Informe Mercado Trabajo 2026: Mujeres
NIPO: 120-25-021-1
Actualizado a 03 de junio de 2026
Resumen ejecutivo
Los datos que ofrece este informe son un reflejo de la situación y de la realidad que configura el mercado de trabajo, con una mirada en el presente, aunque considera de forma retrospectiva la tendencia y evolución de los últimos años, pero también, con un especial énfasis en analizar el posible comportamiento y evolución de las variables que componen dicho mercado, tanto a corto como a medio plazo.
Población
A 1 de enero de 2025, la población residente en España alcanzó 49.128.297 personas, máximo histórico de la serie. Las mujeres representaron el 50,96 % del total, con un crecimiento interanual del 0,99 %, impulsado principalmente por el aumento de la población femenina de nacionalidad extranjera. Desde el punto de vista demográfico, el colectivo femenino presentó una estructura claramente envejecida, más de la mitad de las mujeres con 45 y más años, en concreto el 53,18 %.
En el ámbito laboral, la población activa femenina volvió a situarse en niveles máximos, con un crecimiento interanual del 2,32 %, mientras que la población inactiva descendió, aunque las mujeres continuaron representando el 57,10 % del total de personas inactivas.
Empleo
El año 2025 consolidó la evolución positiva del empleo femenino. La población ocupada registró 10.457.500, lo que supuso el 46,55 % del total, y la tasa de empleo femenina se situó en el 48,19 %, su valor más elevado de la serie. No obstante, la brecha con la tasa masculina se mantuvo en torno a los diez puntos porcentuales, reflejando la persistencia de desigualdades estructurales.
Desde el punto de vista sectorial, el empleo femenino creció en todos los sectores excepto en el primario. El sector servicios siguió concentrando la mayor parte del empleo de las mujeres, con un 88,26 % del total, siendo además el único sector donde el número de mujeres ocupadas superó al de los hombres. Pese al crecimiento relativo en industria y construcción, la presencia femenina continuó siendo limitada en estos ámbitos.
La afiliación femenina a la Seguridad Social alcanzó 10.293.405, con un crecimiento interanual del 2,38%, y representó el 47,48 % del total de afiliaciones. Ocho de cada diez mujeres afiliadas cotizaron en el Régimen General, mientras que el 12,33 % lo hizo en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.
En términos de contratación, las mujeres suscribieron 7.326.889 contratos, el 46,83 % del total, con un crecimiento interanual del 1,31 %. No obstante, solo el 41,95 % de la nueva contratación correspondió a mujeres, lo que evidencia una desaceleración respecto a años anteriores. La contratación femenina siguió caracterizándose por una elevada temporalidad (62,92 %) y parcialidad, concentrando las mujeres el 62,33 % de los contratos a jornada parcial y el 60,48 % de los contratos fijos discontinuos.
El perfil de mujer más contratada en 2025 es el de una mujer perteneciente al tramo de edad comprendido entre los 25 y 34 años, con un nivel formativo no acreditado o de estudios primarios y que trabaja con contrato temporal a jornada parcial en el sector servicios. Este perfil concentra el mayor volumen absoluto de contratación femenina registrada a lo largo del año. No obstante, en términos relativos, la contratación que más crece es la de mujeres de 55 y más años, con un aumento del 5,54%.
A nivel formativo, el mayor volumen de contratos femeninos correspondió a mujeres con estudios primarios o no acreditados, que concentraron el 33,44 % de la contratación. No obstante, cabe destacar la evolución favorable de contratación femenina con estudios universitarios, alcanzando el 13,43 % del total, nivel en el que las mujeres superaron ampliamente a los hombres.
Desempleo
El desempleo femenino mantuvo en 2025 una trayectoria descendente, alcanzando las cifras más bajas de la última década. Según la EPA, el número de mujeres paradas se situó en 1.323.800, lo que supone una reducción interanual del 2,85%. Sin embargo, el descenso del desempleo femenino fue menos intenso que el observado entre los hombres, lo que derivó en un ligero aumento de la brecha de género en el paro. La tasa de paro femenina se situó en el 11,24 %, frente a valores inferiores en el caso masculino.
Atendiendo al paro registrado, las mujeres representaron el 59,95 % del total de personas desempleadas inscritas. El paro femenino disminuyó un 5,72 % respecto a 2024. Además, las mujeres siguieron predominando en el conjunto de personas demandantes de empleo, tanto paradas como no paradas.
El perfil más frecuente de la demandante de empleo parada en 2025 corresponde a una mujer de 45 y más años, con bajo nivel formativo, procedente mayoritariamente del sector servicios y con una elevada presencia en situaciones de paro de larga duración.
En relación con la antigüedad en la demanda de empleo, son las mujeres quienes ofrecen peores cifras tanto en el colectivo de no larga duración, como en el de larga duración.
Ocupaciones
El análisis de las ocupaciones pone de manifiesto una clara segregación por sexos en el mercado de trabajo. La contratación femenina se concentró mayoritariamente en ocupaciones vinculadas al sector servicios y en grandes grupos de menor cualificación. En concreto, el gran grupo 5 (servicios de restauración, personales, protección y vendedores) aglutinó el 35,64 % de los contratos suscritos por mujeres, mientras que las ocupaciones elementales (gran grupo 9) concentraron el 31,42 %. En conjunto, dos de cada tres contratos femeninos se formalizaron en estos dos grandes grupos.
En comparación, la contratación masculina presentó una mayor presencia en los grandes grupos 7 (artesanos y trabajadores cualificados de la industria y la construcción) y 8 (operadores de instalaciones y maquinaria), ámbitos en los que la participación femenina siguió siendo muy reducida.
Las ocupaciones con mayor volumen de contratación femenina fueron camareras asalariadas, personal de limpieza y vendedoras, todas ellas tradicionalmente feminizadas.
Esta diferenciación se reproduce en las demandas de empleo. El 64,95 % de las solicitudes presentadas por mujeres paradas se concentraron en los grandes grupos 5 y 9, frente a una distribución más diversificada entre los hombres. Determinadas ocupaciones, como cuidadoras de niños en guarderías y centros educativos, empleadas del hogar o cajeras, presentaron porcentajes femeninos superiores al 95 %.