Resumen
SARAIVA nace de una experiencia profesional y personal vinculada al cuidado de las personas mayores y de la convicción profunda de que era posible ofrecer una atención diferente. Desde 2005 hemos impulsado un modelo propio de innovación en los cuidados, basado en la atención centrada en la persona, la convivencia en entornos hogareños y un liderazgo orientado al desarrollo y bienestar de los equipos.
A partir de esta metodología, hemos construido un itinerario de servicios capaz de dar respuesta a las distintas necesidades del envejecimiento, siempre con el foco puesto en la dignidad, la autonomía y la continuidad del proyecto de vida de cada persona.
Nuestra trayectoria ha contribuido a transformar el modelo de cuidados, a generar empleo estable y cualificado y a impulsar la formación y profesionalización del sector. Además, acompañamos a otras organizaciones en sus procesos de cambio cultural, ampliando así el alcance de una manera de cuidar más humana, más cercana y verdaderamente personalizada.
Palabras clave:
Cuidados de larga duración: apoyos continuados dirigidos a personas que, por edad, enfermedad o situación de dependencia, necesitan ayuda en su vida diaria durante un periodo prolongado.
Atención centrada en la persona: modelo de cuidado que sitúa a cada persona en el centro de las decisiones, respetando su historia de vida, sus preferencias, su ritmo y su proyecto vital.
Innovación social: desarrollo de nuevas formas de respuesta a necesidades sociales que mejoran la calidad de vida de las personas y generan un impacto positivo en la comunidad.
Activiza: iniciativa de innovación social y acompañamiento al cambio cultural impulsada desde la experiencia de SARAIVA para formar y apoyar a profesionales y organizaciones del sector.
Cambio cultural: transformación profunda de la manera de pensar, organizar y prestar los cuidados, poniendo en el centro a las personas, los equipos y la calidad de vida.
Abstract
SARAIVA was born out of both professional and personal experience in the care of older people, as well as from the strong conviction that a different way of providing care was possible. Since 2005, we have developed our own model of innovation in care, based on person-centred care, shared living in homelike environments, and leadership focused on the development and wellbeing of teams.
Building on this methodology, we have created a service pathway capable of responding to the different needs associated with ageing, always with a focus on dignity, autonomy and the continuity of each person’s life project.
Our trajectory has contributed to transforming the model of care, generating stable and qualified employment, and promoting training and professionalisation across the sector. In addition, we support other organisations in their cultural change processes, thereby extending the reach of a more human, closer and truly personalised way of caring.
Introducción
Hablar hoy de cuidados es hablar de uno de los grandes retos sociales de nuestro tiempo. Vivimos más años, convivimos con situaciones de dependencia cada vez más complejas y, al mismo tiempo, tenemos una conciencia creciente de que no basta con ofrecer atención: necesitamos ofrecer buen cuidado. Es decir, un cuidado que proteja, pero que también respete; que acompañe, pero que no sustituya; que ayude, pero que no borre la historia, la identidad ni las decisiones de la persona.
Durante mucho tiempo, el sector de los cuidados se organizó desde una lógica muy institucional. Las personas entraban en un recurso y, en cierto modo, era su vida la que tenía que adaptarse al funcionamiento del servicio. Horarios, rutinas, espacios y decisiones venían muy marcados por la organización. Frente a ese modelo, en SARAIVA hemos defendido desde el principio que debía ser justo al revés: son los servicios los que tienen que adaptarse a la persona. Esa es la base de nuestra forma de entender la innovación. No como una suma de novedades, sino como un cambio real en la manera de cuidar.
Nuestra metodología se ha ido construyendo precisamente desde esa idea. Hoy la resumimos en tres pilares: el modelo de atención, el modelo de convivencia y el modelo de liderazgo. Los tres son igual de importantes, porque no puede haber atención centrada en la persona si el entorno no acompaña y si los equipos no cuentan con las condiciones, la confianza y el desarrollo necesarios para hacerlo posible. En nuestro caso, además, esta mirada se traduce en un itinerario de servicios pensado para acompañar distintas situaciones y momentos de la vida de las personas mayores, manteniendo una misma cultura de fondo.
Origen de SARAIVA
Nuestra historia emprendedora nace de nuestra propia experiencia personal y profesional. Somos Ricardo y Lucia, trabajador social y enfermera que nos conocimos estudiando el Grado superior en Gerontología. Trabajando en diferentes ámbitos pudimos ver de cerca cuánto valor tenía el cuidado, pero también cuánto margen de mejora había todavía en la manera de acompañar a las personas mayores. Esa experiencia fue decisiva porque despertó en nosotros una inquietud que ya nos abandonó: la necesidad de hacer las cosas de una manera diferente.
En mayo de 2005 dimos el paso y abrímos, en Pontevedra, el primer centro de día SARAIVA. Como ocurre en muchos proyectos emprendedores, los inicios fueron intensos, exigentes y llenos de aprendizaje. Pero también fueron años de mucha ilusión y de mucha claridad en el propósito. El trabajo constante y la confianza en el proyecto hicieron posible que, poco a poco, el centro creciera y que aumentara tanto el volumen de actividad como el número de personas mayores atendidas. En 2008, y como respuesta a una demanda creciente, abrimos un nuevo centro de día en Marín (Pontevedra) y en 2010 un nuevo centro de día en Poio (Pontevedra).
A medida que el proyecto avanzaba, también fui entendiendo que crecer no consistía solo en abrir centros y servicios, sino en profesionalizar la organización. Había que dejar atrás una gestión demasiado intuitiva y centrada en estar para todo, para construir un equipo y una estructura capaces de sostener el crecimiento, la calidad y la mejora continua. Esa etapa fue muy importante, porque nos hizo comprender que cuidar bien también exige liderar bien, formar bien y confiar en las personas que forman parte del proyecto.
Hubo, además, un momento personal que cambió profundamente nuestra manera de mirar el sector: la muerte de mi madre y la enfermedad de mi padre tras un ictus con 60 años. Aquello removió nuestras perspectivas personales y profesionales y nos llevó a pensar, todavía con más claridad, qué tipo de respuesta necesitaban las personas mayores y sus familias. Sentimos que hacía falta una alternativa diferente: un lugar donde vivir, aprender, relacionarse y sentirse como en casa. No un espacio donde simplemente estar atendido, sino un lugar donde seguir viviendo. De esa necesidad nació el camino hacia SARAIVA Senior, la residencia que me gustaría para mi padre y que disfruta a día de hoy.
SARAIVA Senior abrió sus puertas en junio de 2017. Nació con una voluntad muy clara: cambiar mentalidades, promover una visión positiva de la vejez y renovar el concepto tradicional de residencia.
Queríamos crear un lugar donde las personas pudieran sentirse parte de una gran familia y seguir siendo protagonistas de su propia historia y de su propia vida. Que el proyecto alcanzara su punto de equilibrio pocos meses después confirmó algo que ya intuíamos desde hacía tiempo: había una necesidad real y una manera distinta de responder a ella.
La pandemia de la COVID-19 supuso en 2020 uno de los mayores desafíos de nuestra trayectoria y puso a prueba, como nunca antes, la solidez de los modelos de atención en el ámbito de los cuidados. En SARAIVA Senior vivimos aquel periodo con un profundo sentido de la responsabilidad, adoptando desde el primer momento medidas organizativas y asistenciales extraordinarias orientadas a proteger al máximo a las personas mayores, especialmente vulnerables.
Nuestra forma de organización en unidades de convivencia resultó entonces especialmente valiosa, ya que permitió sectorizar los espacios, limitar la interacción entre grupos y contener el riesgo de propagación en caso de entrada del virus. A ello se sumó una reorganización específica de los equipos profesionales, que pasaron a trabajar en una unidad concreta y con relevos cada tres días, reduciendo así la exposición externa y reforzando la seguridad dentro del centro.
Gracias al esfuerzo colectivo, al compromiso de los equipos y a las medidas adoptadas, SARAIVA Senior fue una de las últimas residencias en registrar contagios. Aquella experiencia, tan compleja desde el punto de vista humano y organizativo, lejos de debilitarnos, nos permitió salir reforzados como proyecto y como organización.
Ese fortalecimiento se tradujo también en nuevas oportunidades de crecimiento y expansión, que hicieron posible la apertura de nuevos centros en A Coruña en 2021, en Santiago en 2022 y en Madrid en 2023, dando lugar a que nuestro modelo llegara a más personas.
Metodología propia
Con el tiempo, toda esa experiencia fue tomando forma hasta convertirse en una metodología propia. Hoy nuestro modelo se sostiene sobre tres pilares que hemos construido desde la práctica, el aprendizaje continuo y la convicción de que la transformación de los cuidados debe abordarse de manera integral: el modelo de atención, el modelo de liderazgo y el modelo de convivencia.
Estos tres pilares resumen nuestra forma de entender el cuidado. Por un lado, una atención integral y centrada en la persona, que reconoce la singularidad de cada vida y sitúa a cada persona en el centro de las decisiones. Por otro, un modelo de convivencia basado en las relaciones socioafectivas, la participación y la creación de entornos hogareños donde sea posible sentirse acompañado, vinculado y en casa. Y, junto a ello, un modelo de liderazgo orientado al desarrollo de los profesionales, porque solo a través de equipos comprometidos, formados y cuidados es posible sostener una atención verdaderamente personalizada.
Modelo de atención centrado en las personas
Nuestro modelo de atención parte de una idea básica: cada persona es única. Por eso no entendemos el cuidado como un conjunto de tareas iguales para todos, sino como un acompañamiento personalizado que tiene en cuenta la historia de vida, los ritmos, los gustos, las capacidades, los apoyos necesarios y también los deseos de cada persona. Esa mirada es la que da sentido a la atención centrada en la persona y la que ha marcado nuestro camino desde hace años.
En la práctica, esto significa trabajar con herramientas y formas de relación que hacen posible la personalización real. Hablamos de proyectos de vida, de profesional de referencia, de actividades significativas y de entornos que facilitan la participación cotidiana. También significa entender que un buen cuidado no se limita a lo sanitario o asistencial: incluye la vida diaria, las decisiones pequeñas, las relaciones, el sentimiento de utilidad y la posibilidad de seguir haciendo cosas con sentido.
Lo importante es que la persona no sienta que entra en un sistema que la invisibiliza, sino en un lugar que la reconoce. Que no pierda su manera de vivir por necesitar apoyos. Que pueda seguir eligiendo, participando y sintiéndose protagonista.
Esa ha sido siempre nuestra forma de entender la innovación: no poner el foco en el recurso, sino en la experiencia de la persona.
Modelo de liderazgo adaptativo
Muy pronto comprendimos que no podíamos hablar de atención centrada en la persona si no éramos también capaces de cuidar a quienes cuidan. De ahí nace nuestro modelo de liderazgo adaptativo: una forma de liderar que no se limita a organizar tareas o supervisar procesos, sino que acompaña, da sentido, genera confianza y favorece el crecimiento de los equipos.
Por eso, del mismo modo que hemos diseñado la experiencia de la persona, también hemos construido la experiencia del empleado como un itinerario completo dentro de la organización. Este recorrido comienza desde la selección, donde priorizamos la incorporación de personas que compartan nuestros valores y nuestra manera de entender el cuidado. Continúa con un proceso de acogida acompañado por un profesional de acogida, que facilita la integración en el equipo, la comprensión de la cultura organizativa y la adaptación al puesto.
A partir de ahí, trabajamos el desarrollo profesional mediante un seguimiento individualizado de cada persona del equipo, identificando fortalezas, necesidades y oportunidades de crecimiento.
Este acompañamiento se apoya en un itinerario de formación pensado para favorecer la mejora continua, la adquisición de nuevas competencias y la evolución profesional dentro del proyecto.
Del mismo modo, prestamos atención a la fidelización, entendida como la capacidad de generar pertenencia, compromiso y bienestar en el recorrido profesional, y también a la etapa de finalización, porque entendemos que el cierre de una etapa también forma parte de la experiencia de una persona dentro de la organización.
Modelo de convivencia
Para nosotros, cuidar no significa únicamente atender necesidades, sino también crear las condiciones para que las personas puedan vivir bien, con sentido y de una manera coherente con su historia y su forma de ser. Por eso hemos apostado por una convivencia basada en las relaciones significativas, en el respeto a los estilos de vida y en la creación de entornos que realmente se sientan como hogar.
No se trata solo del espacio físico, si no de cómo se vive en él: de cómo se comparte el día a día, de cómo se participa en la vida cotidiana, de cómo se mantienen los vínculos y de cómo se construye un sentimiento de pertenencia. Nuestro objetivo es que cada persona pueda reconocerse en el lugar en el que vive, sentirse cómoda, acompañada y conectada con una forma de vida que le resulte familiar y significativa.
Por eso, en SARAIVA organizamos las unidades de convivencia no en función del grado de dependencia, sino del estilo de vida, la afinidad y la forma de relacionarse de las personas. Entendemos que convivir bien tiene mucho que ver con compartir ritmos, intereses, maneras de estar y referencias vitales. Esta forma de organización favorece la adaptación, el bienestar, la participación y la creación de vínculos más naturales y significativos.
A partir de esta mirada, hemos configurado distintas unidades de convivencia con identidades propias. Contamos con una unidad de estilo de vida más tradicional, pensada para personas que se sienten cómodas en un entorno más clásico y reconocible. Disponemos también de la unidad Biblioteca, orientada a personas con afinidad por la lectura, la conversación pausada y un estilo de vida más vinculado a intereses culturales. Y contamos con la unidad Ático, concebida para personas con un estilo de vida más social y más vinculado a experiencias de viaje, curiosidad y apertura al mundo. Esta diversidad nos permite personalizar no solo la atención individual, sino también la forma de convivir.
También en los centros de día esta visión está muy presente. Nuestro objetivo no es que la persona acuda simplemente a “pasar el día”, sino que pueda vivirlo a su manera, mantenerse activa, socializar, descansar, recibir apoyos y sentirse acompañada dentro de una comunidad.
Servicios
A lo largo de estos años hemos ido construyendo un itinerario de servicios pensado para acompañar distintas situaciones, momentos y necesidades, pero siempre desde una misma cultura de cuidado. No hemos querido crear recursos aislados, sino un ecosistema coherente, capaz de adaptarse a la diversidad de trayectorias que existen en el proceso de envejecimiento. Nuestro propósito ha sido ofrecer respuestas flexibles y personalizadas, de manera que cada persona pueda encontrar el apoyo que necesita en cada etapa de su vida, sin renunciar a su identidad, a su autonomía ni a su forma de vivir.
Hoy ese itinerario integra alojamiento residencial, centros de día, unidad de memoria, vida activa y apoyos en el domicilio a través de Saraiva Home. Cada uno de estos servicios responde a necesidades diferentes, pero todos comparten la misma mirada de fondo: acompañar a la persona desde el respeto, la cercanía y la personalización.
Los centros de día ocupan un lugar muy importante en nuestra trayectoria. Son espacios pensados para que las personas mayores puedan mantenerse activas, socializar, recibir los apoyos que necesitan y, al mismo tiempo, continuar en su hogar. Ese equilibrio entre atención profesional y continuidad de la vida cotidiana ha sido siempre uno de los grandes valores de este servicio. Nuestro objetivo no es solo ofrecer cuidados durante el día, sino hacerlo de una manera que favorezca el bienestar, la participación y el mantenimiento del proyecto de vida de cada persona.
La unidad de memoria ha supuesto también un paso muy relevante en nuestro desarrollo, porque nos ha permitido acompañar de forma especializada a personas con deterioro cognitivo, manteniendo siempre una mirada respetuosa, individualizada y centrada en sus capacidades. Este servicio se articula a través de sesiones individuales, adaptadas a las necesidades de cada persona, lo que permite trabajar de manera más precisa y personalizada, respetando ritmos, historia de vida y situación cognitiva.
El servicio de vida activa está dirigida a personas que desean mantener un estilo de vida activo y saludable. Trabaja desde la prevención, el entrenamiento físico y cognitivo y la promoción del bienestar, con el objetivo de sostener capacidades, fomentar la autonomía y favorecer una vida cotidiana más plena. Entendemos que cuidar también es anticiparse, estimular y generar oportunidades para que las personas puedan seguir desarrollándose y disfrutando de su día a día.
El alojamiento residencial, por su parte, ha sido la expresión más completa de nuestro deseo de renovar el modelo tradicional de residencia. Queríamos que una persona mayor no sintiera que, al entrar en un recurso, perdía su casa, su manera de vivir y su identidad, sino que encontraba un lugar donde seguir adelante con apoyos, seguridad, bienestar y relaciones cercanas. Esa visión sigue siendo hoy una de las bases de SARAIVA Senior y se concreta en un modelo de convivencia que busca que cada persona pueda sentirse en casa, acompañada y reconocida.
A este itinerario se suma también Saraiva Home, un servicio que nos permite cuidar y acompañar a las personas mayores en su propio hogar, combinando la cercanía humana con la innovación tecnológica. Su objetivo es que la persona pueda seguir viviendo en casa con mayor seguridad, bienestar e independencia, contando con el respaldo permanente de un equipo profesional gracias a un sistema de monitorización y un sistema de alertas en caso de alguna anomalía en las rutinas. El servicio incluye la entrega de una tablet personalizada y la instalación de sensores en el domicilio, lo que permite organizar la rutina diaria, recibir recordatorios para la medicación y realizar ejercicios físicos y cognitivos adaptados a cada persona. Además, los sensores de humo, gas y caídas alertan al equipo de Saraiva ante cualquier incidencia, activando de inmediato el plan de actuación necesario para cuidar de cada persona en todo momento.
Con este conjunto de servicios, hemos configurado una respuesta amplia, flexible y coherente al envejecimiento, donde los diferentes servicios se van adaptando a las necesidades cambiantes de cada persona.
Impactos
La trayectoria de SARAIVA ha generado impactos en distintos planos, y esa mirada amplia es, la mejor manera de entender lo que realmente ha supuesto este proyecto a lo largo de los años. No se trata solo de haber crecido como organización, sino de haber contribuido a transformar la forma de mirar la vejez, de cuidar a las personas y de construir un sector más humano, más profesional y más comprometido con la calidad de vida.
El primer impacto es social. Desde el inicio, hemos querido contribuir a una visión diferente del envejecimiento y de los cuidados. No hemos hablado de las personas mayores desde la pérdida, la pasividad o la dependencia como único relato posible, sino desde la dignidad, la capacidad de decidir, la posibilidad de seguir aprendiendo, relacionándose, participando y disfrutando. En este sentido, SARAIVA ha querido ser también una forma de cambiar mentalidades y de defender una visión más positiva, más real y más respetuosa de la vejez.
El segundo impacto tiene que ver con la calidad del cuidado. Haber desarrollado una metodología propia nos ha permitido dotar de coherencia a todo lo que hacemos y demostrar que la atención centrada en la persona puede traducirse en prácticas concretas, en decisiones organizativas y en una experiencia diferente para quien recibe los apoyos. La innovación, en nuestro caso, no ha consistido en incorporar elementos aislados o en renovar el lenguaje, sino en reorganizar la atención, la convivencia y el liderazgo para que la persona esté realmente en el centro y pueda seguir siendo protagonista de su vida.
El tercer impacto es el empleo. SARAIVA ha crecido generando trabajo en un sector esencial para nuestra sociedad, y lo ha hecho apostando por la estabilidad, la profesionalización y el desarrollo de las personas. Hoy somos un equipo de más de 100 profesionales, mayoritariamente mujeres, con una alta presencia femenina en puestos de dirección y con un porcentaje muy significativo de empleo indefinido. Acompañamos además a más de 500 personas usuarias en nuestros distintos servicios. Más allá de los datos, lo importante es que este crecimiento ha permitido consolidar un proyecto capaz de generar empleo con sentido, vinculado a una actividad de alto valor social y orientado al bienestar de las personas.
El cuarto impacto es el de la formación y la transferencia de conocimiento. Con el tiempo comprendimos que transformar nuestros propios servicios era importante, pero que también lo era compartir lo aprendido y acompañar a otras organizaciones en ese mismo camino. De esa necesidad nace Activiza, una iniciativa orientada a impulsar procesos de cambio cultural en el sector de los cuidados y del envejecimiento.
A través de Activiza desarrollamos distintas líneas de trabajo. Por un lado, promovemos experiencias de aprendizaje y un amplio itinerario formativo vinculado al buen cuidado y la atención centrada en la persona. Por otro lado, acompañamos a organizaciones que desean revisar su modelo y avanzar en un verdadero cambio cultural. Lo hacemos mediante procesos personalizados, con hojas de ruta adaptadas, acompañamiento integral, seguimiento y evaluación. Junto a ello, desarrollamos evaluaciones expertas externas, procesos de certificación, planes de consolidación y proyectos a medida, ajustados a la realidad y a las necesidades de cada entidad.
Este trabajo ha ido ampliando su alcance con el paso del tiempo. Activiza ha formado ya a más de 6.500 profesionales y ha acompañado a más de 150 organizaciones. Este recorrido tiene un valor especial porque demuestra que la experiencia vivida y construida dentro de SARAIVA ha podido convertirse también en una herramienta útil para impulsar la transformación del sector más allá de nuestra propia organización.
Existe además un impacto menos cuantificable, pero igualmente relevante: el de la confianza, la inspiración y la capacidad de referencia. A lo largo de estos años, muchas personas y entidades se han acercado a conocer nuestro proyecto, interesadas por una forma de cuidar distinta y por la posibilidad real de llevarla a la práctica. Ese reconocimiento, junto con los hitos y apoyos recibidos en el camino, hacen que SARAIVA no solo sea una experiencia valiosa para quienes formamos parte de ella, sino también una referencia útil para otras organizaciones que desean avanzar hacia un modelo de cuidados más humano, más cercano y verdaderamente personalizado.
Conclusiones
A lo largo de nuestra trayectoria, hemos comprobado que innovar en el ámbito de los cuidados no consiste únicamente en crear nuevos servicios o incorporar nuevas herramientas, sino en transformar de manera profunda la forma de entender a las personas mayores y de organizar la respuesta a sus necesidades. Esa ha sido, desde el inicio, la razón de ser de SARAIVA: contribuir a construir un modelo de cuidados más humano, más cercano, más profesional y más coherente con la vida real de cada persona.
Nuestra experiencia nos ha permitido confirmar que la verdadera transformación requiere una mirada integral, en la que atención, convivencia, liderazgo, formación y empleo formen parte de una misma cultura de cuidado. No basta con atender bien; es necesario crear entornos donde las personas puedan seguir siendo reconocidas en su singularidad, en sus decisiones, en sus vínculos y en su manera de vivir. Cuando esto ocurre, mejora la calidad de vida de quienes reciben apoyos, se fortalece el compromiso de los equipos y se consolidan organizaciones más sólidas, más sostenibles y más capaces de responder a los desafíos del futuro.
Creemos que una de las principales aportaciones de SARAIVA ha sido demostrar que la personalización no es una aspiración teórica, sino una práctica posible; que los entornos hogareños y las relaciones significativas enriquecen profundamente la experiencia de las personas; que cuidar a los profesionales es una condición imprescindible para cuidar bien; y que compartir lo aprendido con otras organizaciones forma parte también de nuestra responsabilidad con el sector.
Mirando hacia adelante, estamos convencidos de que el futuro de los cuidados pasa por seguir avanzando hacia modelos que sitúen en el centro la dignidad, la autonomía, la participación y la continuidad del proyecto de vida de cada persona. Ese horizonte no responde solo a una necesidad asistencial, sino también a una cuestión ética, social y cultural que nos concierne a todos.
Porque, en realidad, cuando hablamos de transformar los cuidados, estamos hablando también de cómo queremos vivir como sociedad. Y lo hacemos desde una convicción que da sentido profundo a nuestro trabajo: Nosotros también seremos mayores. Por eso, impulsar una manera diferente de cuidar no es solo una apuesta profesional; es también una forma de contribuir a un futuro en el que todas las personas podamos envejecer con mayor dignidad, bienestar, respeto y sentido de vida.