Resumen
Este artículo reflexiona sobre el gran reto que ofrece para el mercado laboral el creciente desajuste entre la oferta y la demanda de perfiles profesionales, centrándose, sobre todo, en cómo tecnologías como la inteligencia artificial y el metaverso podrían ayudarnos a resolverlo. Para ello, muestra cuál ha sido su desarrollo durante los últimos años y las tendencias que podrían afectar su próxima evolución (tales como la gran renuncia, o los despidos en los gigantes tecnológicos), ahora que los expertos coinciden en que, de nuevo, estamos empezando una revolución digital que afectará al tejido empresarial global. La principal conclusión de todo ello es que se abren caminos que facilitarán la empleabilidad de nuevos profesionales pero también la de aquellos que perdieron su empleo con la crisis, por lo que no podemos pasar la oportunidad de apoyarles y ayudarles a lograrlo con las herramientas de siempre, pero también innovando.
Abstract
This paper reflects on the great challenge created by the growing gap between job market demand and supply. In particular, the article focuses on how such technologies as artificial intelligence and the metaverse could help us to solve it. Hence it shows the most recent labour market evolution, as well as the trends that will affect its evolution (e.g., the great resignation, massive layoffs in the industry…). In fact, it is the right moment for this reflection because all the experts agree on the fact that we are once again starting a digital revolution that will affect every company and every sector. The main conclusion of all this is that new paths are being opened that will facilitate the employability of new professionals but also that of those who lost their jobs due to the crisis. That is why we shouldn´t pass up the opportunity to support them. Furthermore, we must do it with our usual tools, but also innovation.
1. Del sueño a las pesadillas
El Grupo de Trabajo de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo publicó en 2016 una propuesta de regulación para abordar la entrada de los robots al mercado laboral. Y lo hizo con un informe que no podría haber tenido un comienzo más original:
«Desde el monstruo de Frankenstein creado por Mary Shelley al mito clásico de Pigmalión, pasando por el Golem de Praga o el robot de Karel Čapek, los seres humanos han fantaseado siempre con la posibilidad de construir máquinas inteligentes, sobre todo androides con características humanasi» .
Aquel viejo sueño finalmente se cumplió. Los robots inteligentes ya están aquí y, con ellos, para muchos, empezaron las pesadillas. Porque dice la Teoría de las tres Ds que si un trabajo es sucio (Dirty), aburrido (Dull) y peligroso (Dangerous) se trata, realmente, de un trabajo para robots. Por esta razón, hace tiempo que las máquinas se han ido consolidando en la ejecución de tareas rutinarias y repetitivas. No obstante, la progresiva reducción de su coste de fabricación, su creciente inteligencia y las mejoras en su motricidad están provocando que cada vez se vayan encargando de funciones de mayor complejidad. Son tareas que, en muchos casos, hasta hace muy poco tan sólo podría desempeñar un ser humano.
Y, en este escenario, distintos estudios apuntan a que nuestro país es en la actualidad una de las economías de la OCDE que se enfrentan a un mayor riesgo de destrucción de empleo a raíz de esta creciente automatización del trabajo humanoii. Un peligro que agravaría aún más la situación en la que nos hemos “estancado”, con una tasa de paro muy superior a la media de la Unión Europea.
2. De la preocupación a la raíz del problema
La tasa de paro en España duplica la media europea desde hace ya unos cuantos años, por lo que se trata de un “titular” que resulta recurrente entre nuestros medios de comunicación. Por ello, como es lógico, su impacto ha ido perdiendo fuerza. ¡Hay tantas cosas por las que preocuparse, y de las que ocuparse! Sin embargo, ¿justifica esto que nos hayamos acostumbrado? ¿Qué haya pasado a ser lo normal? ¿Hasta el punto de habernos “desensibilizado”?
Tengo mis dudas. Surgen, entre otros, de los datos del barómetro del CIS, que mes tras mes y año tras año lo incorpora como una de las tres grandes preocupaciones de los españoles. El pasado mes de diciembre, por ejemplo, lideraba el ranking, junto a la crisis económica, mostrando una escasa variación respecto a los meses anteriores. Por todo ello, ha llegado el momento de marcar un antes y un después. El problema está ahí, y con él la gran preocupación por parte de una sociedad que demanda que se encuentre una solución definitiva.
Por esa razón, llegados a este punto, quisiera recordar cuál era la visión de Albert Einstein frente a viejos problemas como éste: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Así que… ¿y si tratásemos de buscar nuevas soluciones, ahora que todo apunta a que de nuevo estamos empezando una revolución digital, en esta ocasión provocada por tecnologías como el metaverso o los avances más recientes de la inteligencia artificial? Es más, ¿y si lo hiciéramos además utilizando la famosa técnica que este genio solía recomendar a sus alumnos? Estas eran sus palabras:
“Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, yo gastaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada, porque una vez supiera la pregunta correcta podría resolver el problema en menos de cinco minutos”.
Y, puesto que de esta situación dependen muchas vidas, no seré yo quien lleve la contraria a Albert Einstein, por lo que dedicaré las próximas líneas a profundizar sobre la situación que nos ha llevado hasta aquí, una imagen que, como veremos, nos ofrecerá mucha claridad sobre el posible camino a seguir.
3. El problema central: ¿desempleo o desajuste?
3.1. El desajuste que seguía su curso
Hasta el inicio de la crisis provocada por el COVID-19 los organismos internacionales se mostraban claramente optimistas en sus previsiones sobre la evolución del mercado laboral, a raíz de la expansión de la “revolución robótica”. De hecho, el World Economic Forum, referente mundial en esta materia, apuntaba a la destrucción de 75 millones de empleos para el año 2022, un balance que sería claramente compensado por la generación de 133 millones de puestos de trabajo nuevosiii.
Estos vaticinios no terminaban de “calar” en una sociedad que se enfrentaba a los efectos de la evolución de las máquinas con muchas dudas y, sobre todo, con una gran preocupación, una situación que terminó provocando un creciente desajuste profesional a nivel global.
En enero del 2020 un 54% de los directivos declaraba tener muchas dificultades para encontrar los profesionales que necesitaban sus empresas, preparados para afrontar la revolución digital. Eran las conclusiones del último estudio de ManpowerGroup, ubicándose entre los países con mayor dificultad (entre un 66% y 90%) Finlandia, Estados Unidos, Polonia, Hungría, Hong Kong, Croacia, Grecia, Taiwán, Rumanía y Japóniv.
Un escenario en el que había que prestar especial atención al caso de países como España, que, con una cifra del 41% en esta medición (frente al 24% del año anterior), soportaba una tasa de paro del 13% (con más de 3,2 millones de personas desempleadas) durante ese periodo de tiempo en el que tantas empresas se lamentaban de no encontrar los perfiles que buscaban.
Es decir, nos enfrentábamos a un momento de “escasez de talento”, fenómeno que a menudo convivía con unas cifras de paro más que preocupantes. Una situación que la sociedad no terminaba de entender y que además, poco a poco, se estaba complicando y enraizando cada vez más. ¡Hasta que llegó la pandemia!
3.2.. Una aceleración inesperada
En enero de 2020 gran parte del tejido empresarial tenía ya asumido que debía digitalizarse; un fenómeno que afectaba a todo tipo de empresas y sectores de actividad. Por otro lado, eran muchas las fuentes y los organismos oficiales que apuntaban a que había muchas razones para actuar cuanto antes.
A modo de ejemplo recordaré que, según la OCDE, un aumento del 10% en el grado de digitalización empresarial de un país supondría, de media, un aumento del PIB cercano al 3,2%v . A esto habría que añadir que, como subrayaba la CEOE en el Plan Digital 2025, la tecnología era responsable del 50% del incremento de la productividad anual de nuestra economía. Es decir, se trataba de una palanca maravillosa para ganar competitividadvi.
Lo que sucede es que las cosas iban más o menos bien y en general no era una prioridad. Por eso, en el caso de España, cuando empezó la pandemia el 86% de las pymes no tenía un plan de digitalización. Por si fuera poco, tan solo un 2% de ellas estaban preocupadas por su ausencia. Miraban hacia otro lado esperando a que pasase el temporal, conscientes, en el fondo, de que no sucederíavii...
Hasta que llegó la necesidad de mantener la distancia social, y la tecnología se convirtió en la herramienta que permitió a muchos negocios mantener las persianas abiertas. Llegó la necesidad y fuimos capaces de digitalizarnos a toda velocidad. Así lo demostraba, entre otros, el hecho de que en 2020 fuimos junto a Singapur y Argentina uno de los tres países con mayor crecimiento del comercio electrónico de todo el mundo.
Fue así como se creó una tensión aún mayor entre la oferta y la demanda del mercado laboral. Es lógico, porque para llevar a cabo esa digitalización eran necesarios perfiles con conocimientos tecnológicos en un mercado que ya era incapaz de proveer todos los profesionales que hacían falta.
¿Y cuál fue el resultado? En la actualidad, nuestro país registra su mayor dato de desajuste de talento de la historia: 8 de cada 10 empresas tienen dificultades para encontrar a los profesionales que necesitanviii. A todo ello habría que añadir, por otro lado, que si comparamos los datos españoles con los resultados a nivel global, nuestro desajuste de talento es además mayor que la media del resto del mundo, ubicada en el 75%.
3.3. El pesado lastre de este desajuste
La digitalización resulta fundamental para avanzar en la eliminación de errores, así como en la simplificación y automatización de los procesos organizativos. Sin embargo, hoy hay que subrayar que, además, las tecnologías traen consigo nuevos canales de comunicación, venta y marketing (tales como, por ejemplo, los chatbots o el metaverso) en los que la falta de presencia puede representar una pérdida de competitividad global que ponga en riesgo la supervivencia de una organización. Por esa razón, un escenario como este resulta de extrema gravedad porque el déficit de estos trabajadores es un freno para la digitalización, pero también para la innovación, la atracción de inversión y la competitividad global.
A esto habría que añadir que la contribución de la economía digital a nuestro PIB ha aumentado considerablemente durante los últimos años. No obstante, en la actualidad, tan solo aporta el 24%ix. Un dato que está casi cinco puntos más elevado que antes del inicio de la pandemia, pero que aún resulta claramente insuficiente, teniendo en cuenta su papel como motor de prosperidad. Por esa razón, España se ha marcado como objetivo que la economía digital aporte el 40% del PIB en 2030. El verdadero reto está en que, para alcanzar un logro así, será imprescindible contar con los especialistas en la materia que lo hagan posible.
En definitiva, tanto para el país como para el tejido empresarial son imprescindibles nuevas acciones, que refuercen y complementen las ya realizadas. La cuestión es: ¿qué más podemos hacer?
iiihttps://www.weforum.org/press/2018/09/machines-will-do-more-tasks-than-humans-by-2025-but-robot-revolution-will-still-create-58-million-net-new-jobs-in-next-five-years/
ivhttps://www.futureofwork.manpowergroup.es/escasez
vhttps://www.oecd.org/publications/measuring-the-digital-transformation-9789264311992-en.htm
vihttps://www.ceoe.es/sites/ceoe-corporativo/files/content/file/2020/03/29/38/plan_digital_2025.pdf
viihttps://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/10/07/companias/1570458826_014704.html
viiihttps://www.manpowergroup.es/espana-registra-el-peor-dato-de-desajuste-de-talento-de-la-historia-8-de-cada-10-empresas-tienen-dificultades-para-encontrar-a-los-profesionales-que-necesitan
ixhttps://www.elperiodico.com/es/economia/20220222/economia-digital-crece-supone-cerca-13273940
4. Hacia la raíz del problema
El informe La Sociedad Digital en España 2022x , elaborado por la Fundación Telefónica, mostraba con gran claridad la raíz de una situación tan grave como esta. Para empezar, porque confirmaba que la falta de solicitudes frente a la publicación de una vacante es todo un reto. De hecho, el 70% de las empresas que tuvieron dificultades para cubrir los puestos de especialistas argumentaron precisamente este problema. Sin embargo, hay que destacar que esa no fue la principal explicación a nuestros números, dado que el 77% de las compañías atribuyeron la situación sobre todo a la falta de experiencia laboral de quienes se postulaban para las vacantes. Por todo ello, propongo reflexionar a continuación sobre estas dos justificaciones, para poder seguir así avanzando con esta información en la definición del camino a seguir para acabar definitivamente con este grave problema estructural de nuestro mercado laboral.
4.1. La escasez de profesionales
De acuerdo a los últimos datos publicados por la Comisión Europea en el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales 2022 (DESI), el porcentaje de especialistas en tecnologías de la información y las comunicaciones con empleo en nuestro país está actualmente en el 4,1% en comparación con la media de la Unión Europea, ubicada en el 4,5%xi . Estos datos se reflejan con claridad en las plantillas de las empresas, bajo el hecho de que tan solo el 17% de las mismas manifiestan disponer de este tipo de especialistas, una cifra ubicada por debajo de la media europea que se encontraba en el 19%xii .
En gran medida es el resultado de que tan solo el 25% de los estudiantes empiecen una formación en estas disciplinas, por debajo de los porcentajes de la OCDE (27%) y de la Unión Europea (28%). Por esa razón, es imprescindible y urgente aumentar el número de profesionales con una titulación superior en el campo de las STEM (Ciencias, Tecnologías, Ingeniería y Matemáticas)xiii. Y, puesto que no se trata de un problema puntual, el camino está en ser capaces de despertar entre nuestros jóvenes esa vocación, algo especialmente necesario en el caso de las niñas. Según la UNESCO, tan sólo un 35% de ellas apuesta por esta formaciónxiv, dato que en España representa el 36% del total de estudiantesxv.
Llegados hasta aquí, debo aprovechar el momento para aclarar que el gran reto es la escasez de talento especializado en el campo STEM, pero no es el único. Según el último Índice de la Economía y la Sociedad Digital (DESI 2022) de la Comisión Europea, el 36% de la población española no tiene las competencias digitales básicas que demandan los nuevos tiempos. Y, aunque es un dato que va mejorando poco a poco, es un pesado lastre que explica por qué a muchos profesionales les cuesta años encontrar un trabajo cuando se quedan desempleados. Por todo ello, hacen falta medidas que contemplen la situación desde múltiples perspectivas, buscando una solución que sea capaz de maximizar el talento digital de toda nuestra población.
4.2. El candidato perfecto
Todos hemos escuchado hablar de la “regla de los seis meses”. Según esta, un trabajador tarda de media ese tiempo en alcanzar su pico de productividad. Es decir, hasta que pasa ese momento, las empresas se tienen que enfrentar a una inversión que muchas contemplan como fondo perdido, para la que no hay siempre garantías de que vaya a haber un retorno productivo. Por esa razón, las empresas buscan, por lo general, profesionales ya experimentados, que sepan cómo funcionan las organizaciones, conocedores de sus procedimientos internos y acostumbrados a su complejidad, buscando así minimizar la inversión inicial de una nueva contratación. El problema está en que eso dificulta enormemente la entrada de nuestros jóvenes al mercado laboral, porque aunque muchos de ellos cuenten con mucha formación no encuentran una empresa que les dé su primera oportunidad, una situación en la que ambos acaban perdiendo. Esa es la razón por la que hoy tenemos en España millones de personas altamente cualificadas y preparadas para trabajar que, por desgracia, siguen en paro.
De hecho, quisiera recordar que nuestro país es el segundo de la Unión Europea con la mayor tasa de universitarios en desempleo, una cifra que se ubica en torno al 8,6%, algo más del doble de la media comunitaria (4,2%)xvi. A lo que habría que añadir que, según Eurostat, el 24% de los universitarios españoles continua en paro tres años después de haberse graduadoxvii.
xhttps://theobjective.com/economia/2022-09-06/espana-empleos-tecnologias/
xi https://espanadigital.gob.es/sites/espanadigital/files/2022-08/DESI%202022%20Espa%C3%B1a.pdf
xii https://www.larazon.es/economia/20220906/rckgqsv43zbp3kqn45foionsky.html
xiiihttps://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/estudiantes-stem/
xivhttps://www.soziable.es/dia-internacional-mujer-nina-ciencia-carreras-stem
xvhttps://www.fundacioncyd.org/presencia-de-la-mujer-en-la-universidad/
xvihttps://www.elmundo.es/espana/2022/12/14/6398ba46fdddffd0588b45ac.html
xviihttps://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/11514724/12/21/El-24-de-los-universitarios-espanoles-sigue-en-paro-tres-anos-despues-de-graduarse.html
5. Y, por si fuera poco, la gran renuncia
El fenómeno empezó en Estados Unidos, y fue de una forma completamente inesperada. En 2021, 50 millones de profesionales decidieron abandonar su puesto de trabajo de forma voluntaria, tratándose de un país que cuenta con una fuerza laboral total en torno a los 164 millones de trabajadores.
Entre las múltiples razones destacaban la gran motivación emprendedora que caracteriza al país, una abierta tolerancia al riesgo y también un mercado laboral con oportunidades de trabajo. Allí, el nivel de desempleo es mínimo, estando ubicado en estos momentos en torno a un 3,5%. Un fenómeno que no tardó en extenderse hacia otras muchas economías del mundo. Es interesante recordar, por ejemplo, el caso del Reino Unido e Italia.
En esos países, durante los primeros nueve meses del 2021 abandonaron su puesto de trabajo más de 1,3 millones de personas. Y, como era de esperar, todo esto ha llegado también a España, aunque con unas cifras y, sobre todo, motivaciones muy distintas. En los primeros seis meses del año 2022 el número de trabajadores que comunicaron su dimisión o baja voluntaria se disparó un 110%. Según fuentes de la Seguridad Social, fueron más de 30.307 personas las que lo hicieron, la cifra más alta jamás registrada en Españaxviii.
Y, puesto que podría resultar lógico pensar que una situación así no parezca a priori demasiado preocupante, teniendo en consideración que España cuenta con una fuerza laboral de más de 20,5 millones de personas ocupadas, quisiera aclarar que la gran renuncia española está formada sobre todo por personas altamente cualificadas y con mucha experiencia, esos profesionales que explicaban el desajuste de talento que denunciaban las empresas. Por todo ello, la pérdida para una empresa de tan solo una de ellas deberíamos verla como un serio problema, pero también como un enorme lastre a nuestra productividad, en particular, cuando el cambio de esos profesionales implica además abandonar nuestro país. Por si fuera poco, se trata, a menudo, de personas que no han mostrado previamente ningún interés por un cambio de empresa o posición. Sin embargo, en un escenario tan tensionado se van encontrando múltiples oportunidades que finalmente acaban abriendo las puertas a la “reflexión”. Es así como ha surgido lo que muchos han empezado a denominar el efecto de la “burbuja senior”, un fenómeno que a su vez es capaz de provocar una “burbuja de salarios” que de nuevo mina la productividad y que se suma a los otros problemas a los que ya se enfrentaba nuestro mercado laboral.
Este fenómeno se podría ver debilitado los próximos meses por la tendencia de despidos que están viviendo las compañías tecnológicas, resultante de las altas contrataciones derivadas de la pandemia y el incremento en la demanda de software y hardware. Sin embargo, la digitalización empresarial seguirá creciendo y, con ella, la necesidad de nuevas contrataciones, por lo que difícilmente será una tendencia capaz de acabar con este problema.
6. La hora de las soluciones
Hemos reflexionado sobre los grandes retos del mercado laboral, su evolución más reciente y lo que está por venir, así como sobre la gravedad e impacto del problema. Una reflexión tras la que llega el momento de la acción: ¿y cuál es el mejor camino a seguir? Sorprendentemente nos lo muestran con mucha claridad las dos tecnologías que están destinadas a marcar la nueva revolución digital en la que estamos entrando: la inteligencia artificial, y en particular su aplicación al desarrollo de chatbots, y el metaverso.
6.1. Chatbots: ¿el enemigo número uno?
En 2013, Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, dos profesores de la Universidad de Oxford, anunciaron que el 47% de los empleos estaba en riesgo de ser automatizado. Lo hicieron en su informe The future of Employment, un trabajo que generó mucha concienciación y debate en una sociedad que no se lo terminaba de creerxix. Curiosamente, con el paso del tiempo, sus previsiones resultaron ser bastante más conservadoras que las cifras que actualmente se manejan. A modo de ejemplo, recordaré que según previsiones de Randstad, la automatización podría llegar a destruir un 52% de los empleos de nuestro paísxx.
Por esa razón llega el momento de recordar que hoy tan solo se conservan un 1% de la tipología de empleos que existían hace un siglo. Es un fenómeno que se percibe claramente al observar, entre otros, la evolución que ha tenido el peso de la agricultura en la economía a lo largo de la historia, lo que ha ido siempre acompañado de fuertes cambios en el empleo. En España en 1901 el 46,4% del PIB y el 66,7% del empleo procedían de la agriculturaxxi, cifras que en estos momentos están por debajo del 2,5% y del 4% respectivamentexxiii. Un fenómeno global como muestra, por ejemplo, que, según el Banco Mundial, la agricultura representó el último año un 1,6% del PIB de la Unión Europeaxxiv.
Todo ello es el resultado de las distintas revoluciones industriales que han transformado la economía, afectando profundamente al mercado laboral. Son procesos que siempre resultan traumáticos en el corto y medio plazo, pero que en el largo han merecido la pena. Han aumentado tanto la calidad como la cantidad de puestos de trabajo. Y, según previsiones de la OCDE, el 85% de los empleos que tendremos en 2030 hoy todavía no existenxxv.
En otras palabras, la mayoría de los oficios se van a ver afectados por la tecnología en los próximos años y gran parte de ellos podrían acabar desapareciendo, al tiempo que se generarán otros muchos. Forma parte del progreso y facilitar estos cambios será imprescindible para asegurar el dinamismo económico del país, aunque, como es lógico, surjan los miedos al observar los avances de tecnologías como los chatbots.
Un chatbot es un programa informá¬tico (desarrollado con inteligencia artificial) diseñado para relacionarse y conversar de forma tan natural que podría llegar a engañarnos haciéndonos pensar que estamos interactuando con otra persona. Surgieron en los años setenta, pero desde entonces han evolucionado hasta lograr pasar el test de Turing. La prueba fue publicada en 1950 por Alan Turing, diseñada para comprobar si llegaría el día en el que avanzase tanto la tecnología que una máquina pudiera llegar a ser capaz de razonar igual que un humano.
Sucedió el 7 de junio del 2014, coincidiendo con el 60º aniversario de su muerte. Y, desde entonces, el avance de esta tecnología ha superado la imaginación de lo que nos mostraban muchas obras de la ciencia ficción. Ahí está, por ejemplo, el caso de ChatGPT, un chatbot capaz de redactar textos de alta complejidad, resolver problemas matemáticos e incluso puede escribir código informático. Utiliza lenguaje natural y está preparado para mantener conversaciones fluidas sobre (casi) cualquier tema, lo que ha generado un gran debate social. En primer lugar, por su impacto en el sistema educativo, pero ¿nos podemos imaginar hasta donde podría llegar su aplicación al mundo de la empresa?
Por ese motivo, es importante aclarar que, a pesar de los avances, este tipo de tecnologías siguen teniendo aún múltiples y grandes limitaciones. Son herramientas diseñadas para realizar tareas cada vez más diversas pero que aún están lejos de “competir” con una persona. No tienen empatía o espíritu crítico, entre otras muchas cosas, lo que explica una creciente valoración de las habilidades “esencialmente humanas”. Un paradigma en el que el World Economic Forum subrayaba, en particular, la importancia del aprendizaje eficaz a lo largo de toda la vida.
Por todo ello, es necesario que la sociedad entienda que este proceso de renovación laboral no es nuevo. No es posible saber cómo se denominarán las profesiones que vendrán, pero no es tan difícil entender cómo prepararse para poder desempeñarlas con éxito. En este escenario son necesarias tanto las competencias digitales como las que nos diferencian de los robots, destacando entre todas la necesidad de formarnos y aprender a lo largo de toda la vida.
Esa es y será, sin duda, la competencia más importante para mantener la empleabilidad, pero también uno de los principales retos a los que se enfrenta una gran parte de la población en nuestros tiempos. Son muchas las personas que al lograr una titulación pensaron erróneamente que estudiar, por fin, se había terminado. Hará falta mucho esfuerzo para reciclarse y mantenerse al día, sea cual sea la formación adquirida, pero con todo ello llegará también mucha satisfacción personal y profesional.
6.2. Metaverso frente a la falta de experiencia
El metaverso es la evolución del internet que hoy conocemos y de las redes sociales. La diferencia se encuentra en la forma de entrar e interactuar, tratándose ahora de experiencias inmersivas de alto impacto sensorial. En otras palabras, el metaverso es el resultado de aplicar la realidad virtual y aumentada al internet actual y, por supuesto, a las redes sociales, ofreciendo como resultado un nuevo canal de comunicación, marketing y ventas con una potencia enorme.
De esta forma, es importante aclarar que estos nuevos mundos son el producto de la fusión de una serie de tecnologías (realidad virtual, aumentada, videojuegos, 5G…) que están consolidándose y democratizándose precisamente ahora, pero que llevan ya, en algunos casos, casi un siglo con nosotros.
Meta fue capaz de generar el interés del mundo entero por esta tecnología. Mark Zuckerberg lo vio tan claro que incluso apostó por cambiar el nombre de su organización en octubre del 2021. Pero el metaverso ya estaba ahí, en pleno desarrollo, de la mano de otras organizaciones como Epic Games (especialmente conocida por su exitoso videojuego Fortnite), Microsoft o NVIDIA. Además, desde entonces, muchas otras como Apple, Google e incluso TikTok han confirmado que forma parte igualmente de su apuesta estratégica. Es lógico, porque las oportunidades de negocio son enormes.
A modo de ejemplo recordaré que, según analistas internacionales como McKinsey & Company el metaverso podría llegar a alcanzar un valor de hasta cinco billones de dólares para el año 2030. En la misma línea, según previsiones de Bloomberg, esta economía ya podría estar generando 800 mil millones de dólares en 2024. ¿Nos podemos hacer una idea de la cantidad de puestos de trabajo que podría generar un fenómeno así?
El problema está en que si la situación no cambia será muy difícil aprovechar esta oportunidad. Por eso, sugiero hacer un cambio en la reflexión. ¿Y si la hacemos desde otra perspectiva? ¿Desde una más optimista y constructiva? España está a la cabeza de Europa en paro juvenil (32%), según Eurostat; un escenario en el que las mujeres tienen aún, como se suele decir, un panorama más complicadoxxvi.
Pues bien, las tecnologías que han permitido la explosión del metaverso forman parte del día a día de nuestros jóvenes. Tanto niños como niñas han crecido con ellas y son muchos los que incluso han ganado dinero así. Es más la gran mayoría de los que aún no lo han hecho, como poco, han invertido dinero propio, entre otros, comprando objetos digitales que no existían en el mundo físico, frente a la más absoluta incomprensión e incredulidad de sus padres.
Dicho esto, ¿podríamos decir que nuestros jóvenes no tienen la experiencia suficiente para entrar en una empresa y participar en estos proyectos? Les puede faltar experiencia y conocimiento empresarial, pero del otro muchos van “sobrados” y no aprovecharlo sería un error de extrema gravedad. Por ello, el metaverso no solo es la gran apuesta de los gigantes. Es también un tren que no debemos dejar pasar si queremos terminar con el problema estructural de nuestro mercado laboral.
xixhttps://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf
xxhttps://www.randstad.es/nosotros/sala-prensa/el-52-de-los-empleos-en-espana-podrian-automatizarse-durante-esta-decada/#:~:text=En%20el%20caso%20concreto%20de,totalmente%2C%20en%20la%20pr%C3%B3xima%20d%C3%A9cada.&text=Esta%20situaci%C3%B3n%20no%20tendr%C3%ADa%20que,seg%C3%BAn%20el%20informe%20de%20Randstad.
xxihttps://es.wikipedia.org/wiki/Agricultura_en_Espa%C3%B1a
xxiihttps://www.epdata.es/datos/sector-agricola-espana-contexto-europeo-graficos-estadisticas/555
xxiiihttps://www.evalueconsultores.com/sectorprimario-sector-primario-empleo/
xxivhttps://datos.bancomundial.org/indicador/nv.agr.totl.zs?locations=EU
xxvhttps://www.eleconomista.es/economia/noticias/8501202/07/17/El-85-de-los-empleos-de-2030-no-existen-en-la-actualidad.html
xxvihttps://alcabodelacalle.es/espana-paro-juvenil
7. Cierre y conclusión
Todos sabemos que la solución a nuestro problema no es tan sencilla. Si lo fuera, evidentemente, ya estaría resuelto desde hace tiempo. Y hay que reconocer que a esta realidad tan compleja que hemos mostrado le acompaña otra mucho más positiva. Se han dado pasos y hay avances. Lo muestra, entre otros, que el paro haya caído drásticamente y que estemos en los niveles más bajos de los últimos quince años. Ha descendido a niveles de 2007 y haber conseguido eso es todo un logro. Pero también es cierto que resulta insuficiente y no nos debemos dejar cejar por esa otra cara de la moneda. Ha llegado el momento de dar nuevos pasos y hacerlo con fuerza.
El camino lo muestran las dos tecnologías que están marcando la nueva era digital: la inteligencia artificial y el metaverso. Es importante concienciar a la sociedad de la importancia de formarse a lo largo de toda la vida, y habrá que aprender de todo, tecnología y también nuevas formas de hacer las cosas de siempre. En un escenario en el que, hay espacio para todos, para los más experimentados y también para los más jóvenes. Por todo ello, pongámonos manos a la obra. Por fin nuestros “viejos” retos tienen solución, y ha llegado el momento de pasar a la acción.