Resumen
El artículo analiza el papel emergente de la profesión de terapia ocupacional en el sector de los cuidados en el contexto de las actuales transformaciones demográficas y sociales, como el envejecimiento de la población, el incremento de las enfermedades crónicas y el aumento de los problemas de salud mental. Se destaca la evolución de la disciplina hacia enfoques comunitarios, preventivos y centrados en la persona, en los que la ocupación se reconoce como un determinante fundamental de la salud y el bienestar. La prescripción ocupacional se presenta como una herramienta innovadora y estructurada que permite diseñar intervenciones individualizadas y contextualizadas, orientadas a mejorar el equilibrio ocupacional, promover la autonomía y favorecer la participación ocupacional, para facilitar la vinculación de la persona con la comunidad. Los resultados evidencian mejoras en colectivos como personas que sufren soledad no deseada, trastornos mentales que incrementan las bajas laborales y cuidadores informales, especialmente en calidad de vida y vinculación comunitaria.
En conjunto, la terapia ocupacional se posiciona como una profesión en crecimiento y relevancia estratégica.
Palabras clave: Terapia ocupacional; Prescripción ocupacional; Atención comunitaria; Salud mental; Participación ocupacional
Abstract
The article analyzes the emerging role of the occupational therapy profession in the care sector in the context of current demographic and social transformations, such as population aging, the increase of chronic diseases, and the rise of mental health issues. It highlights the evolution of the discipline toward community-based, preventive, and person-centered approaches, in which occupation is recognized as a fundamental determinant of health and well-being. Occupational prescription is presented as an innovative and structured tool that enables the design of individualized and contextualized interventions aimed at improving occupational balance, promoting autonomy, and supporting occupational participation, thereby facilitating the person’s connection with the community. The results show improvements in populations such as individuals experiencing unwanted loneliness, those with mental disorders that increase work absenteeism, and informal caregivers, particularly in terms of quality of life and community engagement. Overall, occupational therapy is positioned as a growing profession with strategic relevance.
Keywords: Occupational therapy; Occupational prescription; Community care; Mental health; Occupational participation
Introducción
En las últimas décadas, las profundas transformaciones económicas, sociales, culturales y digitales han dado lugar a una sociedad marcada por la hiperactividad, la sobrecarga constante y la falta de tiempo, donde el hacer se impone al sentido y el agotamiento se normaliza. Este escenario, caracterizado por la aceleración de la vida cotidiana y la creciente desconexión social, compromete el bienestar y la salud de las personas. Ante esta realidad, se vuelve imprescindible situar el autocuidado y su autogestión como una competencia central, no solo individual sino también colectiva, capaz de reequilibrar la vida diaria. Promover entornos que faciliten ocupaciones con sentido, tiempos sostenibles y oportunidades reales de participación se convierte, así, en una estrategia clave para recuperar la salud, la autonomía y la conexión con la comunidad.
El concepto de cuidado en salud trasciende la atención clínica tradicional y se configura como un enfoque integral, continuo y relacional, que incorpora las dimensiones físicas, emocionales, sociales y ocupacionales a lo largo de todo el ciclo vital. No se limita a la intervención ante la enfermedad, sino que abarca también la prevención, el acompañamiento y la promoción de la salud en los contextos reales de la vida cotidiana. En este marco, el autocuidado se entiende como un proceso activo y dinámico mediante el cual las personas desarrollan la capacidad de conocerse, autorregularse y tomar decisiones sobre sus hábitos, rutinas y, especialmente, sobre las ocupaciones que estructuran su día a día, en interacción constante con su entorno.
Además, los cambios demográficos que atraviesan las sociedades desarrolladas —como la disminución de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida, el progresivo envejecimiento poblacional, la transformación de las estructuras familiares y el incremento de la demanda de servicios sociales y sanitarios— suponen un reto estructural para el sistema de cuidados. Este escenario exige avanzar hacia modelos de atención comunitarios, integrados y centrados en la persona, que no solo respondan a las necesidades asistenciales, sino que promuevan la autonomía, la participación social y la continuidad del proyecto de vida, garantizando intervenciones más sostenibles, equitativas y adaptadas a la realidad de las personas y sus entornos.
Metodología y finalidad
El presente artículo se fundamenta en una revisión de la literatura científica y de documentos técnicos centrados en el rol del terapeuta ocupacional en la atención comunitaria. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo siguiendo criterios de selección previamente definidos, con el objetivo de identificar evidencias sobre intervenciones, modelos de práctica y resultados asociados a la Terapia Ocupacional en este contexto. Esta revisión científica se complementa con el análisis de experiencias prácticas documentadas y con la reflexión crítica derivada de la práctica profesional de los autores, permitiendo integrar la evidencia empírica con una perspectiva contextual aplicada. La finalidad del artículo es dar a conocer las aportaciones innovadoras de la profesión de terapia ocupacional en el sistema de los cuidados en el contexto de la atención comunitaria. Asimismo, los aspectos que se mencionan en este artículo se enmarcan en la línea de desarrollo iniciada en 2018 hasta la actualidad para la incorporación de la Terapia Ocupacional en Atención Primaria y comunitaria, impulsada por el Colegio de Terapeutas Ocupacionales de Cataluña (COTOC), que ha dado lugar a la elaboración de dos documentos clave: el de consultoría y prescripción ocupacional y el de cartera de servicios en atención primaria, que orientan la implementación de la disciplina en este nivel asistencial. En este marco, algunas experiencias desarrolladas en Cataluña han sido reconocidas por el CatSalut como buenas prácticas, como el modelo de autogestión ocupacional en salud mental de Santa Coloma de Gramenet y el proyecto ATDOM de Pere Virgili, evidenciando el potencial de la Terapia Ocupacional en la transformación de la atención comunitaria.
La ocupación como determinante de salud
A pesar de la todavía limitada conciencia sobre el impacto de las ocupaciones en la salud, es fundamental reconocer que la ocupación constituye un determinante clave de la salud y el bienestar. Las actividades que las personas realizan en su vida cotidiana influyen directamente en su salud física, mental y social, no solo por su contenido, sino por el significado que adquieren, las condiciones en las que se desarrollan y los apoyos disponibles. Un adecuado equilibrio en la participación en ocupaciones significativas favorece la autonomía, la calidad de vida y la inclusión social, mientras que la privación, la sobrecarga o la desconexión ocupacional se asocian a peores resultados en salud. En este sentido, garantizar el acceso a ocupaciones con sentido se posiciona como una estrategia esencial para la prevención, la promoción de la salud y la equidad social.
Desde una mirada ocupacional, Wilcock plantea que la sociedad actual favorece situaciones de desequilibrio ocupacional que impactan en la salud y el bienestar. El escenario actual puede entenderse como una progresiva fragilidad de la conexión entre las personas, sus contextos y sus ocupaciones significativas. No se trata únicamente de hacer más o menos actividades, sino de cómo se sostienen en el tiempo, con qué sentido, con qué apoyos y con qué capacidad real de adaptación a los cambios que atraviesan cada etapa vital. En este marco, según Wagman, un mayor equilibrio ocupacional se relaciona con una mejor salud percibida y una mayor calidad de vida lo que refuerza la importancia de intervenir sobre la vida cotidiana como espacio clave de salud.
La intervención ocupacional adquiere una relevancia fundamental en personas con pluripatología o en situación de dependencia, ya que ven afectada su capacidad para desenvolverse en su rutina diaria. En estos casos, resulta imprescindible abordar el equilibrio ocupacional para favorecer la autonomía, la vinculación con la comunidad y reconstruir el proyecto de vida. Esta herramienta es clave para promover un envejecimiento activo y una atención centrada en la persona. En coherencia con ello, los marcos profesionales actuales sitúan a la Terapia Ocupacional en escenarios de atención primaria y comunitaria, reconociendo que los hábitos, las rutinas, los roles y la organización de la vida diaria son también determinantes de salud, tal como señala Gary Kielhofner, al considerarlos elementos clave en la configuración del bienestar.
En este sentido, mantener un equilibrio ocupacional adquiere especial relevancia en una sociedad marcada por la sobreocupación, la aceleración constante, la precariedad, la digitalización y los cambios socioeconómicos y culturales, que están transformando profundamente la manera de vivir, participar y ocupar el tiempo. A esta realidad, se suma el incremento de problemáticas en la infancia y la adolescencia —donde la OMS estima que 1 de cada 7 jóvenes presenta un trastorno mental —, así como el envejecimiento progresivo de la población, con la previsión de que, en 2030, 1 de cada 6 personas tenga 60 años o más. Paralelamente, los riesgos psicosociales asociados a la sobrecarga, la baja autonomía o la inseguridad laboral impactan directamente en la salud mental: la OMS estima que cada año se pierden 12.000 millones de jornadas laborales por depresión y ansiedad, y que el 15% de la población en edad de trabajar vivía con un trastorno mental ya en 2019. En la Figura 1 se ilustra el incremento de bajas laborales en el periodo del 2019 al 2023 en España en comparación a otros países.
Figura1. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Aumento de bajas laborales en España: un fenómeno en expansión. INSST; 2023 [consultado 2 abr 2026]
La creciente preocupación por la desconexión social se ve respaldada por el informe de Vivek Murthy, Our Epidemic of Loneliness and Isolation (2023), que señala que aproximadamente la mitad de la población adulta en Estados Unidos experimenta soledad no deseada, y que el impacto de la falta de conexión social sobre la mortalidad es equiparable a fumar hasta 15 cigarrillos al día. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud también identifica la soledad como un problema de salud pública de primer orden, estimando que afecta a 1 de cada 6 personas en el mundo. En este escenario, la prescripción ocupacional toma un papel clave como herramienta centrada en la persona, que permite ajustar las ocupaciones al contexto real, la vida cotidiana y las necesidades de salud, participación y bienestar.
En este sentido, la Figura 2 ilustra la progresiva reducción del tiempo que dedicamos a nuestros contextos de vida en la última década, evidenciando un cambio significativo en nuestros patrones ocupacionales.
Figura 2. La tendencia de desconexión en los contextos vitales Office of the Surgeon General (US). Our Epidemic of Loneliness and Isolation: The U.S. Surgeon General’s Advisory on theHealing Effects of Social Connection and Community. Washington (DC): U.S. Department of Health and Human Services; 2023
La soledad no deseada en adolescentes y jóvenes se configura como un fenómeno creciente con importantes implicaciones para la salud. Según el informe Unwanted Loneliness in Youth (2024), promovido por Ayuda en Acción y el Observatorio Estatal de la Soledad, el 25,5 % de los jóvenes españoles entre 16 y 29 años experimenta soledad no deseada, y hasta un 69 % la ha sentido en algún momento de su vida. Más allá del malestar emocional, esta situación actúa como un factor de riesgo significativo para el desarrollo de trastornos de ansiedad y depresión, aumenta la vulnerabilidad a conductas de riesgo y compromete la participación social y ocupacional, elementos esenciales en esta etapa del desarrollo.
En la infancia, el desarrollo ocupacional se construye en interacción constante con la familia, la escuela, la comunidad y los espacios cotidianos donde el niño juega, aprende, se relaciona y participa. La intervención se sitúa desde una práctica centrada en la persona y en su entorno cotidiano, entendiendo que el desempeño ocupacional adquiere sentido cuando se articula con experiencias significativas, vínculos estables y oportunidades reales de inclusión. Desde esta perspectiva, la actuación profesional se rige por principios de equidad, accesibilidad, enfoque de derechos y autodeterminación, garantizando que las personas y sus familias puedan participar activamente en la toma de decisiones sobre sus ocupaciones, sus apoyos y su manera de organizar la vida diaria.
La Terapia Ocupacional pone de manifiesto la necesidad de intervenir no solo sobre el niño o el adolescente, sino sobre las oportunidades de participación en ocupaciones significativas y los entornos en los que estas se desarrollan. Por lo tanto, la prescripción ocupacional y la creación de oportunidades ocupacionales se posicionan como estrategias clave para favorecer la vinculación, el sentido de pertenencia y el desarrollo de trayectorias vitales saludables, actuando tanto en la prevención como en la promoción de la salud mental en población joven. En la actualidad, se hace imprescindible implementar estrategias orientadas a la promoción de la salud mental y a la prevención de los trastornos mentales, especialmente en población adolescente.
En el ámbito de los cuidadores familiares, la Terapia Ocupacional sitúa al cuidador en el centro de la intervención, con el objetivo de abordar el desequilibrio ocupacional asociado al rol de cuidado. Aunque cuidar puede constituir una ocupación significativa importante para el cuidador, también puede generar un fuerte impacto en la vida cotidiana, alterando las rutinas, limitando la participación en otras ocupaciones y dificultando el desarrollo del propio proyecto vital. En el caso de los cuidadores informales, esta situación se intensifica debido al vínculo emocional con la persona cuidada, siendo frecuente la aparición de sobrecarga física y emocional, reducción de la red social, falta de tiempo para el ocio y el autocuidado, así como sentimientos de ineficacia en el desempeño del rol, pudiendo evolucionar, en algunos casos, hacia situaciones de claudicación.
Esta perspectiva se alinea, además, con el documento técnico de la NTP 1116 (2025) del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), que plantea la reincorporación laboral como un proceso planificado, individualizado, consensuado y con seguimiento, especialmente relevante en situaciones relacionadas con la salud mental. En el ámbito laboral, la Terapia Ocupacional puede desempeñar un papel fundamental mediante la prescripción de ocupaciones, la reorganización de rutinas, el ajuste entre demandas y capacidades y el acompañamiento en procesos adaptativos, contribuyendo a una recuperación funcional y sostenible en la vida cotidiana.
El rol del terapeuta ocupacional se consolida como una figura sanitaria y comunitaria emergente, alineada con el modelo salutogénico y centrada en la persona, que integra el estudio y análisis de la ocupación, la prescripción ocupacional y la autogestión como estrategias innovadoras en la atención comunitaria. Estas herramientas se orientan a favorecer la salud, la participación ocupacional, el bienestar y la vinculación con los entornos de vida, a través de procesos de adaptación ajustados a las características, necesidades y potencialidades y situaciones de cada persona.
De hecho, en países con sistemas sanitarios más desarrollados, como el Reino Unido, se estima que hay entre 2 y 3 terapeutas ocupacionales por cada 10.000 habitantes, mientras que en Canadá la cifra asciende a aproximadamente 4 por cada 10.000. En España, sin embargo, esta proporción es notablemente inferior, situándose en torno a 0,14 por cada 10.000 habitantes. Esto pone de manifiesto una tendencia al alza en la ratio de terapeutas ocupacionales, a medida que el sistema sanitario español avanza hacia un modelo con un enfoque más comunitario. Asimismo, los países con ratios de terapeutas ocupacionales más altos, representan, de forma general, niveles más elevados de bienestar emocional y calidad de vida de la población, lo que refuerza la relación entre inversión en prevención, desarrollo de recursos comunitarios en los resultados en salud. La integración de la Terapia Ocupacional en estos contextos no solo mejora la atención, sino que contribuye a sistemas más eficientes, equitativos y centrados en la persona.
Prescripción ocupacional y autogestión ocupacional: Herramientas innovadoras en promoción de salud.
La Terapia Ocupacional, sin abandonar su papel en el abordaje de la dependencia, la cronicidad y la alta complejidad, esta disciplina está ampliando su campo hacia la prevención, la promoción de la salud y la intervención comunitaria. La prescripción ocupacional se orienta al diseño personalizado de ocupaciones significativas para mejorar el equilibrio ocupacional y favorecer la salud, el bienestar y la participación en la vida cotidiana.
Se ilustra un ejemplo (figura 3 y 4), de la dieta ocupacional es entendida como el conjunto de ocupaciones que configuran el día a día y el estilo de vida, donde los hábitos ocupacionales estructuran el patrón ocupacional. La dosis corresponde al ajuste ajusta de la actividad en tiempo, frecuencia e intensidad para lograr un impacto en la salud ocupacional.
Figura 3. Importancia del equilibrio ocupacional y los ajustes ocupacionales (micro descansos, estabilizadoras)
Figura 4. Definición de dosis y dieta de ocupación
La finalidad de la prescripción es promover un ajuste dinámico entre persona, ocupación y entorno, facilitando reequilibrios que mejoren el bienestar, modulando el ritmo y la carga ocupacional, favoreciendo la adquisición o modificación de hábitos saludables y reduciendo demandas ambientales cuando es necesario. Asimismo, busca mejorar la experiencia interna, reequilibrar los significados ocupacionales y favorecer procesos de reconexión y pertenencia.
Para ello, se concretan las características de la actividad —tipo, programación, frecuencia, intensidad, ritmo y velocidad— y se analizan los entornos asociados, considerando su accesibilidad, nivel de estímulos, demandas, modalidad de participación y permeabilidad, tal y como se ilustra a continuación.
Figura 5. Ejemplo de ficha de prescripción ocupacional
Es importante resaltar la necesaria incorporación de procesos de adaptación ocupacional en los estilos de vida actuales. Estos procesos, resultan esenciales en la intervención con personas que presentan necesidades ocupacionales, ya que permite actuar de manera directa sobre los desequilibrios homeostáticos que afectan a la salud y al bienestar.
Desde la Terapia Ocupacional se han desarrollado herramientas de autoobservación y autoconocimiento ocupacional, que permiten mejorar la promoción de la salud ocupacional y facilitar la detección precoz de señales de alarma en el desarrollo de las actividades cotidianas.
Desde la ciencia de la ocupación, la intervención se orienta a acompañar a la persona en la construcción de su proyecto de vida, considerando tanto sus dificultades como sus capacidades, sus intereses y posibilidades reales de participación. Metodológicamente, el proceso de intervención se estructura tal y como se ilustra en la figura siguiente, en un ejemplo de flujograma en atención primaria y comunitaria:
Figura 6. Flujograma de intervención de terapia ocupacional incluido en la “cartera de servicios de terapia ocupacional en atención primaria y comunitaria”, Col·legi de Terapeutes Ocupacionals de Catalunya (COTOC), 2024.
Experiencia práctica comunitaria en salud mental: Modelo de autogestión ocupacional, Hospital del Mar, Santa Coloma de Gramanet, Barcelona
A continuación, se describe una experiencia práctica de Terapia Ocupacional comunitaria en Salud mental en Cataluña. Esta experiencia, se destaca como un modelo de autogestión ocupacional con más de 30 años de recorrido en los centros asistenciales Emili Mira (Santa Coloma de Gramenet), del Hospital del Mar.
La población que atiende es cerca de 260 personas ingresadas en dispositivos de subagudos, media y larga estancia, así como en recursos comunitarios (rehabilitación comunitaria, unidad de proyecto de vida y residencia), integrando la intervención a lo largo de todo el continuum asistencial. Además, unas 120 personas dadas de alta o vinculadas desde la comunidad participan activamente con roles de dinamizadores (usuario experto), codirigiendo oportunidades ocupacionales, impulsando acciones de prevención y promoción de la salud y generando espacios de oportunidad para la comunidad y el sistema sanitario.
A continuación, se muestra, de forma visual, la filosofía del modelo y los ejes fundamentales del trabajo comunitario.
Figura 7. Representación gráfica del modelo de autogestión ocupacional descrito
El modelo de autogestión ocupacional de Santa Coloma de Gramenet se articula a partir de una lógica profundamente comunitaria que integra ejes clave como la transversalidad, favoreciendo la coordinación entre el ámbito sanitario, social y comunitario; la transformación de la discapacidad en activos de salud, desde una perspectiva de recuperación basada en los potenciales, capacidades y saberes de las personas; y la arquitectura de oportunidades, orientada a generar espacios de participación significativos construidos a partir de las necesidades reales del territorio. Este enfoque impulsa, además, la creación de comunidades basadas en la reconexión y el cuidado de los lugares de vida, donde las personas no solo participan, sino que co-construyen entornos más inclusivos, sostenibles y con sentido, reforzando los vínculos sociales y el bienestar colectivo. Tal y como se representa gráficamente en la siguiente figura:
Figura 8. Representación gráfica de los ejes fundamentales del modelo de autogestión ocupacional.
Esta experiencia es una referencia para el CatSalut, que ha impulsado, junto con el Ministerio de Sanidad y el comisionado de salud mental, el desarrollo de una herramienta de detección precoz de desestabilización basada en autoobservación, seguimiento y participación ocupacional, orientada a prevenir ingresos.
El proyecto se desarrolló en tres fases: análisis y diseño participativo con validación piloto; desarrollo con prueba demo de un mes y ajustes; e implementación (desde finales de octubre 2025), con 65 beneficiarios/as, 102 actividades, 32 agentes comunitarios y 28 dinamizadores/as (25 usuarios/as expertos y 3 profesionales de salud), organizados en comunidades hospitalarias, comunitarias y residenciales, con evaluaciones periódicas.
En cuanto a resultados, de las 65 personas que participaron, se mantienen vinculadas a la comunidad un 96,9 %. Aunque el 60,94% presentó episodios de inestabilidad, el 44,6% se estabilizó con soporte comunitario, el 14,7% requirió intervención clínica (CSMA) y solo el 1,64% fue necesario un ingreso hospitalario. Por lo tanto, se evidencia la eficacia en detección precoz y prevención.
La herramienta Connectia’m/Escaly mejora la identificación de señales de alarma, la evaluación del impacto y la comunicación entre agentes, aunque se plantean mejoras como gráficos de seguimiento, ajuste de cuestionarios y optimización de ítems.
El 81% de actividades fueron prescritas, con un 55% de participación regular y un 28% de ausencias (61,4% notificadas; 34% por inestabilidad clínica). La tasa de respuesta a cuestionarios fue del 58,42%. La carga de los referentes fue mayor al inicio y disminuyó posteriormente.
En cuanto al impacto, el 79% percibe mejora en conciencia y detección de riesgos (21% dificultades de uso), con reducción de apoyos en 26,8%, mantenimiento en 62,9% y aumento en 10,3%. Se observó mejora en calidad de vida (GENCAT de 104 a 119 y dimensiones del 72% al 86%), destacando autodeterminación, desarrollo personal e inclusión social, con menor puntuación en bienestar material y físico.
Figura 9. Fotografías de algunos ejemplos del desarrollo de proyectos inclusivos en la comunidad
Experiencia en un Centro de Atención Primaria: Atención en cuidadores informales en Sant Joan les Fonts, la Garrotxa, Girona.
La aplicación de la prescripción ocupacional en cuidadores informales se realizó en una prueba piloto en el Área Básica de Salud de Sant Joan les Fonts (Garrotxa, Girona). Se consolidó un grupo motor con los miembros del Trabajo Final del Máster Gesaph, (Universidad de Barcelona), el CASG (Consorci Acció Social de la Garrotxa) y la Fundación Hospital de Olot, en una acción de la Agencia Integrada Social y Sanitaria de Cataluña. Con un nivel de integración horizontal desde atención primaria (EAP), equipos básicos de servicios sociales (EBSS) y servicios de atención en el entorno domiciliario (SAD), tuvo una duración de 4 meses.
El diseño del estudio fue cuasiexperimental, con un diseño pre/post, analizando y comparando los resultados de las variables en el mismo grupo de individuos antes y después de recibir la intervención. La muestra obtenida fue de 5 personas cuidadoras familiares de pacientes con grado de dependencia reconocido y atendidas en el Programa ATDOM. A pesar de obtener una muestra pequeña, se considera representativa, ya que correspondía al total de la población que cumplía los criterios de inclusión.
Los resultados obtenidos fueron que el 100% de los cuidadores dispusieron de un PIAIC (Plan Individualizado de Atención Integrada al Cuidador). El 20% de los cuidadores mejoraron en la escala Zarit de sobrecarga del cuidador; Considerando la tendencia de aumento exponencial de sobrecarga con la variable del tiempo y, teniendo en cuenta la duración limitada de la prueba piloto, este resultado es valorado muy positivamente. Se logró dar respuesta al 94% de las necesidades detectadas en el PIAIC y se ejecutaron el 62% de las intervenciones propuestas. El 100% de los cuidadores mejoraron en el equilibrio ocupacional. Se detectó que el 60% de los cuidadores tenían necesidades de asesoramiento en la accesibilidad del domicilio, a las cuales se dio respuesta en el 100% de los casos. Un 67% de los cuidadores se vincularon a actividades en la comunidad.
En cuanto al bienestar emocional, se destaca la mejora en el 80% de los cuidadores tal u como se representa en la figura 8. Y en relación con la red social, un 40% de los cuidadores percibieron una mejora en el apoyo social.
Figura 10. Evolución del bienestar emocional antes y después de la intervención
En la siguiente gráfica se evidencia que la puntuación en la satisfacción del cuidador en cada actividad mejora significativamente. Observamos cómo algunas de las tareas que, previamente a la intervención, el cuidador puntuaba por debajo de cero en color rosa, posteriormente se sitúan con una puntuación por encima de cero en color verde.
Figura 11. Mejora de la satisfacción de los cuidadores después de la intervención, por áreas de actividad
Conclusiones
Los resultados de este artículo evidencian el rol del Terapeuta Ocupacional como un agente clave, emergente, de innovación y transformación de los modelos de atención sanitaria y del sistema de cuidados, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional, el aumento de la cronicidad y el impacto creciente de los problemas de salud mental, frente a modelos tradicionales centrados en la enfermedad.
En esta línea, el presente artículo pretende acercar la relación entre ocupación y salud en la vida cotidiana, visibilizando su impacto como herramienta clave en la promoción de la salud, del bienestar y la prevención del malestar. La Terapia Ocupacional se posiciona como una disciplina estratégica al situar la ocupación como eje central de intervención, actuando directamente sobre los determinantes cotidianos de la salud.
Este escenario social, caracterizado por la sobreocupación, la aceleración constante y la desconexión social, pone de manifiesto la insuficiencia de los modelos tradicionales de atención y la necesidad urgente de transformar el sistema de cuidados. De hecho, los países con mayor presencia de terapeutas ocupacionales, como Reino Unido (2–4 por cada 10.000), muestran mejores niveles de bienestar y calidad de vida. Frente a ello, España, con solo 0,14 por cada 10.000 habitantes. Esto apunta a una tendencia al alza de la ratio de terapeutas ocupacionales en España, favorecida por la evolución hacia un modelo sanitario más comunitario con sistemas más eficientes y centrados en la persona.
En este sentido, la herramienta innovadora de prescripción ocupacional permite intervenir de manera personalizada sobre los hábitos, las rutinas y los contextos de la persona, demostrando impacto en el bienestar, la calidad de vida y la vinculación en la comunidad especialmente en situaciones de vulnerabilidad como la soledad no deseada, la sobrecarga del cuidador o en personas con trastornos mentales. En el ámbito laboral, la Terapia Ocupacional adquiere un papel clave ante el incremento de bajas laborales asociadas a la sobrecarga y los riesgos psicosociales, favoreciendo procesos de recuperación sostenibles y una reincorporación funcional y adaptativa. Por otro lado, en la infancia, en el entorno educativo, la intervención desde la Terapia Ocupacional resulta especialmente relevante, ya que permite actuar de forma precoz sobre la participación y la salud mental, favoreciendo la creación de entornos inclusivos y promoviendo hábitos y rutinas saludables en edades tempranas. Su enfoque preventivo en esta etapa contribuye a reducir la aparición de dificultades futuras y a optimizar los recursos del sistema.
Los modelos basados en la autogestión ocupacional evidencian mejoras en la calidad de vida y el bienestar, optimizando el sistema a través de la detección precoz y la reducción de intervenciones intensivas, y potenciando el papel activo de las personas.
En definitiva, la innovación en el sistema de cuidados pasa por reconocer y sostener ocupaciones con sentido. La Terapia Ocupacional, a través de la prescripción ocupacional y la autogestión, se consolida como un pilar esencial para la sostenibilidad del sistema y el bienestar colectivo.
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