Resumen
El presente artículo analiza el modelo de ISIFARMER como respuesta a los desafíos de empleabilidad y sostenibilidad dentro del marco de la Economía Verde. Frente a un contexto de policrisis marcado por el desempleo estructural y la emergencia climática, la Agricultura Vertical Urbana en Ambiente Controlado (CEA) emerge como una solución innovadora. El texto detalla cómo la integración de tecnología avanzada (Inteligencia Artificial y Machine Learning) permite reducir las barreras de entrada para colectivos en riesgo de exclusión social, facilitando su acceso al mercado laboral mediante programas de capacitación y microemprendimiento (Urban Farmers). A través de un enfoque de Triple Impacto y alianzas estratégicas con el Tercer Sector, ISIFARMER demuestra que es posible generar empleo digno, promover la regeneración urbana y asegurar una producción alimentaria sostenible de Km0, transformando así las ciudades y las vidas de sus habitantes.
Palabras clave: Agricultura Vertical Urbana, Empleo Verde, Inclusión Social, Emprendimiento, Triple Impacto, Economía Colaborativa.
Abstract
This article analyzes the ISIFARMER model as a response to employability and sustainability challenges within the framework of the Green Economy. Faced with a polycrisis context marked by structural unemployment and the climate emergency, Controlled Environment Urban Vertical Agriculture (CEA) emerges as an innovative solution. The text details how the integration of advanced technology (Artificial Intelligence and Machine Learning) reduces entry barriers for groups at risk of social exclusion, facilitating their access to the labor market through training and micro-entrepreneurship programs (Urban Farmers). Through a Triple Impact approach and strategic alliances with the Third Sector, ISIFARMER demonstrates that it is possible to generate decent employment, promote urban regeneration, and ensure sustainable zero-kilometer food production, thereby transforming cities and the lives of their inhabitants.
Introducción: El contexto de policrisis y la necesidad de una transición justa
Vivimos en un contexto global definido por una policrisis en la que confluyen la exclusión social, el desempleo estructural, la ineficiencia de los sistemas agroalimentarios tradicionales y la emergencia climática. A nivel global, el déficit laboral afecta a más de 402 millones de personas, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) actualizados a 20241. En el caso específico de España, las cifras advierten que 1 de cada 3 personas se encuentra en situación o riesgo de exclusión social2.
Simultáneamente, la cadena agroalimentaria se enfrenta a un colapso de sostenibilidad: cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos en el mundo3. En el entorno urbano español, el 80% de los alimentos consumidos han recorrido más de 400 kilómetros antes de llegar al punto de venta, generando una altísima huella de carbono debido a la dependencia de energías fósiles. Además, nuestras ciudades sufren el infrauso sistemático de locales y espacios urbanos con un enorme potencial productivo, especialmente en barrios castigados por altos índices de desempleo.
En los últimos años, hemos visto cómo la formación ha ganado un papel cada vez más central dentro de las políticas activas de empleo. Sin embargo, en muchos casos, especialmente en colectivos con mayores dificultades de inserción, esta formación no termina traduciéndose en oportunidades reales de trabajo. No porque las personas no estén preparadas, sino porque el sistema no siempre está diseñado para conectar esa preparación con oportunidades concretas de empleo. Al mismo tiempo, la transición hacia una economía verde genera nuevas oportunidades en sectores como el agroalimentario sostenible, pero estas oportunidades no son automáticamente inclusivas.
Ante esta realidad, el desarrollo de la Economía Verde no puede limitarse a la mitigación del daño ambiental; debe incorporar de forma intrínseca la justicia social y la creación de oportunidades laborales. Es aquí donde surge ISIFARMER. En ISIFARMER no se trata sólo de innovar con tecnología, se trata de cambiar la lógica del sistema: transformar la ciudad de un espacio meramente consumidor a uno también productor, donde la agricultura se convierte en motor de oportunidades para la inclusión sociolaboral.
El problema en profundidad: por qué la formación no siempre se traduce en empleo real
En proyectos de empleabilidad vinculados a la economía verde, se ha comprobado que completar un itinerario formativo no siempre se traduce en una oportunidad real de trabajo o de generación de ingresos. Este desfase no suele tener que ver con la falta de capacidad, sino que responde a barreras muy concretas. Por un lado, tenemos una falta de conexión con el mercado, dado que los procesos formativos no están vinculados a una demanda concreta ni a un canal claro de comercialización; las personas aprenden, pero no siempre tienen claro para quién producir. Por otro lado, encontramos las barreras de entrada a la actividad, como ocurre en el sector agroalimentario sostenible, poner en marcha una actividad requiere inversión, acceso a infraestructuras y un cierto nivel técnico, condiciones difíciles de cumplir para muchas personas vulnerables. Y también hay una falta de continuidad hacia la generación de ingresos, dado que con frecuencia, formación, producción y acceso al mercado se plantean como etapas separadas, obligando a las personas a “empezar de nuevo” una vez termina la formación, generando tiempos muertos y abandono.
El cambio de enfoque: diseñar el empleo desde el inicio
Si queremos que la formación se traduzca en empleo real, es necesario replantear cómo se diseñan estos procesos. En ISIFARMER entendimos que la producción y la incorporación de las personas tenían que construirse de forma simultánea. Hemos trabajado con una idea sencilla: diseñar sistemas donde aprender, producir y vender formen parte del mismo proceso desde el inicio.
La formación se vincula desde el inicio a una actividad productiva concreta y las barreras de entrada se resuelven desde el propio diseño del sistema. Se acorta el tiempo entre aprendizaje y generación de ingresos, y se crea un entorno donde las personas desarrollan competencias mientras participan en una actividad económica real. En sectores emergentes, el empleo no se encuentra, se construye.
En ISIFARMER no se trata sólo de innovar con tecnología, se trata de cambiar la lógica del sistema: transformar la ciudad de un espacio meramente consumidor a uno también productor, donde la agricultura se convierte en motor de oportunidades para la inclusión sociolaboral.
1Organización Internacional del Trabajo (OIT / ILO). World Employment and Social Outlook: May 2024 Update
2Datos extraídos de los informes de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) y la Tasa AROPE 2024 del Instituto Nacional de Estadística (INE)
3Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Global Food Losses and Food Waste Report (2022)
El Modelo de Triple Impacto en la Agricultura Urbana
El modelo de Triple Impacto de ISIFARMER se estructura como un ecosistema donde la viabilidad económica actúa como el motor principal que desencadena la transformación ecosocial, alineándose perfectamente con la Agenda 2030.
El motor central: Trabajo Decente y Crecimiento Económico (ODS 8)
El núcleo del modelo parte de la generación de oportunidades de empleo verde y emprendimiento digno. ISIFARMER proporciona la capacitación, las herramientas tecnológicas (como la plataforma ISIConnect) y la infraestructura necesaria para que cualquier persona pueda convertirse en un Urban Farmer y gestionar su propio negocio agrícola. Este enfoque fomenta el desarrollo económico local y demuestra que la rentabilidad y la competitividad empresarial pueden ir de la mano con la responsabilidad social.
La derivada de impacto social: Fin de la Pobreza y la Exclusión (ODS 1)
A partir de la creación de este trabajo digno, se genera un impacto social directo diseñado para romper el ciclo de la pobreza y la vulnerabilidad. Al eliminar las barreras económicas y técnicas de la agricultura de alta precisión, ISIFARMER convierte la exclusión en una oportunidad real de vida para colectivos que el sistema tradicional deja atrás. Gracias a los programas ISI-IMPACT, personas con discapacidad intelectual, mujeres víctimas de violencia de género o jóvenes sin empleo logran una plena inserción sociolaboral a través del autoempleo o el trabajo colectivo.
La derivada de impacto ambiental: Producción y Consumo Responsables (ODS 12)
Paralelamente, el desarrollo económico de las microgranjas se sostiene sobre un modelo de Agricultura Urbana por Contrato (Urban Contract Farming) de Km0 real, lo que garantiza un impacto ambiental decisivo. Este sistema asegura que solo se produzca lo que la demanda local requiere, eliminando el desperdicio alimentario propio de las cadenas tradicionales. Al cultivar directamente en la ciudad, se fomenta un consumo responsable y una producción radicalmente más sostenible: se ahorra hasta un 98% de agua, se elimina la aplicación de pesticidas químicos y se reduce de forma drástica la huella de carbono asociada al transporte logístico.
El multiplicador del impacto: Alianzas para lograr los Objetivos (ODS 17)
Para que este modelo distribuido sea verdaderamente escalable y su impacto se maximice, la colaboración es indispensable. Todo el despliegue productivo y social de ISIFARMER se acompaña y articula a través de un ecosistema de alianzas estratégicas. Por un lado, se trabaja estrechamente con entidades del Tercer Sector (como la Fundación Down Madrid, la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres o Fundación Raíces) para garantizar un acompañamiento experto a los colectivos vulnerables. Por otro lado, las alianzas con las Administraciones Públicas (como Madrid Emprende, Móstoles Desarrollo o diversos ayuntamientos) facilitan la reactivación de espacios urbanos infrautilizados y el impulso de las políticas locales de transición ecológica justa.
Este modelo de Triple Impacto demuestra que la rentabilidad económica, la regeneración medioambiental y la inclusión social no son dimensiones excluyentes, sino fuerzas sinérgicas y absolutamente necesarias. Al transformar nuestras ciudades de espacios meramente consumidores a productores, ISIFARMER consolida un ecosistema donde la agrotecnología no sustituye al humano, sino que lo empodera para generar empleo verde digno, garantizar una producción sostenible de alimentos de Km0 real y convertir la exclusión en verdaderas oportunidades de vida.
ISIConnect como facilitador de Empleabilidad y Trabajabilidad
El mayor reto para la inserción sociolaboral en la Economía Verde es la barrera del conocimiento técnico. La gestión de cultivos hidropónicos de alta precisión exige un rigor agronómico que tradicionalmente excluiría a personas sin formación previa. ISIFARMER aborda este desafío cambiando el paradigma: en lugar de exigir que la persona se adapte a la complejidad de la tecnología, es la tecnología la que se adapta a las capacidades de la persona, fomentando no solo su empleabilidad, sino su "trabajabilidad" real a largo plazo.
El eje de esta democratización es ISIConnect, un ecosistema digital propietario que opera como el verdadero "sistema operativo" de nuestra red descentralizada de microgranjas. El núcleo de esta plataforma es el Agente ISI, un asistente impulsado por Inteligencia Artificial que recopila de forma constante los datos ambientales complejos generados por los sensores IoT en los cultivos, tales como la temperatura, la humedad, el pH, la electroconductividad o el CO2. En lugar de abrumar al usuario con métricas técnicas, la IA procesa esta información y la traduce en instrucciones guiadas paso a paso y en lenguaje natural a través de una aplicación móvil. De este modo, cualquier Urban Farmer puede operar las instalaciones de manera profesional desde el primer día, adaptándose la herramienta a las diferentes capacidades físicas o cognitivas de cada participante y minimizando la curva de aprendizaje.
Pero la verdadera democratización del modelo de producción distribuida en la ciudad va más allá de las técnicas de cultivo. Para que las personas vulnerables puedan centrarse en su desarrollo profesional sin verse superadas por la gestión administrativa, ISIConnect integra un módulo de Smart Contracts sustentado en tecnología Blockchain que automatiza de extremo a extremo la cadena de valor. Gracias a esta arquitectura, cada Urban Farmer no tiene que realizar un complejo control y seguimiento de sus operaciones comerciales, de la logística o de su interacción con el resto de agricultores de la red y los clientes finales.
Todo el ecosistema comercial y operativo funciona de forma automatizada, precisa y transparente. Por un lado, un algoritmo realiza una gestión predictiva de la demanda (Just-in-Time) que planifica las siembras basándose en las necesidades locales, logrando un modelo de producción sin desperdicio. Por otro lado, la logística de "Km0 Real" se orquesta asignando de manera automática la producción de un pedido al microhub más cercano al cliente final. A lo largo del proceso, cada evento (desde la siembra hasta la cosecha) queda registrado de forma inmutable, garantizando una trazabilidad y seguridad alimentaria absolutas. Finalmente, cuando el cliente confirma la recepción del producto, el Smart Contract ejecuta automáticamente la conciliación y la liquidación del pago directo al Urban Farmer.
Con ISIConnect, al desplegar la Inteligencia Artificial y la digitalización, no se busca sustituir a la fuerza laboral humana, sino actuar como un exoesqueleto cognitivo que empodera a las personas, eliminando las barreras técnicas y comerciales de la agricultura de precisión.
Programas ISI-IMPACT: Empleabilidad y emprendimiento inclusivo
La teoría del cambio de ISIFARMER se basa en una premisa clara: si facilitamos formación, recursos técnicos y acceso directo a los mercados a personas en situación de vulnerabilidad, estas pueden convertirse en agentes activos de una transición agroecológica urbana.
Convertir el emprendimiento agrícola en una opción accesible permite transformar situaciones de exclusión en verdaderas oportunidades de vida, fomentando el autoempleo digno.
Para lograrlo, ISIFARMER ha diseñado los programas ISI-IMPACT, concebidos en estrecha colaboración con entidades del Tercer Sector y de la Economía Social. Estos programas ofrecen un itinerario completo que incluye capacitación teórico-práctica, acceso a la infraestructura productiva (ISI-Farm) y mentorización continua, utilizando la agricultura como vehículo directo de inclusión sociolaboral, apostando tanto por fórmulas de microemprendimiento como por otras basadas en la economía social y colaborativa, como son las Cooperativas de Trabajo Asociado.
Entre las iniciativas más destacadas actualmente en marcha, se encuentra la colaboración con la Fundación Down Madrid y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) a través del programa "Focus Labora". Este proyecto facilita un itinerario de formación en agricultura vertical para jóvenes con capacidades intelectuales no normativas, dotándoles de las competencias necesarias para trabajar de manera profesional en el sector de la economía verde.
Paralelamente, se ha puesto en marcha el programa "Mujeres que Cultivan Futuro", desarrollado junto a la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres (CIMTM). Esta iniciativa está orientada al empoderamiento y emprendimiento verde de mujeres víctimas de violencia de género y trata, ofreciendo no solo formación técnica, sino también el acompañamiento necesario para su plena reintegración sociolaboral mediante la gestión de sus propios microemprendimientos agrícolas.
Un ámbito muy interesante para la aplicación de este tipo de programas es el de jóvenes con trayectorias educativas discontinuas: Estos perfiles responden positivamente a entornos donde el aprendizaje está directamente vinculado a una actividad real, generando un mayor nivel de implicación mediante resultados visibles a corto plazo
Alianzas estratégicas y aprendizaje transnacional: El proyecto Erasmus+
La resolución de los retos del mercado laboral en la era de la sostenibilidad requiere enfoques colaborativos.
Las alianzas estratégicas con entidades del Tercer Sector y Administraciones Públicas son imprescindibles para asegurar la escalabilidad y el impacto real de los programas de empleabilidad.
En este sentido, la innovación en la formación de adultos vulnerables ha llevado a ISIFARMER a liderar investigaciones a nivel europeo. A través del proyecto Erasmus+ denominado "Can gamification enable easier access to vertical farming?"4 , ejecutado junto a la Association for Vertical Farming (AVF) y Edugarden gUG de Alemania, se analizó cómo la gamificación y el aprendizaje experiencial pueden facilitar la enseñanza de competencias verdes complejas.
El proyecto validó que, más allá de la gamificación tradicional, lo que verdaderamente reduce las barreras de aprendizaje para adultos con bajo nivel educativo o discapacidad intelectual es el "aprendizaje experiencial inclusivo". Durante las actividades transnacionales desarrolladas en las microgranjas de Madrid, los participantes experimentaron procesos formativos basados en la simulación, el aprendizaje práctico (learning by making) y la estructuración visual de tareas, libres de presiones de rendimiento o enfoques centrados en el déficit. Estas metodologías demostraron ser fundamentales para fortalecer la autoeficacia de los participantes y preparar el terreno para su inserción en empleos verdes cualificados.
4Referencia 2024-1-DE02-KA210-ADU-000252773
El viaje hacia el emprendimiento: La Red Global de Urban Farmers
El impacto de las políticas activas de empleo y las iniciativas de economía verde debe medirse en la transformación real de las trayectorias vitales. En ISIFARMER, la culminación de este proceso formativo se traduce en "Soy Urban Farmer".
Un caso de éxito que ilustra la eficacia de este ascensor social es "El viaje de Tatiana". Tatiana, una mujer que llegó a la empresa en una situación de alta vulnerabilidad para desempeñar labores de limpieza, mostró interés por las instalaciones de cultivo hidropónico. Tras completar el Programa de Emprendimiento en Agricultura Vertical Urbana, hoy, dos años después, gestiona su propio negocio de producción y venta de microgreens de Km0 real. Además, ha logrado crear empleo contratando a dos personas y actúa como mentora para las nuevas incorporaciones a la red.
Este caso demuestra empíricamente que la capacitación técnica adecuada, sumada a una infraestructura accesible (ISI-Farm) y canales de venta garantizados (ISI-Fresh), genera una viabilidad económica real para los microemprendimientos de personas que previamente se encontraban al margen del mercado laboral formal.
Cómo convertirse en Urban Farmer
Para que la Economía Verde sea verdaderamente inclusiva, el acceso a las nuevas profesiones debe estar estructurado en fases claras que minimicen el riesgo para el emprendedor. En ISIFARMER, el proceso para que cualquier persona —independientemente de su origen, conocimientos técnicos o capacidades cognitivas— logre poner en marcha su propio negocio de agricultura urbana se articula a través de unos ejes integrados: capacitación, infraestructura, acompañamiento y comercialización.
El viaje comienza en la línea de formación ISI-Campus. Los candidatos se inician mediante talleres prácticos de inmersión ("Ser Urban Farmer por un día") y, tras confirmar su vocación, progresan al Curso “Introducción a la Agricultura Vertical Urbana” y posteriormente hacia el "Programa de Emprendimiento en Agricultura Vertical Urbana". Este itinerario formativo no solo aborda las técnicas agronómicas, sino que dota a los participantes de competencias empresariales, tecnológicas y de impacto. La solidez de esta formación está respaldada por el ámbito académico, permitiendo a los participantes obtener hasta 9 microcredenciales universitarias (equivalentes a 15 ECTS) avaladas por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).
Una vez superada la fase formativa, el principal obstáculo tradicional para el emprendimiento agrícola —la inasumible inversión inicial en tierras, adecuación de espacios y maquinaria— se elimina radicalmente mediante el modelo de infraestructura como servicio, denominado ISI-Farm. La plataforma proporciona a los nuevos Urban Farmers acceso a microgranjas modulares y tecnológicas (equipadas con los sistemas de hidroponía o aeroponía y control climático) bajo un modelo de suscripción mensual flexible (con niveles Essential, Avanzado o Pro), en pago por uso. Estas instalaciones se ubican en espacios urbanos reactivados, como los mercados municipales, permitiendo que la persona emprendedora asuma el control de su propia unidad productiva sin enfrentarse al riesgo financiero de un elevado gasto de capital (CAPEX).
Finalmente, el potencial de alcance y la viabilidad del negocio a largo plazo se garantizan a través de la línea de ventas ISI-Fresh. El Urban Farmer no cultiva a ciegas ni asume el riesgo de buscar compradores puerta a puerta; produce bajo un modelo de Urban Contract Farming (agricultura urbana por contrato). La plataforma ISIConnect analiza la demanda y asigna la producción de cultivos de alto valor añadido —como microgreens, brotes tiernos, hierbas aromáticas y setas gourmet— que son distribuidos directamente al canal HORECA (restauración) y a plataformas de venta sostenible de circuito corto.
El potencial de mercado para estos emprendedores es extraordinario. Solo en la ciudad de Madrid, el valor del mercado de microgreens y brotes asciende a 118,31 millones de euros, y el de setas gourmet a 52,56 millones de euros5. La eficiencia del ecosistema digital y logístico asegura un modelo de negocio altamente competitivo: las métricas operativas proyectan un valor del ciclo de vida (LTV, Lifetime Value) medio de 9.000 € por cliente B2B, con un Coste de Adquisición de Cliente (CAC) inferior a 120 €. Esto significa que el ecosistema tiene una rentabilidad de tracción altísima, donde por cada euro invertido en captación comercial se generan 80 € de valor neto para la red.
La propuesta de ISIFARMER demuestra que la rentabilidad económica, la regeneración medioambiental y la inclusión social no son dimensiones excluyentes, sino sinérgicas y necesarias.
5Dimensionamiento de mercado extraído de las estadísticas proxy de ventas 2025 de Mercamadrid.
Implicaciones para las políticas públicas: cómo llevar este enfoque a la práctica
Este tipo de modelos no requieren empezar desde cero, sino reorganizar los recursos de las políticas activas de empleo. El enfoque puede trasladarse al ámbito público a través de un proceso estructurado. Primero con la identificación de oportunidades locales, para reactivar infraestructuras infrautilizadas (mercados municipales) y detectar la demanda local. En segundo lugar, con la selección y activación de colectivos, al identificar perfiles en itinerarios de inserción con capacidad para operar en entornos estructurados. En tercer lugar con la integración de formación y actividad, para desarrollar la formación directamente sobre las infraestructuras productivas, reduciendo el tiempo hacia la actividad económica. El cuarto paso sería el despliegue con acompañamiento y con el uso de tecnología estandarizada para reducir la complejidad técnica. Y por último mediante la conexión con el mercado, al asegurar canales de comercialización desde el inicio para mejorar la sostenibilidad del modelo.
En resumen, ir hacia una nueva forma de diseñar el empleo La pregunta ya no es solo cómo mejorar la empleabilidad, sino cómo diseñar entornos donde el empleo sea accesible desde el inicio; para lo que es necesario construir sistemas donde la formación, la actividad productiva y el acceso al mercado formen parte de un mismo proceso. La propuesta de ISIFARMER demuestra que la rentabilidad económica, la regeneración medioambiental y la inclusión social no son dimensiones excluyentes, sino sinérgicas y necesarias.
Al integrar generación de empleo, activación económica local y sostenibilidad, se multiplica el impacto de las intervenciones, haciendo que la transición hacia la economía verde sea verdaderamente inclusiva.