Resumen
La economía depende directamente de la naturaleza, cuyos servicios ecosistémicos son esenciales. En un contexto de crisis climática y de pérdida de biodiversidad sin precedentes, es necesario integrar la ecología en los sectores productivos. La transición ecológica genera oportunidades para el empleo verde, pero también plantea retos como la equidad o la falta de cualificaciones. Por ello, es clave impulsar la capacitación para afrontar los cambios en el mercado laboral
La naturaleza, clave para la economía y el empleo
Cualquier actividad económica depende de la naturaleza. La crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos son algunos de los principales riesgos para la economía global. Así lo señala, año tras año, el Foro Económico Mundial. En sus estimaciones, destaca que más de la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial depende de la naturaleza y los servicios que nos presta. Sin embargo, este capital natural está gravemente amenazado. En las últimas cinco décadas, la biodiversidad mundial ha experimentado un fuerte declive: los vertebrados han perdido cerca del 70 % de sus poblaciones.” y un millón de especies están al borde de la extinción.
La biodiversidad es esencial para nuestro bienestar, alimenta todos los procesos necesarios para que tengamos una vida sana, desde los alimentos que comemos hasta el aire que respiramos. Los polinizadores contribuyen al desarrollo de un tercio de la producción mundial de cultivos. Los arrecifes de coral y los manglares sirven de escudos naturales que protegen las regiones costeras de violentas tormentas. Los seres humanos obtenemos beneficios directos e indirectos de la naturaleza, lo que conocemos como servicios ecosistémicos, que son fundamentales para el bienestar, la salud y la economía. Servicios de aprovisionamiento (el agua y los alimentos), de regulación (del clima, la absorción de carbono, el ciclo del agua, el efecto barrera frente a la zoonosis o la polinización), de soporte (estabilidad y fertilidad del suelo) y culturales (recreación, belleza escénica y amenidad visual del paisaje).
Todos estos servicios ecosistémicos son activos críticos para sectores económicos como el agroalimentario, la construcción o el turismo, entre otros muchos, que son claves para el mercado laboral, como es el caso de un país como el nuestro. Sin embargo, no tienen un valor en términos de mercado, haciendo que la naturaleza sea, en gran medida, invisible en la toma de decisiones de inversión y financiación. Contemplar la naturaleza en la gestión y toma de decisiones corporativas brinda oportunidades y permite mitigar riesgos.
Por eso, tenemos que ser conscientes de que sin ecología no hay economía ni, consecuentemente, empleos dignos. Toda nuestra economía, nuestros empleos, todos nuestros medios de subsistencia dependen de ecosistemas que han de funcionar correctamente, de un planeta sano que nos proporcione los servicios ambientales y los recursos que necesitamos, no sólo ahora, sino también a largo plazo, utilizándolos de manera sostenible.
Autora: María Bautista Guillén
Según el Foro Económico Mundial, que antes citaba, adoptar estrategias positivas para la naturaleza creará nuevas oportunidades, valoradas globalmente en 10,1 trillones de dólares de valor añadido empresarial anual y 395 millones de puestos de trabajo para 2030, además de proporcionar una base sólida para sostener el crecimiento y la competitividad de las empresas.
Las soluciones basadas en la naturaleza podrían servir para afrontar los retos socioeconómicos mediante la conservación y restauración de la naturaleza, creando, mediante procesos naturales, servicios ecosistémicos clave para la agricultura, la adaptación al cambio climático o la salud.
La naturaleza se posiciona como una prioridad financiera emergente, demandando a los inversores comprensión sobre los impactos y las dependencias ambientales que afectan la rentabilidad de sus activos.
La salud de la naturaleza es, por tanto, el fundamento de nuestra economía y reconocer esta interdependencia, en lugar de ver la protección ambiental como un obstáculo, supone una enorme oportunidad. El cambio hacia un modelo económico menos dependiente de combustibles fósiles y dentro de los límites de las capacidades del planeta, no solo es necesario, es también urgente, e implica un cambio estructural y también cultural, incluyendo un cambio de mentalidad y de estilos de vida.
Para emprender esta transformación, disponemos de un marco estratégico internacional, europeo y nacional, que determina compromisos a cumplir (a nivel nacional) y proporciona orientaciones para avanzar en esa dirección. Son múltiples los tratados vinculantes para España, así que cabe destacar que, en un contexto de emergencia ambiental global, sólo con una buena gobernanza que implique al conjunto de la sociedad lograremos alcanzar los objetivos marcados en la Estrategia de Biodiversidad 2030 y el nuevo Reglamento de Restauración de la Naturaleza.
Empleos verdes, capacitación y transición ecológica
En este sentido, estos cambios en los sistemas de producción y de consumo que propone la transición ecológica traerán nuevas oportunidades para nuestro mercado laboral, impulsando la creación de millones de empleos verdes y la transformación de numerosos puestos de trabajo ya existentes. Estas oportunidades surgen en sectores emergentes como las energías renovables, la eficiencia energética, la economía circular o la gestión sostenible de los recursos naturales, pero afecta a todos los ámbitos y procesos.
A ello también contribuirán los empleos verdes, que según la definición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), son empleos que ayudan a preservar y restaurar el medio ambiente, ya sea en los sectores tradicionales o en nuevos sectores emergentes.
La transición ecológica no debe comprometer los derechos laborales ni la seguridad de las personas trabajadoras; por el contrario, debe ser una transición justa que garantice la justicia social.
Los empleos verdes permiten aumentar la eficiencia en el consumo de energía y materias primas; limitar las emisiones de gases de efecto invernadero; minimizar los residuos y la contaminación; proteger, conservar y restaurar los ecosistemas; y contribuir a la mitigación y la adaptación frente al cambio climático. Estos trabajos son fundamentales para preservar el medio ambiente y promover un desarrollo sostenible.
Gema Cruz Gisbert
Nos encontramos ante un escenario de oportunidad, ya que, en los próximos años, se espera que la Unión Europea cree entre 700.000 y 1.000.000 de empleos verdes, también según datos de la Organización Internacional del Trabajo. A nivel nacional, España podría generar entre 253.000 y 348.000 empleos al año hasta 2030, según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Esta estimación de empleos verdes en España se incluye en el objetivo de una transición energética y un marco de economía circular.
De los 21 millones de puestos de trabajo que hay actualmente en España, cerca de seis millones se desempeñan en ocupaciones verdes. Y se prevé que esta cifra aumente hasta alcanzar los 7,4 millones en 2035, representando uno de cada tres empleos. Según el informe “La Formación Profesional ante los retos de sostenibilidad medioambiental en España”, presentado el año pasado por CaixaBank Dualiza y Orkestra – Instituto Vasco de Competitividad, alrededor de 3,4 millones de oportunidades de empleo verde estarán generadas por la vía del reemplazo, es decir, profesionales que se jubilan y dejan su puesto.
Ante estas grandes oportunidades, también se nos presentan dos grandes retos: garantizar que la transición ecológica sea justa y equitativa; y reducir la brecha que hay entre las oportunidades y los conocimientos necesarios para poder aprovecharlas y desempeñarlas.
Para abordar el reto que implica garantizar una transición ecológica justa y equitativa, tiene que haber equidad en el acceso al empleo, implicando a todos los colectivos vulnerables, y también se ha de tener en cuenta el impacto territorial.
Por otro lado, para reducir la brecha entre las oportunidades existentes y los conocimientos necesarios, se ha de impulsar la capacitación, la reorientación y la mejora de las cualificaciones. En este sentido, se estima que tres cuartas partes de las empresas de la Unión Europea tienen dificultades para encontrar personas con las capacidades necesarias y, según datos de Eurostat 2022, solo el 37 % de las personas adultas recibe formación de forma periódica. Se necesita, por tanto, impulsar también una mejor cooperación con las empresas para dar una respuesta rápida al desajuste de habilidades en el mercado del trabajo.
Por tanto, es fundamental disponer de una mano de obra con las cualificaciones que se demandan. Esto contribuirá al crecimiento sostenible y propiciará una mayor innovación y mejora de la competitividad de las empresas. Por otro lado, ayudará a las personas a conseguir empleos de calidad, fundamentales para garantizar que la recuperación económica y las transiciones ecológica y digital sean socialmente justas y equitativas.
Para fomentar el aprendizaje permanente, los Estados miembros de la Unión Europea (UE) han respaldado los objetivos sociales de la Estrategia Europa 2030 de que al menos el 60 % de las personas adultas participen en actividades de formación cada año, presentando ya su contribución nacional a la consecución de este objetivo. Esto también es importante para alcanzar el objetivo de una tasa de empleo de al menos el 78 % de aquí a 2030.
Como respuesta a estas necesidades, la Comisión Europea designó al año 2023 como el Año Europeo de las Competencias y, como resultado, presentó en marzo de 2024 un plan de acción para hacer frente a la escasez de mano de obra y competencias. Este plan se basa en las numerosas medidas políticas y de financiación ya existentes a nivel de la UE, en los objetivos de empleo y competencias para 2030 aprobados en la Cumbre Social de Oporto y en los 65.000 millones de euros de los fondos de la UE disponibles para invertir en competencias. Aborda la cuestión de manera holística, incluyendo el reciclaje y la mejora de las competencias, pero también la mejora de las condiciones de trabajo y la movilidad justa, dentro de la UE, de personas trabajadoras y estudiantes.
En este sentido, son fundamentales los procesos de formación y capacitación de las personas, tanto de carácter inicial como los dirigidos a personas trabajadoras en activo, dado que los déficits de cualificación son uno de los principales cuellos de botella en sectores estrechamente relacionados con la transformación hacia una economía sostenible, baja en carbono y resiliente frente al cambio climático.
El mercado laboral debe responder a estos retos con la creación de nuevos empleos y la reorientación o transformación de los ya existentes teniendo en cuenta, además, el enfoque de género y la atención a colectivos especialmente desfavorecidos. Si partimos de la base de que el fomento del empleo y la capacitación constituyen una de las mejores herramientas en la reducción de las desigualdades y en la integración social y territorial, es necesario adaptar los planes de estudio y la formación actual para las nuevas profesiones o para la reconversión de las ya existentes; asegurar el relevo generacional en algunas ocupaciones; incrementar la presencia de mujeres en los sectores vinculados a la transición ecológica; facilitar acceso formativo a la población del medio rural; incrementar la difusión de la oferta formativa existente, principalmente formación para el empleo; y reforzar la capacitación en soft skills y la formación práctica (learning by doing).
Para cubrir estas necesidades y paliar la escasez de profesiones técnicas necesarias para la transición ecológica también es fundamental reforzar la Formación Profesional (FP). La FP proporciona a los estudiantes las competencias necesarias en el mercado laboral actual y futuro, y les ofrece buenas oportunidades para adquirir nuevas competencias a lo largo de su carrera profesional. Una FP de excelencia contribuye a que la Unión Europea sea más sostenible, innovadora, competitiva, socialmente justa y resiliente.
También las certificaciones académicas de corta duración diseñadas para validar habilidades y competencias específicas y alineadas con las necesidades del mercado laboral, conocidas como microcredenciales, son fundamentales en este sentido ya que ofrecen una solución ágil y flexible al desajuste de habilidades. Su importancia radica en varios puntos clave: agilidad y relevancia, ya que son capacitaciones de corta duración que se centran en habilidades muy concretas, permitiendo una respuesta rápida a las necesidades cambiantes del mercado laboral; recualificación profesional (reskilling y upskilling), facilitan que profesionales de sectores tradicionales se reciclen y adquieran competencias verdes; aprendizaje permanente, promueven la formación continua a lo largo de una vida laboral, esencial en un contexto de rápida evolución tecnológica y normativa; puente entre educación y empresa, asegurando que los contenidos de los cursos se alinean con las demandas reales del mercado de trabajo; y reconocimiento en el mercado laboral, ya que un sistema estandarizado y de calidad de microcredenciales como el que se está impulsando desde España, a través de la Ley de Formación Profesional, garantiza la credibilidad de estas acreditaciones.
El Programa Empleaverde
La Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), para contribuir a dar respuesta a estas necesidades, impulsa diversas iniciativas para facilitar el acceso a la capacitación y que permitan a las personas, tanto desempleadas como trabajadoras y emprendedoras, afrontar con mayor seguridad los cambios que se están produciendo en el mercado laboral.
Desde el año 2001, la Fundación Biodiversidad ha sido órgano gestor de Fondo Social Europeo. En 2007 puso en marcha el Programa Empleaverde, impulsado así la formación, el empleo y el emprendimiento verde, con más de 320.000 personas formadas en los 943 proyectos cofinanciados.
En el marco del Programa Operativo 2001-2007 se resolvieron ocho convocatorias de ayudas por un importe de 98 millones de euros, apoyando 285 proyectos, llegando a millón y medio de destinatarios y formando a 210.000 personas trabajadoras.
En el periodo 2007-2013 se resolvieron cinco convocatorias, apoyando 270 proyectos, que llegaron a 60.000 personas con 45 millones de euros movilizados. Durante el periodo 2014-2020, el Programa Empleaverde, a través de diez convocatorias de subvenciones, permitió apoyar 282 proyectos para el impulso del empleo y el emprendimiento verde, dirigidos a más de 28.000 personas, facilitando la creación de 1.300 empleos y más de 200 empresas vinculadas con la economía verde.
La Fundación Biodiversidad promovió, con este Programa, la transición justa hacia una economía baja en carbono y circular, integrando la biodiversidad en la gestión y procesos empresariales y haciendo un uso más eficiente de los recursos naturales, constituyendo un motor de crecimiento económico sostenible y de progreso social.
Gerardo González Mourín
Nuevas ocupaciones estratégicas para la transición ecológica
En 2024, como organismo intermedio del Fondo Social Europeo Plus (FSE+), se puso en marcha el Programa Empleaverde+, actualizándose respecto al periodo anterior para dar respuesta a las necesidades y oportunidades identificadas en el estudio “Empleo y Transición Ecológica. Yacimientos de Empleo, Transformación Laboral y Retos Formativos en los Sectores Relacionados con el Cambio Climático y la Biodiversidad en España”, publicado en 2023 por la Fundación Biodiversidad y la Oficina Española de Cambio Climático. Esta publicación surge ante la importancia de realizar un estudio sobre los yacimientos de empleo asociados a la mitigación y adaptación al cambio climático, así como a la conservación y gestión de la biodiversidad, para visibilizar el papel que juega la capacitación y mejora de las competencias laborales para alcanzar una transición ecológica en España adecuada y justa para todas las personas y territorios.
Los resultados de este estudio identifican 14 sectores prioritarios con un elevado potencial transformador, de reconversión y de generación de empleo. Entre ellos, se incluye el sector de las energías renovables, la rehabilitación energética de edificios, emergencias climáticas, la bioeconomía, la economía circular, la renaturalización urbana o el eje de explotaciones agropecuarias sostenibles, en el que se incluye la agricultura regenerativa.
En este estudio se han identificado, además, 40 ocupaciones estratégicas para dar respuesta a los cambios que precisa la transición ecológica, detallando las necesidades de capacitación y formación que deberán cubrirse y proponiendo directrices para tener en cuenta en futuras políticas públicas de empleo.
Algunas de estas 40 ocupaciones son, entre otras, analista de riesgos climáticos; especialista en planes o medidas de contingencia de riesgo climático, consultor/a de soluciones basadas en la naturaleza; especialista en hidrología; arquitecto/a o ingeniero/a, especialista en eficiencia energética y rehabilitación energética de edificios; técnico/a en certificación energética y sostenibilidad; técnico/a urbanista; técnico/a energético/a para la Administración Pública; experto/a en diseño de modelos de negocio en economía circular; paisajista; técnico/a en jardinería y arbolado; técnico/a, ingeniero/a, peón/a o trabajador/a forestal: También otras más transversales como técnico/a especialista en informática o de marketing y comunicación.
Según el Estudio, estas 40 ocupaciones se han seleccionado porque son cruciales para la transición ecológica, contarán con una mayor demanda de empleo, tienen un mayor potencial de creación de nuevo empleo, están en proceso de reconversión o existe una mayor dificultad para cubrir ese puesto.
También se presenta en el estudio una relación que recoge 117 contenidos de formación que van a ser necesarios para impulsar estas ocupaciones y avanzar en la transición ecológica.
Este estudio extrae, además, una serie de recomendaciones para la mejora del sistema formativo español y su adaptación a los retos de la transición ecológica y a los nuevos perfiles, conocimientos y capacidades profesionales, que se van a demandar desde el mercado laboral para los próximos años. Entre estas recomendaciones destaca la incorporación de una asignatura transversal sobre sostenibilidad y medio ambiente en la enseñanza reglada, el refuerzo en soft skills, el reciclaje de conocimientos específicos del personal docente, la promoción entre la población joven en estudios STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics), o la creación de un ecosistema colaborativo público-privado entre Administración, agente sociales y empresas, entre otras.
Ejemplos tangibles ilustrativos de la transición ecológica
Desde el Programa Empleaverde+ venimos apoyando la capacitación y la creación de empleos verdes, a través de convocatorias ayudas a las que pueden acceder entidades con y sin ánimo de lucro, para financiar proyectos de capacitación y contratación para la adquisición o mejora de competencias, dirigidos a personas desempleadas, trabajadoras y emprendedoras, que den respuesta a los retos y oportunidades vinculados a la transición ecológica.
Este Programa cuenta con un horizonte de trabajo hasta el 2029 y un importe para este periodo de programación de 44 millones de euros, cofinanciados por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+), que han permitido la publicación y resolución de dos convocatorias de ayudas para apoyar un total de 106 proyectos, en el marco de una cultura de aprendizaje permanente. A través de estos proyectos se prevé capacitar a unas 24.000 personas y la contratación de unas 400.
Algunos ejemplos inspiradores de proyectos Empleaverde+ que se están desarrollando en la actualidad son:
La iniciativa “Emprende Ecoturismo en España” busca mejorar las competencias de los actores que intervienen en el ecosistema del ecoturismo en España, mejorando la capacidad de los gestores locales y el comportamiento ambiental de las empresas turísticas.
“Formación agricultura, industria alimentaria y sostenibilidad para jóvenes en exclusión y personas trabajadoras” es un programa de capacitación enfocado en la formación de personas con necesidades de aprendizaje especiales de la comarca de la Garrotxa (Girona) para mejorar su empleabilidad en los sectores de la agricultura y ganadería sostenibles.
El proyecto “Horizonte Forestal”, permitirá que más de 400 personas mejoren sus competencias laborales en sostenibilidad y tecnologías de sensorización remota y Sistemas de Información Geográfica, para promover la gestión forestal sostenible.
Se están restaurando las áreas fluviales de la Cuenca baja del Río Júcar gracias a la capacitación de 40 personas desempleadas de la comarca. La mitad, serán contratadas a través del proyecto “EmpleaXúquer: Aprender trabajando a restaurar, promover y proteger el ecosistema fluvial del Júcar”.
En la comarca de Campo de Gibraltar, con un importante problema de desempleo, 10 jóvenes han conseguido un contrato de formación en alternancia con el empleo para realizar jardinería regenerativa en la finca de La Almoraima (Parque Natural de Los Alcornocales-Cádiz). Y en Soria se ha puesto en marcha la primera escuela de truficultura, que permitirá la formación y contratación de especialistas en este ámbito en la provincia de Soria.
El proyecto “Batalleiros por la biodiversidad”, orientado a personas con autismo o discapacidad intelectual, facilitará su formación y contratación para la recuperación y conservación del patrimonio natural en Galicia.
Estos son sólo algunos ejemplos de los 64 proyectos beneficiarios del Programa Empleaverde+, que se están desarrollando, en el marco de la primera convocatoria resuelta en este período. En 2026 se pondrán en marcha más de 40 nuevas iniciativas.
Apoyo a la capacitación y empleo en territorios afectados por desastres naturales
En los últimos años, el Programa ha evolucionado poniendo foco en las amenazas asociadas a los impactos y los riesgos derivados del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, como la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) o los incendios forestales.
Así, en la convocatoria de 2025 se han considerado de especial interés aquellos proyectos cuyos participantes residan en zonas afectadas por catástrofes naturales, y también actuaciones de capacitación dirigidas a pilotos para operaciones vinculadas a incendios forestales.
En este sentido, la Fundación Biodiversidad (MITECO) ha publicado una convocatoria específica para financiar proyectos innovadores y transformadores, que contribuyan a una transición ecológica a través del conocimiento científico, que apoyen la creación de empleo y la capacitación a través de la puesta en marcha de actuaciones de restauración y recuperación de áreas urbanas, rurales y naturales, en los municipios afectados por la DANA. Asimismo, se incluyen también proyectos que apoyen las actividades de las entidades sin ánimo de lucro en dichas zonas que permitan reforzar su labor ambiental y contribuir al mantenimiento y creación de empleo.
Impulso al emprendimiento verde
Las pymes (pequeñas y medianas empresas) en España representan el 99 % del tejido empresarial, casi 3 millones de empresas, son cruciales para la economía ya que generan una gran parte del empleo y el PIB.
En 2011 pusimos en marcha la Red Emprendeverde (REV) con el propósito de apoyar la creación, crecimiento y consolidación de empresas que contribuyan a la conservación de la biodiversidad y a la transición hacia un modelo socioeconómico más sostenible y justo.
A lo largo de su trayectoria, la REV se ha consolidado como una de las mayores redes de apoyo al emprendimiento verde de España, implementando metodologías innovadoras y programas específicos de capacitación, asesoramiento y networking para el impulso del emprendimiento verde. Cuenta con más de 11.000 personas en su comunidad, que comparten valores comunes. Tras quince años de andadura, la REV ha apoyado a más de 4.000 personas y formado a 1.200 personas emprendedoras en 43 programas especializados.
Desde 2023, con la colaboración del Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN), estamos diseñando un programa que permita dar a conocer las oportunidades de emprendimiento sostenible en las 55 Reservas de la Biosfera declaradas en nuestro país (territorios cuyo objetivo es armonizar la conservación de la diversidad biológica y cultural con el desarrollo económico y social, a través de la relación de las personas con la naturaleza). El programa pretende contribuir a las líneas estratégicas previstas en el futuro Plan de Acción de la Red Española de Reservas de la Biosfera (RERB) 2026-2035, particularmente en lo relativo al impulso del emprendimiento verde, el desarrollo de capacidades, la dinamización socioeconómica de los territorios y la valorización de los recursos y conocimientos locales. En este sentido, las actuaciones previstas se orientan a reforzar el tejido económico sostenible en las Reservas de la Biosfera y a contribuir, de forma más amplia, al fortalecimiento del ecosistema territorial de emprendimiento verde, a la generación de redes y aprendizajes compartidos entre personas emprendedoras y agentes del territorio, y a una mayor visibilidad de las Reservas de la Biosfera como entornos favorables para el desarrollo de iniciativas alineadas con la bioeconomía y la transición ecológica.
Entre los emprendimientos verdes que han pasado por la REV encontramos ejemplos como los hermanos Beltrán, dos emprendedores que fundaron una compañía que surgió ante la necesidad de hacer la energía solar fotovoltaica realmente sostenible. De ahí nació la idea de integrar la fotovoltaica en la envolvente de los edificios, a través de la creación de un material de construcción innovador. Así llegaron a desarrollar soluciones de vidrio fotovoltaico que permiten generar la energía directamente, sin necesidad de añadir paneles solares. La empresa española proporciona hasta 24 tipos distintos de vidrio, cuya generación anual de energía permitiría conducir 100 coches eléctricos a lo largo de 6.800 kilómetros por año.
También destaca una iniciativa cuya misión es recoger y transformar la basura plástica en productos útiles, que ha involucrado a una comunidad de 7.000 pescadores tradicionales, con más de 130 puntos de recolección, y la colaboración de más de 150 empresas que se han unido a su misión. Con todo ello, tienen el propósito de alcanzar el millón de kilogramos de plástico recuperado de mares y puertos. También impulsa un cambio de conciencia a nivel mundial, llevando a cabo campañas de sensibilización sobre la recolección de plástico en mares y puertos.
También cabe destacar el ejemplo de un proyecto ubicado en la Reserva de la Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo (Galicia), que impulsa el aprovechamiento de las capacidades forestales y agrícolas de las tierras para poner en valor las plantas aromáticas. Ha conseguido ser la primera plantación de té en Europa visitable con certificado ecológico, lo que les ha permitido desarrollar un producto turístico único.
Gracias al Fondo Social Europeo, la Fundación Biodiversidad lleva 25 años siendo un puente entre la política de empleo y la política ambiental impulsando mejores empleos y empresas más competitivas y respetuosas con el medio ambiente y comprometidas con la sostenibilidad para conseguir que tanto personas como empresas sean actores clave en la transición ecológica. Es fundamental que las personas trabajadoras cuenten con las competencias necesarias para hacerlo y por ello la capacitación debe acompañarlas en su acceso, mantenimiento y retorno al empleo. El sistema debe anticiparse a las necesidades del tejido productivo y constituir un apoyo a la capacidad innovadora y competitiva de la empresa a partir de un capital humano de calidad.
Para crear una sólida oferta de empleos verdes es necesario invertir en habilidades, más políticas de apoyo y una mejor coordinación entre los actores gubernamentales, privados y de la sociedad civil.