Resumen
Este artículo pretende ilustrar a través del ejemplo, que los datos del mercado de trabajo presentados de forma sencilla, útil, segura y de calidad contribuyen al empoderamiento ciudadano.
No hace más de dos décadas, los datos eran considerados un recurso exclusivo para expertos, limitando su impacto en la toma de decisiones y el avance social. La democratización de los datos se define como el proceso de hacer que los datos estén disponibles y accesibles para la ciudadanía, en lugar de estar en manos de unos pocos. Implica eliminar las barreras que impiden que las personas accedan, comprendan y utilicen los datos de manera significativa.
La democratización del dato cada vez es más importante, donde la cantidad de datos generados y recopilados crece exponencialmente. Al hacer que estén disponibles para más personas, se pueden aprovechar para tomar decisiones más informadas, impulsar proyectos de innovación y promover la transparencia, y en nuestro caso contribuir al pleno empleo, la creación y distribución de la riqueza y las oportunidades.
Introducción
Los servicios públicos de empleo tenemos como misión facilitar el acceso al mercado laboral de las personas desempleadas o en busca de mejora de empleo; así como hacer transparente la información sobre la oferta y la demanda de trabajo, es decir, la intermediación entre ambos.
La información que generamos es fundamental para conocer la situación y las tendencias del mercado laboral, así como para diseñar y evaluar las políticas activas de empleo. Además, la información que ofrecemos a los usuarios les permite orientarse en su búsqueda de empleo y acceder a las oportunidades que se ajusten a su perfil y expectativas.
Sin embargo, no siempre hemos estados atentos a la capacidad de comunicar, poner en valor y cubrir las necesidades de los ciudadanos. Los cambios tecnológicos y sociales se han producido a tal velocidad que la capacidad de respuesta ha exigido un gran esfuerzo de adaptación por nuestra parte.
Esta necesidad constante por comprender los cambios, que en muchos casos se manifiesta como la puesta en valor nuestros propios datos, es una pregunta que muchos profesionales y usuarios nos hacemos a menudo. La comunicación se convierte en un aspecto clave para el éxito de cualquier organización, pero especialmente para aquellas que prestan servicios a la ciudadanía.
Sin embargo, parece que los servicios públicos de empleo no hemos tenido la capacidad de reacción para adaptarnos lo suficientemente rápido a las nuevas demandas y expectativas de la sociedad, ni aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Algunos problemas observados son relativos a la falta de transparencia y claridad en la información que ofrecemos a los usuarios, lo que genera confusión, desconfianza y frustración; también es cierto que la falta de personalización y segmentación de los servicios impide atender adecuadamente las necesidades y perfiles de cada usuario.
Necesitamos más feedback y seguimiento de los usuarios, con el objetivo de medir la satisfacción, el impacto y la calidad de los servicios. También es necesario más y mejor coordinación y colaboración entre los diferentes agentes implicados en el mercado de trabajo, para evitar duplicidades, ineficiencias y mejorar el aprovechamiento de recursos. En consecuencia, nos fata incorporar más innovación y creatividad en la forma de comunicar, para evitar que los servicios públicos de empleo se perciban como obsoletos, aburridos y poco atractivos.
Estas dificultades no solo afectan a la imagen y reputación de los servicios públicos de empleo, sino también a su eficacia y eficiencia. Por eso, hay que mejorar la comunicación de estos servicios para lograr una mayor satisfacción, fidelización y participación de los usuarios, y una mayor colaboración y sinergia entre los actores del mercado laboral.
No se trata de disponer datos e información sobre el mercado de trabajo, sino de hacerlo para que estos datos sean sencillos de interpretar y leer, útiles para los fines que los usuarios necesitan, además los datos tienen que ser seguros en su acceso y con garantías de calidad. Aparentemente es algo simple, pero en la práctica en un proceso complejo.
Para llegar a una puesta a disposición de datos segura, sencilla, útil y de calidad muchas veces debemos superar obstáculos relacionados con medidas de protección adecuadas, puesto que debemos proteger los datos sensibles y confidenciales de las personas. En otros casos debemos luchar contra la obsolescencia y la dispersión, requiriendo utilizar procedimientos para la integración y la validación adecuada. También suele suceder que los datos son ambiguos y proceden de diferentes fuentes para referirse a los mismo (datos de encuestas, de censos o de registros administrativos que miden la población parada, ocupada, etc.) que requieren de estandarización y definiciones claras. Pero, en definitiva: nuestro principal objetivo es aumentar el valor y la utilidad de los datos que publicamos a través de métodos de enriquecimiento y simplificación. Este artículo va de eso.
De códigos a cambios.
Los cambios sociales y tecnológicos de las últimas dos décadas han provocado una hiperinformación que requiere tener una formación digitalmente competente, para permitir utilizar las tecnologías digitales de forma crítica y segura en beneficio del desarrollo personal y del espíritu crítico.
Este proceso, la democratización de los datos, se dirige hacia un acceso equitativo y empoderador, donde la información digital se vuelve disponible y utilizable para todos, sin importar su nivel de habilidad técnica. Se busca eliminar barreras y facilitar la comprensión de datos complejos a través de visualizaciones y representaciones claras. Al hacerlo, se fomenta la participación y la toma de decisiones basadas en evidencia en una variedad de campos, desde la investigación científica hasta la toma de decisiones empresariales. Con este enfoque estamos transformando la forma en que interactuamos con la información y cómo contribuimos a un panorama más inclusivo y enriquecedor en la era digital 1.
Es difícil encontrar ejemplos en la Historia de cambios tan rápidos salvo en periodos de revolución. Quizás situaciones similares al presente ocurrieron con la aplicación de la primera máquina de vapor al proceso productivo, cuando un telar mecánico podía realizar el trabajo de cien personas. O la imprenta que permitió la rápida divulgación de las ideas y la cultura, pero, aun así, ni el nivel de comunicación ni de productividad actuales son comparables en el pasado. La información y los datos han estado del lado de las élites y sólo ahora en el presente están disponibles para cualquier persona.
Albert Einstein afirmó que, "Si no puedes explicarlo de manera sencilla, es que no lo entiendes lo suficiente". Esta cita subraya la importancia de la divulgación y la comunicación clara en todos los niveles de la sociedad. En este contexto, la democratización de la información, como se expuso anteriormente, cobra aún más relevancia, ya que no basta con tener acceso a datos, sino también con entenderlos y aplicarlos. Las interfaces y el diseño de la información desempeñan un papel crucial en este proceso, ya que una presentación clara y sencilla de datos complejos no solo mejora la experiencia del usuario, sino que también facilita la comprensión y la toma de decisiones informadas. De esta manera, el diseño de interfaces se convierte en un puente esencial entre la democratización de la información y el empoderamiento de la ciudadanía, asegurando que la información sea accesible y utilizable por todos, independientemente de su nivel de experiencia técnica. Siempre debemos primar la capacidad de llegar al mayor número posible de personas, usando diseños sencillos, pero también usando el sentido del humor que fomenta la empatía y mejora la comunicación. Cuando diseñamos nuestros informes nos hacemos la pregunta si un niño de doce años sería capaz de comprenderlos.
La presentación de los datos en una forma "sencilla" representa un desafío esencial en el panorama contemporáneo de análisis de datos y comunicación científica. En un contexto donde la abundancia y la complejidad de los conjuntos de datos prevalecen, la transformación de la información cruda en representaciones visuales y comprensibles se erige como una empresa esencial. La utilización de enfoques de visualización avanzados, técnicas de diseño de información y plataformas interactivas se convierten en vehículos cruciales para simplificar conceptos intrincados y facilitar la interpretación de datos por audiencias diversas. Este abordaje, que encuentra aplicaciones desde la investigación científica hasta la toma de decisiones empresariales, es fundamental en la democratización del conocimiento basado en datos, empoderando a una audiencia amplia para explorar y comprender información de alta complejidad. Este artículo explora los fundamentos y las mejores prácticas de la presentación de datos de manera accesible y técnica a la vez, contribuyendo así al avance de la comunicación efectiva de la información en la era digital.
La elección de las tecnologías adecuadas es fundamental en la eficacia y alcance del proceso. Como se comenta anteriormente, la capacidad de transmitir datos complejos de manera clara y accesible es esencial para empoderar a la sociedad y tomar decisiones informadas. En este sentido, herramientas de visualización de datos, emergen como pilares en la democratización de la información. Estas plataformas permiten transformar conjuntos de datos abrumadores en gráficos interactivos, paneles intuitivos y representaciones visuales significativas. Al ofrecer interfaces amigables, arrastrar y soltar, y opciones de personalización flexibles, estas herramientas eliminan las barreras técnicas y facilitan que cualquier persona, independientemente de su nivel de conocimiento, pueda explorar y comprender la información de manera efectiva.
La integración de bases de datos en la nube posibilita un acceso ágil y escalable a datos. Las APIs (Interfaces de Programación de Aplicaciones) se emplean para la obtención de datos en tiempo real desde diversas fuentes, y metodologías ágiles, como Scrum2 o Kanban, aceleran el desarrollo de soluciones personalizadas y a medida. Estas herramientas convergen en la creación de un ecosistema tecnológico que respalda la democratización de la información y capacita a usuarios diversos para interactuar con datos de manera significativa y productiva.
De lo expuesto, se infiere que la atención puesta en proporcionar servicios sencillos, útiles, seguros y de calidad se traduce en una experiencia más enriquecedora, divertida y empoderadora para los individuos. A través de la comunicación efectiva de datos, la transparencia en la información y el diseño centrado en el usuario es posible mejorar la toma de decisiones y la confianza en las instituciones y empresas que proporcionan estos servicios esenciales.
En última instancia, al ofrecer servicios que cumplen con estos principios fundamentales, se logra un ciclo virtuoso: La democratización de la información se traduce en empoderamiento ciudadano, la toma de decisiones basada en datos impulsa la resiliencia y la calidad de los servicios, y estos, a su vez, mejoran la calidad de vida y el bienestar de las personas, cerrando el círculo en un proceso de mejora continua y enriquecimiento mutuo.
Economías del conocimiento: democracia de datos
A ninguno de nosotros se nos escapa que el acceso a los datos impulsa el desarrollo económico y social ya que facilita la toma de decisiones basadas en evidencia. Los datos identifican oportunidades, nos permiten entender las necesidades de la sociedad, diseñar políticas más efectivas y evaluar el impacto de las acciones tomadas. Esto conduce a un mejor uso de los recursos, una asignación más eficiente de los presupuestos y una mejora en la calidad de vida de las personas.
Pero además el acceso democrático a los datos promueve la rendición de cuentas y se reduce el riesgo de corrupción y los ciudadanos sienten más cercanas y confiables a las instituciones públicas. Al estar disponibles para su escrutinio público, los datos pueden revelar posibles irregularidades, abusos de poder o malversación de fondos. Además, el acceso a los datos facilita la supervisión y el control ciudadano sobre las acciones de los gobiernos y las organizaciones, lo que contribuye a prevenir y combatir la corrupción.
Los investigadores, científicos, emprendedores y desarrolladores de aplicaciones usamos los datos para descubrir patrones, identificar tendencias, crear nuevas soluciones y mejorar los productos y servicios existentes. El acceso a los datos también permite la colaboración y el intercambio de conocimientos entre diferentes actores, lo que impulsa el avance en diversas áreas.
Lo que queremos decir es que el acceso a los datos es fundamental para promover la transparencia, empoderar a los ciudadanos, fomentar la innovación, garantizar la rendición de cuentas y promover el desarrollo económico y social. Al hacer que los datos sean accesibles, se crea una base sólida para una sociedad informada, participativa y próspera3 .
Llegados a este punto nos preguntamos cómo debemos actuar desde los servicios públicos de empleo y en especial desde los observatorios para promover internamente los cambios fundamentales que necesitan esta transición y sobre todo llegar a nuestros públicos, a nuestros usuarios, a los ciudadanos.
Datos y relatos
No hay nada que nos guste más que una buena historia. Nos gustan las buenas historias que nos enganchan y transmiten ideas a través de las emociones y los sentimientos.
Este poder que tienen los relatos y las historias es sin duda la mejor forma de transmitir el conocimiento y la información generada por los datos, porque no hay nada más triste y aburrido que unos datos sin sentido, descripciones que nada nos dicen ni atrapan nuestra atención.
Por esto, a parte del manejo de los datos, de las fuentes y de su visualización, debemos contar buenas historias a través de los datos.
Reconozco que la mayoría de los perfiles profesionales de las personas que trabajamos en los observatorios de empleo no proceden del mundo de la comunicación. Las ciencias sociales, el análisis de datos y la estadística son las áreas de conocimiento más frecuentes en los observatorios. Por ello, esta carencia comunicativa requiere en primer lugar tomar conciencia y en segundo de buscar remedio. No debemos acudir a la tecnología para resolver este asunto, sino al conocimiento de la condición humana inmutable a lo largo de los siglos.
Hace dos mil años, en Grecia ya se definieron las características principales de una buena historia. La estructura más común es la del viaje del héroe, que consta de tres partes: planteamiento, nudo y desenlace. El planteamiento presenta al protagonista, su situación inicial, su objetivo y el conflicto que debe superar. El nudo narra las acciones y obstáculos que enfrenta el protagonista en su camino hacia el objetivo. El desenlace resuelve el conflicto y muestra el resultado final, que debe ser diferente a la inicial y debe invitar a la acción, al cambio o al aprendizaje.
Las preguntas iniciales a las que debemos responder desde el inicio están relacionadas con el problema o necesidad que queremos solventar, con el objetivo que perseguimos y con la reacción queremos que tomen nuestros usuarios. Todo ello sin renunciar a comunicar desde la belleza, con informes y contenidos bonitos y siempre desde la experiencia del usuario.
Pongamos un ejemplo. Cuando diseñamos y desarrollamos la web actual del observatorio (2022) y teniendo muy presente lo expuesto hasta aquí, quisimos generar en todo momento el deseo en nuestra audiencia de seguir profundizando, de dejarse llevar por los mínimos datos de la portada hasta el deseo de descargar todo lo publicado. Despertar la curiosidad y el espíritu crítico.
A modo de introducción, tenemos un banner de cabecera nos cuenta lo que hacemos: “Analizamos el mercado de trabajo y ofrecemos información sobre las ocupaciones”. Simple, sencillo, descriptivo. Paso seguido mostramos muy pocos datos actuales, pero con mucho significado.
Datos sobre los distintos colectivos y fuentes que nos permiten conocer el mercado de trabajo. Unos pocos datos que nos invitan a hacernos preguntas, ¿Hemos despertado tu curiosidad? Pues si quieres saber más sólo has de pulsar sobre el botón “+”. Un breve informe aborda el tema desde distinto ángulos o visiones. Miramos los datos desde la perspectiva de género, de la edad, del sector económico, de la evolución en el tiempo, etcétera. ¿Y a partir de aquí, que? ¿Hemos satisfecho tu curiosidad, tu necesidad de información? Adelante, sigue leyendo.
Recuerda que al principio comentamos que entre las funciones de los servicios públicos de empleo se encuentran la gestión de la información sobre la oferta y la demanda de trabajo, así como la intermediación entre ambos, las tendencias del mercado laboral. Además, la información que ofrecemos a los usuarios les permite orientarse en su búsqueda de empleo y acceder a las oportunidades que se ajusten a su perfil y expectativas. Pues como observatorio tratamos de aportar contenido para mirar la realidad laboral desde todos estos puntos de vista, para dar respuesta a las preguntas que se hacen nuestros usuarios y para las que aún no se hacen.
Continuando con el ejemplo, imaginemos que somos un actor del mercado de trabajo, quizás un empresario que busca nuevas oportunidades y nichos de negocio en necesidades aun no cubiertas, quizás un demandante de empleo que quiere mejorar sus condiciones laborales y retributivas o bien un estudiante que busca orientación sobre el futuro. Por supuesto, un sindicato, una administración local, una federación empresarial, etcétera, cualquier actor con necesidades de conocimiento e información del mercado con diferentes fines.
Sabemos que entre los retos de nuestra época se encuentran disminuir la desigualdad extrema y paliar los efectos del cambio climático en nuestras economías. Quizás disponer de información relativa alguno de estos asuntos nos permite gozar de alguna ventaja competitiva y vislumbrar un futuro más justo.
Vamos a hacernos algunas preguntas ¿Cuántas empresas crean empleo en la economía verde? ¿Su peso ha crecido a lo largo de los años? ¿Cómo son estas empresas y a qué se dedican? ¿Son PYMES, son grandes empresas? ¿Cuánto empleo generan y cuáles son las ocupaciones más contratadas? ¿Dónde están ubicadas? ¿Hay alguna cerca de mi casa? ¿Qué formación es necesaria? Ahora algún actor podría interesarse por el potencial del sector de la economía verde para crear una nueva empresa o reconvertir la actividad económica de la actual; si buscan empleo quizás te interese conocer los salarios o las condiciones laborales, quizás te puedes plantear aumentar tu cualificación mediante la formación. Una federación empresarial podría obtener información a partir del análisis de datos para prestar mejore servicios a sus asociados, o si el actor es un sindicato, detectar que colectivos de trabajadores son los más vulnerables y con menos protección.
El turismo, sector económico motor de nuestra actividad productiva tiene un lugar destacado en los análisis de datos y sociológicos. Es un tema complejo y múltiples aristas, supone casi la mitad de todos los empleos, el principal problema radica en la precariedad laboral y la estacionalidad. Durante la pandemia observamos como nuestro modelo económico se tambaleaba con la llegada de las restricciones y los cierres de las fronteras, ello supuso la paralización de la economía y el cierre temporal de la mayoría de las empresas de la región. Los estudios casi en tiempo real sobre los expedientes de regulación de empleo y sus efectos permitieron tomar decisiones enfocadas a mejorar los ingresos de los trabajadores que estaban en situación de suspensión de empleos4 .
Las explotaciones de datos actuales no agotan la necesidad de conocimiento: La formación y la educación de los trabajadores también deben ser una prioridad para elevar la calidad de los servicios en la región, pero también garantizar que estos empleos sean estables y bien remunerados.
Para ello disponemos de explotaciones de datos que incluyen estos puntos de vista: las empresas y la economía verde, las cualificaciones, y los colectivos de usuarios. Puntos de vista que nos permiten contar historias en base a datos, pero también en base a ideas y valores. Este conocimiento es poder. es un poder recuperado por los ciudadanos para mejorar sus condiciones vitales y para exigir a las administraciones públicas que actúen al servicio de las personas y del bien común. Si bien este ejemplo sólo hace referencia al sector de la economía verde, es cierto que los datos publicados nos permiten conocer también la economía azul vinculada a los océanos, al sector del turismo, motor de la economía de España y con especial desarrollo en Canarias; el análisis del territorio a través de los mercados locales de empleo, etcétera.
Desigualdad y datos
La gran mayoría los males de este mundo proceden de la ausencia de recursos y de poder de determinados colectivos y del conflicto que genera esta desigual distribución. Desigualdad entre los que tienen acceso a la riqueza y los que la tienen, entre los que tienen poder y los que no, entre los que tienen trabajo y los que no lo encuentran, entre los que tienen satisfechas sus necesidades y los que tienen carencias. Los datos contribuyen a detectar dónde se encuentra la desigualdad y su magnitud, pero también nos sirven para buscar soluciones y así buscar la equidad5.
En el ámbito del empleo no son pocos los colectivos desposeídos de oportunidades y que exigen por parte de los servicios públicos de empleo de medidas para romper las barreras de la inserción. Las personas con discapacidad, migrantes, jóvenes en riesgo de exclusión, los mayores de 55 años, y las mujeres entre otros, a menudo se enfrentan a múltiples barreras para acceder al mercado laboral.
El logro de estos objetivos y romper las barreras no es baladí, ya que contribuyen al desarrollo de sociedades más inclusivas, al incremento de la competitividad empresarial conforme se aportan nuevas perspectivas y soluciones a las empresas, se mejora la motivación y la productividad de los equipos de trabajadores, por no hablar de las ventajas fiscales y tributarias que implican las ayudas públicas a estos colectivos.
Cualquier medida o actuación que pretenda paliar esta situación y mejorar la equidad requiere de un diagnóstico previo de la situación, que cuantifique la magnitud del problema, requiere de unas acciones a ejecutar, para las cuales hacen falta recursos y por último analizar y evaluar los resultados, buscando aprendizajes y mejoras.
Ilustremos con ejemplos algunos de estos argumentos que justifican el uso de los datos para favorecer la equidad: desde el observatorio, todos los años y coincidiendo con el 8 de marzo publicamos un estudio diagnóstico que hace balance sobre la situación de la mujer en el mercado de trabajo. Una serie histórica de datos sobre el empleo no muestra la evolución de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Una línea ascendente e imparable indica la progresión de las mujeres, a veces frenada por las crisis económicas, a veces por otros acontecimientos históricos, ya sabemos que la Historia en su caminar no sigue una línea recta. Esta primera aproximación requiere de más detalle, quizás el incremento de mujeres en el mercado de trabajo se deba simplemente que demográficamente hay más mujeres que en el pasado. ¿Pero qué sucede cuando las comparamos con los hombres? Si analizamos las tasas de desempleo observamos que persisten constantes diferencias. Sus posibilidades de encontrar empleo son menores que las de los hombres. Además, este factor de mantiene constante en el tiempo: la desigualdad se perpetua, nada cambia desde el año 2008 hasta hoy. Lo mismo sucede con la tasa de actividad que se mantienen constante a lo largo de estos últimos años con una diferencia media de 10 puntos con respecto a los hombres.
Esto es una constatación de la desigualdad, obviamente es tan solo un punto de vista, una mirada sobre los datos. Pero su valor es irrefutable en la medida que se basa en evidencias. Deberíamos hacernos más preguntas y detectar en que ámbitos detectamos mayores niveles de desigualdad y aquellos en los que se alcanza la equidad, deberíamos preguntarnos por las profesiones que desempeñan las mujeres, por su valor social y por la retribución económica que reciben por su ejercicio. Quizás también deberíamos preguntarnos por quien ocupa los mejores empleos en la jerarquía laboral o los sectores de la economía en los que hombres y mujeres se sitúan en posición de equidad. Por supuesto la posición de salida en el mercado, la cualificación inicial y la elección de los estudios que nos llevan al empleo.
Pero nuestra curiosidad no debería detenerse aquí porque el acceso al empleo es sólo la punta del iceberg. Si analizamos otros factores previos al empleo, podemos observar que la desigualdad se manifiesta en múltiples esferas. La mayor parte de las mujeres que no trabajan o buscan empleo lo hacen porque se dedican al cuidado de los demás. Hay muchas más causas, pero invitamos al lector a que las identifique por sí mismo, incluso que las respuestas que encuentre les lleve a nuevas preguntas, descubrirá entre otras cosas como el sector público se convierte en una suerte de espacio de equidad en el acceso y allí donde las mujeres prosperan prospera la economía y la sociedad.
Este ejemplo ilustra cómo utilizar los datos para describir evidencias sobre la realidad, pero como dijimos anteriormente hay otros colectivos sociales, como los jóvenes, los migrantes, las personas con discapacidad, los mayores de 50 años o las víctimas de malos tratos que requieren de la intervención de los servicios públicos de empleo. En las webs de los observatorios nuestros lectores encontraran diferentes publicaciones de datos, a veces de estudios que abordan la realidad de estos colectivos. Estudios sobre la migración y su incidencia en el mercado laboral, su efecto corrector en la pirámide demográfica; el origen de las migraciones y su integración cultural, por citar solo algunos estudios realizados desde los observatorios.
Muchos los puntos de vista y las miradas sobre una realidad a veces incierta, a veces contradictoria que requieren del consenso y la evidencia que los datos nos proporcionan. Los observatorios necesitamos que todos los puntos de vista, de todas las miradas y perspectivas en la construcción de estos diagnósticos que luego se someterán al consenso de los lugares comunes entre los actores, ya que al final se trata de caminar juntos marcando un objetivo común. El diagnóstico es el primer paso para la acción.
Desafíos y oportunidades
En tan sólo una generación hemos vivido la invención de internet, el desarrollo de la telefonía móvil, la computación en la nube, el desarrollo del Big Data y la Inteligencia Artificial, la expansión de las redes sociales y sus consecuencias en los medios de comunicación, la invención de las criptomonedas, la conciencia de los efectos del cambio climático en nuestros modos de vida, el aumento de las enfermedades asociadas la edad y a la globalización.
Las consecuencias de estos cambios en nuestras vidas, pero sobre todo en el mercado de trabajo y en la economía son tan profundos y rápidos que no hemos tenido tiempo de adaptarnos y comprenderlos. Sin embargo, sus consecuencias son tan visibles y sus efectos tan obvios que, aunque nos cueste entenderlos, se ha producido un incremento de la influencia de la mujer en la vida laboral, económica y política, igual que se ha incrementado la desigualdad entre ricos y pobres 6.
La economía, consciente del fin de los recursos adopta nuevos modelos de producción transitando a de la economía lineal a la circular, del crecimiento infinito a la ralentización del mismo y el decrecimiento material7. De la producción industrial y la cadena de montaje a la producción basada en el conocimiento basado en la comunidad y los equipos multidisciplinares.
Estos cambios, por profundos que nos parezcan, no han transformado ninguna dimensión clave del mercado de trabajo, han cambiado las formas de producir y de relacionarnos, pero las dimensiones son las mismas.
La dimensión material que permite obtener los recursos necesarios para vivir dignamente y acceder a los bienes y servicios que mejoran la calidad de vida. Hacen del trabajo un factor clave para el desarrollo económico y social de las comunidades y las regiones, ya que genera riqueza, empleo y bienestar. La dimensión social del trabajo facilitando la interacción con otras personas, la formación de redes y la participación en la vida colectiva, así como el acceso a la riqueza y a los recursos.
El trabajo implica el cumplimiento de normas, derechos y deberes que regulan las relaciones laborales y garantizan el respeto, la justicia y la solidaridad. El trabajo, en este sentido, es un medio de integración y convivencia. En cuanto a la esfera de lo personal el trabajo permite desarrollar el potencial humano, al adquirir habilidades, conocimientos y competencias que enriquecen el perfil profesional y personal. El trabajo genera satisfacción, reconocimiento y autoestima cuando se realiza con calidad y eficiencia. El trabajo, en esta dimensión, es una fuente de realización y felicidad.
En este sentido, somos conscientes del poder que tienen los datos para arrojar luz y evidencias científicas sobre lo que sucede y cómo abordarlo, Para disponer de una visión y de una planificación a cerca del qué hacer. Nos permiten crear dinámicas y espacios para la colaboración y la creación colectiva. En última instancia, crear conocimiento y comprensión de lo que sucede y cómo mejorar, si eso es posible, el futuro que ha de acontecer.
Este enfoque plural, holístico, permite a los ciudadanos, los representantes y las instituciones acceder a información fiable, verificable y relevante para el bien común. Además, la toma de decisiones basada en datos facilita la rendición de cuentas, la participación y la innovación social, al tiempo que reduce los sesgos, los prejucios y la corrupción.
Aunque falta mucho por recorrer, y como las leyes y normas que regulas nuestras relaciones, los datos regulan nuestras vidas deben ser abiertos y transparentes para evitar que sean los datos lo que dominen las relaciones humanas en las que no tendríamos ningún control sobre ellos.
Por tanto, para asumir esta visión, estamos seguros de que no existe otro camino para impulsar un modelo social y económico basado en el conocimiento, pues a diferencia de la economía basada en los bienes materiales y en restricciones de acceso y de propiedad, la economía del conocimiento exige para su desarrollo no tener fronteras ni conocer dueños, es patrimonio de la humanidad.