones sobre una afirmación concreta sea superior al 80% sumando dos de los valores extremos de la escala.
El segundo criterio por el que se suele poner fin a un procedimiento Delphi es la estabilidad del panel. La estabilidad de los juicios individuales “es el principal criterio de finalización e implica la no variación significativa de las opiniones de los expertos en rondas sucesivas, independientemente del grado de convergencia” (Landeta, 1999: 91). Si bien, existen variadas técnicas de medición del nivel de estabilidad a partir de la utilización de cálculos estadísticos (calcular el grado de variación de los coeficientes de dispersión, calcular la proporción de expertos que modifican su valoración, medir la variación relativa de la mediana entre dos rondas contiguas, entre otras), si a partir de la tercera o sucesivas rondas, los miembros del panel se reafirman en la opinión previamente aportada, podemos estimar la existencia de estabilidad y considerar los resultados de la última ronda como aquella que representa la opinión colectiva.
Para la explotación de los datos cuantitativos obtenidos se puede utilizar cualquier software de análisis estadístico. Se debe poner a disposición todas las aseveraciones surgidas de la interacción colectiva y sometidas a valoración por el panel, reportando información sobre la distribución de frecuencias, medidas de tendencia central, medidas de variabilidad y las relaciones causales entre las variables. Para la presentación de los resultados conviene ayudarse de histogramas, tablas de contingencia y gráficos que permiten visualizar de forma sencilla los resultados obtenidos sobre cada una de las afirmaciones. Igualmente, puede ofrecerse en el informe de resultados otra información cualitativa que se haya obtenido de la consulta efectuada siendo susceptible de incluirse de un apartado denominado ‘discusión’ por cada una de las variables.
3Dalkey, N., y Helmer, O. (1962) An experimental application of the Delphi method to the use of experts, Rand Corporation, California.
4Una última búsqueda en las principales bases de datos académicas realizada el 15 de enero de 2023 ofrece los siguientes resultados: 17.946 artículos en Scopus; 12.274 en JSTOR; 19.100 en Google Académico y 1.260 en Dialnet.
5El cuestionario de la primera ronda generalmente no está estructurado y busca una respuesta abierta permitiendo a los participantes identificar los problemas que serán abordados en las rondas posteriores una vez realizado el análisis de contenido por el investigador o grupo coordinador (Powell, 2003: 78).
6Esta interacción supone una primera retroalimentación o feedback que permite poner a disposición del panel información que, en algunos casos, es probable no esté en conocimiento de los participantes hasta ese momento.
3. ¿Puede utilizarse esta técnica en el análisis del mercado de trabajo?
Siguiendo mi propia experiencia considero que, aplicado de forma adecuada y siguiendo rigurosamente los principios básicos, el método Delphi puede ser empleado como herramienta de análisis del mercado laboral, especialmente, para realizar análisis prospectivos, para pronosticar la eficacia y costes de una acción o para disponer de orientaciones sobre el impacto que pueden provocar determinadas medidas o, por ejemplo, reformas legales (Bataller et al, 2017). La utilización de esta técnica, eso sí, debe combinase con los análisis clásicos que la ciencia económica, social y laboralista utiliza en el estudio del mercado de trabajo pues, hay que reconocerlo, estos son insustituibles.
Entiendo que esta combinación o propuesta metodológica puede enriquecer el análisis individual y complementar las aportaciones realizadas hasta la fecha pues, entre otras ventajas, permitirá estimar la funcionalidad jurídico-material y práctica de determinadas acciones o reformas para aportar una previsión de efectividad junto con una batería de posibles problemas y dificultades aplicativas futuras permitiendo, en el presente, diseñar una estrategia para corregirlas de forma anticipada (Contreras, 2020). Además, y esto conviene reiterarlo y ponerlo de relieve, la técnica es idónea para hacer aflorar y someter a análisis colectivo como perciben los sujetos afectados el problema objeto de investigación ya que estos, a través de sus representantes (sindicatos y asociaciones patronales, Administración y responsables públicos), pueden formar parte del panel de expertos.
La aplicación que aquí se plantea integra características de las Policy Delphi (Turoff, 1970) y de los estudios denominados Delphi de asesoramiento. Las primeras son utilizadas como “instrumento de análisis y comprensión de realidades complejas (...) aplicable a cuestiones sociales y políticas donde la realidad está definida, pero su interpretación presenta controversia” y, los segundas, como herramienta de consulta y participación que pretende ayudar en la toma de decisiones en un contexto complejo a partir de la opinión, más o menos consensuada, de un grupo de expertos (Landeta, 1999: 137). Ahora bien, me permito reiterar que, para su puesta en práctica con garantías, deben seguirse rigurosamente las características o principios básicos: sin su concurrencia, no estamos ante un estudio Delphi, sino simplemente ante una consulta a expertos. Si además se llevan a cabo combinándolos con otras herramientas y recursos disponibles (análisis de la EPA, grupos focales, recopilación y examen estadístico, análisis combinado de la oferta y demanda de empleo, tasas, informes sectoriales, entre otros) se podrán obtener resultados valiosos orientados a la previsión que, previsiblemente, pueden ser más omnicomprensivos y vinculados con la realidad social que se investiga.
Aunque no se han desarrollado en España muchos estudios Delphi como el que aquí se sugiere, si se tiene constancia de su uso, entre otras aplicaciones como instrumento para un proceso de consulta y participación anterior a la elaboración de una norma, para anticipar las dificultades en la transposición o implementación legal de normas europeas y también como herramienta analítica capaz de orientar el diseño de acciones concretas y toma de decisiones públicas.
TABLA 1 – Ejemplos de aplicación del Método Delphi en investigaciones socioeconómicas (2010-2022)
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REFERENCIA |
OBJETIVO |
DESARROLLO Y RESULTADOS |
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Analizar los retos y las oportunidades de la analítica de personas que forman parte de las organizaciones. |
Estudio Delphi con participaron de 12 expertos e interacción con 2 rondas de participación en las que se obtuvo el consenso. El estudio muestra que las organizaciones han colocado la analítica de personas como algo esencial e integral para el crecimiento general. |
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Determinar, caracterizar y analizar los mercados locales de empleo en Murcia, en concreto, los colectivos en riesgo de exclusión. |
En esta aplicación Delphi los expertos concluyen que la posición de los individuos en el mercado de trabajo analizado trasciende sus condiciones subjetivas, estando fuertemente condicionada tanto por las potencialidades de generación de empleo de estas áreas de movilidad laboral, como por las identidades de grupo. |
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Conformar los bloques de contenidos que deberían tener una futura acción formativa del profesorado universitario en TIC |
Uso de la técnica Delphi con 65 expertos en 2 rondas de participación. El estudio demuestra la eficacia de esta metodología para la configuración de programas de capacitación, y de forma más concreta, las posibles temáticas de formación en TIC, |
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Identificar tendencias científico-tecnológicas, sociales, políticas, económicas y sobre salud mental.
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Aplicación de 7 encuestas Delphi con participación de 132 expertos en genética, comunicación, biotecnología, economía, sociología y ciencias políticas. Los resultados ofrecen escenarios de tendencias centrales e información para reducir -o precisar- incertidumbres existentes. |
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Realizar un diagnóstico estratégico de las empresas de inserción en España. |
Elaboración de un ejercicio Delphi a partir de la colaboración de 19 expertos en 2 rondas de participación. Los resultados muestran que estas empresas presentan una escasa cualificación de sus RR.HH. y dependencia de la Administración pública. En su diagnóstico incluye también propuestas de mejora. |
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Obtener previsiones acerca de las modificaciones legales en materia del desplazamiento trabajadores introducidas por una Directiva UE. |
Desarrollo de un estudio Delphi con 3 rondas de participación, implicando a un panel formado por 32 expertos. Se obtuvo una mejor comprensión de los factores y obstáculos de la reforma, así como una previsión de futuro sobre la interpretación, aplicación y efectos de las modificaciones. |
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Creación de una herramienta de evaluación en la formación de nuevos perfiles profesionales de la traducción
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El desarrollo permitió la validación del instrumento propuesto, tras tres rondas consecutivas, en las que los expertos (9) de forma interactiva y anónima expresaron sus opiniones y recomendaciones para alcanzar una herramienta de evaluación consensuada.
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Profundizar en las posibilidades de modificar la administración pública para hacerla más transparente, participativa y colaborativa |
Realiza un ejercicio de prospectiva con encuestas a un panel de 18 expertos de la Administración Pública, sector privado, universidad y sociedad civil. Se obtuvo un diagnóstico de la situación de partida y la identificación y priorización de una batería de 48 medidas para incorporar a la agenda política y a la acción institucional. |
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Identificar prioridades futuras que ofrecieran información para la negociación intergubernamental y el diseño de políticas y toma de decisiones públicas. |
Ejercicio Delphi de cinco rondas (1454 contribuciones). Muestra las ventajas de la interacción colectiva de la sociedad civil, el mundo académico y el sector privado. Los resultados muestran el papel de Naciones Unidas y otros organismos en la elaboración de políticas internacionales en la era digital, especialmente si modernizan y ayudan a los países a desarrollar agendas de políticas públicas. |
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Realizar consultas sobre actuaciones normativas y también, para prever sus efectos e intervenir para construir el futuro. |
Esta investigación se realizó sobre la comunidad universitaria del País Vasco (115 expertos primera ronda y 50 en la segunda) antes de la promulgación de la Ley organizadora del sistema universitario vasco. Sus resultados constituyeron una valiosa aportación para la redacción final de la Ley y para su aceptación sin conflictos. |
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Presentar un conjunto estructurado de propuestas y prácticas directivas orientadas a mejorar la intensidad y eficacia de la formación continua en la empresa. |
Se realiza una combinación de técnicas cualitativas (Focus Groups, nominal groups y método Delphi: Hybrid Delphi). En el estudio Delphi participaron 13 expertos en 2 rondas de participación. Se obtuvo un conjunto de acciones y propuestas dirigidas a los agentes de la actividad formativa: proveedores de formación, asociaciones y agentes públicos implicados en la formación directiva y, también, a las propias empresas. |
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Obtener estrategias orientadas al futuro que puedan mejorar la accesibilidad y la inclusión de los jóvenes con discapacidad en el futuro del trabajo |
La encuesta Delphi se realizó en línea, a lo largo de dos rondas. Se seleccionó una muestra de expertos (responsables políticos, servicios de empleo, expertos en el mercado laboral) y participantes con experiencia de vida de una discapacidad. El estudio identificó estrategias de apoyo centradas en el futuro para apoyar a los jóvenes con discapacidad en el mundo laboral durante las próximas décadas. |
Fuente – Elaboración propia
Como puede verse en las publicaciones e investigaciones incluidas en la tabla 1 (que son solo una pequeña muestra del elevado número de estudios Delphi existentes en la actualidad), el método también ha sido utilizado en los últimos años como herramienta de análisis orientada a realizar investigaciones prospectivas relacionadas con procesos de cambio organizacional, el Derecho y las ciencias sociales, la administración pública, la inserción laboral, el mercado de trabajo, acciones formativas, diagnóstico estratégico o el diseño de políticas públicas. Solo me resta, por tanto, invitar a quienes se dedican al análisis del mercado laboral a estudiar y valorar las ventajas y los inconvenientes de esta metodología e incluso a tratar de ponerla en marcha, de forma complementaria con otras herramientas, para tratar de anticipar escenarios futuros y, en su caso, aplicar estrategias en el presente con la intención de enmendar, corregir o fortalecer (de forma anticipada) los efectos de una determinada medida, normativa adoptada o escenario concreto relacionado con el mundo del trabajo.
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