Resumen
A medida que la tecnología está presente en todos los ámbitos de la vida personal y laboral, la cantidad de empleos digitales crece continuamente. Estos empleos se definen por el uso de las TIC en distintos niveles de intensidad, desde los profesionales TIC hasta las profesiones tradicionales que han ampliado su capacidad con ayuda de opciones digitales. No es fácil poder analizar la realidad del mercado laboral de estos empleos a menos que se empleen procedimientos modernos de análisis, basados en iniciativas europeas como el estándar EN16234 y una clasificación laboral unificadora como ESCO. Gracias a esta terminología común, usando técnicas de web scraping, big data, procesamiento de lenguaje natural y otras, tenemos ya actualmente una visión más completa del mercado de los empleos digitales gracias a herramientas sofisticadas como OVATE que analiza millones de ofertas de empleo en línea.
1. Introducción
El mundo digital ya afecta a casi todos los aspectos de nuestras vidas, y esta tendencia es cada vez mayor. Aunque es difícil predecir lo que ocurrirá en el futuro, lo cierto es que la demanda de empleos que requieren habilidades y competencias digitales crece continua y rápidamente (Mandl, 2021)). Incluso las profesiones tradicionalmente alejadas de la tecnología la incorporan cada vez más a sus actividades cotidianas y básicas (por ejemplo, los conductores de camiones y taxis utilizan ahora sistemas de guiado con GPS, aplicaciones para gestionar reservas y planes de entrega, etc.). La digitalización impone cambios en el tipo de funciones y empleos que las empresas y las organizaciones demandan a los empleados, de tal forma que sus efectos se equiparan a los de otras tendencias contemporáneas como la internacionalización (Schmerber et al., 2021) o los aspectos medioambientales y de sostenibilidad (CEDEFOP, 2021) .
Aunque no hay una definición clara y ampliamente aceptada, podemos considerar los empleos digitales como aquellos en los que la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a una actividad o proceso nuevo o ya existente es esencial, aunque otras competencias también pueden ser cruciales para su desempeño. El Banco Mundial (2018) considera empleo digital cualquier empleo “que utilice la tecnología digital o que dicha tecnología hace posible”. Así, estos empleos digitales pueden encontrarse en grandes corporaciones, pequeñas y medianas empresas (Pymes), organizaciones no gubernamentales (ONG) y entidades gubernamentales y públicas, ya que todas estas organizaciones adoptaron ya hace tiempo las TIC en sus operaciones habituales para ser más eficaces y eficientes.
Sin embargo, otros expertos, en sus estudios, tienden a asociar los empleos digitales a los puramente TIC (Folea, 2019), aquellos muy intensos en actividad digital o exclusivamente existentes en empresas digitales y de medios de comunicación, puesto que son más fáciles de categorizar en las estadísticas oficiales (por ejemplo, las de Eurostat o las del INE). Por ello, bastante gente puede pensar que este tipo de empleos solo aparecen en el sector digital, las empresas relacionadas con los medios de comunicación, la tecnología, el marketing digital, etcétera. Sin embargo, como la digitalización impregna ya todos los ámbitos de la vida, los empleos digitales están ya en todas las industrias y sectores.
2. Definiciones
Antes de continuar con nuestra explicación, conviene aclarar algunos términos que eviten posibles confusiones en la comprensión de los datos. Estos términos son "empleo", "ocupación" y "función" o “rol”. Aunque existen muchas definiciones posibles, preferimos adoptar la terminología de la ESCOpedia, la referencia en línea de la clasificación laboral oficial de la UE (ESCO):
"Una ocupación es una agrupación de trabajos que implican tareas similares y que requieren un conjunto de competencias similares. Las ocupaciones no deben confundirse con los puestos de trabajo o los títulos de los puestos. Mientras que un empleo está ligado a un contexto laboral específico y lo ejecuta una persona, las ocupaciones agrupan empleos con características comunes".
Un empleo es un puesto específico que se ocupa dentro de una organización. El siguiente ejemplo puede aclarar mejor los conceptos: "Ser el administrador de la base de datos de los anuncios de empleo en línea del portal JobHunter" es un empleo. "Administrador de bases de datos", "especialista en bases de datos" o "ingeniero informático" podrían ser ocupaciones, es decir, grupos de empleos a los que pertenece este puesto. Las ocupaciones pueden utilizarse como títulos de puestos de trabajo. Un empresario que contrate para el puesto mencionado puede titular la vacante con el nombre de una ocupación, por ejemplo, "especialista en bases de datos".
Al fin y al cabo, un título de trabajo describe el trabajo o puesto específico de alguien, como "analista de bolsa para trading", mientras que una ocupación se refiere a un título más amplio o a todo el campo o sector en el que trabaja alguien, como "analista de valores". Muchas personas pueden compartir la misma ocupación sin compartir el mismo título laboral. Por ejemplo, "desarrollador informático" es una ocupación, pero hay muchos tipos diferentes de desarrolladores, como los especializados en videojuegos y los de aplicaciones para móviles.
Una función se deriva de una necesidad organizativa para realizar algo (CEN/CENELEC, 2018). Es un requisito organizativo que puede satisfacerse asignando a los empleados la realización de todas o parte de las tareas necesarias para garantizar que ese rol se lleva a cabo. Una persona o un equipo pueden desarrollar múltiples funciones como parte de su trabajo: por ejemplo, un responsable de informática actuará, a veces, como gestor de proyectos informáticos, en otras como analista de sistemas e, incluso, como desarrollador de software.
3. Tipos de empleos digitales
Existe un enorme abanico de posibles empleos, en constante ampliación, en los que la tecnología digital es esencial para realizar actividades y alcanzar objetivos. Los intentos de categorizar los empleos digitales en función de su naturaleza y origen tienden a utilizar la intensidad en el uso de las TIC como criterio principal (Kluzer et al., 2020). Podemos pensar en tres categorías tipo de empleos digitales (Banco Mundial, 2018), como se muestra en la Tabla 1, con ejemplos tomados de la clasificación laboral europea ESCO.
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Categoría |
Descripción |
Ejemplos de ocupaciones ESCO |
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Empleos intensivos en TIC |
Directamente centrados en las TIC, no pueden existir sin los correspondientes servicios, productos o tecnologías digitales |
Desarollador/a de aplicaciones de TIC, Gestor/a de la información para las redes sociales, Animador/a en 3D, etc. |
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Empleos dependientes de las TIC |
Utilizan tecnologías digitales en diversos grados y son posibles gracias a la tecnología digital, pero siguen requiriendo un buen porcentaje de competencias esenciales de otras disciplinas. |
Analista de datos en centro de llamadas, Director de agencia de viajes/directora de agencia de viajes, etc. |
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Empleados amplificados mediante las TIC |
Utilizan tecnologías digitales en diversos grados, pero podrían seguir realizándose sin tecnología con menor rendimiento o calidad. |
Tabla 1. Categorías de empleos digitales con ejemplos de ocupaciones recogidas en ESCO
A menudo, estas categorías se solapan. La mayoría de los empleos ampliados por el uso de las TIC se realizan tradicionalmente en oficinas u otros lugares de trabajo estándares, pero mejoran su capacidad y productividad con herramientas digitales como procesadores de texto, hojas de cálculo, etc. Los trabajos subcontratados y/o realizados en línea dependen de la tecnología: no podrían realizarse sin la digitalización y muchas veces requieren aplicaciones o hardware especializados, por ejemplo, diseño en 3D, programas de análisis financiero, etc. Por supuesto, los empleos intensivos en TIC también pueden aparecer como trabajo a distancia, como programadores o desarrolladores de sitios web que actúan como autónomos. En general, las plataformas en línea o las aplicaciones móviles no crean necesariamente nuevos puestos de trabajo ni requieren competencias digitales avanzadas, pero permiten ofrecer servicios a la carta (por ejemplo, reparto de comida) o internacionalizar la oferta de productos y servicios para los pequeños productores (por ejemplo, usando los servicios de venta a través de Amazon).
4. Empleos intensivos en TIC
La primera categoría de empleos ha surgido con el desarrollo de nuevos servicios y productos basados casi por completo en la tecnología digital, ubicados con frecuencia en la industria o el sector digital y de los medios de comunicación. Por ejemplo, los diseñadores y desarrolladores de videojuegos digitales sólo son necesarios si existen consolas a disposición del público como forma de entretenimiento. Algunos de estos empleos pueden considerarse especializaciones de otros empleos tecnológicos: los diseñadores y desarrolladores de videojuegos digitales pueden considerarse desarrolladores y diseñadores de aplicaciones con una especialización relevante y sólida en el campo de los juegos. Los profesionales de las TIC no sólo necesitan competencias digitales, sino también otras competencias no relacionadas con las TIC o conocimientos específicos de un ámbito, por ejemplo, sobre seguros, banca o sanidad si trabajan para organizaciones de esos sectores. Otros empleos como artista digital o gestor de comunidad digital no vinculados inicialmente a los profesionales de las TIC también entran en esta categoría.
5. Empleos dependientes de las TIC
La categoría de empleos dependientes de las TIC también suele denominarse empleos híbridos (por ejemplo, asesor en criptomonedas), ya que fusionan trabajos cualificados relevantes (por ejemplo, conocimientos de finanzas e inversión) con conocimientos digitales especializados (por ejemplo, blockchain y algoritmos). Estos empleos superan, con frecuencia, las divisiones tradicionales de las disciplinas educativas o formativas al decidir quién está formado o cualificado para desarrollar la actividad. Por ejemplo, un biotecnólogo puede ser con frecuencia un biólogo con amplia formación y competencias en tecnología TIC o, a veces, un ingeniero TIC con formación adicional específica en biología. Otro ejemplo podría ser un bibliotecario que, en la actualidad, que tiene que trabajar cada vez más con documentos y recursos digitales a la vez que conserva libros en formato de papel y gestiona suscripciones digitales a periódicos, multimedia, etc. Estos empleos digitales híbridos pueden ser muy variados, ya que existen muchas combinaciones de disciplinas tradicionales con especializaciones en tecnología digital, aunque probablemente cada una de las combinaciones no acumule con frecuencia un gran número de puestos disponibles. No obstante, estos empleos muy especializados suelen estar bien considerados y remunerados dada su especialización y la escasez de candidatos disponibles.
6. Empleos amplificados mediante las TIC
La última categoría incluye aquellos trabajos que existen desde hace tiempo y que se han digitalizado con mayor o menor amplitud. Como ya se ha comentado, los repartidores de productos existen desde hace décadas y han ido cambiando sus métodos de trabajo en función de los avances de la tecnología, por ejemplo, empezando con sistemas de radio para comunicarse, luego teniendo más opciones y más baratas con teléfonos móviles analógicos y ahora utilizando smartphones, tabletas o consolas, conectados con redes de datos móviles, guiado y seguimiento por GPS, etc. Obviamente, la tecnología digital ha permitido servicios de reparto más baratos, rápidos y fiables, lo que a su vez ha disparado el tamaño de la demanda y las oportunidades de negocio. En este caso, los conductores obviamente han añadido habilidades digitales, ahora esenciales, a sus otras habilidades anteriores, como las de conducción. La naturaleza del trabajo es similar a la del pasado, incluso puede seguir realizándose sin tecnología digital, pero ahora se transforma y se hace más eficiente gracias a la digitalización.
7. Demanda de candidatos para empleos digitales
El análisis del mercado laboral es complejo y prever con exactitud lo que ocurrirá en el futuro es siempre un ejercicio difícil. En el caso de los empleos digitales, es más fácil la situación de los profesionales de las TIC. Eurostat ofrece periódicamente estadísticas sobre el número de especialistas en TIC en la UE como parte de la sección de Capital Humano del DESI (Índice de Economía y Sociedad Digitales). En 2021, había 9 millones de especialistas en TIC en Europa, lo que representaba el 4,5% del empleo total. Las mujeres seguían estando muy infrarrepresentadas, ya que suponían solo el 19% de la mano de obra total de las TIC (DESI 2022), principalmente en los roles menos técnicos. De los especialistas en TIC ya empleados, algo más de la mitad (64,5%) han estudiado informática en la universidad. Esto significa que hay mucho espacio para quienes no tienen un nivel de educación formal, pero que sí que cuentan con formación y competencias digitales específicas. El Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional, CEDEFOP, calcula que en Europa se necesitarán unos 560.000 técnicos de TIC y 1.421.000 profesionales de TIC para el periodo 2020-2030. La Brújula Digital de la Comisión Europea (2030 Digital Compass) se puso en marcha para responder a esta necesidad, presentando una visión de alto nivel sobre cómo hacer que esta década sea digital y europea, estableciendo el objetivo de 20 millones de especialistas en TIC en la UE para 2030.
Estas cifras van aún más allá. La UE ha desarrollado clasificaciones laborales y marcos de referencia (como la clasificación laboral ESCO o el estándar EN16234-1 de competencias profesionales TIC) que permiten una recogida avanzada de datos en múltiples dimensiones del mercado laboral. Con esta terminología común y completa, es posible explotar fuentes masivas de datos mediante el procesamiento del lenguaje natural y la IA. La herramienta OVATE del CEDEFOP ofrece información detallada sobre los puestos de trabajo y las competencias que demandan los empleadores a partir de millones de anuncios de empleo en línea (OJA en inglés), recopilados de diversas fuentes como portales de empleo privados, portales de servicios públicos de empleo, agencias de contratación, periódicos en línea y sitios web de empresas, en 28 países europeos. Toda la información se asigna a las ocupaciones y competencias de la clasificación laboral ESCO lo que permite comparar y entender mejor los datos, al usar una terminología común y comprensible.
Los datos de la herramienta OVATE para 2022 (véase el gráfico siguiente) pueden ayudarnos a analizar la demanda de distintos grupos de ocupaciones. Como muestra el gráfico, la demanda de profesionales de las TIC se sitúa en el 8,1%, y el 1,1% de todas las ofertas de empleo en línea se referían a técnicos de las TIC, lo que significa que cerca del 10% de todas las ofertas de empleo en línea en 2022 requerían una alta intensidad de TIC y, en consecuencia, competencias tecnológicas avanzadas (ver Gráfico 1).
Gráfico 1. Ofertas en línea que demandan especialistas TIC en la UE y Reino Unido (año 2022)
Los datos extraídos de las ofertas en línea pueden ayudar a comprender la demanda de competencias digitales en todas las demás categorías profesionales, junto con la digitalización en curso del mundo laboral. Como muestra la Gráfico 2, las competencias digitales generales son necesarias para la mayoría de los puestos de trabajo, y competencias como "trabajar con ordenadores", conocimientos básicos de "TIC" y "competencias informativas" se consideran las más demandadas.
Gráfico 2. Porcentaje de ofertas en línea que mencionan cada habilidad digital general (año 2022)
No es fácil hacer un seguimiento de toda la actividad profesional digital, especialmente si también queremos tener en cuenta a los autónomos, los trabajadores de la economía bajo demanda (gig economy) y las prácticas de externalización. Sin embargo, un interesante estudio preliminar de Kassi et al., (2021) estima que en la actualidad hay 5 millones de profesionales que trabajan a tiempo completo en estas esferas, y 19 millones de trabajadores que han participado en actividades de economía bajo demanda. Es más, la pandemia de COVID-19 en Europa no solo ha acelerado la digitalización de las ocupaciones, sino que también ha impulsado el interés de la gente por los empleos nómadas digitales, es decir, empleos remotos que pueden realizarse exclusivamente en línea (Nagel, 2020).
El análisis de los empleos digitales está lejos de resolverse con simples encuestas o análisis manuales con muestras reducidas y poco variadas o con la opinión de unos pocos expertos en conversaciones informales. Solo con el empleo de tecnología avanzadas de recogida y análisis de datos como, por ejemplo, web scraping y técnicas de big data, procesamiento de lenguaje natural, además de la promoción de terminología y conceptos comunes para que dichas técnicas puedan ser efectivas, se podrá llegar a una mejor comprensión del mercado de los empleos digitales.
8. Referencias
Banco Mundial (2018). “Solutions for Youth Employment, S4YE. Digital Jobs for Youth: Young Women in the Digital Economy.” Washington, DC: World Bank Group. Acceso en: https://www.s4ye.org/sites/default/files/2018-11/S4YE%20Digital%20Jobs%20Report%20-%20FINAL%20%28For%20Printing%29.pdf [Última consulta: 10 febrero 2023].
Cedefop (2021). The green employment and skills transformation: insights from a European Green Deal skills forecast scenario. Luxembourg: Publications. Acceso en: https://www.cedefop.europa.eu/en/publications/4206 [Última consulta: 10 febrero 2023].
UNE (2021). EN 16234-1:2021, Marco de e-Competencias (e-CF). Marco común europeo para los profesionales de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en todos los sectores de actividad. Parte 1: Marco. Acceso en: https://standards.iteh.ai/catalog/standards/cen/7e895d4e-0eb0-49b4-972f-1f6b202ea400/en-16234-1-2019 [Última consulta: 10 febrero 2023].
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